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Victor Nonga

Aunque mi preferido es el serbio ya eliminado en el camino a la gloria, esto que estamos presenciando es ya historia. Cada vez que surge un jugador, no ya diferencial, sino diferente, uno se da cuenta de lo limitada que es la imaginación cuando no se le estimula. ¿Podríamos haber imaginado un tipo con estas características?
Llegó hace 3 años a la NBA. Tiene 22 años. Mide 2´24.

la pausa de los asesinos

No veremos un equipo así en nuestro en país en lo nos queda de vida. Así: calidad, longevidad y voracidad.
En cualquier caso, aún no ha acabado su ciclo. Estamos en pausa.

Sarah Caroline Olivia o los pobres del mundo

Nació en 1974 en una familia de clase media, de padre topógrafo y madre enfermera. La niña Sarah Caroline Olivia Colman no destacó en nada concreto en la escuela pública, ni para bien ni para mal. Su test de proyección profesional vaticinó que sería una excelente conductora de camiones, gracias a su conciencia espacial. Al margen de eso, la primera vez que le espetaron que era buena en algo tenía dieciséis años y estaba sobre un escenario, arrullada involuntariamente por las carcajadas del auditorio. El sueño era demasiado jugoso, demasiado inalcanzable, pero echó raíces de todos modos. Su familia se esforzó por enviarla a una escuela de interpretación (extraordinariamente cara, como todas) y también en procurarle formación como profesora, por si la realidad acababa aplastándola. Y lo hizo, durante unos años. Sobre las tablas conoció a Ed Sinclair, su futuro marido, que abandonó el sueño actoral antes de llegar a la meta. De esa época recuerda con pavor las clases de danza, los leotardos y aquella primera audición que salió mal. Era para Footlights, pero no se enteró de que era una comedia. El matrimonio acabó mudándose a Londres en 1998, donde tampoco los castings salían bien. Tenían, literalmente, una libra secuestrada en la cuenta de ahorros. «¡Y los cajeros automáticos no te dejan sacar céntimos!», recordaría Colman. Entre muchas estrecheces, suele rememorar lo que ella apodó con sorna como su momento sacado de Las cenizas de Ángela: buscaron entre las rendijas del sofá monedas para comprar una patata para compartir en la cena.   
El resto está aquí.


Yo la admiro desde hace tiempo. No tanto como el anuncio, pero sí antes de que aquí saltara a la palestra. Y me enorgullezco de ello. Y por una de esas pocas veces, siento que hay una justicia poética con ella. Y con ella, con todos los pobres del mundo, como acababa aquella crónica baloncestística.

 

radiografía estética y moral de un paisaje

True Detective is a show about precarious life as much as it is about catching a serial killer. 

True Detective's big reveal—which does not come when Rust and Marty catch the deranged, stereotypical murderer, but accumulates from the title sequence—is that the southern Louisiana land- and waterscape lies at the nexus of corporate-produced inequality, fragile bodies, toxic waste, indigence, political bullying, and an unruly ecosystem.

But this show is neither documentary nor polemic, only mappings. To quote Patrick Clair's pitch for the opening sequence, "We've zoned in on the idea of personal geographies."

True Detectiveis a show about men living in a brutally masculine world

True Detective is built on the "women in refrigerators" trope that structures the genres it pays homage to—principally the hardboiled mystery à la Raymond Chandler and the film noir à la Double Indemnity and Chinatown. It uses women as both things-to-be-saved and erotic obstacles for the male leads, a sexism typical for much mystery/thriller-based narrative media. After years of decline and in the face of mounting evidence that everything from policework and state groundskeeping to meth and murder exists in a continuous ecology of violence and power, Marty and Rust become capable of doing only one thing right: taking out the monster made possible by all the other bad things.

True Detective's actual villain lies everywhere and nowhere, among the apparatuses of power that structure life in Louisiana. A backwater villain such as Childress is possible because of the machinations of power that lay pipe through bayous and neighborhoods and dig ship channels into estuaries, that subject the poor to living in "somebody's memory of a town," that name them, count them, and separate them. When Rust kills him, he's only killed an effigy. When Rust survives—a thing he did not want to do—he does so knowing that his actions did not alter the landscape in Louisiana

The influence of Petrochemical America does not stay within the title sequence, but seeps into the story, creating a heterogeneous geography, a palimpsest Louisiana with varied, distinct meanings and genealogies. 

Todos son extractos del mejor artículo que he encontrado. Se halla aquí.

La cabecera y su andamiaje están aquí y aquí. Y la inquietante Carcosa, aquí y aquí.









el tiro de tres

Quizás no haya voz con más autoridad, moral al menos, hoy en día que la de Gregg Popovich. Da gusto escucharle decir bien claro lo que los aficionados pensamos desde hace tiempo:

Y llega la andanada de Pops: "Yo lo odio, siempre lo he hecho", dice con desdén el entrenador de los Spurs. "He odiado el triple desde hace 20 años. Por eso bromeo muchas veces diciendo, 'si queremos cambiar de verdad el juego, inventémonos una jugada de cuatro puntos'. Porque si a todos les gusta el triple, más les gustará la jugada de cuatro. La gente saltará de sus sillas si consigues una jugada de cinco puntos. Será algo grande... No hay más baloncesto, no hay más belleza en el baloncesto. Es muy aburrido. Pero es lo que es, y tienes que trabajar con ello".

El resto está aquí.
Me queda la reflexión de cómo consigue luchar contra ese aburrimiento.

la pizarra de la intuición

“Mi equipo de los 60 revolucionó el baloncesto. Lo primero que hice fue variar la estructura y las posiciones. Cuando llegué a Madrid, los sistemas consistían en dos defensas altos, dos aleros pequeños y un pívot. Fuimos los primeros en jugar con un solo defensa, lo que luego se llamó el base, y después hice hincapié en los hombres altos y en el rebote para facilitar el contraataque de los jugadores más bajos y veloces. Subió la anotación y el espectáculo y sorprendimos a todos. No fue una cosa analizada y documentada. Fue mi idea del baloncesto. La apliqué y triunfamos”. Ataviado con su adorada chaqueta del Hall of Fame de la NBA, Pedro Ferrándiz cautiva con el sencillo relato de pionero con el que explica su éxito. El refundador del baloncesto en España cumple hoy 90 años en su Alicante natal, desde donde partió rumbo a la capital en plena posguerra para escribir una historia inopinada. 
A Pedro, con sus 90 años, me lo cruzo a menudo en los alrededores de mi casa haciendo deporte. Haciéndolo él, quiero decir. Siempre me pareció de una inteligencia callejera muy, pero que muy elevada. El equipo que aparece en la fotografía del artículo es de traca.

las tripas de Arlauckas


Mi padre con cuarenta y un años tuvo a mi hermana. Me imagino que para él ya tuvo que ser un fallo, aunque mi madre tenía treinta y tres y todavía estaba bien. Pero cuando llegué yo mi madre tenía cuarenta y mi padre cuarenta y ocho. Creo que fue la última vez que mi padre folló en su vida. Por lo menos a mi madre. Tener en el año 65 un niño con cuarenta años no era normal. Pero como eran católicos no usaban protección, así que seguro que dijo ¡ahí no entro más!

Joe tiene un talento para la narrativa grandioso. No es añoranza de tiempos pretéritos, es que ahora no hay Joes, lagartos, Norris, Cabreras, Creus, Pinones... En general son mejores los de ahora, pero falta narrativa, escenografía, épica, lírica. Así con todo.
La monumental entrevista está completa aquí.

Sergio dixit

Aquí el juego tiene unos parámetros de talento y atleticismo muy superiores a los europeos. Todas las semanas se juega al menos cada dos días y todo es mucho más rápido que en Europa. Desde dentro se aprecia un nivel de desgaste físico brutal. Desde allí se cree que estamos más cerca de ellos y desde Estados Unidos se ve que estamos más lejos, pero era algo que tenía claro.

Magníficos análisis los de Sergio, plagados de sensatez y agudeza. El resto está aquí.

Larry Bird II

Ya le dediqué una entrada con su nombre hace tiempo. Hoy me desayuno con él de nuevo. Otras añoranzas.
Afuera hace un sol de justicia.




los ojos de Álex

No por casualidad escribí en su día acerca del llanto de este hombre bello. Qué espectáculo de bicho.
Gracias, Álex.

la 14 y la 15 de gracia

La retirada de la selección de Juan Carlos Navarro ha marcado las últimas horas de la competición. Es normal por el tremendo impacto que ha tenido en nuestro básket desde el fantástico campeonato del mundo junior ganado en Lisboa. Mucha admiración por un jugador sin un gran físico pero con una gran técnica y que fue capaz de marcar diferencias durante muchos años al máximo nivel. La gran generación del 80 —aunque parece que Pau aún no ha dicho su última palabra— está llegando al final del camino. Es ley de vida, como ha dicho el propio Navarro. Su impulso a nuestro baloncesto es muy grande y creo que va a servir para que los que vienen detrás, aunque con menos talento, sigan en una buena línea competitiva en el futuro. Sin ellos seguramente la selección será menos favorita. Entonces se verá todavía mejor el tremendo legado que deja la mejor generación de nuestra historia.

hasta siempre Bernardo

Papá, cogí el 5 por ti. Esa camiseta también es tuya.
Así se despide Berni Rodríguez en el homenaje que le ofrece su club, el Unicaja de Málaga. A Berni lo vi jugar en vivo cuando ya estaba en el declive, digamos, de su carrera. Formaba parte de la plantilla del CB Murcia. Me impresionaron varias cosas de él: su clase como jugador, llena de intangibles; su físico, fuerte como un roble y lo tremendamente atractivo que me pareció, un atractivo basado en una mezcla de hombría bella, honestidad y humildad.
El año pasado colgué el de Raúl. Una generación quizás irrepetible se nos va. Tempus fugit.

Pete´s eyes o la poesía

Precuela de Larry y Magic. 
Talento en puridad.
Sangre Serbia en sus venas.
Su final con 40 años, su corazón descompensado, su papá, su mamá y el tiro en la cabeza hacen de su biografía algo inimaginable si no fuera porque la realidad se obceca en superar nuestra imaginación.

La poesía tiene tantas maneras de presentarse. Esta es de las más bellas.

A años luz del modelo de jugador actual. Lejos, muy lejos.

Brillaba el doble.



a los 88

Para mi sorpresa leo que hoy Pedro Ferrándiz recibe un homenaje por parte de su club. A buenas horas, mangas verdes. En las fotografías, al que veo más contento es a Pablo Laso. No me extraña.

A veces la linde entre la historia y el determinismo es tan difusa:
Plantilla del Real Madrid 1960-61. Fila de arriba (de izquierda a derecha): Pedro Ferrándiz, Antonio Díaz-Miguel, Emiliano Rodríguez, Joseph Sheaff, Travis Richard Montgomery, Lolo Sainz y Antonio Candelas. Fila de abajo (de izquierda a derecha): Carlos Sevillano, Pepe Laso, Parra, Josep Lluís Cortés y José Ramón Durand


Larry Bird

Probablemente por esto no me interesan mucho las grandes estrellas de baloncesto de hoy en día. Son superlativas y a Larry le harían un roto. Pero no. Falta esencia, magia, carisma, identidad y muchas cosas más. Larry quizás sea mi jugador preferido de todos los que me he estudiado; no el mejor, pero sí mi predilecto. Quizás también por esto el final del documental lo he visto con unas lágrimas de agradecimiento y de nostalgia. A mí Larry me recuerda a Gregg Popovich. All said.
Hoy el día ha salido nublado.

Dr. Sergio y Mr. Llull

Pues sí, el talento y la actitud. Impresionan las fotos de niño donde el gesto que ahora conocemos ya está marcado.
Cuando el Madrid pase esta época, que pasará, que para eso se llaman épocas, no sé cuánto tardará en llegar otra donde se den las condiciones que se han dado en esta, con Laso en la punta de lanza y todos los que salen en el documental que no visten de corto, los ideólogos del asunto. Mientras tanto, a disfrutar, como dicen los padres de Sergio.