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la predicha muerte del jazz

También salió aquel día:

West 52nd Street

El jazz se está muriendo. Agonizante
aún da lecciones, mientras los siniestros
grupos de blancos buitres le rodean
y hunden su pico en la carne aún viva.

Los negros le abandonan. Tienen prisa
en llegar al despacho, profesiones,
cargos ejecutivos o al Senado.
Se sienten importantes en su empleo
pues pisan un terreno antes prohibido.

Y el jazz se está muriendo sin su ayuda.
Y los blancos aguardan el relevo.

Os quitarán el jazz. Y sin "swing", preso
en el papel pautado, asomará
su esquelético cuerpo entre las rejas.

Le integrarán, como a vosotros, negros,
en su sólida cárcel de sonidos.

Habrí­a que hacer algo. Deberí­a
alguien romper el vidrio de la alarma
y alertar a la gente. La elección
entre el dolor de un pueblo y la obra de arte
excepcional, no ofrece duda alguna.

Se nos está muriendo el jazz, la música
despreciada y amada. Humana. Mágica.
El oscuro milagro de este siglo.
La gran creación del negro de Norteamérica.

J. M. Fonollosa

de Cesare a José María

De aquí a Fonollosa hay un paso. Alguien habrá estudiado ese paso o lo hará, digo yo.

TRABAJAR CANSA

Atravesar una calle para escapar de casa
puede hacerlo un muchacho, pero este hombre que anda
todo el día por las calles ya no es un muchacho
y no escapa de casa.
Hay tardes de verano 
en que hasta las plazas se vacían, tendidas
bajo el sol declinante, y este hombre que llega
a una alameda de inútiles hierbas, se detiene.
¿Vale la pena estar solo, para estar siempre más solo?
Caminar por caminar; las plazas y las calles
están solas. Es preciso detener a una mujer,
hablarle y persuadirla de vivir juntos.
De no ser así, uno habla a solas. Es por esto que a veces
el borracho nocturno comienza a farfullar
y relata los proyectos de toda la vida.
No es verdad que esperando en la plaza desierta
el encuentro se dé con alguno; pero quien va por las calles
se detiene de vez en cuando. Si fueran dos,
aun andando en las calles, la casa estaría
donde aquella mujer y valdría la pena.
En la noche, la plaza vuelve a quedarse vacía
y este hombre, que pasa sin mirar las casas
entre inútiles luces, ya no levanta sus ojos:
sólo mira el empedrado hecho por otros hombres
de manos endurecidas, como las suyas.
No es justo quedarse en la plaza desierta.
Es seguro que existe esa mujer en la calle
que, rogándoselo, quisiera consolar esa casa.

LABORARE STANCA

Traversare una strada per scappare di casa
lo fa solo un ragazzo, ma quest'uomo che gira
tutto il giorno le strade, non è più un ragazzo
e non scappa di casa.
Ci sono d'estate
pomeriggi che fino le piazze son vuote, distese
sotto il sole che sta per calare, e quest'uomo, che giunge
per un viale d'inutili piante, si ferma.
Val la pena esser solo, per essere sempre più solo?
Solamente girarle, le piazze e le strade
sono vuote. Bisogna fermare una donna
e parlarle e deciderla a vivere insieme.
Altrimenti, uno parla da solo. È per questo che a volte
c'è lo sbronzo notturno che attacca discorsi
e racconta i progetti di tutta la vita.
Non è certo attendendo nella piazza deserta
che s'incontra qualcuno, ma chi gira le strade
si sofferma ogni tanto. Se fossero in due,
anche andando per strada, la casa sarebbe
dove c'è quella donna e varrebbe la pena.
Nella notte la piazza ritorna deserta
e quest'uomo, che passa, non vede le case
tra le inutili luci, non leva più gli occhi:
sente solo il selciato, che han fatto altri uomini
dalle mani indurite, come sono le sue.
Non è giusto restare sulla piazza deserta.
Ci sarà certamente quella donna per strada
che, pregata, vorrebbe dar mano alla casa.

Cesare Pavese


la dignidad de José María

No tengo claro de dónde saqué este texto que sigue, ni sé quién es el autor. Me da la impresión de que es la introducción de alguno de los libros de J. M. Fonollosa publicados, pero lo desconozco, la verdad. José María es uno de mis autores predilectos, ya lo he expresado anteriormente tanto en este cuaderno como en el anterior (la fecha de publicación es la misma, seis años después...); en el texto que sigue, su autor explica sucinta y claramente por qué también lo es para él (o ella!).

José María Fonollosa (1922-1991)

Nace en Barcelona. Representa un caso singular en nuestra literatura al tratarse de un poeta secreto, resultando difícil establecer un esbozo biográfico. Su obra, dispersa en el tiempo, es tan singular como fascinante.

De 1945 es su primer poemario titulado "La sombra de tu luz" que bebe de las fuentes marcadas por la generación del 27. Dos años después firma "Umbral del silencio", demasiado influido por la poesía de posguerra imperante, con un profundo acento religioso que erradicará en sus obras posteriores. Tras estos primeros ejercicios poéticos, aún poco personales, el poeta marcha en marzo de 1951 a Cuba. Allí escribe el "Romancero de Martí" en 1955.

Para entonces ya había iniciado el que será el proyecto fundamental de su poética bajo el título de "Ciudad del hombre". Será en los poemas que vayan conformando este proyecto en donde aparezca la verdadera personalidad poética de Fonollosa, una personalidad que no encuentra excesivos parangones en su tiempo y que lo convierte en un creador enormemente original, al margen de modas y corrientes imperantes. En "Ciudad del hombre" hay un deseo de unicidad que impulsa al poeta a través de un estilo conciso en el que se predomina un tono narrativo, prosístico, coloquial, que puede emparentarse con Manuel Machado o con lo que también predominará en el universo poético de Jaime Gil de Biedma. Fonollosa, como dice Pere Gimferrer, es un poeta coral, que asume muchas voces, que se desdobla y multiplica, para dejarnos de vez en cuando rastros de su propia y misteriosa biografía.

El verso de Fonollosa busca siempre la simetría a través del uso del endecasílabo blanco. El objetivo central es desnudar la expresión y establecer un lenguaje directo, sin ambages, de fácil comunicación con el lector.

Nueva York y Barcelona serán las dos ciudades que el poeta reflejará en su obra. "Ciudad del hombre: Nueva York" y "Ciudad del hombre: Barcelona" parten de un mismo propósito. El poeta utiliza el callejero de ambas ciudades para titular los poemas. Pero en la poética de Fonollosa las ciudades son un pretexto para engarzar retratos humanos, pensamientos e ideas y aparecen despersonalizadas. El agnosticismo, el escepticismo, la resignación y el fracaso artístico o amoroso son constantes en la temática de los versos de Fonollosa. En todos late un pesimismo y un desgarramiento vital que el poeta trata de presentar con ironía.

No olvida Fonollosa la vertiente amorosa, la disección de los roles sexuales, siempre con planteamientos arriesgados, mucho más patentes en "Ciudad del hombre: Nueva York" que en "Ciudad del hombre: Barcelona". Hay que tener en cuenta que en "Ciudad del hombre: Nueva York" el poeta trata abiertamente el crimen, la sexualidad o las drogas, desdoblándose en diversos personajes, mientras que "Ciudad del hombre: Barcelona" es un libro temáticamente más reiterativo y autobiográfico.

Es en el poemario titulado "Ciudad del hombre Nueva York" donde figura el poema "Subway I" que Serrat convertiría en la canción "Por dignidad", incluida en el álbum "Nadie es perfecto" (1994). El poema de Fonollosa sufrirá muy pocos cambios en la adaptación musical de Serrat:

Piensan que debo hacerlo. Esperan todos
que la saque de casa con violencia.
No merece, lo creen, otro trato.

Con conmiseración me miran unos.
Con burlona expresión o desprecio otros.
Sospechan que sé cuánto saben ellos.

Y lo sé. Ella se acuesta con cualquiera.
Y eso no puede permitírselo un hombre
que se precie de tal. Es lo que piensan.

Pero es normal y simple. La mujer
quiere a distintos hombres y a distintas
mujeres quiere el hombre. Es lo corriente.

No importa que en un cuarto hallen cobijo
diferentes personas, siempre y cuando
yo lo precise esté desocupado.

No puedo renunciar a la delicia
de tenerla en mi casa cada noche,
por complejos morales de otra gente.

Familiares, amigos, conocidos...
Presionan insistentes, en silencio.
Lo mejor es mudarme hacia otro barrio.

Un año después de que Serrat pusiera música a la palabra de Fonollosa, el cantautor Albert Pla le dedicaría un disco monográfico titulado "Supone Fonollosa". A partir de aquí comenzaba el rescate de un poeta olvidado, maldito, que algunos creían que no existía realmente y que era un pseudónimo o heterónimo de un poeta famoso. Se empezaron a editar sus obras y a rescatar sus poemas. Era un modo de hacer justicia a una voz libre y cercana, a un poeta de admirables calidades, que decía lo que pensaba y que ofrece en sus versos un retrato acerado y profundamente valioso de las fobias, ilusiones y fracasos del hombre contemporáneo.

Fonollosa, autor del libro de poesías Ciudad del Hombre Nueva York, es un escritor que evoca toda su mente en cada poema: lo que siente en ese momento, por insignificante que sea.

La mente humana es muy compleja y todos en un momento dado podemos tener sentimientos tan dispares como el querer amar, violar, asesinar, destruir, utilizar, cuidar a una persona...si, algunos de ellos, los escondemos en nuestro interior porque son consecuencia de estados de ánimo en que nos encontramos o personas ajenas nos hacen estar así en determinados momentos y por diversas circumstancias y que cuando alguien habla de ellos en público, nos escandalizamos y decimos, este tio está loco.. Fonollosa es humano y como humano que es también se ve asaltado por esos deseos, con la diferencia de que él los plasma en cada uno de sus poemas. Así, nos encontramos con todos los Fonollosas que hay dentro de Fonollosa: el amoroso y cariñoso, el obseso sexual, el brutal asesino sin escrúpulos, el onanista, el misógino... Todos en uno y uno siendo todos a la vez. Espeluznante. Sobre todo cuando nos damos cuenta que en realidad, todos somos Fonollosa pues lo que él hace es, simplemente, dar rienda suelta a sus más bajos instintos, a los instintos que tenemos todos y plasmarlos en papel.

Sí... la mente a veces se escapa de la razón, y cuando ella vuelve, somos incapaces de matar a una hormiga. Nuestra vida está llena de emociones que a lo largo del día varian radicalmente, de forma, que pasamos de un estado de ánimo a otro en una fracción de segundo. Creo, que en este libro, uno puede conocer la verdadera personalidad de Fonollosa, sus inquietudes, sus estados de ánimo, sus frustraciones y sus ilusiones en la vida. Creo que muchos os sentiríais identificados en él pero muy pocas personas podrían llegar a conseguir lo que este monstruo es capaz de transmitir con cada palabra, de forma directa y sin ningún tapujo. Él evoca lo que siente dentro, sus paranoias y sus pensamientos más profundos. En un instante.

*******

Esta es la adaptación que hizo Serrat del poema:

Por dignidad

(José María Fonollosa - Joan Manuel Serrat)

La familia, los amigos,
aguardan con impaciencia
que por dignidad, la saque
de la casa con violencia.

Apenados me contemplan
o sonríen con desprecio.
Se les nota que sospechan
que sé cuanto saben ellos.

Y lo sé, lo supe siempre
que se acuesta con cualquiera
y ellos piensan que, eso, un hombre
como tal, no lo tolera.

Pero es simple, toda hembra
quiere a hombres diferentes
y a diferentes mujeres
quiere el hombre, es lo corriente.

Qué me importa que en un cuarto
otros encuentren amparo
siempre y cuando lo precise
lo halle desocupado.

No renuncio a la delicia
de tenerla sugerente
en mi cama cada noche
por prejuicios de otra gente.

La familia, los amigos,
me presionan a diario.
No me queda otro remedio
que mudarme de este barrio.



Aquí hay otro artículo muy interesante y también breve, donde aparece este poema:


East 52nd Street 

Para hablar no te quiero. Tengo amigos 
para tratar de cosas que me inquietan 
y ahondar en las ideas que me importan. 

Y no nos condiciona nunca el sexo. 
Nos lo pasamos bien. Y «Adiós». Y «Hasta otra». 
Contigo es diferente. Lo que cuentas 
no me interesa nada en absoluto. 

Y he de escuchar, no obstante, atentamente 
y ocultar mi fastidio a tus palabras. 
Porque si no te niegas a mi amor. 

Y cuando a mí se ciñe tu figura 
grácil y delicada voy perdido. 

Pues al sentir tu cuerpo a mí abrazado 
nada tiene interés que tú no seas. 
Y yo ya no soy mío, sino tuyo. 

Y así debo evitar en nuestra charla 
lo trascendente; reír tus tontas gracias, 
acusarme de estar equivocado... 
Entonces sí que accedes a mi amor. 

De no mediar el sexo y ser tan bella 
te hallara aborrecible y despreciable. 
O serías perfecta si no hablaras.


de cañas con Josemari

Es falso el entusiasmo de las voces
y todos lo sabemos. Mas se charla
para evitar preguntas que en las sombras
aguardan con temor que se las llame.

Y se beben cervezas cual si fuera

a batirse algún récord para el Guiness

Nadie pregunta nada. Se discurre

y alborota de cosas que no importan
para aclarar aquellas importantes
que duele mencionarlas por frustradas.

José María Fonollosa

José María Allen

Avinguda del Paral.lel 4


El aire de los valles y montañas

de los llanos feraces y desérticos

es aire para plantas y animales.


Es un aire delgado, empobrecido,

que no ha evolucionado. El apropiado

para rudimentarias fauna y flora.


No es, en verdad, el aire para el hombre

con siglos de progreso a sus espaldas.

El hombre escoge, modifica y crea.

Su ciudadana atmósfera es la idónea.


El aire de ciudad es aire fuerte,

consistente, riquísimo en materias

que ha adecuado a su entorno y hecho propias.


Aire civilizado. Respirable

con orgullo y placer. Es obra suya,

arreglado por él y a él adaptado.


José María Fonollosa. Ciudad del hombre: Barcelona.

 
INT. APARTMENT-NIGHT
Robin and Alvy are in bed.  The room is in darkness.  Outside, a siren starts 
blaring.
 
ROBIN 
Oh, I'm sorry!
ALVY 
Don't get upset!
ROBIN 
Dammit!  I was so close.
 
She flips on the overhead lamp and turns on her side.  Alvy turns to her.
 
ALVY 
(Gesturing) 
Jesus, last night it was some guy honking his car horn.  I mean, the city can't close down.  You know, what-whatta yuh gonna do, h-have 'em shut down the airport, too?  No more flights so we can have sex?
ROBIN 
(Reaching over for her eyeglasses on the night table) 
I'm too tense.  I need a Valium.  My analyst says I should live in the country and not in New York.
ALVY 
Well, I can't li- We can't have this              discussion all the time.  The country makes me nervous.  There's ... You got crickets and it-it's quiet ... there's no place to walk after dinner, and... uh, there's the screens with the dead moths behind them, and... uh, yuh got the-the Manson family possibly, yuh got Dick and Terry-
ROBIN 
(Interrupting) 
Okay, okay, my analyst just thinks I'm too tense.  Where's the goddamn Valium?


Interior. Apartamento. Noche.

El dormitorio está a oscuras. Alvy y Robin en la cama. Se oye una sirena.

Robin: ¡Es indignante!

Alvy (al mismo tiempo): ¡No te pongas nerviosa!

Robin: Sí, Alvy, pero ya estaba a punto.

Robin enciende la lámpara de la mesita de noche, mientras Alvy gesticula.

Alvy: Cielos, ayer era un cretino que tocaba la bocina. En fin, la ciudad nunca dejará de tener movimiento. ¿Qué quieres que hagamos, cerrar los aeropuertos? ¿Cancelar todos los vuelos, para que podamos hacer el amor en paz?

Robin se pone las gafas.

Robin: Estoy demasiado en tensión. Necesito un valium. Mi analista dice que yo debería vivir en el campo y no en Nueva York.

Alvy: Bueno, yo no puedo... no podemos estar discutiendo ese tema continuamente. El campo me pone nervioso. Hay... está lleno de grillos y... es tan tranquilo... no hay adonde ir de paseo después de cenar y, ah, y, oh, las, las polillas que se comen las cortinas, y, y, y te puedes encontrar probablemente con la familia Manson, con Dick y Perry...

Robin (al mismo tiempo): Vale, vale, lo único que mi analista dice es que estoy demasiado en tensión. ¿Dónde andarán los dichosos valiums?

Annie Hall (1977). Guión de Woody Allen y Marshall Brickman. Traducción de José Luis Guarner.

José María tituló un libro suyo Ciudad del hombre: New York, una parte del citado más arriba. Sabía de lo que hablaba. También Woody. De lo contrario que el de Hipona. Cuestión de tiempos históricos, supongo. Otro día, otros días, más de la Ciudad y del hombre. De mis predilectos.