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eso llamado Bélgica

¿Qué será lo de los belgas?, me he preguntado en más de una ocasión. Aquí tiene 58 años, el tal Paul Delvaux. La obra la titula Soledad. Esta es la página de su fundación y museo.
Para darle de comer aparte.



Gertrude en boca de Clifford
















Aquí tenemos el cuadro de Gertrude con una resolución maravillosa.
glauco, ca

Del lat. glaucus, y este del gr. γλαυκός glaukós.

1. adj. Dicho de un colorVerde claroU. t. c. s. m.

2. adj. De color glauco.

3. m. Molusco gasterópodo marinosin conchade cinco a seis centímetros de largocon cuerpo fusiformecuatro tentáculos cortos y tres pares de branquias en forma de aletascon las que respira y nada el animalque es de color azul con reflejos nacarados.

falenas

El óleo es de 1920, de Carlos Verger. Muchas cosas me atraen de él, pero lo de la composición tiene tela.
Para mi sorpresa, está en El Prado, al cual me iba yo con gusto ahora mismo.

 

rust, my dear friend, rust

STILL LIFE WITH A BALLOON

Returning memories?
No, at the time of death
I’d like to see lost objects
return instead

Avalanches of gloves,
coats, suitcases, umbrellas -
come, and I’ll say at last:
What good’s all this?

Safety pins, two odd combs,
a paper rose, a knife,
some string-come, and I’ll say
at last: I haven’t missed you.

Please turn up, key, come out,
wherever you’ve been hiding,
in time for me to say:
You’ve gotten rusty, my friend!

Downpours of affidavits,
permits and questionnaires,
rain down and I will say:
I see the sun behind you.

My watch, dropped in a river,
bob up and let me seize you-
then, face to face, I’ll say:
Your so-called time is up. 

And lastly, toy balloon
once kidnapped by the wind-
come home, and I will say:
There are no children here.

Fly out the open window
and into the wide world;
let someone else shout “Look!”
and I will cry.

Wistawa Szymborska, translated by Stanislaw Baranczak and Clare Cavanagh.

Still Life with Toy Balloon


Instead of the return of memories
at the hour of death
I order up the return
of lost objects.

Through the windows, the doors - umbrellas,
a suitcase, gloves, a coat,
so I can say:
What use is all that to me?

Safety pins, this comb or that,
a paper rose, a string, a knife,
so I can say:
I have no regrets about anything.

Wherever you may be, key,
try to arrive on time,
so I can say:
It’s all rust, my dear friend, rust.

A cloud of certificates will descend,
of passes and questionnaires,
so I can say:
The sun is setting.

O watch, swim out of the river,
let me take you in my hand,
so I can say:
Don’t still pretend to indicate the hour.

The toy balloon torn loose by the wind
will also reappear,
so I can say:
There are no children here.

Fly off through the open window,
fly off into the wide world,
let someone cry out: Oh!
so I can weep.

Translated from the Polish by Magnus Y. Krynski and Robert A. Maguire


Naturaleza muerta con globo.

En lugar de que vuelvan los recuerdos
en el instante de la muerte
solicito el regreso
de las cosas perdidas.

Por las puertas y ventanas: los paraguas,
la maleta, los guantes, el abrigo,
para poder decir:
qué me importa todo eso.

Alfileres, este peine, aquél,
la rosa de papel, la cuerda, el cuchillo,
para poder decir:
nada de eso echo de menos.

Dondequiera que estés, llave,
trata de llegar a tiempo,
para poder decir:
la herrumbre, querida, la herrumbre.

Descenderá una nube de constancias,
de pases, de expedientes,
para poder decir:
el sol se pone.

Reloj, fluye desde el río,
deja que te tome en mi mano,
para poder decir:
finges la hora.

Aparecerá también el globo
secuestrado por el viento,
para poder decir:
aquí no hay niños.

Vuela por la ventana abierta,
vuela por el amplio mundo,
que alguien exclame: ¡Ay!
para poder llorar.

Wislawa Szymborska.

La naturaleza muerta que sigue es del francés Simon Renard de Saint Andre del XVII.


la existencialista sensación de cautividad



 

A mí me deja atónito la obra de Malevich y, desde luego, prefiero otras piezas antes que el círculo negro sobre fondo blanco. Pero se entiende lo de Rafael. 
Hablaba hace poco aquí, casualmente, de NataliaLa cola de burro. Todo muy cerradito, muy bien.
Este hombre encarcelado y su sensación, por ejemplo, me abruma. Y en el enlace original que dejo, donde se puede ver en un detalle enorme, es apabullante.
No sé, vuelvo a decir que vivimos en un nivel de ignorancia tan superlativo y tan dirigido a donde interesa, que no es precisamente esto que aborda, o trata, mi entrada, que cada vez que se presenta me quedo chafado: tanta ignorancia vestida de oropel vacuo.


el collar de perlas como elemento de trasmisión

Somos analfabetos respecto a las culturas no occidentales. El caso del mundo ruso es muy cercano y muy evidente. No me extraña que se les inflamaran las meninges de la paciencia y crearan un manifiesto donde exponían su hartazgo de la invasión occidental. No había llegado aún ni la primera ni la segunda guerra, con los de Adolfo a las puerta de. Natalia Goncharova tiene biografía para aburrir. Lo de su marido, pareja o lo que fuere, ídem. Lo del grupo de La cola de burro, pá qué. Lo del museo, otra más. Y lo de la ciudad que alberga el museo, pues nada, que en el pecado se lleva la penitencia.
Todo esto viene poorque de nuevo cayó en mis manos Ciclosfera, ese maravillosa publicación de donde tiro del hilo.
El ciclista, en tamaño y calidad dignísima, y algo de análisis, aquí. Es de 1913. Ella había nacido en el 81 del XIX, una fecha mítica no solo por lo suyo.


modo de volar

Dentro de su serie Disparates, y aún como dibujo preparatorio. Aquí se puede ver con un detalle que hiere.
Primer cuarto del XIX. Poco después abandona España. Y poco después muere. Ochenta y dos años contemplaban al animal.
El disparate era él, don Francisco. 



el descendimiento





Esta es la ficha y la vista aumentada en la página de El Prado. Estuve un buen rato frente al lienzo. Me separé, visité otros y regresé. Así varias veces. No daba crédito.

Malatesta

A mí Piero me hipnotiza y me inquieta.
Este de aquí abajo, Segismundo Pandolfo Malatesta, tuvo que ser un pieza de cuidado.
Italia es el hiperespacio.


el gasto en la espesura

Música de fondo

Llega el momento de decir la palabra
y se la deja caer, se la apremia
a transitar entre los labios,
anclada ya en sus límites de tiempo.
La palabra se funda a ella misma, suena
allá en la soledad de quien la dice
y puja poco a poco hasta nacer
y antes es nada y sólo una ansiedad
la hace constancia de algo irrepetible.

Súbitamente esa palabra aumenta
el vértigo ritual de la memoria,
boga sobre los hombres que la escuchan,
gira anhelante entre vislumbres
y se alza más y más y se estaciona, pule
sus bordes balbucidos, se nivela entre sueños.

Después inicia su holocausto.
Función de amor o de vileza,
la palabra se gasta en la espesura,
puebla sus márgenes de brozas,
se torna vana, amago de un aliento,
oscuridad final y sin sentido.

Está cayendo ya hecha pedazos.
Rescoldos fugitivos, restos
de fuegos ilusorios, flota y flota
sobre las intenciones preteridas,
entre el silencio de las conjeturas.

Es nada la palabra que se dijo
(no importa que se escriba para
querer salvarla), es nada y lo fue todo:
la música del mundo y su apariencia.

José Manuel Caballero Bonald

Me encontré con él a mi lado hace unas semanas viendo esta exposición monumental. Me puse tan nervioso. Y tan contento.

preterir
Del lat. praeterīre 'pasar adelante'.
Conjug. c. pedir.
U. solo las formas cuya desinencia empieza por -i.
1. tr. Hacer caso omiso de alguien o algo.
2. tr. Der. Omitir en la institución de herederos a los que son
forzosos, sin desheredarlos expresamente en el testamento.

perdido en Venecia

Por cierto, en el minidocumental, tras John Lasseter aparece un póster con una ilustración de este señor que firma la de abajo, Chris van Allsburg. Esta se titula Missing in Venice, y es de 1983.
Barrunto que John debe de ser de una finura extrema...

“Missing in Venice. Even with her mighty engines in reverse, the ocean liner was pulled further and further into the canal.”
El resto, aquí.




Satie en su estudio

LOS CREPÚSCULOS DE BARCELONA

Qué decir sobre los crepúsculos ahogados de Barcelona. ¿Recordáis
el cuadro de Rusiñol Erik Satie en el seu estudi? Así
son los crepúsculos magnéticos de Barcelona, como los ojos y la
cabellera de Satie, como las manos de Satie y como la simpatía
de Rusiñol. Crepúsculos habitados por siluetas soberanas, magnificencia
del sol y del mar sobre estas viviendas colgantes o subterráneas
para el amor construidas. La ciudad de Sara Gibert y de Lola Paniagua,
la ciudad de las estelas y de las confidencias absolutamente gratuitas.
la ciudad de las genuflexiones y de los cordeles.

LOLA PANIAGUA

Contra ti he intentado irme alejarme
la clausura requería velocidad
pero finalmente eras tú la que abría la puerta.

Estabas en cualquier cosa que pudiera
caminar llorar caerse al pozo
y desde la claridad me preguntabas por mi salud.

Estoy mal Lola casi no sueño.

Roberto Bolaño

Respecto a Lola:
Ella era una recién licenciada en Química que un día de 1977 recaló en Barcelona desde Hospitalet.

Y de Sara, pues aquí y aquí.

en el umbral


liminar
Del lat. limināris.
1. adj. Perteneciente o relativo al umbral o a la entrada.
2. adj. preliminar ( que sirve de preámbulo).

liminar ADJ: preliminary, introductory 

Y para la interesantísima liminalidad, pues aquí mismo. Por cierto, me parece maravilloso y acertadísimo el cuadro de Albert Anker que aparece en el artículo. 

ninfomanía

Es magnífico el pájaro:

El analista y crítico de arte inglés Ian Chilvers,2​ define a Bouguereau como pintor de «retratos de aspecto fotográfico, obras religiosas hábiles y sentimentales y desnudos tímidamente eróticos»,3​ como un bello prototipo del dominio de las técnicas pictóricas academicistas y de las claves sociales de la hipocresía burguesa.c
Pintor de indudables dotes e influencia social mientras vivió, Bouguereau fue —como explican Edward Lucie-Smith y Stephen F. Eisenman en sendos estudios de la historia crítica de la pintura del siglo XX— uno de los más hábiles artistas de su época a la hora de pintar lo que el burgués quería mirar: mujeres hermosas y rotundas, tiernas adolescentes, niñas pobres encantadoras y muy limpias.4​ Concluye Eisenman, que contemplando sus cuadros, el burgués más ignorante entendía la fastuosidad de la mitología clásica y llegaba a la tranquilizadora conclusión de que la vida del campesino es el jardín del Edén.5
De carácter beligerante desde niño y soberbio desde sus primeros éxitos oficiales —según relatan sus biógrafos—, Bouguereau se convirtió en un enemigo temible y despiadado con todo aquel que no viese y reconociese su esfuerzo artístico con la referida 'mirada burguesa neutra'.6​ Cezanne lamentó en cierta ocasión haber sido excluido del «Salón de Monsieur Bouguereau» (refiriéndose a la anual convocatoria de la Academia).3
Chilvers, en su Diccionario de arte, citando al escritor francés J.-K. Huysmans, concluye sobre Bouguereau: «condenado durante años como maestro en la jerarquía de la mediocridad y enemigo de todas las ideas progresistas», recuperó en el último tercio del siglo XX cierto prestigio, respaldado por la edición lujosa de su obra y los altos precios alcanzados en las subastas.3d
Sobre el lienzo, aquí y aquí. Lo del bar del hotel, la pera.
A mí el brazo izquierdo del sátiro, la mirada de la ninfa que ese brazo trata de apartar y la composición del trío de fondo me turban, y bastante. Debe ser que pertenezco a la categoría de burgués ignorante. Y qué categoría.



de Brassaï a Jan van Eyck por un espejo

De la exposición que fuimos a ver el otro día se me quedó pendiente buscar esta relación.
La fotografía se puede ver con detalle aquí y aquí. Y del cuadro de los Adolfini, aquí o en cualquier otro de los muchos de la red que tienen sesudos análisis del lienzo
El cuadro tiene 82x60 cm y el espejito de marras, 5'5 cm, La foto, 30'5x22'5 o 36.8×27.9 cm, depende de dónde lo compres. Donde nosotros lo vimos tenía mayores dimensiones o así he deformado yo el recuerdo.
La relación entre las dos obras, si las hubiera. Como la ingle y Dios, vaya.





la boda

Vuelvo a don Francisco, a Leocadia, a Rosarillo, al saturnismo, a las paredes de su quinta. Se me pasan las horas con él, sus circunstancias y su obra. Esta vez me asomo con detenimiento al cartón de un tapiz, antes de que la salud empezara a torcérsele. Es extraño el cartón: esos colores contando lo que cuenta; quizás esa era la gracia, el contraste entre la escena y  el amable contexto de fondo.
La visión que permite la página del museo de El Prado es una barbaridad.