Aram

Del armenio Aram borré hace un día un disco entero de mi discoteca. No soportaba tanta marcha militar encubierta, tanta beligerancia, tanta Armenia, tanta Rusia, tantos años de sometimiento, insurrección, caballerías cargando, tanques, frío... Sin embargo ese mismo tipo compuso esta delicadeza que hoy escucho y traigo. Años cincuenta, segundo acto, un momento de felicidad antes de que el sino trágico se apodere del hombre y la mujer, del amor. Del amor no, pero sí de su materialización. Es un adagio, no en balde. Canónicamente en el segundo acto; canónicamente para la época, entre 9 y 10 minutos.

la elección del caminante//dos

Los mismos motivos que alegué para despedirme los alego para regresar. Viró el camino hacia lugares insospechados y hubo que tomar decisiones. De modo que aquí seguiremos por un tiempo, sea de la longitud que sea este, tratando de disfrutar y aprender.
Retomo con un regalo. Regalos quedaron pendientes de salir a la luz cuando bajé la persiana. Este llegó después, hace poco en realidad. No conocía al poeta -Rafael Cadenas-; nada nuevo: cada día que pasa me siento más inculto, más ignorante. El tipo es venezolano y está vivo. Me recuerda el poema a Pessoa pero con menor languidez; no me pregunten qué significa esto último.

Derrota

Yo que no he tenido nunca un oficio
que ante todo competidor me he sentido débil
que perdí los mejores títulos para la vida
que apenas llego a un sitio ya quiero irme (creyendo que mudarme
es una solución)
que he sido negado anticipadamente y escarnecido por los más aptos
que me arrimo a las paredes para no caer del todo
que soy objeto de risa para mí mismo
que creí que mi padre era eterno
que he sido humillado por profesores de literatura
que un día pregunté en qué podía ayudar y la respuesta fue una risotada
que no podré nunca formar un hogar, ni ser brillante, ni triunfar en la vida
que he sido abandonado por muchas personas porque casi no hablo
que tengo vergüenza por actos que no he cometido
que poco me ha faltado para echar a correr por la calle
que he perdido un centro que nunca tuve
que me he vuelto el hazmerreír de mucha gente por vivir en el limbo
que no encontraré nunca quién me soporte
que fui preterido en aras de personas más miserables que yo
que seguiré toda la vida así y que el año entrante seré muchas

veces más burlado en mi ridícula ambición
que estoy cansado de recibir consejos de otros más aletargados

que yo ("Ud. es muy quedado, avíspese despierte")
que nunca podré viajar a la India
que he recibido favores sin dar nada a cambio
que ando por la ciudad de un lado a otro como una pluma
que me dejo llevar por los otros
que no tengo personalidad ni quiero tenerla
que todo el día tapo mi rebelión
que no me he ido a las guerrillas
que no he hecho nada por mi pueblo
que no soy de las FALN y me desespero por todas esas cosas y por otras cuya enumeración sería interminable
que no puedo salir de mi prisión
que he sido dado de baja en todas partes por inútil
que en realidad no he podido casarme ni ir a París ni tener un día sereno
que me niego a reconocer los hechos
que siempre babeo sobre mi historia
que soy imbécil y más que imbécil de nacimiento
que perdí el hilo del discurso que se ejecutaba en mí y no he

podido encontrarlo
que no lloro cuando siento deseos de hacerlo
que llego tarde a todo
que he sido arruinado por tantas marchas y contramarchas
que ansío la inmovilidad perfecta y la prisa impecable
que no soy lo que soy ni lo que no soy
que a pesar de todo tengo un orgullo satánico aunque a ciertas

horas
haya sido humilde hasta igualarme a las piedras
que he vivido quince años en el mismo círculo
que me creí predestinado para algo fuera de lo común y nada he logrado
que nunca usaré corbata
que no encuentro mi cuerpo
que he percibido por relámpagos mi falsedad y no he podido derribarme, barrer todo y crear de mi indolencia, mi flotación,

mi extravío una frescura nueva, y obstinadamente
me suicido al alcance de la mano
me levantaré del suelo más ridículo todavía para seguir

burlándome de los otros y de mí hasta el día del juicio final.

la elección del caminante

Cómo son la lucidez y la determinación. Se lo vengo a decir porque acabo de tener una revelación y, como consecuencia de la misma, este cuaderno finaliza aquí su viaje. Así, sin previo aviso, como a mí mismo me ha sucedido hace unos minutos. Les diré, a modo de pequeña explicación del asunto epifánico, que son muchos los caminos que este que les escribe desea recorrer y que son insuficientes el tiempo y la energía de los que dispone.

Un placer. De veras.

la luz de El barrio

Antonio en carroza: laudatorio

(...) derraman lágrimas recordando juegos de niños protagonizados por la pólvora...

Jon lo clavó. Con un solo día le bastó para verlo, no con lo ojos. Yo dispuse de dos días: el del 8.5 y el del 11. También, como él, lo vi desde el primer día: aquello era una comunión, un ritual oficiado por una sacerdotisa mayor. Hoy ya todo acabó y comienzan los fuegos artificiales por la noche. La resaca de esta última semana va a ser de aúpa. De la entrada de lo ocurrido hace siete días a la de ahora han pasado años, siglos. 
A Antonio, a todo esto el artífice del milagro, habría que sacarlo en carroza. Los demás estaríamos encantados de formar parte de su séquito.

la sinfonía del ruido

catarsis.
(Del gr. κάθαρσις, purga, purificación).
1. f. Entre los antiguos griegos, purificación ritual de personas o cosas afectadas de alguna impureza.
2. f. Efecto purificador y liberador que causa la tragedia en los espectadores suscitando la compasión, el horror y otras emociones.
3. f. Purificación, liberación o transformación interior suscitadas por una experiencia vital profunda.
4. f. Biol. Expulsión espontánea o provocada de sustancias nocivas al organismo.

códigos sensibles

Este viernes pasado, 19 de junio. Comenzaban las Hogueras en Alicante y nosotros nos metimos en un pub en pleno casco antiguo, el Tapoa,frente a un concierto de rap, a presentar un libro de poesía y pintura. Algo insólito, la verdad. Como lo que allí ocurrió.

el lector que quedó en el limbo entre el eros y el tánatos

Era 2008 cuando se estrenó y en la producción andaban Anthony y Sidney, que no la llegaron a ver en las salas.
Ralph tendría unos 45 y Kate unos 32. Son dos de mis actores preferidos, aunque me gusta más cómo ha evolucionado y se ha mantenido él que ella. De él me gustan mucho sus movimientos, su tempo, su silencio, su voz, su inexpresividad expresiva, su circunspección. Con Kate tengo la sensación de meter en un continente inglés a un contenido italiano del sur.
En The reader no todo funciona bien; de hecho, la apuesta es tan ambiciosa que se descose por varias costuras. Pero eso no me impide disfrutarla, embelesarme con las actuaciones -no sólo las de los arriba citados-, detenerme en la belleza de la recreación del Berlín postbélico o en la turbación de una relación desigual entre un adolescente y una mujer bella y enigmática.
Me gusta haber llegado a ese punto en el que no le exijo a una película que me apabulle y, no por ello, dejo de percibir sus fallas. Sus fallas no me impiden disfrutar de sus aciertos, diría.
Hablaba de la ambición de la película y de cómo acaba volviéndose en su contra. Hoy pasé todo el día con sus dilemas morales flotando sobre mi cabeza. El profesor de Derecho, el adolescente, la mujer, el tribunal, la hija del protagonista, el padre y la madre, la niña judía superviviente, la responsable de la cárcel de mujeres... todos tienen sobre sus cabezas una buena colección de balanzas y conflictos. También me gusta que no haya moralina ni enjuiciamiento, que se muestre al ser humano en su abyección y en su esplendor.
The reader también tiene bicicletas y, aunque me gustaría abordarlas con tranquilidad otro día en su lugar adecuado, de momento dejo aquí un botón de muestra:


Hace mucho que no escribía sobre cine. Hay tantas cosas sobre las que escribir y tan poco tiempo. Hoy lo hago mientras, de nuevo, vuelvo a ver desaparecer la luz en torno a las 22 horas. Quedan los focos sobre el césped artificial y los gritos del entrenador de lejos.

weirdo

bicho.

(Del dialect. bicho, y este del lat. bestĭus, bestia).

1. m. despect. animal (‖ ser orgánico).
2. m. Persona aviesa, de malas intenciones.
3. m. despect. persona (‖ individuo).
4. m. Taurom. Toro de lidia.
5. m. despect. coloq. El Salv. y Hond.Niño, muchacho.

~ raro.

1. m. coloq. Persona que se sale de lo común por su comportamiento.

el gas y el caos

Aseando el cuaderno, el otro día me di cuenta que sobre la definición de gases no había nada. Y vale que sena comprensibles, pero algo más tendrán. La de la RAE es exigua, y nada viene a decir acerca de su compresibilidad, ni de su capacidad de adaptación al recipiente que los contiene. Sin embargo, he de reconocer mi desconocimiento hasta hoy sobre la etimología del asunto, que me ha parecido interesantísima.

El tal J. B., o sea, Jan Baptist, está considerado el fundador de la química neumática, antigua pneumática -se cayo la pe con el tiempo-. Su biografía es preciosa, como suele ocurrir. También flirteó con la iatroquímica, ese farmacología embrionaría.

Domingo. Acabando lo poco que de luz queda. Hoy no ha habido crónica en el dominical de El pajarito. La mata, que dicen en algunos lugares, no daba pá más.

gas.
(Palabra inventada por el científico flamenco J. B. van Helmont en el siglo XVII, sobre el lat. chaos).

1. m. Fluido que tiende a expandirse indefinidamente y que se caracteriza por su pequeña densidad, como el aire

neumático, ca.

(Del lat. pneumatĭcus, y este del gr.πνευματικός, relativo al aire).


1. adj. Que funciona con aire u otro gas.Martillo neumático

2. m. Pieza de caucho con cámara de aire o sin ella, que se monta sobre la llanta de una rueda.

3. f. Fís. Estudio de los gases.


neumática.


(De neumático).


1. f. Fís. Estudio de los gases.


caos.


(Del lat. chaos, y este del gr. χάος, abertura).


1. m. Estado amorfo e indefinido que se supone anterior a la ordenación del cosmos.

2. m. Confusión, desorden.

3. m. Fís. y Mat. Comportamiento aparentemente errático e impredecible de algunos sistemas dinámicos, aunque su formulación matemática sea en principio determinista.



de ocho en ocho

aquel club de jazz

Con veinticinco años entró con los santones de la vanguardia, los que acompañaban al totémico Miles en sus discos más experimentales. Parece feliz en lo vídeos cantando preciosamente. Me gusta recordarlo así, anteponer su imagen de niño que disfruta con su juguete antes de que sus neuronas se lo llevaran por delante.
Segundo lustro de los setenta. No dejo de preguntarme qué legado estamos produciendo desde hace ya un tiempo a esta parte. O estoy ciego, que es posible, or the waste land.