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el 1:1

Un final claramente evocador de Ozymandias: nada queda de la grandilocuencia, de los ánimos megalómanos.
El mapa y el territorio; las escalas; la representación. Asuntos estos, y otros que no cito y que claramente pueden emanar del texto, como para echar el día. Pero el día tiene ya sus labores pautadas, hace sol y los ácaros poco a poco van emigrando.
Los techos son muy, pero que muy altos. Hay mucho volumen de aire por estancia con sensación de estatismo, Jvr.

Del rigor en la ciencia

En aquel Imperio, el Arte de la Cartografía logró tal Perfección que el mapa de una sola Provincia ocupaba toda una Ciudad, y el mapa del Imperio, toda una Provincia. Con el tiempo, esos Mapas Desmesurados no satisficieron y los Colegios de Cartógrafos levantaron un Mapa del Imperio, que tenía el tamaño del Imperio y coincidía puntualmente con él. Menos Adictas al Estudio de la Cartografía, las Generaciones Siguientes entendieron que ese dilatado Mapa era Inútil y no sin Impiedad lo entregaron a las Inclemencias del Sol y de los Inviernos. En los desiertos del Oeste perduran despedazadas Ruinas del Mapa, habitadas por Animales y por Mendigos; en todo el País no hay otra reliquia de las Disciplinas Geográficas.
Suárez Miranda: Viajes de varones prudentes, libro cuarto, cap, XLV, Lérida, 1658.

Jorge Luis Borges

por iteración

Otra variante, menos literal esta que la de hace unos días, sin respeto tampoco  por la exactitud de la puntuación. Aproximaciones, como siempre.

OZYMANDIAS

Me encontré con un viajero de una tierra antigua
Que contaba: dos piernas de piedra enormes y sin tronco
quedan de pie en el desierto. Cerca de ellas, en la arena,
medio hundido, un rostro desmenuzado, cuyo ceño

y labio arrugado y gesto de frío mandato
nos dicen que su escultor bien leía esas pasiones
que aún perduran impresas en estos objetos inanimados,
más que la mano que las creó y el corazón que las alimentó.

Y en el pedestal estas palabras se leen:
"Mi nombre es Ozymandias, rey de reyes:
¡Mirad mis obras, Poderosos, y desesperad!"

A su lado nada ha permanecido. Alrededor de la decadencia
De esa ruina colosal, desnudas y sin límites

Se extienden las arenas solas y planas a lo lejos.

Percy Bysshe Shelley
Versión de Juan Bay

nothing beside

 Ozymandias

I met a traveller from an antique land,

Who said—“Two vast and trunkless legs of stone

Stand in the desert. . . . Near them, on the sand,


Half sunk a shattered visage lies, whose frown,

And wrinkled lip, and sneer of cold command,

Tell that its sculptor well those passions read

Which yet survive, stamped on these lifeless things,


The hand that mocked them, and the heart that fed;

And on the pedestal, these words appear:

My name is Ozymandias, King of Kings;

Look on my Works, ye Mighty, and despair!"


Nothing beside remains. Round the decay

Of that colossal Wreck, boundless and bare

The lone and level sands stretch far away.


El soneto es de Percy Bysshe Shelley, criatura inglesa que, de puro romántica, vivió 30 años (1792-1822) porque un naufragio en un velero se lo llevó por delante. Eso es ser consecuente y lo demás son pamplinas. Su biografía, fácilmente encontrable, es de traca.

El poema se publicó en enero de 1818, cuando contaba con 25 primaveras. El entrecomillado corresponde a la inscripción que Diodorus Siculus dice en su Biblioteca histórica que había en la base de la estatua de Ramsés II allá por Egipto. El tal Diodorus era historiador de los de la época -siglo I a. de C.-, es decir, mitad escritor de ficción, mitad testigo imparcial. Ozymandias proviene de una transliteración al griego hecha malamente, por cierto, del nombre del trono del tal Ramsés

Pero la idea está clara, tanto como la de 1968, que aunque de mala calidad, de sobra es conocida.

La lectura -magnífica- corresponde a Bryan Cranston haciendo de W. W. En Breaking bad. La de Richard, por cotejar, no es asunto menor.

transliterar. (De trans- y el lat. littĕra, letra).

1. tr. Representar los signos de un sistema de escritura mediante los signos de otro.




El soneto, de una inigualable perfección y rareza, está estudiado del derecho y del revés y carece de traducción posible. Pero, para que sea entendible al menos, me he dado el regalo del atrevimiento. Versiones hay en la red para quien quiera más, así como explicaciones y sesudos análisis acerca de la construcción del mismo.

OZYMANDIAS

Conocí a un viajero de una tierra antigua
Que dijo: Dos piernas de piedra enormes y sin tronco
Siguen de pie en el desierto. Cerca de ellas, sobre la arena,
Medio hundido, yace un rostro hecho pedazos, cuyo ceño,

Y labio arrugado, y mueca de frío dominio
Cuentan que su escultor bien sabía de esas pasiones
Las cuales aún sobreviven, estampadas en esas cosas inertes,
a la mano que las remedó y el corazón que las alimentó.

Y en el pedestal aparecen estas palabras:
"Mi nombre es Ozymandias, rey de reyes:
¡Mirad mis obras, vosotros poderosos, y desesperad!"

Nada queda al lado. Alrededor de la decadencia
De esa ruina colosal, ilimitadas y desnudas
Las arenas solitarias y llanas se extienden a lo lejos.

Versión de Juan Bay

remedar.
(Del lat. re -imitāri).
1. tr. Imitar o contrahacer algo, hacerlo semejante a otra cosa.
2. tr. Dicho de una persona: Seguir las mismas huellas y ejemplos de otra, o llevar el mismo método, orden o disciplina que ella.
3. tr. Dicho de una persona: Hacer las mismas acciones, visajes y ademanes que hace otra, generalmente con intención de burla.

remedo.
1. m. Imitación de algo, especialmente cuando no es perfecta la semejanza.