otra visión del estrecho de Mesina, no más optimista

TERMINADO

En medio del temor y las sospechas,
con espíritu agitado y ojos de pavor,
nos consumimos y planeamos cómo hacer
para evitar el seguro
peligro que así terriblemente nos amenaza.
Y sin embargo estamos equivocados, ése no está en nuestro camino:
falsos eran los mensajes
(o no los escuchamos, o no los entendimos bien).
Otra catástrofe, que no la imaginábamos,
repentina, violenta cae sobre nosotros,
y no preparados -de dónde tiempo ya- nos arrebata.

C. Kavafis.
Traducción de Miguel Ángel Castillo

qué fea es la gente, Juan

Take the national express
When your life's in a mess
It'll make you smile
All human life is here
From the feeble old dear
To the screaming child
From the student who knows
That to have one of those
Would be suicide
To the family man
Manhandling the pram
With paternal pride
And everybody sings ba, ba, ba, da
We're going where the air is free
On the national express
There's a jolly hostess
Selling crisps and tea
She'll provide you with drinks
And theatrical winks
For a sky high fee
Mini-skirts were in style
When she danced down the aisle
Back in 63
(Yeah, yeah, yeah, yeah)
But its hard to get by
When your arse is the size
Of a small country
And everybody sings ba, ba, ba, da
We're going where the air is free
Tomorrow belongs to me
When you're sad and feeling blue
With nothing better to do
Don't just sit there feeling stressed
Take a trip on the national express

cosas del ámbar

Alien Vs Predator by Iván Ferreiro on Grooveshark

Quiero llegar a conocerte, conozco un sitio en la ciudad 
donde poder charlar y acercarme a ti y decirte; 
mira mis ojos cambian de color. 

Quiero llegar a conocerte, 
pero por hoy es suficiente 
con hablar de amor y poder bailar, dejarnos llevar, 
electricidad está en el aire y entre tú y yo eternidad, 
y está en el agua, entre los dos. 

Para llegar a conocerme debes buscarme entre la 
gente y sacarme a bailar por toda la ciudad, 
tendrás que hacerme tu baile especial, 
para llegar a conocerme 
debes mirarme suspirar y hacerme sentir diferente, 
mira electricidad. 

Electricidad, está en el aire, 
entre tú y yo eternidad, 
y está en el agua, entre los dos. 
Si me pongo a pensar en los 
dos se me eriza el cabello. 
Sólo una vez voy a decirlo, 
quiero estar aquí. 

Si consigues llevar el compás, pintaré por encima. 
De mí carta... hasta tu escuadra semicírculos 
camino al lugar, ya quiero que se acabe ya 
tan largo camino, camino al lugar, 
ya quiero que se acabe ya tan largo camino, 
mira mis ojos cambian de color. 
Camino al lugar ya quiero que se 
acabe ya tan largo camino, camino al lugar 
ya quiero que se acabe ya tan largo camino.

de lo efímero



Algo tendrían que contar las estaciones. Algo dirán las terminales de aeropuerto. Los bares donde nacieron cinco de nuestras canciones, las noches en que tu chica te decía nunca más. Quedó algo de nosotros en esos lugares, en el lavabo de señoras y en el puerto. En la butaca del cine, en una boca de metro y en todas esas esquinas que solíamos doblar. Es una historia que se escribe en los portales, la breve intensidad de las primeras luces, y los conserjes de noche cuidan de los hostales y todas las camareras que quisieron escuchar. Algo tendrían que contar los escalones, con pantalones arrastrados por el suelo. Algo el asiento trasero que me ofrecía tu coche y el humo del cenicero que acabó por rebosar. Es una historia que se escribe en los portales, la breve intensidad de las primeras luces, Y los conserjes de noche, cuidan de los hostales y todas las camareras que quisieron escuchar. Tú siempre estabas dispuesta, es domingo por la tarde, la suerte es una ramera de primera calidad. Y los conserjes de noche cuidan de los hostales y todas las camareras que quisieron escuchar. Es una historia que se escribe en las postales con la necesidad de madrugar los lunes. Tú siempre estabas dispuesta, es domingo por la tarde, la suerte es una ramera de primera calidad. Y los conserjes de noche cuidan de los hostales y todas las camareras que quisieron escuchar. Tú siempre estabas dispuesta, es domingo por la tarde, la suerte es una ramera de primera calidad. Y los conserjes de noche.


cachipolla.
1. f. Insecto de unos dos centímetros de largo, de color ceniciento, con manchas oscuras en las alas y tres cerdas en la parte posterior del cuerpo. Habita en las orillas del agua y apenas vive un día.
efímero, ra.
(Del gr. φήμερος, de un día).
1. adj. Pasajero, de corta duración.
2. adj. Que tiene la duración de un solo día.
3. (Por la brevedad de vida de este insecto). f. cachipolla.

dearest Robert



Once upon a time you dressed so fine
You threw the bums a dime in your prime, didn't you?
People'd call, say, "Beware doll, you're bound to fall"
You thought they were all kidding you
You used to laugh about
Everybody that was hanging out
Now you don't talk so loud
Now you don't seem so proud
About having to be scrounging for your next meal

How does it feel
How does it feel
To be without a home
Like a complete unknown
Like a rolling stone?

You've gone to the finest school all right, Miss Lonely
But you know you only used to get juiced in it
And nobody has ever taught you how to live on the street
And now you find out you're going to have to get used to it
You said you'd never compromise
With the mystery tramp, but now you realize
He's not selling any alibis
As you stare into the vacuum of his eyes
And ask him, "Do you want to make a deal?"

How does it feel
How does it feel
To be on your own
With no direction home
Like a complete unknown
Like a rolling stone?

You never turned around to see the frowns on the jugglers and the clowns
When they all come down and did tricks for you
You never understood that it ain't no good
You shouldn't let other people get your kicks for you
You used to ride on the chrome horse with your diplomat
Who carried on his shoulder a Siamese cat
Ain't it hard when you discover that
He really wasn't where it's at
After he took from you everything he could steal

How does it feel
How does it feel
To be on your own
With no direction home
Like a complete unknown
Like a rolling stone?

Princess on the steeple and all the pretty people
They're drinking, thinking that they got it made
Exchanging all kinds of precious gifts and things
But you'd better lift your diamond ring, you'd better pawn it, babe
You used to be so amused
At Napoleon in rags and the language that he used
Go to him now, he calls you, you can't refuse
When you got nothing, you got nothing to lose
You're invisible now, you got no secrets to conceal

How does it feel
How does it feel
To be on your own
With no direction home
Like a complete unknown
Like a rolling stone?

further

Dice Roberto Juarroz:

"El poeta es un cultivador de grietas: fractura la realidad aparente, o espera que se agriete, para captar lo que está más allá del simulacro."

O bien:

Si conociéramos el punto 
donde va a romperse algo, 
donde se cortará el hilo de los besos, 
donde una mirada dejará de encontrarse con otra mirada, 
donde el corazón saltará hacia otro sitio, 
podríamos poner otro punto sobre ese punto
o por lo menos acompañarlo al romperse. 

Si conociéramos el punto
donde algo va a fundirse con algo, 
donde el desierto se encontrará con la lluvia, 
donde el abrazo se tocará con la vida, 
donde mi muerte se aproximara a la tuya, 
podríamos desenvolver ese punto como una serpentina
o por lo menos cantarlo hasta morirnos. 

Si conociéramos el punto
donde algo será siempre ese algo, 
donde el hueso no olvidará a la carne, 
donde la fuente es madre de otra fuente, 
donde el pasado nunca será pasado, 
podríamos dejar sólo ese punto y borrar todos los otros
o guardarlo por lo menos en un lugar más seguro. 

ambivalencia

Tema del traidor y del héroe

Bajo el notorio influjo de Chesterton (discurridor y exornador de elegantes misterios) y del consejero áulico Leibniz (que inventó la armonía preestablecida), he imaginado este argumento, que escribiré tal vez y que ya de algún modo me justifica, en las tardes inútiles. Faltan pormenores, rectificaciones, ajustes; hay zonas de la historia que no me fueron reveladas aún; hoy, 3 de enero de 1944, la vislumbro así.
La acción transcurre en un país oprimido y tenaz: Polonia, Irlanda, La república de Venecia, algún estado sudamericano o balcánico... Ha transcurrido, mejor dicho, pues aunque el narrador es contemporáneo, la historia referida por él ocurrió al promediar o al empezar el siglo XIX. Digamos (para comodidad narrativa) Irlanda; digamos 1824. El narrador se llama Ryan; es bisnieto del joven, del heroico, del bello, del asesinado Fergus Kilpatrick, cuyo sepulcro fue misteriosamente violado, cuyo nombre ilustra los versos de Browning y de Hugo, cuya estatua preside un cerro gris entre ciénagas rojas.
Kilpatrick fue un conspirador, un secreto y glorioso capitán de conspiradores; a
semejanza de Moisés que, desde la tierra de Moab, divisó y no pudo pisar la tierra prometida, Kilpatrick pereció en la víspera de la rebelión victoriosa que había premeditado y soñado. Se aproxima la fecha del primer centenario de su muerte; las circunstancias del crimen son enigmáticas; Ryan, dedicado a la redacción de una biografía del héroe, descubre que el enigma rebasa lo puramente policial. Kilpatrick fue asesinado en un teatro; la policía británica no dio jamás con el matador; los historiadores declaran que ese fracaso no empaña su buen crédito, ya que tal vez lo hizo matar la misma policía. Otras facetas del enigma inquietan a Ryan. Son de carácter cíclico: parecen repetir o combinar hechos de remotas regiones, de remotas edades. Así, nadie ignora que los esbirros que examinaron el cadáver del héroe, hallaron una carta cerrada que le advertían el riesgo de concurrir al teatro, esa noche; también Julio César, al encaminarse al lugar donde lo aguardaban los puñales de sus amigos, recibió un memorial que no llegó a leer, en que iba declarada la traición, con los nombres de los traidores. La mujer de César, Calpurnia, vio en sueños abatir una torre que le había decretado el Senado; falsos y anónimos rumores, la víspera de la muerte de Kilpatrick, publicaron en todo el país el incendio de la torre circular de Kilgarvan, hecho que pudo parecer un presagio, pues aquél había nacido en Kilvargan. Esos paralelismos (y otros) de la historia de César y de la historia de un conspirador irlandés inducen a Ryan a suponer una secreta forma del tiempo, un dibujo de líneas que se repiten. Piensa en la historia decimal que ideó Condorcet; en las morfologías que propusieron Hegel, Spengler y Vico; en los hombres de Hesíodo, que degeneran desde el oro hasta el hierro. Piensa en la transmigración de las almas, doctrina que da horror a las letras célticas y que el propio César atribuyó a los druidas británicos; piensa que antes de ser Fergus Kilpatrick, Fergus Kilpatrick fue Julio César. De esos laberintos circulares lo salva una curiosa comprobación, una comprobación que luego lo abisma en otros laberintos más inextricables y heterogéneos: ciertas palabras de un mendigo que conversó con Fergus Kilpatrick en día de su muerte, fueron prefiguradas por Shakespeare, en la tragedia de Macbeth. Que la historia hubiera copiado a la historia ya era suficientemente pasmoso; que la historia copie a la literatura es inconcebible... Ryan indaga que en 1814, James Alexander Nolan, el más antiguo de los compañeros del héroe, había traducido al gaélico los principales dramas de Shakespeare; entre ellos, Julio César. También descubre en los archivos un artículo manuscrito de Nolan sobre los Festpiele de Suiza: vastas y errantes representaciones teatrales, que requieren miles de actores y que reiteran hechos históricos en las mismas ciudades y montañas donde ocurrieron. Otro documento inédito le revela que, pocos días antes del fin, Kilpatrick, presidiendo el último cónclave, había firmado la sentencia de muerte de un traidor, cuyo nombre ha sido borrado. Esta sentencia no coincide con los piadosos hábitos de Kilpatrick. Ryan investiga el asunto (esa investigación es uno de los hiatos del argumento) y logra descifrar el enigma.
Kilpatrick fue ultimado en un teatro, pero de teatro hizo también la entera ciudad, y los actores fueron legión, y el drama coronado por su muerte abarcó muchos días y muchas noches. He aquí lo acontecido:
El 2 de agosto de 1824 se reunieron los conspiradores. El país estaba maduro para la rebelión; algo, sin embargo, fallaba siempre: algún traidor había en el cónclave. Fergus Kilpatrick había encomendado a James Nolan el descubrimiento del traidor. Nolan ejecutó su tarea: anunció en pleno cónclave que el traidor era el mismo Kilpatrick. Demostró con pruebas irrefutables la verdad de la acusación; los conjurados condenaron a muerte a su presidente. Éste firmó su propia sentencia, pero imploró que su castigo no perjudicara a la
patria.
Entonces Nolan concibió un extraño proyecto. Irlanda Idolatraba a Kilpatrick; la más tenue sospecha de su vileza hubiera comprometido la rebelión; Nolan propuso un plan que hizo de la ejecución del traidor un instrumento para la emancipación de la patria. Sugirió que el condenado muriera a manos de un asesino desconocido, en circunstancias deliberadamente dramáticas, que se grabaran en la imaginación popular y que apresuraran la rebelión. Kilpatrick juró colaborar en ese proyecto, que le daba ocasión de redimirse y que rubricaría su muerte.
Nolan, urgido por el tiempo, no supo íntegramente inventar las circunstancias de la múltiple ejecución; tuvo que plagiar a otro dramaturgo, al enemigo inglés William Shakespeare. Repitió escenas de Macbeth, de Julio César. La pública y secreta representación comprendió varios días. El condenado entró en Dublin, discutió, obró, rezó, reprobó, pronunció palabras patéticas, y cada uno de esos actos que reflejaría la gloria, había sido prefigurado por Nolan. Centenares de actores colaboraron con el protagonista; el rol de algunos fue complejo; el de otros, momentáneo. Las cosas que dijeron e hicieron perduran en los libros históricos, en la memoria apasionada de Irlanda. Kilpatrick, arrebatado por ese minucioso destino que lo redimía y que lo perdía, más de una vez enriqueció con actos y con palabras improvisadas el texto de su juez. Así fue desplegándose en el tiempo el populoso drama, hasta que el 6 de agosto de 1824, en un palco de funerarias cortinas que prefiguraba el de Lincoln, un balazo anhelado entró en el pecho del traidor y del héroe, que apenas pudo articular, entre dos efusiones de brusca sangre, algunas palabras previstas.

En la obra de Nolan, los pasajes imitados de Shakespeare son los menos dramáticos; Ryan sospecha que el autor los intercaló para que una persona, en el porvenir, diera con la verdad. Comprende que él también forma parte de la trama de Nolan... Al cabo de tenaces cavilaciones, resuelve silenciar el descubrimiento. Publica un libro dedicado a la gloria del héroe; también eso, tal vez, estaba previsto.


Jorge Luis Borges

ardilla

"It's not just false memory structures," Phil Resch said. "I own an animal; not a false one but the real thing. A squirrel. I love the squirrel, Deckard; every goddamn morning I feed it and change its papers — you know, clean up its cage — and then in the evening when I get off work I let it loose in my apt and it runs all over the place. It has a wheel in its cage; ever seen a squirrel running inside a wheel? It runs and runs, the wheel spins, but the squirrel stays in the same spot. Buffy seems to like it, though."
"I guess squirrels aren't too bright," Rick said.

Do androids dream of electric sheep?

P. K. Dick

oniria



El chico de la farmacia hacía el amor
con aquella chica del colegio,
que hace un siglo que no veo.
En el acuario el pez negro se movía
con mas elegancia,
mientras desafinaba al cantar un blues.
 
Y la orquesta toca mientras mis sueños viajan
en un tren azul,
en un tren azul.
 
El marido de la chica se pega con el profesor
mientras el chico de la farmacia ríe sin parar
El blues del pez desafinado habla de un
viejo profesor de literatura,
que siempre soñó con casarse y ser un
padre de familia bien.
 
Y la orquesta toca mientras mis sueños
viajan
en un tren azul,
en un tren azul.
 
Y en mi ultimo sueño la chica y el pez
se fugan en un tren azul,
mientras el profesor y el farmacéutico
se declaran el amor
en un tren azul...

... de palabras, tabaco, teléfono y alcohol

absceso.
(Del lat. abscessus 'tumor').
1. m. Med. Acumulación de pus en los tejidos orgánicos internos o externos.

grisura.
1. f. Cualidad de gris.

2. f. Insignificancia, mediocridad.

dolores


El dolor de cabeza que me proteje cada noche, que nubla la vista y me quita las ganas de beber, de beber fantasías y recuerdos excitantes, y nada más excitante que trabajar en tus caricias. Por amor al comercio voy a cruzar ese puente, por amor al comercio voy a cuidar ese dolor. De palabras, tabaco, teléfono y alcohol, alcohol que me han prohibido mil veces en un mes, un mes en el que te has olvidado de que existo y más que existir lo que hago es campar por ahí. Por amor al comercio voy a cruzar ese puente, por amor al comercio voy a cuidar ese dolor.

mercurial

SILENCIO: ESPEJO TRABAJANDO

Soy ese intervalo de misterio entre el azogue y yo,
entre mi mano que afeita al espejo y la mano del espejo
que acuesta recortes de papel sobre mi cara cortada.
Como si, cubierto de sellos, mi rostro fuera a ser enviado
sin remite ni acuse de recibo a otro espejo extranjero:
al retrovisor de una moto que huye del verano de Roma,
o al estanque que copia un poema y un jardín en Kyoto,
o al cristal de una librería parisina en Rue de la Bûcherie
o, quizás, de unas gafas de sol de una mujer sombría
que espera el amor o los sortilegios del otoño,
sola en la terraza del café A Brasileira de Lisboa.
Como si mi piel, cosechadas ya sus penumbras,
fuera a viajar vacía al otro lado de las cosas
donde, dicen, siempre llueve en un idioma secreto
y conviven intactas todas las ausencias.

Jesús Jiménez Domínguez