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agnominando, si existiere

 rétor

Del lat. rhetor, y este del gr. ῥήτωρ rḗtōr.

1. m. Hombre que escribía o enseñaba retórica.






Cuarto solo

Si te atreves a sorprender
la verdad de esta vieja pared;
y sus fisuras, desgarraduras,
formando rostros, esfinges,
manos, clepsidras,
seguramente vendrá
una presencia para tu sed,
probablemente partirá

LA VERDAD DE ESTA VIEJA PARED

que es frío es verde que también se mueve
llama jadea grazna es halo es hielo
hilos vibran tiemblan
                      hilos
es verde estoy muriendo
es muro es mero muro es mudo mira muere

Alejandra Pizarnik


Imagino que Alejandra leía a FGL. O que los colores implican notas.

Tiene aspecto de hacer muy buen día.

ni llegaron

Por culpa de Alejandra llegué tarde al trabajo esta mañana. Ellos, los alumnos, ni llegaron. Como si fuera un poema.



explicar con palabras de este mundo
que partió de mí un barco llevándome


Días en que una palabra lejana se apodera de mí. Voy por esos días sonámbula y transparente. La hermosa autómata se canta, se encanta, se cuenta casos y cosas: nido de hilos rígidos donde me danzo y me lloro en mis numerosos funerales. (Ella es su espejo incendiado, su espera en hogueras frías, su elemento místico, su fornicación de nombres creciendo solos en la noche pálida.)


alguna vez
alguna vez tal vez
me iré sin quedarme
me iré como quien se va


EL CORAZÓN DE LO QUE EXISTE

No me entregues
tristísima medianoche,
al impuro mediodía blanco


Buscar

No es un verbo sino un vértigo. No indica acción. No quiere decir ir al encuentro de alguien sino yacer porque alguien no viene.

Alejandra Pizarnik

pero la noche parece saber

La noche
Poco sé de la noche
pero la noche parece saber de mí
y más aún, me asiste como si me quisiera,
me cubre la conciencia con sus estrellas.
Tal vez la noche sea la vida y el sol la muerte.
Tal vez la noche es nada
y las conjeturas sobre ella nada
y los seres que la viven nada.
Tal vez las palabras sean lo único que existe
en el enorme vacío de los siglos
que nos arañan el alma con sus recuerdos.
Pero la noche ha de conocer la miseria
que bebe de nuestra sangre y de nuestras ideas.
Ella ha de arrojar odio a nuestras miradas
sabiéndolas llenas de intereses, de desencuentros.
Pero sucede que oigo a la noche llorar en mis huesos.
Su lágrima inmensa delira
y grita que algo se fue para siempre.
Alguna vez volveremos a ser.
Alejandra Pizarnik

microrregalos

Me regalaron anoche esta colección.
El cielo está raso, hay mucha luz y calor.

Más siento yo que vosotros
que mis versos hayan salido a su puta madre.

Gloria Fuertes

Destino de las explicaciones

En algún lugar debe haber un basural donde están amontonadas las explicaciones. Una sola cosa inquieta en este justo panorama: lo que pueda ocurrir el día en que alguien consiga explicar también el basural.

Julio Cortázar

De lo de Julio al segundo de Gödel hay un paso.

Sentido de su ausencia

si yo me atrevo 
a mirar y a decir
es por su sombra
unida tan suave
a mi nombre
allá lejos
en la lluvia
en mi memoria
por su rostro
que ardiendo en mi poema
dispersa hermosamente
un perfume
a amado rostro desaparecido

Alejandra Pizarnik

Y de Julio a Alejandra también hay otro paso:



los ojos de Alejandra

Alejandra aborda un tema parcialmente similar en fondo y forma al de Juan Ramón de ayer. Y aquí no me gustaría quitar tres, ni dos ni uno:

Y sin ira
y sin hora
sin ahora
sin orar
sin arar en la memoria
sin errar en el pasaje de la noche del amor
y del amor a su espera

y nos iremos en un corazón abandonado
y nos iremos en el espacio abierto de tu mirada.

y nos iremos en un corazón que espera
amarrado al borde de un precipicio
no dibujar el itinerario
no usar la pluma
sino cuando hablen los pájaros
nada prever
para que nada no venga
y nos iremos como se va la oscuridad
en la madrugada de las plegarias infantiles.

felicidad de nuestros ojos
ávidos de peligros naturales
será como quien silba junto a un lago
silba el hecho de silbar
o canta el hecho de cantar
(una embarcación de papel atraviesa mi garganta
adentro vogan dos niños mendigos
andrajos audaces para despistar al viento
a la brújula al designio de la noche).



Alejandra Pizarnik

Me gustan sus ojos aunque me duelan. Sus dos puntos negros abismados hacia dentro y hacia fuera. Sus ojos como una Santa Faz del interior de su frontal; ¿o no es ahí donde se ubica el asunto? Pero de las fotos que voy viendo suyas, hoy elegiré una donde el abismo no esté tan presente, donde primen otros elementos, la línea del cuello, la patilla pegada del pelo corto, el arco superciliar, la línea de la nariz, el mentón, la boca sosteniendo el equilibrio imposible. De Julio no diré nada; tampoco de su mano izquierda.


Yo hubiera  deseado conocer a Alejandra; no estar donde Julio, porque ese lugar no habría podido desempeñarlo. Conocerla, aunque ocurriera como con sus ojos ahora.

Por cierto:

abismar.
1. tr. Hundir en un abismo. U. t. c. prnl.
2. tr. Confundir, abatir. U. t. c. prnl.
3. prnl. Entregarse del todo a la contemplación, al dolor,etc.
4. prnl. Am. sorprenderse (‖ conmoverse con algo imprevisto o raro).