It may be the coldest day of the year

  Now I am quietly waiting for
the catastrophe of my personality
to seem beautiful again,
and interesting, and modern.
 
The country is grey and
brown and white in trees,
snows and skies of laughter
always diminishing, less funny
not just darker, not just grey.
 
It may be the coldest day of
the year, what does he think of
that? I mean, what do I? And if I do,
perhaps I am myself again.
 
Frank O'Hara

Y sí, me he lanzado a la odisea de Mad men.
Que las sirenas y sus cantos me acompañen:

Victor Nonga

Aunque mi preferido es el serbio ya eliminado en el camino a la gloria, esto que estamos presenciando es ya historia. Cada vez que surge un jugador, no ya diferencial, sino diferente, uno se da cuenta de lo limitada que es la imaginación cuando no se le estimula. ¿Podríamos haber imaginado un tipo con estas características?
Llegó hace 3 años a la NBA. Tiene 22 años. Mide 2´24.

altas capacidades

El guion de Borja y Víctor es un primor. Aunque dicen que es un cortapega de situaciones personales, es una delicia. Y saben de lo que hablan, vaya si saben. El elenco actoral, quizás en correspondencia a ello,  lo clava. Me reí solo muchas veces, quizás por exceso de conocimiento del material, quizás por necesidad. 
El director tiene en sus ancestros, como mínimo, algo que agradecer. Críticas escritas hay para aburrir, aquí. Todas coinciden en lo mismo.
Afuera llovía.

One ten Mott street above a bakery

- When you own the company, can I be Queen?
A mí también me engañó. El director sabía por qué la eligió en ese papel: se habían casado seis años antes. Dieciocho años los separan. 
Aquí hay un buen análisis, no largo pero sí fino.

- Don´t you doubt on me for an instant?
- I don´t doubt on you for an instant, no.
- Why?
- Because I´m stuck on you.

Pues eso, que así cualquiera.

what has become

El hombre que existió

En el campo con nieve va abriendo mi marido
una X, concepto definido ante un vacío;
se aleja hasta que queda
oculto por el bosque.


Cuando ya no lo veo,
en qué se ha convertido
qué otra forma
se mezcla en la
maleza, vacila por los charcos
se esconde de la alerta
presencia de animales de la ciénaga.


Volverá
al mediodía; o puede que la idea
que tengo yo de él
sea lo que me encuentre de regreso
y con él amparándose tras ella.


Puede que me transforme a mí también
si llega con los ojos del zorro o los del búho
o con los ocho
ojos de la araña.


No puedo imaginarme
qué verá
cuando abra la puerta.

Versión al español de Lidia Taillefer y Álvaro García

the man who was


In the field with snow my husband is opening
an X, concept defined before a void;
walks away until it remains
hidden by the forest


When I don't see him anymore
what has become
what other way
mixes in the
weeds, wavers through puddles
hides from alert
presence of swamp animals


To return to
at noon; or maybe the idea
what do I have of him
whatever finds me back
and with him sheltering behind her.


It might transform me too
if he arrives with the eyes of the fox or those of the owl
or with the eight
spider eyes


I can't imagine

what will you see
when I open the door

Margaret Atwood


descalzaperros

  1. m. Contienda, revuelta, barullo.

 

la memoria de José Manuel

EN LA HORA PROPICIA


En la hora propicia, el solitario
recuenta su esperanza con la misma avidez
que el avariento sus monedas.
No se equivoca nunca la memoria
del que no puede preguntar. La noche
despojada, lo abolido del mundo,
penetran libres hasta el propio centro
del abandono, mientras van los días
gastando su caudal y la tiniebla
furtiva del ayer ronda el recinto
que ocupara la vida.
El solitario
espera aún, se vuelve hacia su propia
libertad despoblada. Los errores
limítrofes, las medianeras culpas
regresan a ser pasto del silencio.
Nadie le dice la palabra. Bajo
la despreciable paz, el tiempo mudo
brota como la flor de la codicia.

El solitario entonces acrecienta
su acopio de esperanzas, colma el yermo
claustro del corazón con su memoria.
Escrita está la cifra del indulto:
mengua su libertad aquel que olvida
que es su propio recuerdo quien lo salva.

José Manuel Caballero Bonald

eso llamado Bélgica

¿Qué será lo de los belgas?, me he preguntado en más de una ocasión. Aquí tiene 58 años, el tal Paul Delvaux. La obra la titula Soledad. Esta es la página de su fundación y museo.
Para darle de comer aparte.



lalalalalalala lá

La primera vez que la escuché no daba crédito. T, dentro de la barra, había puesto la original poco antes. Conozco bien el desempeño de Guille, pero no daba crédito. Va con todo. La traca final era absolutamente imposible no asociarla a ti mirándome en cualquiera de los lugares donde hemos disfrutado tanto haciendo el payaso.

los encantadores ecos de Tárrega

Me oyó citar lo de Brasil y le vino el vals a la cabeza en seguida. Fumábamos. Sobre nosotros, un dintel. Al lado, una bodega. Llovía un poco, como ahora. Estaba preciosa y lo sabía. Hacía un uso moderado de ello.

KV 622

Desde que amanecí el domigo y vi que el cielo se había aclarado llevo escuchando, a trompicones, esta delicia de pieza con esta exquisitez de instrumento.
Los días trascurren escindidos como el cielo.

lunes, mediodía

Raimnundo es muy, pero que muy bueno. Quien me lo envió también, lunes a mediodía.

SUNDAY NIGHT

Make use of the things around you.

This light rain

Outside the window, for one.

This cigarette between my fingers,

These feet on the couch.

The faint sound of rock-and-roll,

The red Ferrari in my head.

The woman bumping

Drunkenly around in the kitchen…

Put it all in,

Make use.

Raymond Carver

Lamentablemente no sé quién traduce la siguiente versión:

Domingo por la noche

Utiliza las cosas que te rodean.

Esta ligera lluvia

Del otro lado de la ventana, por ejemplo.

Este pitillo de entre los dedos,

Esos pies en el sofá,

El débil sonido del rock-and-roll,

El Ferrari rojo del interior de mi cabeza.

La mujer que a trompicones

Borracha por la cocina…

Coge todo eso,

Utilízalo.


mezcla racémica

Borges y yo

Al otro, a Borges, es a quien le ocurren las cosas. Yo camino por Buenos Aires y me demoro, acaso ya mecánicamente, para mirar el arco de un zaguán y la puerta cancel; de Borges tengo noticias por el correo y veo su nombre en una terna de profesores o en un diccionario biográfico. Me gustan los relojes de arena, los mapas, la tipografía del siglo XVIII, las etimologías, el sabor del café y la prosa de Stevenson; el otro comparte esas preferencias, pero de un modo vanidoso que las convierte en atributos de un actor. Sería exagerado afirmar que nuestra relación es hostil; yo vivo, yo me dejo vivir, para que Borges pueda tramar su literatura y esa literatura me justifica. Nada me cuesta confesar que ha logrado ciertas páginas válidas, pero esas páginas no me pueden salvar, quizá porque lo bueno ya no es de nadie, ni siquiera del otro, sino del lenguaje o la tradición. Por lo demás, yo estoy destinado a perderme, definitivamente, y sólo algún instante de mí podrá sobrevivir en el otro. Poco a poco voy cediéndole todo, aunque me consta su perversa costumbre de falsear y magnificar. Spinoza entendió que todas las cosas quieren perseverar en su ser; la piedra eternamente quiere ser piedra y el tigre un tigre. Yo he de quedar en Borges, no en mí (si es que alguien soy), pero me reconozco menos en sus libros que en muchos otros o que en el laborioso rasgueo de una guitarra. Hace años yo traté de librarme de él y pasé de las mitologías del arrabal a los juegos con el tiempo y con lo infinito, pero esos juegos son de Borges ahora y tendré que idear otras cosas. Así mi vida es una fuga y todo lo pierdo y todo es del olvido, o del otro.  No sé cuál de los dos escribe esta página.   

Jorge Luis Borges

halcones y densidades

Vuelvo a leer y, no sé si por ello, o por la suma de la proximidad de las vacaciones navideñas, el frío, los cielos cubiertos, la nieve ocasional, el extrañamiento en la ciudad, los halcones desde los ventanales de la sala de profesores a los que nadie otorga una mirada, la música que me llega -como esto-; vuelvo a leer, decía, y todo se esponja, se ahueca más.


Por cierto, y esto lo escribo a posteriori. Investigué porque algo no me cuadraba. Bach trascribe a su instrumento lo que Vivaldi compuso para el suyo. A su vez, probablemente, tampoco era el original. Lo de siempre, cosas del arte, las originalidades y las atribuciones:

Concerto in B minor, BWV 979

After Violin Concerto in D minor, RV 813, by Antonio Vivaldi (formerly RV Anh. 10 attributed to Torelli)