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temperamental

Nunca me había metido en el ecuador del año con tan poco publicado. Sintomático. Voy  a ello:

Dos aproximaciones diferentes. La primera, de Edgardo Dobry y Andrés Erenhaus; la segunda, de Mª Àngels Cabré.

A través de los temperamentos

Unos pinos demasiado sensibles se retuercen
mostrando su conciencia de ser patéticos
mientras cumplen este deber lírico
de expresión del viento, que llega limpio.
Las raíces crujen sordas, y las ramas
exultan de dolor, para proclamar
que es grave que sople el espíritu. El viento,
cuando sale del bosque, va podrido de quejas.

Gabriel Ferrater.





Son grandes los de Cola Jet Set. No lo sabía pero vienen de herencia directa de los Fresones. Así cualquiera. El suelo precioso, por cierto. Como la expresión de los ojos de la cantante.

excedentario vs deficitario

Me gusta mucho leer sobre Gabriel. En general, poca gente escribe sobre él, y quien lo hace lo hace con cariño y, a menudo, conocimiento de causa. Pero, ay, el cariño; ay, la admiración. Mª Àngels hace cuatro aproximaciones, como cuatro caras de un poliédrico Ferrater. Y la cuarta la cierra con el poema póstumo que su amigo y alter ego Jaime le dedicó post mortem. Pues miren ustedes, un servidor discrepa de Jaime y de muchos otros - con los mismos defectos pero con menos cualidades, hubiera funcionado mucho mejor, apunta él-. Yo apunto que para semejantes cualidades hacen falta semejantes capacidades de manejo. No creo que haya que rebajar las cualidades, sino aumentar las herramientas para hacerse con ellas. Me pregunto por qué no suele hablarse del déficit de inteligencia emocional y sí del superávit de la otra, si es que existe separación. Puestos a equilibrar los platos de la balanza, el que suscribe opta por aumentar el peso del deficitario, no por menguar el del excedentario.

Gabriel Ferrater o el exceso de ser inteligente

Mª Ángeles Cabré

PRIMERA APROXIMACIÓN:
Nacido en Reus el 20 de mayo de 1922, Gabriel Ferrater es, sin duda, uno de los poetas catalanes contemporáneos que suscita más pasiones: por un lado, por su incuestionable valor literario y, por otro, por su vinculación a la llamada Escuela de Barcelona -como la bautizó Carme Riera- o «subgrupo catalán» del grupo poético de los años 50 -en palabras de García Hortelano-; es decir, por su condición de compañero de viaje de Jaime Gil de Biedma, Carlos Barral y José Agustín Goytisolo, entre otros. Autor de una consistente y poco extensa obra literaria, Ferrater publicó tres volúmenes de poesía: Da nunces pueris (1960), Menja't una cama (1962) y Teoria dels cossos (1966), que posteriormente recopiló bajo el título Les dones i els dies (Barcelona, Edicions 62, 1968), y comparte asimismo la autoría de una novela policíaca escrita a cuatro manos. El 27 de abril de 1972, se suicidó en su piso de Sant Cugat, al parecer por miedo a envejecer. No llegó pues a cumplir los 50 y su muerte precoz y violenta lo convirtió en un mito que aún perdura.

SEGUNDA APROXIMACIÓN:
Gabriel Ferrater, cuya familia era propietaria de una empresa de exportación de vinos, aprendió a leer a una edad temprana, aunque no fue a la escuela hasta los diez años. En 1938, tras dos años de contienda civil, su familia se trasladó a Barcelona y desde allí a Francia, pues su padre fue nombrado canciller del Consulado de España en Burdeos, aunque Gabriel tardó algunos meses más en llegar a la patria vecina. Allí prosiguió cultivando su avidez por la lectura: de Baudelaire a Carles Riba, de Guillén a Racine, de Montaigne a Valéry, de Joyce a Gide. En los tres años que permaneció en Francia, aprendió también a leer en inglés y en alemán. Regresó a Reus a finales de 1941. Allí acabó tardíamente el Bachillerato, no sin antes realizar un largo servicio militar. Después se aficionó a leer textos filosóficos, se inició en el universo de las matemáticas y se interesó por la pintura, disciplina que llegaría a practicar. En 1947 comenzó la carrera de Ciencias Exactas, aunque no llegó a acabarla, y comenzaron sus largas temporadas en Barcelona. En 1952, fallecido ya su padre, su madre se estableció en dicha ciudad con sus tres hijos. Ya entonces había empezado a colaborar como crítico de arte en la revista «Laye», que llegaría a tener una gran significación, y durante varios años se ganó la vida realizando traducciones para diversas editoriales. Hizo algunas salidas al extranjero y entabló una intensa amistad con poetas en lengua castellana como Jaime Gil de Biedma y Carlos Barral, frecuentando las tertulias de los martes que se organizaban en casa de este último y que a veces se alargaban hasta el amanecer. Asimismo, dentro del ámbito de la literatura catalana, mantuvo estrechos contactos con poetas como Carles Riba -por quien sintió siempre una gran admiración-, Joan Vinyoli y Rosa Leveroni. En 1958 comenzó a escribir poesía, en palabras suyas «porque tenía ciertas cosas que decir sobre los hombres, las mujeres, España, etc.», y al año siguiente publicó en la revista Cuadernos Hispanoamericanos sus primeros seis poemas. Durante la década de los sesenta vio la luz la totalidad de su obra. En 1964 se casó con una periodista americana, de la que se separó en 1967, y fue director literario de la Editorial Seix Barral, al tiempo que se convertía en un destacado lingüista. Se licenció en Filosofía y Letras y fue nombrado profesor de lingüística y crítica literaria de la recién constituida Universidad Autónoma de Barcelona. Trabajaba en la redacción de una gramática catalana cuando decidió quitarse la vida.

TERCERA APROXIMACIÓN:
Intelectual autodidacta, indómito y de una energía inusual, poeta tardío de quien José María Valverde dijo que era un poeta inglés que escribía en catalán, capaz de aprender polaco para leer a Gombrowicz y que posaba desafiante en las fotografías con sus perennes gafas oscuras, Gabriel Ferrater se inscribe en el panorama de las letras catalanas como un caso insólito. Su poesía es, en buena medida, fruto de su estrecho contacto con los escritores barceloneses en cuya compañía vivió los años 50 y que acabarían por consolidar su vocación poética, y en especial su complicidad con Jaime Gil de Biedma, que él llamaría «confabulación».
Sirvan como espejo de su personalidad las palabras de Jaime Gil a raíz de la decisión de Ferrater de abandonar la literatura con el gesto simbólico de vender su biblioteca:
«Treinta y cuatro años, inteligentísimo, poco dinero, pocas posibilidades establecidas de progreso. Conoce los entresijos de la vida práctica con una extrema lucidez, y al mismo tiempo es radicalmente inepto para la vida práctica. Una de esas personas -yo me tengo por otra- que con los mismos defectos pero con menos cualidades, hubiera funcionado mucho mejor.» (1956)

CUARTA APROXIMACIÓN:
Escribe Ferrater una poesía aparentemente sencilla pero con un trasfondo y en ocasiones una sintaxis difíciles, para cuyo fin escogió el verso blanco shakespeariano, que coquetea con la prosa, y en la que pueden hallarse correspondencias con la obra de sus coetáneos. Una poesía que es, en primer lugar, una expresión de la idiosincrasia del individuo y, en última instancia, una búsqueda permanente de la felicidad; o lo que viene a ser lo mismo, el intento de aprehenderla. «Casi todos mis poemas ocurren en la calle», escribió en 1971, y es ésa una constatación de su condición de poeta urbano, de flaneur y de voyeur, que practica en especial en su ciudad por excelencia, Barcelona. En su mayoría, los poemas elegidos a continuación son pues expresión de sus vivencias en la urbe y acontecen en dicho escenario. Destaca la visión abstracta ofrecida en el poema «La ciudad».
Para finalizar, que sea también Gil de Biedma quien cierre esta invitación a la lectura de Gabriel Ferrater con el poema que le dedicó in memoriam:

A TRAVÉS DEL ESPEJO

Como enanos y monos en la orla
de una tapicería en la que tú campabas
borracho, persiguiendo jovencitas...
O como fieles, asistentes
-mientras nos encantabas-
al santo sacrificio de la fama
de tu exceso de ser inteligente,
éramos todos para ti. Trabajos
de seducción perdidos fue tu vida.
Y tus buenos poemas, añagazas
de fin de juerga, para retenernos.

añagaza.
(Del ár. hisp. annaqqáza 'señuelo', y este del ár. clás.naqqāz 'pájaro saltarín').
1. f. Artificio para atraer con engaño.
2. f. Señuelo para coger aves. Comúnmente es un pájaro de la especie de los que se trata de cazar.

orla.
(Del lat. *orŭla, dim. de ora, borde).
1. f. Orilla de paños, telas, vestidos u otras cosas, con algún adorno que la distingue.
2. f. Adorno que se dibuja, pinta, graba o imprime en las orillas de una hoja de papel, vitela o pergamino, en torno de lo escrito o impreso, o rodeando un retrato, viñeta, cifra, etc.
3. f. Lámina de cartulina, papel, etc., en que se agrupan los retratos de los condiscípulos de una promoción escolar o profesional cuando terminan sus estudios u obtienen el título correspondiente.
4. f. Heráld. Pieza hecha en forma de filete y puesta dentro del escudo, aunque separada de sus extremos otra tanta distancia como ella tiene de ancho, que por lo ordinario es la duodécima parte de la mitad del escudo, que corresponde a la mitad de la bordura.

el equilibrio y las fuerzas

Mecànica terrestre

Veus, és així que tot pot començar.
Després, el més profund. Ara projecta
les figures senzilles, els acords
i els contrasts, les anades cauteloses
i les vingudes ràpides, els gestos
que no s'amaguen a ningú. Jo ho veus,
ara tan bé com qualsevol moment.
Ets a una plaça amb cases a mig fer,
com magranes badades, que deslliuren
granets de cel envidreït.
Els vells
recullen llum com ningú, a les mans
de cera que no es fon, plàcida. Els joves
surten embriagats del cine heroic
i llencen cigarrets a terra, durs
com la pedra que vol clavar un ocell.
Al cafè no del tot luxós, un home
que va pels cinquanta anys i és moll però
vehement, com un drap de barberia,
no sap si prefereix d'oferir foc
ell mateix, a la noia que ho espera,
o d'enviar-hi, humiliant-lo, el mosso
sorneguer, que li espia l'avidesa.
Un aneguet femení, amb una ratlla
de mercromina al turmell dolç on no
trobaràs cap ferida, va corrent
per nua passió, car no té pressa
i vol que ho sapiguem, i riu als vidres
de cada aparador. Ja ho veus. Un món.
Un instant d'un capvespre, has vist els cossos
i les distàncies. Ara calcula
les masses, les libracions dels cors. 
"

Mecánica terrestre

¿Lo ves? así puede todo comenzar.
Después, lo más profundo. Ahora proyecta
las figuras sencillas, los acordes
y los contrastes, las idas cautelosas
y las venidas rápidas, los gestos
que a nadie se le esconden. Ya lo ves,
ahora tan bien como en cualquier momento.
Estás en una plaza a medio edificar
y, cual granadas hendidas, las casas
ofrecen granos de cielo de cristal.
Mejor que nadie los viejos recogen luz
en manos de mansa cera sin fundir.
Los chicos salen ebrios de un heroico
filme y lanzan cigarrillos al suelo
piedras que un pájaro buscan ensartar.
En el café no del todo lujoso,
un hombre casi cincuentón, débil
mas vehemente, como un paño de barbero,
no sabe si prefiere darle fuego
él mismo a la chica que lo espera
o enviar, humillándolo, al mozo
taimado que le espía su avidez.
Un ánade juvenil, con una raya
de mercromina en el tobillo dulce
donde no hallarás herida alguna,
corre por nuda pasión, pues va sin prisa
y quiere que se note; a los cristales ríe
de cada escaparate. Un mundo, ya lo ves.
En un momento de un anochecer, has visto
cuerpos y distancias. Ahora calcula
las masas, las libraciones del corazón-

Gabriel Ferrater. Traducción de Mª Àngels Cabré.

Quien quiera estudiar más, aquí tiene.

nudo2, da.
(Del lat. nudus).
1. adj. desnudo.

libración.
(Del lat. libratĭo, -ōnis).
1. f. Movimiento oscilatorio que un cuerpo, ligeramente perturbado en su equilibrio, efectúa hasta recuperarlo poco a poco.
2. f. Astr. Cada uno de los movimientos oscilatorios de la Luna, reales o aparentes, por los cuales la zona visible del satélite varía ligeramente.

mecánica.
(Del lat. tardío mechanĭca, y este del gr. μηχανικ).
1. f. Parte de la física que trata del equilibrio y del movimiento de los cuerpos sometidos a cualquier fuerza.

al revés te lo digo para que me entiendas

Gabriel era juguetón. Probablemente no abandonó nunca su etapa lúdica y en esa posición abordó su final; pero a lo que iba: que le gustaba jugar. A veces sus juegos son complejos: hace falta una piedra Rosetta. En otras ocasiones son fácilmente decodificables; no por ello menores. Este de aquí abajo me encanta; un claro ejemplo de definición por negación.

A l'inrevés

Ho diré a l'inrevés. Diré la pluja
frenètica d'agost, els peus d'un noi
caragolats al fil del trampolí,
l'agut salt de llebrer que fa l'aroma
dels lilàs a l'abril, la paciència
de l'aranya que escriu la seva fam,
el cos amb quatre cames i dos caps
en un solar gris de crepuscle, el peix
llisquent com un arquet de violí,
el blau i l'or de les nenes en bici,
la set dramàtica del gos, el tall
dels fars de camió en la matinada
pútrida del mercat, els braços fins.
Diré el que em fuig. No diré res de mi.

Al revés

Lo diré al revés. Diré la lluvia
frenética de agosto, los pies de un chico
enroscados al final del trampolín,
la levedad de lebrel que las lilas
desprenden en abril, la paciencia
de la araña que escribe su hambre,
el cuerpo —cuatro piernas, dos cabezas—
en un solar gris de crepúsculo,
el pez lábil cual arco de violín,
el oro y azul de las niñas en bici,
la sed dramática del perro, el filo
de los faros de camión en la madrugada
pútrida del mercado, los brazos suaves.
Diré lo que se me escapa. Nada diré de mí.

Gabriel Ferrater. La traducción, de Mª Àngels Cabré.

Paisaje con figuras en domingo

Paisatge amb figures

Dos reactors corquen el cel. S’enfilen
fins a injectar l’agulla de polsim
al cor del vast oblit solar. Arran
de terra, el món amaga que també
li fuig el seny, i gira amb lenta astúcia
imperiosa: tota vertical
se’ns decanta, i llisquem cap a les vores
del viure que demà ens hi trobarem
al mig. Avui diumenge. Els ametllers
riuen de veure’s, nus encara, en l’aigua
dels rierols que fan les seves ombres
precipitades rasa avall. A punt,
tot és a punt, i res no té sencera
la seva primavera. Tot és més
persuasiu així, prim i translúcid.
Com que ens ho creiem tot, ens sentim rics.
Feliços de gustar tots un sol gust,
ens sembla que tastem futur. Partim-nos
els dies que vindran per tots nosaltres,
com els grillons d’una taronja. Té—

Aquí y aquí hay unas cuantas interpretaciones del poema que me han parecido interesantes.
Me ocurre a menudo que no encuentro en la red poemas o traducciones que busco; hoy inauguro una idea que he plagiado de Javier Cánaves y su blog. Acabamos antes así, aunque pierda presencia.
La traducción es de Mª Àngels Cabré





Heleneta


Tornada

Perdó, Heleneta, perdó.
No vindrà la conclusió,
i aquest embolic de marrades
no para enlloc. T'ho esperaves?
(...)
I ara potser val més que calli.
No convé que encara m'agafin
temptacions d'insinuar
com hauria anat el relat
encaminat al seu bon terme.
Una cosa, val més no fer-la
que fer-la a mitges. Callo doncs,
i m'estalvio el pitjor tros
que m'hauria tocat d'escriure:
com s'enamora l'heroïna.
Ben cert que en coses de l'amor
de cap pa no faig rosegons.
Tota farina bla vull moldre.
Si l'enamorar-se d'un home
se m'acut cosa extravagant,
l'extravagància la fan
la majoria de les dones,
gent enraonada: alguna solta
deu trobar-se en el joc estrany.
Bé prou que m'hauria costat,
tanmateix, de presentar amb força
la feblesa de dolça dona.
Sembla doncs que callo a punt,
abans d'entrar en un mal embús.
Ja es pot apagar la cendela
que he mirat de mantenir encesa
per una llarga processó
de versos xafarders, de mots
fets per compondre imatges netes
de les coses que em són objectes
d'afectes o d'aversions.
Què sé jo si aquest monyó
de poema, que t'ofereixo,
fa molta angúnia. Quan penso
en els espessos emparrats
de raïms que són peus i mans
de cera bruta, que s'enfilen
per les parets de les ermites,
em trasbalso, i m'agafa por
que sigui un ex-vot llefiscós
el que et vull donar per poema.
I ja no té remei, Helena.
Ara que el cop es veu fallar,
deixa'm que n'acani l'allarg.
Arribaré, amb els tres que em manquen,
al vers mil tres-cents trenta-quatre.
Me'n queda un per dir-te adéu:
barca nova, tingues bon vent.

Tornada(*)

Perdón, Helenita, perdón.
No llegará la conclusión,
y este enredo de rodeos
no lleva a ninguna parte. ¿Lo esperabas?
(...)
Y ahora mejor me callo.
No vaya a ser que me asalten
tentaciones de insinuar
cómo hubiera ido el relato
encaminado a su buen término.
Una cosa es mejor no hacerla
que dejarla a medias. Callo pues,
y así me ahorro el peor trozo
que me hubiera tocado escribir:
cómo se enamora la heroína.
Cierto que en asuntos de amor
de ningún pan hago mendrugos.
Sólo harina blanda quiero moler.
Si enamorarse de un hombre
se me antoja algo extravagante,
la extravagancia la hacen
la mayoría de las mujeres,
gente sensata: algún sentido
debe de haber en ese juego extraño.
Cuánto me hubiera costado,
sin embargo, presentar con fuerza
la debilidad de dulce mujer.
Parece, pues, que me callo a tiempo
antes de meterme en un lío.
Ya se puede apagar la vela
que he querido tener encendida
durante una larga procesión
de versos chismosos, de palabras
hechas para componer imágenes nítidas
de las cosas que me despiertan
aversiones o afectos.
Qué sé yo si este muñón
de poema que te ofrezco
produce mucha angustia. Cuando pienso
en los tupidos emparrados
de racimos que son pies y manos
de cera sucia, que trepan
por la paredes de las ermitas,
me trastorno y me da miedo
que sea un exvoto viscoso
lo que te quiero dar como poema.
Y ya no tiene remedio, Helena.
Ahora que el golpe es fallido,
déjame que mida los versos.
Llegaré, con los tres que me faltan,
al verso mil trescientos treinta y cuatro.
Para el adiós, me queda uno:
barca nueva, ten buen viento.

(*)Estrofa que a modo de despedida se ponía al final de ciertas composiciones poéticas provenzales (Nota de la traductora).

Traducción de Mª Àngels Cabré en Las mujeres y los días, poesía completa de Gabriel Ferrater, editorial Lumen.

Heleneta y Gabriel en sus años mozos, con él sonriendo.

de lo malo a lo peor

A Gabriel también le gustaba traducir además de escribir. Este de abajo está traducido por él. La foto me atrapó desde que me la crucé hace ya tiempo. No diré más.

LO MALO, de Gottfried Benn. Traducido por Gabriel Ferrater.

No saber inglés
y oír hablar de una buena novela policíaca
todavía no traducida.

Cuando hace calor, ver una cerveza
que uno no se puede permitir.

Tener una idea nueva
y no poderla enredar en un verso de Hölderlin,
como hacen los profesores.

Viajando de noche, oír olas que baten
y pensar que lo hacen siempre.
Muy malo es esto: estar invitado
cuando en casa hay más silencio,
mejor café,
y no está uno para charlas.

Y lo peor:
no morir en verano,
cuando todo es claro
y está la tierra blanda para las azadas.


lecciones del vano intento de traducir poesía

La lliçó

Te'm gires, en el moment que obres la porta,
i rius, i una vegada més he d'aprendre
la lliçó de subjecció, dolça i sabuda:
que un teu posat se m'endú sempre, i com allisa
l'obstacle de rompents on m'aïllo, difícil
i encara personal. És aquest, és 
aquest d'ara, el posat
com et gires, i el tors
decanta i desorienta, concedit
al moviment, la més pausada zona
on dorm la reserva del teu cos.
   (Quin horror innegable, quin horror
de matèria del món, quan penso
que em dono a compondre una rompuda falsedat
des d'aquí, d'aquest altre
lloc del món, mentre potser
que es gira, en el moment que obre la porta
d'una cambra on no em trobaré mai.)

La lección

Te me giras en el momento que abres la puerta,
y ríes, y una vez más he de aprender
la lección de sujeción, dulce y sabida:
que un ademán tuyo se me lleva siempre, y cómo alisa
el obstáculo de rompientes donde me aíslo, difícil
y todavía personal. Es éste, es
éste de ahora, el ademán
con que te giras, y el torso
se inclina y desorienta, dado
al movimiento, la más pausada zona
donde duerme la reserva de tu cuerpo.
            (Qué horror innegable, qué horror
de materia del mundo, cuando pienso
que me entrego a componer una rota falsedad
desde aquí, desde este otro
lugar del mundo, mientras quizás
se gira en el momento que abre la puerta
de una habitación donde no me encontraré nunca)

La lección

Te vuelves en el momento que abres la puerta,
y ríes, y una vez más debo aprender
la lección de sujeción, dulce y sabida:
que una actitud tuya se me lleva siempre, y alisa
el obstáculo de rompientes donde me aíslo, difícil
y todavía personal. Es éste, es
éste de ahora, el ademán
con que te vuelves, y el torso
se inclina y desorienta, rendido
al movimiento, la más pausada zona
donde duerme la reserva de tu cuerpo.
            (Qué horror innegable, qué horror
de materia del mundo, cuando pienso
que me entrego a componer una rota falsedad
desde aquí, desde otro
lugar del mundo, mientras quizás
se vuelve en el momento en que abre la puerta
de una habitación donde no estaré nunca)

Gabriel Ferrater: uno de sus últimos poemas. La primera traducción, de un servidor de ustedes. La segunda, de Mª Àngeles Cabré, tal cual aparece en Las mujeres y los días. Vanos intentos, ya digo.

el, según Jaime, experto en añagazas

La vida furtiva

Segurament serà com ara. Estaré despert,
aniré amunt i avall pel corredor. Com un minador
que surt d’un pou, em pujarà
des del silenci de tota la casa, brusc,
el ronc de l’ascensor. M’aturaré a escoltar
el bufeteig de portes de metall, i els passos
pel replà, i endevinaré l’instant
que arrencarà a tremolar l’angúnia del timbre.
Sabré qui són. Els obriré de seguida. Tot perdut,
que entrin aquests, a qui ho hauré de dir tot.

La vida furtiva

Seguramente será como ahora. Estaré despierto,
iré de acá para allá por el pasillo. Como un minero
que sale de un pozo, me subirá
desde el silencio de toda la casa, brusco,
el ronquido del ascensor. Me detendré a escuchar
el abofeteo de puertas de metal, y los pasos
por el rellano, y adivinaré el momento
en que arrancará a temblar la angustia del timbre.
Sabré quiénes son. Les abriré en seguida. Todo perdido,
que entren esos a quienes tendré que decirlo todo.

Traducido por Pere Gimferrer, J.A. Goytisolo y José M. Valverde

Acerca del significado del poema, aquí hay un buen lugar donde leer. Comparto, si no la visión metafórica, sí el desacuerdo con el significado policial y político.