Al hilo del comentario de la anterior entrada,
ahí va Amalia, de mano en mano:
Nadie nos ha aclarado todavía
si la mujer de Lot
fue convertida
en estatua de sal
como castigo
a la curiosidad
irrefrenable
y a la
desobediencia solamente,
o si se dio la
vuelta porque en medio
de todo aquel
incendio pavoroso
ardía el corazón
que más amaba.
Amalia Bautista