el bazo: ese órgano

esplín.
(Del ingl. spleen, bazo, hipocondría).
1. m. Melancolía, tedio de la vida.

hipocondría.
(De hipocondrio).
1. f. Med. Afección caracterizada por una gran sensibilidad del sistema nervioso con tristeza habitual y preocupación constante y angustiosa por la salud.

lunes de luz

Frío y un cielo limpio. Café con leche y pantalla de ordenador. 1735.  Allegro, Adagio y Allegro:

Vladimir

No dejo de fascinarme por la estética de este personal, acentuada aquí por el contraste con la música.
Parece ser que la pieza no es realmente de Caccini (s. XVI), sino de un ruso del XX que le daba por quedar en la sombra y en la pobreza: Vladimir Vavilov. Perplejo me quedo.

pastor

Los primeros diez minutos, de antología.

don Joaquín

Una de las primeras letras de canción que me aprendí de memoria. Tardío fui.
Y la siguiente, una de las que más me gustan. Novela negra cheli.

Huyendo del frío busqué en las rebajas de enero
Y hallé una morena bajita que no estaba mal,
Cansada de tanto esperar el amor verdadero
Le dio por poner un anuncio en la prensa local.
"absténganse brutos y obsesos en busca de orgasmo",
No soy dado a tales excesos, así que escribí,
"te puedo dar todo -añadía- excepto entusiasmo",
Nos vimos tres veces, la cuarta se vino a dormir.
Apenas llegó
Se instaló para siempre en mi vida.
No hay nada mejor
Que encontrar un amor a medida.
Como otras parejas tuvimos historias de celos,
Historias de gritos y besos, de azúcar y sal,
Un piso en atocha no queda tan cerca del cielo
Y yo, la verdad, nunca he sido un amante ideal.
Y contra pronóstico han ido pasando los años,
Tenemos estufa, dos gatos y tele en color,
Si dos no se engañan, mal pueden tener desengaños...
Emociones fuertes? buscadlas en otra canción.
Apenas llegó
Se instaló para siempre en mi vida,
No hay nada mejor
Que encontrar un amor a medida.

***********

Me adelantó un talón de setecientas,
más gastos, sin contar otras quinientas
en fichas del casino.
Mi último tren llegaba con retraso,
así que decidí aceptar el caso
de la rubia platino.

Yo era un huele-braguetas sin licencia,
quemado en la secreta por tenencia,
extorsión y líos de faldas.
Estaba, como buen ex-policía
a sueldo de un pez gordo que sabía
cubrirse las espaldas.

Ninguna zorra vale ese dinero,
pensé, mientras dejaba mi sombrero
nuevo en el guardarropa.
Cantaba regular, pero movía
el culo con un swing que derretía
el hielo de las copas.

Cuando salió, por fin, del reservado
sentí que las campanas del pasado
repicaban a duelo.
La última vez que oí esa melodía
me recetaron tres años y un día,
más iva en la modelo.

Para jugar al black jack y ser un duro,
andar escaso de efectivo
es igual que pretender envidar
con un farol al futuro.
No por casualidad
me temen en los casinos.
Me daban diez de los grandes por el caso
de la rubia platino.

Los besos que te dan las chicas malas
salen más caros cuando los regalan
y huelen a fracaso,
pero el croupier me echaba cartas buenas
y la rubia platino era morena,
y el caso era un gran caso.

En un bistró, del puerto de Marsella
nos fuimos devorando, entre botella
y botella de oporto:
-los que pusieron precio a mi cabeza-
Le dije exagerando su belleza,
- se habían quedado cortos-

Puede que me estuviera enamorando,
porque antes del café cambié de bando,
de hotel y de sombrero.
Mi viejo puso un cuarto con dos camas,
fingiendo que la dama era una dama
y su hijo un caballero.

Ni siquiera, señores del jurado,
padezco, como alega mi abogado,
locura transitoria.
Disparé al corazón que yo quería,
con premeditación, alevosía
y más pena que gloria.

Para jugar al black jack y ser un duro,
andar escaso de efectivo
es igual que pretender envidar
con un farol al futuro.
No por casualidad
me temen en los casinos.
Me daban diez de los grandes por el caso
de la rubia platino.

Para volver a ser alguien, en el ambiente,
necesitaba un par de buenos clientes,
algo para mis vicios y un despacho decente,
no dan para comer las putas del barrio chino,
todos los lunes no me encargan el caso
de la rubia platino.


Para no ser un cadáver, en el tranvía,
aparte de tener gramática parda
hay que saber, que las faldas, son una lotería;
con luz de gas brilló mi lámpara de Aladino...
me daban diez de los grandes
por el caso de la rubia platino. 

in memoriam, querido, ahora que tú y yo

Dialogo de Ruptura

Para leer a dos voces,
imposible por supuesto.

—No es tanto que ya no sepamos
—Sí, sobre todo eso, no encontrar
—Pero acaso lo hemos buscado desde el día en que
—Tal vez no, y sin embargo cada mañana que
—Puro engaño, llega el momento en que uno se mira como
—Quién sabe, yo todavía
—No basta con quererlo, si además no hay la prueba de
—Ves, de nada vale esa seguridad que
—Cierto, ahora cada uno exige una evidencia frente a
—Como si besarse fuera firmar un descargo, como si mirarse
—Debajo de la ropa ya no espera esa piel que
—No es lo peor, pienso a veces; hay lo otro, las palabras cuando
—O el silencio, que entonces valía como
—Sabíamos abrir la ventana apenas
—Y esa manera de dar vuelta la almohada buscando
—Como un lenguaje de perfumes húmedos que
—Gritabas y gritabas mientras yo
—Caíamos en una misma enceguecida avalancha hasta
—Yo esperaba escuchar eso que siempre
—Y jugar a dormirse entre nudos de sábanas y a veces
—Si habremos insultado entre caricias el despertador que
—Pero era dulce levantarse y competir por la
—Y el primero, empapado, dueño de la toalla seca
—El café y las tostadas, la lista de compras, y eso
—Todo sigue lo mismo, se diría que
—Exactamente igual, sólo que en vez
—Como querer contar un sueño que después de
—Pasar el lápiz sobre una silueta, repetir de memoria algo tan
—Sabiendo al mismo tiempo cómo
—Oh sí, pero esperando casi un encuentro con
—Un poco más de mermelada y de
—Gracias, no tengo

Julio Cortázar

Irantzu y la belleza

Ya va alargando el día un poco. Las siluetas de las montañas eran aún visibles casi a las siete. Domingo. Fútbol y tambores en el parque.

La música, el cine, tienen su mitología. Anoche pensaba en mis iconos masculinos y femeninos en el cine actual. En música, este que escribe tiene en un altar a esta que canta. La mitificación tiene esas cosas.

Cada día trato de acertar por dónde saldrás.
Eso es tanto como adivinar qué nos va a pasar.

Has estado, hace tiempo, algo raro por momentos.
Me pregunto algo inquieta qué nos va a pasar.

No recuerdo cuándo decayó la conversación
ni el punto en que dices tú que algo cambió.

Sin embargo, mientras tanto, yo me guardo la esperanza
y las cosas que en la plaza nos dijimos hoy.

Ahora que te vas pediré perdón y dirás que no
y estará muy bien, ya sabes por qué.
Yo me esconderé, ahora que te vas
ya no saldré más, dime para qué, si no te voy a ver.

Sin embargo, mientras tanto, yo me guardo la esperanza
y las cosas que en la plaza nos dijimos hoy.

Ahora que te vas pediré perdón y dirás que no
y estará muy bien, ya sabes por qué.
Yo me esconderé, ahora que te vas
ya no saldré más, dime para qué, si no te voy a ver.

Cuando pase el tiempo conocerás a alguien más
y me olvidarás, y es que es lo normal.
Aunque nos dé rabia siempre ocurre igual
y nos esforzarnos en disimular.

ritmos circadianos

Una letra primorosa. Un vídeo a la altura: ingenioso y elegante -sólo un pero: el final en la meca de la cultura...-. Tres aproximaciones: la de estudio, la del vídeo, y la grabada con la sinfónica de Murcia -minuto 35:50-, aquí, colgada en 2011.



Por el día nos encierran en sus jaulas de cemento 
y aprendemos del león. 
Por las noches atrapamos corazones asfixiados 
y disparos en su honor. 

Mírame, soy feliz, tu juego me ha dejado así. 
Consumir, producir, la sangre cubre mi nariz. 
No sé dónde quedó el rumor que nos vio nacer, 
pagó la jaula al domador. 

Dilatamos las pupilas en encuentros con sirenas 
con las piernas de neón. 
Y blasfemamos por dios, 
prometemos por vos. 

Machacamos nuestros cuerpos prietos por un sueño de cartón. 
Mírame, soy feliz, tu juego me ha dejado así. 
Disfrazar, seducir, ponerme guapo para ti. 

No sé dónde quedó el rumor que nos vió nacer, 
pagó la jaula al domador. 
Mírame, soy feliz. 

Mírame, tu juego me ha dejado así. 
Mírame, ¿qué hago aquí? 
Mírame, tu juego me ha dejado así. 

No sé qué fue de aquel rumor que nos vio crecer

siendo la carne del león. 
Mírame, soy feliz, tu juego me ha dejado así. 
Engañar, seducir, ponerme guapo para ti. 

No sé dónde quedó el rumor,pagó la jaula al domador. 
Mírame, soy feliz. 
Mírame, tu juego me ha dejado así...


predicción zurda

Los buenos poetas son todos zurdos. Escriban con la mano que escriban, lo hacen desde el lado imprevisto del mundo y del lenguaje. A veces desde el lado inexplicable también. En 1990 un ictus paralizó la mitad derecha del cuerpo de Tomas Tranströmer, afectado de afasia desde entonces. La paradoja es que en 1974 había escrito estos versos: "Entonces llega el derrame cerebral: parálisis en el lado derecho / con afasia, solo comprende frases cortas, dice palabras / inadecuadas". Forman parte de Bálticos, un largo poema en el que la geología se mezcla con la genealogía.

El resto del artículo, de Javier Rodríguez, del pasado octubre de 2011, está aquí.

papa papusa

Leo sobre los autores y quedo anonadado de su precocidad. Tristemente, Roberto Emilio también fue precoz en abandonar este mundo -27 años-:

Enrique Domingo Cadicamo (Luján, Provincia de Buenos Aires, 15 de julio de 1900 - 3 de diciembre de 1999) fue un poeta y escritor argentino, autor de la letra de numerosos tangos. Usó también, además de su nombre, los seudónimos de Rosendo Luna y Yino Luzzi.

El primer tango escrito por Cadícamo fue "Pompas de jabón", con música del pianista y compositor Roberto Emilio Goyeneche o Goyheneche, y que fue el primero de los que le grabó Carlos Gardel. Casualmente, también fue el autor del tango "Madame Ivonne", último que Gardel grabó en Argentina, antes de emprender su última gira, el 6 de noviembre de 1933.

Para desentrañar la letra, aquí hay un diccionario de lunfardo en esta maravillosa página sobre tango.

Pebeta de mi barrio, papa, papusa,
que andás paseando en auto con un bacán,
que te has cortado el pelo como se usa,
y que te lo has teñido color champán.
Que en lo peringundines de frac y fuelle
bailás luciendo cortes de cotillón
y que a las milongueras, por darles dique,
al irte con tu "camba", batís "allón".

Hoy tus pocas primaveras
te hacen soñar en la vida
y en la ronda pervertida
del nocturno jarangón,
pensá en aristocracias
y derrochás tus abriles...
¡Pobre mina, que entre giles,
te sentís Mimí Pinsón...!

Pensá, pobre pebeta, papa, papusa,
que tu belleza un día se esfumará,
y que como todas las flores que se marchitan
tus locas ilusiones se morirán.
El "mishé" que te mima con sus morlacos
el día menos pensado se aburrirá
y entonces como tantas flores de fango,
irás por esas calles a mendigar...

Triunfás porque sos apenas
embrión de carne cansada
y porque tu carcajada
es dulce modulación.
Cuando implacables, los años,
te inyecten sus amarguras...
ya verás que tus locuras
fueron pompas de jabón.

23 de flujo y reflujo

El título: Deshielo al mediodía. La editorial, la  de pronto llegará la nieve, se siente en el aire: Nordica libros, primorosa. El individuo poeta -dice él que poeta no es sustantivo, sino adjetivo-, Tomas Tranströmer, uno con biografía de las que yo creía desaparecidas por mor de los tiempos que corren. Error mío.
Empecé al revés la publicación. Antes de leer el artículo que esta mañana colgué, estaba pergeñando esto. Algunas casualidades.

Música lenta

El edificio está cerrado. El sol entra por las ventanas 
y calienta la parte superior de los escritorios 
que son tan fuertes como para cargar el peso del destino del hombre. 

Estamos afuera hoy, junto a la extensa y ancha ladera. 
Muchos llevan ropas oscuras. Uno puede estar al sol y cerrar los ojos 
y sentir cómo es soplado lentamente hacia adelante. 

Rara vez vengo hasta el agua. Pero ahora estoy aquí, 
entre grandes piedras con espaldas pacíficas. 
Piedras que lentamente han caminado hacia atrás desde las olas.

De Tañidos y huellas (1966).

En la Europa profunda

Yo, casco oscuro que flota entre dos puertas de esclusas, 
descanso en la cama del hotel, mientras alrededor despierta la ciudad. 
La alarma silenciosa y la luz gris penetran 
y me suben lentamente hasta el próximo nivel: la mañana. 

Horizonte escuchado. Algo quieren decir, los muertos. 
Fuman pero no comen, no respiran pero les queda voz. 
Voy a apurarme por las calles, como uno de ellos. 
La catedral ennegrecida, pesada como una luna, hace flujo y reflujo.

De Para vivos y muertos (1989) 

Su traductor, el poeta uruguayo Roberto Mascaró.

olor de ayer

En otras ocasiones en este cuaderno he escrito que hay poemas que no me convencen y, sin embargo, me encantan versos sueltos; y al revés, hay poemas a los que les suprimiría de buen grado algún verso. Esta canción que sigue me gusta mucho; me recuerda al tipo de pop español con el que me crie, musicalmente hablando; pero, sobre todo, lo que me encanta es esta parte de la letra:
ayer, 
pretendías que yo siguiera esperando tu olor en casa.
Esa alusión al mamífero me gusta, metida entre tanta otra consideración.
Vamos a ello:


Olvídalo todo, dirección despedida, 
un paso adelante, mil contrapartidas. 
Olvídalo todo, me sale del alma, 
lo doy por zanjado, tu silencio me calma. 

Deja que vuelque mis fuerzas en verte salir por la puerta, 
deja que en vez de esperarte me esperen sillón y cerveza. 
Deja que hoy no me arrepienta. 

Ayer, 
pedías mas tiempo, 
ayer, 
me dabas la espalda, 
ayer, 
pretendías que yo memorizara tus vueltas a casa. 

Ayer, 
decidí que bastaba, 
ayer. 
premedité mi venganza, 
ayer, 
pretendías que yo siguiera esperando tu olor en casa. 

Olvídalo todo, gestiones distintas, no, 
no juegues con fuego si yo soy tu cerilla. 
Olvídalo todo, y vete de mi vida, yo, 
yo borré tus reproches y tiré tus mentiras. 

Deja que siga esperando princesas entre bambalinas, 
deja que siga buscando el motor que sutura tu herida, 
deja que hoy no me arrepienta. 

Ayer, 
pedías mas tiempo, 
ayer, 
me dabas la espalda, 
ayer, 
pretendías que yo memorizara tus vueltas a casa. 

Ayer, 
decidí que bastaba, 
ayer. 
premedité mi venganza, 
ayer, 
pretendías que yo siguiera esperando tu olor. 

Ayer, 
todo era ayer, 
ayer, 
que memorizara tus vueltas a casa, 
ayer, 
decidí que bastaba, 
ayer. 
premedité mi venganza, 
ayer, 
pretendías que yo siguiera esperando tu olor en casa.

barkborrarnas protokoll

Hoy empiezo la casa por el tejado. Estaba preparando una entrada acerca de Tranströmer y, una hora después -sic-, con la entrada aún sin acabar, he ido a parar a esta entrevista maravillosa y fina. Así que empiezo por el tejado. Al final dejo a Grieg, no por casualidad, ya explicaré.

JUAN ANTONIO GONZÁLEZ IGLESIAS, 7 OCT 2011 en El País.

El autor sueco fue galardonado ayer con el gran premio de las letras universales. Días antes había conversado por correo electrónico para EL PAÍS con el poeta Juan Antonio González Iglesias. Desde 1990 sufre una afasia que le impide hablar.

Parece fácil decir que a los poetas todo se les convierte en acontecimientos, pero es así. Hace unas semanas recibí una llamada de Babelia -el suplemento cultural de este periódico- proponiéndome entrevistar a Tomas Tranströmer. Un diálogo de poeta a poeta, así me lo dijeron. Ajusté la idea, pensando que al menos un poeta grande iba a ser entrevistado por uno de sus lectores.
Nacido en Estocolmo en 1931, puede asegurarse de él, sin que suene anacrónico, que es un poeta. También traductor, músico, y psicólogo en instituciones penitenciarias suecas. Es uno de los poetas suecos más influyentes en las letras universales, traducido a más de cuarenta idiomas y galardonado con importantes premios internacionales. Aun así, el Nobel me parecía difícil, porque no deja de ser sueco y la paradoja persigue especialmente a los poetas.
Tomas Tranströmer responde mis preguntas por escrito. No por la moda electrónica de nuestra época, sino porque hace dos décadas que se comunica así con el mundo. Él mismo hará alusión en la entrevista al ictus que sufrió hace unos años. Aquello lo privó del habla, y dejó paralizada la mitad derecha de su cuerpo. Sus lectores siguen asombrados y desconcertados porque el propio poeta había publicado varios años antes unos versos que anunciaban una hemiplejia. Está reconocido internacionalmente como alguien que pone absolutamente al día las antiguas funciones del poeta. Hemos intercambiado correos electrónicos con la ayuda de su traductor, el poeta uruguayo Roberto Mascaró.
Pregunta. Pocos poetas actuales han dejado tan claro que Horacio se encuentra en su principio. En su primer libro, escrito en plena juventud, guardó usted un torrente poético vanguardista en las serenas formas horacianas.
Respuesta. En la década de los cuarenta, el estudio del verso clásico, además de la lectura y la traducción de Horacio, estaban incluidos en los estudios secundarios. Los alumnos tenían 17 o 18 años, y fue por ese tiempo que empecé a escribir poesía. Sentíamos a Horacio tan contemporáneo como René Char y los otros surrealistas. Realmente, era "tan ingenuo que se transformó en sofisticado", es decir, se confundió lo que para mí era algo cotidiano y normal (recibir influencia de Horacio) con un gesto de "vanguardia".
P. Veo, por cierto, muy horaciana su percepción del hielo y la nieve, en la medida en que propician el apartamiento. ¿Sigue usted reclamando diez minutos de soledad poética para inaugurar el día y clausurarlo?
R. Ahora, ya cumplidos los 80, tengo tiempo de sobra para satisfacer mi necesidad de soledad. Hoy son otras las dificultades para mi ejercicio de la escritura.
P. La sonoridad de su poesía es un placer. Por ejemplo barkborrarnas protokoll suena también rotundo en la traducción: "El protocolo de la termita".
R. ¡El sonido de las palabras me proporciona una inmensa alegría!
P. Hablemos también de la metáfora, el recurso al que un poeta recurre con la mayor naturalidad del mundo, y que a veces es rechazada, especialmente por parte de los jóvenes. Es preciosa la sencillez de esta metáfora: "Un kilo pesaba apenas setecientos gramos". No hay modo mejor de expresar la ligereza proporcionada por la luz de la nieve.
R. Para mí, el pensamiento en forma de imágenes es una base fundamental para la poesía. Los jóvenes, y en general todos nosotros, somos hoy inundados de información, imágenes y un perpetuo fotografiarlo todo que, sin duda, embota nuestro pensamiento en imágenes. Sin embargo, tengo la sensación de que el rechazo a la metáfora que se notaba claramente en Suecia hace como un lustro se ha modificado; y la metáfora no es algo que produzca hoy rechazo.
P. Usted ha escrito: "Esta tarde se refleja la belleza del mundo". Quizá los poetas y sus lectores sean los más sensibles al bien y al mal en estado puro. Es apasionante esa voz que usted guarda en un poema, la que dijo "Hay uno que es bueno / hay uno que puede verlo todo sin odiar".
R. Esas últimas líneas pertenecen a un poema que se llama En el delta del Nilo, y que está basado en un hecho auténtico y en un sueño que tuve cuando viajaba por Egipto con mi esposa. La zona rural de Egipto era, hace 50 años, parte del mundo subdesarrollado, y el encuentro con esta realidad fue para nosotros muy provocador. En el sueño llegó esta voz, que no sé qué representaba, pero sé que me dio una especie de consuelo; no provocó una aceptación pasiva a esa realidad, sino más bien brindó un sentimiento de esperanza y de la posibilidad de transformación.
P. Imagino que haberse formado y haber ejercido su profesión fuera de la literatura le ha permitido mayor libertad. Me refiero tanto a la creación misma de los textos como a su independencia personal.
R. Siendo joven, reconocí que no podía mantenerme ni alimentar a una familia con la escritura de poesía; de modo que elegí una profesión que no perturbase la escritura, sino que le agregase experiencia. Por esto elegí la profesión de psicólogo, de lo cual nunca me he arrepentido.
P. Es muy valiosa la poesía que circula fuera de los libros. Usted envió algunos de sus primeros haikus como felicitación de Año Nuevo para su amigo Åke Nordin. ¿Fueron escritos también pensando en ese formato más breve, más poético que literario?
R. Åke Nordin, que era también poeta y psicólogo, trabajaba como director de una prisión para jóvenes. Fue a través de Nordin que yo también comencé a trabajar en la prisión de Roxtuna. Los nueve haikus fueron escritos como agradecimiento de una visita a la prisión. Fueron enviados en forma de carta. Eso fue en 1960, sin que tuviese planes de publicarlos. Cuarenta años después, alguien descubrió la carta y los haikus se publicaron hace poco, junto con mis poemas completos.
Estamos conversando sobre el mapa de Europa, de norte a sur, como si nada. Pero quizá haya algo que matizar ahí. La Europa profunda que Tranströmer ha detectado en sus libros va más allá de las descripciones: "La catedral ennegrecida, pesada como una luna, hace flujo y reflujo". En esas líneas se contiene una definición simbólica de Europa. Cosa que no debe desdeñarse, porque es actualidad pura.
P. Ante la fragilidad económica de Europa, ¿podemos pensar en una poesía europea, con independencia de los idiomas?
R. El poema va a depender siempre de la lengua en que nació. Pero tal vez en el futuro va a ser más fácil para el poema atravesar fronteras.
P. El sueño (de dormir) y los sueños (de soñar) son constantes en su obra. No ha tenido miedo a ver en el despertar una resurrección. ¿Es el poeta el que mejor puede convertir el sueño o los sueños en lenguaje?
R. Un poema no es otra cosa que un sueño que yo realizo en la vigilia. El sueño y el poema vienen de la misma persona. Tienen algunas leyes compartidas. Tengo una relación de mucho amor con el sueño. Me voy a la cama como si fuese a una fiesta. El despertar es casi siempre una desilusión.
P. A un poeta tan cercano a la música, que también es músico, atento a la escultura, a la pintura, le pregunto: ¿corresponde a la poesía ser el arte que contiene todas las demás artes?
R. Si la poesía contiene todas las otras artes, eso no lo sé. Pienso a menudo en imágenes, y la música es una parte importante de mi vida. Esto se expresa, naturalmente, en mi escritura de poemas.
P. Convierto en pregunta una afirmación suya. No le pido más que un monosílabo. ¿Todo canta?
R. Le respondo con tres sílabas españolas: ¡a veces!
Tomas Tranströmer contesta de tres modos muy distintos, y en los tres se aprecia su trato poético con el lenguaje. Normalmente "responde respondiendo", si se me permite la obviedad (y se nota al poeta en su amor al sonido, a las sílabas, en las metáforas, como la de la fiesta). Sin embargo, también se ha explayado por su cuenta, fuera de lo que le propongo, en una excursión por las cosas que también es propia de un artista. A raíz de la última pregunta, que le obligaba a sujetarse a un monosílabo, ha querido desbordarse añadiendo una serie de preciosos comentarios sobre la música, lo que da la clave de la enorme importancia que este arte tiene para él: "A menudo me preguntan qué significa para mí la música. Hoy podría responder que la música significa si no todo, una inmensidad de cosas. No tengo oído absoluto y tampoco una buena memoria musical, pero la música me mueve de una manera muy intensa. En mi temprana adolescencia, yo creía que la música sería mi profesión. Mi camino hacia la música fue entonces el piano. Comencé a tocar en serio a los 16 años, y el pasaje por mi primera crisis vital lo hice martilleando el piano. Más tarde en la adolescencia, la escritura de poemas fue lo dominante, pero la música ha sido siempre mi refugio durante toda mi vida, y he tocado el piano diariamente. Después delstroke que me afectó en 1990, he seguido tocando con la mano izquierda. La música para la mano izquierda era para mí entonces un territorio desconocido, y fue con asombro que fui descubriendo todas las obras que se han escrito. He dedicado mucho tiempo, en los últimos años, a buscar esas obras, con mayor o menor éxito. También se han escrito algunas piezas para mi mano izquierda; como aficionado que soy, esto lo he sentido como un gran honor".
Y, casi a modo de compensación, hay varias preguntas a las que no ha respondido, después de tomarse tiempo para pensarlo. Tal como está el mundo, y siendo el tipo de poeta que es, estos silencios resultan tan significativos como las respuestas, si no más.
No ha respondido nada a una cuestión sobre los mitos, él, que sentenció hace años que "el círculo interior es el del mito". Tampoco a la posibilidad de que el poeta fuera un mediador entre la naturaleza y los ciudadanos, cuando nos ha invitado a fluir "con el arroyo". Y en fin, destaco aquí sus dos intensos silencios, que lo dicen todo, ante estas dos preguntas:
-No sé si quiere añadir algo nuevo sobre la vieja cuestión del compromiso político. No sé si quiere añadir algo a estas palabras de uno de sus versos: "El funcionario del Partido...".
-Usted ha anotado que Dios escribe en la arena y lo ha sentido como un soplo de viento. ¿Dónde queda, después de que estas dos líneas suyas "Y la energía de Dios / arrollada en la oscuridad"?
Estos silencios probablemente no sean una omisión o una negativa explícita a contestar, sino algo mucho más fino: generalmente los grandes poetas no tienen nada que añadir a lo que ya dijeron en verso. Prefieren no incurrir en declaraciones que podrían alcanzar la categoría de ocurrentes o actuales, pero siempre serán inferiores a lo que dijeron en un poema. Por no hablar de que los asuntos muy delicados -mitos, Dios, naturaleza, ciudadanos, compromiso- requieren la precisión máxima del lenguaje, y esta se logra en el lenguaje poético. Así que los versos citados quizá sean respuestas dadas con antelación. Quizá las únicas posibles.
Sonata in F-Major for violin and piano No.1, op.8 - Allegro con brio by Edvard Grieg on Grooveshark