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old winter's song

De aquella entrada de Auden, a esta:

Si todas las estrellas fueran a desaparecer o morir
debería aprender a mirar a un cielo vacío
y sentir su total oscuridad sublime,
aunque esto podría llevarme un tiempo.

Kosma y Prévert se quedaron a gusto. De Eva no digo nada...

The falling leaves drift by my window
The falling leaves of red and gold
I see your lips, the summer kisses
The sunburned hands I used to hold

Since you went away the days grow long
And soon I'll hear old winter's song
But I miss you most of all, my darling
When autumn leaves start to fall

Since you went away the days grow long
And soon I'll hear old winter's song
But I miss you most of all, my darling
When autumn leaves start to fall

I miss you most of all, my darling
When autumn leaves start to fall


funeral blues

Hace tiempo que no traducía poemas. Requiere un ánimo, una actitud y una pausa. Yo no le, no me otorgaba ninguna de las tres, de modo que. Hace unas semanas comencé a pergeñar la idea de retomar viejos y buenos hábitos. Hete aquí, pues. He hecho una versión, que es algo así como el eufemismo que usamos aquellos a los que se nos hace imposible la tarea de traducir poesía. A ver qué tal.
Acompaño la entrada con un corte de una película más que conocida. John Hannah, sus ojeras, sus ojos azules y su voz quedan en la retina de la memoria.
De W. H. Auden:

Stop all the clocks, cut off the telephone,
Prevent the dog from barking with a juicy bone,
Silence the pianos and with muffled drum
Bring out the coffin, let the mourners come. 

Let aeroplanes circle moaning overhead
Scribbling on the sky the message He Is Dead,
Put crepe bows round the white necks of the public doves,
Let the traffic policemen wear black cotton gloves. 

He was my North, my South, my East and West,
My working week and my Sunday rest,
My noon, my midnight, my talk, my song;
I thought that love would last for ever: I was wrong.

The stars are not wanted now: put out every one;
Pack up the moon and dismantle the sun;
Pour away the ocean and sweep up the wood.
For nothing now can ever come to any good.

Parad todos los relojes, cortad el teléfono,
Evitad que el perro ladre con un buen hueso,
Silenciad los pianos y con una percusión sorda
Mostrad el ataúd, dejad que las plañideras se acerquen.

Dejad que lo aviones giman en círculos sobre nosotros
Garabateando en el cielo el mensaje Él Está Muerto,
Poned crespones negros alrededor de los blancos cuellos de las palomas,
Dejad que luzcan guantes de algodón negro los guardias de tráfico.

Él era mi Norte, mi Sur, mi Este, mi Oeste,
Mi semana laboral y mi domingo de descanso,
Mi mediodía, mi noche, mi charla, mi canción;
Pensé que el amor sería eterno: estaba equivocado.

Las estrellas no son bienvenidas ahora: quitadlas todas;
Empaquetad la Luna y desmantelad el Sol;
Vaciad el océano y barred el bosque.
Pues nada ahora, nada, puede traer ninguna gracia.

Versión de Juan Bay

Una explicación del poema interesante, aquí.



the more loving one


Ha estado durmiendo casi un año. Despierta y me arriesgo a abordarlo. Dos versiones: una más literal, la otra buscando más la idea. Ninguna me satisface completamente pero, ya lo he dicho quizás demasiadas veces, así es el mundo de la traducción. En el caso de Auden, la cosa adquiere tintes dramáticos o quizás, paradójicamente, tranquilizadores. Dramáticos, porque es un escritor que plantea la incapacidad del lenguaje a la hora de plasmar la emoción. Tranquilizadores, por lo mismo.

THE MORE LOVING ONE

Looking up at the stars, I know quite well
That, for all they care, I can go to hell,
But on earth indifference is the least
We have to dread from man or beast.

How should we like it were stars to burn
With a passion for us we could not return?
If equal affection cannot be,
Let the more loving one be me.

Admirer as I think I am
Of stars that do not give a damn,
I cannot, now I see them, say
I missed one terribly all day.

Were all stars to disappear or die,
I should learn to look at an empty sky
And feel its total darkness sublime,
Though this might take me a little time.

W. H. Auden

El que más ama

Mirando a las estrellas, sé bastante bien
que, si es por lo que les importo, me puedo ir al infierno.
Pero sobre la tierra la indiferencia es lo que menos
hemos de temer del hombre o la bestia.

¿Nos gustaría que fueran las estrellas las que ardieran
con una pasión hacia nosotros que no pudiéramos devolver?
Si un afecto igual no puede ser,
deja que sea yo el que más ame.

Admirador como creo que soy
de las estrellas a las que les importo un bledo,
no puedo, ahora que las miro, decir
que echara de menos a una terriblemente todo el día.

Si todas las estrellas fueran a desaparecer o morir
debería aprender a mirar a un cielo vacío
y sentir su total oscuridad sublime,
aunque esto podría llevarme un tiempo.

Versión de Juan Bay

El que más ame

Mirando a las estrellas, sé bien
que, si es por lo que les importo, me puedo ir al carajo.
Pero en esta tierra la indiferencia es lo que menos
hemos de temer del hombre o la bestia.

¿Acaso nos gustaría que las estrellas ardieran
con una pasión por nosotros que no pudiéramos corresponder?
Si no puede haber equidad en los sentimientos,
deja que sea yo el que más ame.

Admirador como creo serlo
de las estrellas a las que les importo un pepino,
ahora que las veo, no puedo decir
que echara de menos terriblemente a una un día entero.

Si todas las estrellas fuesen a desaparecer o morir,
debería aprender a mirar a un cielo vacío,
y sentir su total oscuridad como algo sublime,
aunque esto podría llevarme cierto tiempo.

Versión de Juan Bay