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Un tranvía llamado pureza

La terrible pureza de la nada, la oquedad en el brocal, el abismo circular, denso, oscuro, profundo en su reflejo final de azogue. La insoportable pureza de la forma de la nube, el hipogrifo de algodón nadando sobre el fondo azul de un cielo de mayo. El dolor de la elipse de la hoja, su clorofila estallando en reverberación con un sol vertical, su ángulo de incidencia.

El resto, donde Jon.

en el borde

Al hilo de Al borde, de Gloria Fuertes, que me llegó como regalo.
En el borde, en la frontera, en el lugar donde impera el límite y reina la miscelánea histórica, donde la barrera fue mordida una y otra vez. Esta piedra fue del otro lado en algún tiempo pasado y alberga una memoria de territorio fronterizo, cambiante, de multipropiedad. En el borde del sueño o la vigilia, como escribía el otro día; en el borde del desamor y sus ruinas para luego volver a brotar; en el borde del abismo al que se llega tras flirtear con el borde de la vida y sus derelictos; en el borde de la ceguera, de tanta noche de luz tenue leyendo hasta el dolor, de tantas cosas que vemos que preferiríamos no ver. 
El resto, donde Jon.

Salvación por interregno

En tu diálogo interior en el reino de la duermevela trascurre el discurso con una fluidez armoniosa, un ajuste en los vocablos, una sintaxis precisa. Es nítida la visión, despojada de ruidos y asumida como epifanía, como revelación laica. Descendió la claridad de entendimiento al mundo de la confusión y durante un tiempo el diálogo gradualmente va disolviendo la maraña cotidiana hasta quedar un fluido transparente con un ligero brillo de luz primaveral.

El resto, como siempre, donde Jon.

Da igual, da igual


De madrugada, al amparo enajenante de un volumen considerable, unas luces alucinógenas, un cansancio empapado en lúpulo, es decir, reunidos los elementos necesarios para el viaje al pensamiento automático, despojado de la barrera del consciente, del tamiz del exceso de inputs, de madrugada, a que no sabes qué me vino a la cabeza. Nada nuevo, sólo que con esa forma que uno siente como precisa aunque no sea más que lo mismo pensado anteriormente, probablemente de día, pero con una percepción alterada. La alteración del momento, de los sentidos distorsionados, del qué demonios hago yo aquí, de que sólo el grito nos servirá, sólo quiero olvidar esta situación, lejos de tanta locura.

El resto, como siempre, donde Jon.


hace sospechar

(...) la presencia de juegos y bromas hace sospechar que la auto-diversión debía de ser un motivo tan importante para el autor como el de divertir al lector.

Pues sí debía serlo, sí. Recordé que tenía esta entrada esperando desde hacía mucho, y ya que me había lanzado por la cuesta de Max, aprovecho y lo traigo a colación que tiene delito que no estuviera aquí antes.
Lo que hace Max Aub en la Antología traducida es un monumento a tantas cosas, que tendría que hacer una reseña larga y laboriosa para dar cuenta de ellas. En un ejercicio poético sin par, la impostura le hace cobrar vida en distintas épocas haciéndose pasar por poeta ubicuo y atemporal. Al mismo tiempo, la añoranza de no haber sido otro. La alteridad no como amenaza, sino como frustración de no ser. ¿Por qué no fui aquel? ¿Por qué no nací allí, en aquellos años? ¿Por qué no escribí así? Es decir, ¿por qué no fui otro para poder vivir lo del otro? Pero no solo eso. Son muchas más cosas, decía, las que nos regala en ese libro. Por encima de todas sobrevuela su ironía, su fino sentido del humor, ligeramente melancólico. La única defensa de su vida y avatares, de su desubicación y exilio, de su ser de todos los lugares y de ninguno.
La cita con la que abro esta entrada es de este extraordinario estudio acerca de la mencionada Antología.
Por cierto:

superchería.

Del it. superchieria.
1. f. Engañodolofraude.
2. f. desus. Injuria o violencia hecha con abuso manifiesto o alevoso de fuerza.

Dolencia ocular


En homenaje a Max

Cita Maimónides en su primer Tratado sobre lo natural -aunque nombrado así, en realidad el Tractatus no posee nombre en el original que se conserva, quizás porque el mismo carece de, se calcula según los estudiosos del Centro de interpretaciones Interculturales del bajo alÁndalus, sus primeras veinte páginas-, cita, decía, que también en la grisura se halla la belleza.

El resto, donde Jon.

La familia de Pernambuco

Andan por una longitud similar -qué son 20º-, si bien sus latitudes son francamente distintas. Una roza la polaridad; la otra, el desierto. La que es región, área, zona, abarca territorios de varios países, límites convulsos a lo largo de la historia, escasa insolación, débil luminosidad, auroras boreales en noches gélidas, un páramo de nieve y población, un frío donde perder la fe definitivamente para encontrar la convicción o, simplemente, un lugar para intimar con los líquenes y las agujas de hielo.

El resto, donde Jon.

Navaja de magnesio

Que no doy abasto lo prueba que yo mismo me acabo de sorprender al ir a colgar mi última colaboración con Jon y darme cuenta de que el anterior entrada también era sobre Rumiando sables. En fin, así están las cosas.

Navaja de magnesio

Sospechabas del magnesio mientras recorrías tu ciudad en los meses fríos, por fin un invierno coherente. Cada esquina, una contracción en el estómago: qué te depararía el giro. El magnesio hacía su papel, su filo lacerante en el gris de la tarde, tus obligaciones cumplidas, el cruce con algunos ojos extraviados, otra esquina, otro temblor.

El resto, aquí.

rumiando sables uno

He empezado a colaborar con Jon y su Alicante live music. Cada martes alterno. Aquí va la primera:

Quizás no ingerirlos sería mejor. Al fin y al cabo no están forjados para ser ingeridos. Sólo deglutir aquello que no sea potencialmente lesivo; nada de asuntos puntiagudos, cortantes, abrasivos. Casi ceñirse a una dieta blanda y frugal, a una ingesta suave, a digestiones placenteras. Dejar pasar los alimentos hirientes como el agua que cae por la rambla, de manera natural, cuando llueve, abriéndose paso. No tener que hacer consideraciones de primer y segundo orden, no verte obligado a la inseguridad de la reflexión, al inquietante proceso de maduración.

El resto está aquí.