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tres para el último

Se nos acaba el año del calendario juliano. Me despido de él con una aportación triple: tres autores que, cada uno en su momento, ejercieron en este escribiente un gran impacto e influencia. Los pongo por el orden cronológico que para mí fueron. 

VACACIONES DE LA INTELIGENCIA

Durante algunos días
mandé a la inteligencia
de vacaciones.
No he bebido, ni escrito,
ni leído, no escuché
pintura, ni vi música.
Ocupado por esta
neuronal abstinencia,
abandoné a mi prójimo,
dejé de cabalgar
sobre la yegua muda
por lo que hablar no tuve,
sino soñarreando,
mirar escaparates
y habitarlos, rastrear
el polen y las sombras
en torno a las acacias de mi barrio.
Ahora que las playas se desnudan
ha regresado, tensa y bronceada, dispuesta y diligente como en lunes, cargada de regalos. Sin embargo,
de aquellas soledades y licencias
me ha quedado una sombra de presagio: tendría que mandarla de verano
quizás definitivamente
y poder asomarme a la ventana
sin ver abajo el puerto de la Estigia.

Juan García Hortelano

HACHE Y JOTA

Aquella noche Hyde y Jekyll
decidieron tomar un trago

silbó bajito el Dr. Jekyll
y dijo hoy me siento ufano
tengo tranquila la conciencia
la digestión de buen talante
creo que vivir vale la pena

bajó los ojos míster Hyde
y dijo torvamente mierda

luego elevaron las dos copas
de vino tinto y vino blanco
y brindaron por esa eterna
y saludable coincidencia

por fin salieron abrazados
como dos buenos enemigos
estornudaron al unísono
y se metieron en el hombre

Mario Benedetti

Quienes ponen
el cartón dentro del contenedor de plástico
y el vidrio lo mezclan con la basura orgánica
sencillamente son incapaces de poner el corazón en el viaje

la verdad en la calle
la mano en la caricia.

Jorge Riechamnn

mantón de manila

De Madrid al cielo
 
De pronto, 
las felicidades sensoriales pueden ser absolutas, 
habrá brisa -seguro-, 
no seremos por siempre condenados, 
descubrirán la droga contra el cáncer 
y de Madrid al cielo, 
con vestido chinés.


Juan Gacia Hortelano.


Economic consequences of the peace

Yo, para decirlo como Keynes

(ya que soy pobre pero ilustrado),

siempre he padecido

de preferencia de liquidez.

No sólo por atesorar (lo que no tengo),

sino porque compenso las carencias

con líquidos que bebo (el alcohol,

tu saliva, una pequeña música)

al instante. Prodigios

estos (de la licuefacción),

que vierten su cristalina

liquidez sin demoras,

sin tasa, no como el gozo

de contar (invisibles) peluconas

en noches sin alcohol, sin música,

sin boca,

en noches no desmelenadas, calvas

como la paz del mísero

que, para licuar sus deudas

consigo mismo, a su propio

crédito se concede de soñarse

avaro.


¡Oh tacto del billete astroso!,

remedo de caricia, indicio

de una noble pasión

de Dioses, consentimiento

de la virtud vergonzante,

vergüenza

del que nunca supo ganar

el cáliz que no vierte. Y sí este cáliz

que rezuma

la hiel de abejita laboriosa

la fálica nostalgia del lingote,

los rencores mensuales del empleado

en los placeres

mediocremente líquidos,

que excluyen

beber el oro y escupir ginebra.


¡Quién pudiera no amar lo que desprecia!


Juan García Hortelano, en La incomprensión del comercio.


El título del poema está tomado del de un libro de Keynes. Aquí hay dos (uno más uno) artículos sobre Juan, muy ilustrativos.