Compuso los estudios y un año después moriría su inspirador. Atrévete a decir casualidad. Franz tenía menos de treinta años. Niccolò moría al poco con 57.
las traiciones
So Barzini will move against you first. He'll set up a meeting with someone that you absolutely trust...guaranteeing your safety. And at that meeting, you'll be assassinated.
El guion de la escena trascrito está aquí.
ganarás el pan con
Hoy por fin la encontré. Prisas y malos toreros.
Recuerdos de hace una eternidad, tres años, este mismo mes.
sangre
Del gr. ἄμπελος ámpelos 'vid' y -grafía.
Del lat. vitis.
1. f. Planta vivaz y trepadora de la familia de las vitáceas, con tronco retorcido, vástagos muy largos, flexibles y nudosos, cuyo
fruto es la uva.
tres mil kilómetros
Finlandia está lejos. Es un país frío y poco habitado. Y no tiene casi picos. En su capital hoy hay prevista una temperatura máxima de 1ºC y una mínima de 13 bajo cero. No parece que la primavera quede cerca allí.
En su página original, aquí, con la letra incluida.
los mates: donde la sutileza
Donde se emplea el mate de forma sistemática, algo se persigue. Aquí, lo sutil, lo no evidente. Acabé la primera temporada de Bron Broen. Impactado y eternamente agradecido a sus creadores.
Aquí hay un análisis más que interesante -en inglés, eso sí-.
Aquí hay un análisis más que interesante -en inglés, eso sí-.
sin café
Me desperté con ella en la cabeza y con la duda de si quienes la interpretaban eran de verdad rock'n'roll. Sin pasar por el café busqué un directo. Me había equivocado en mi sospecha capciosa, salvando el contexto histórico, claro: aquella época del rock no interpretado sino vivido no volverá o yo no la veré:
.
Mientras los escuchaba pasé al recuerdo de los regalos y, de nuevo, la puta belleza:
es fill des tractant de bestiar porcí
Siendo grande la Fundación, se trata de una minucia al lado de su fundador. Sin parangón el contrabandista que nunca dejó de serlo.
la sed de Ernesto
Demasiado evidente, con las costuras al aire, ramplón a veces, tramposo, justito de recursos, pleno de clichés. Y sin embargo, funciona. A veces ocurre. Cosas del arte y las emociones.
Gracias, querido.
Sed
Cuando acepté que el alcohol no era sinónimo de olvido
empecé a beber sin tener excusas.
La gente no me miraba bien.
Los mismos con los que compartí algún brindis
para maldecir una cintura, o unas caderas, o un buen culo,
me dieron la espalda.
Los que te han visto siempre triste
no aceptan tu "felicidad"
si no se consideran culpables.
Como si la tristeza al ser mutua
en lugar de aumentar, restara.
Para sentarse en aquella barra
debías tener al menos dos motivos
y uno a la fuerza tenía que ser el nombre de una mujer.
Si eran dos los nombres
la resaca era espantosa.
Decía lucía, la camarera,
"Si un amor se va antes de tiempo
el desamor se queda para siempre"
También decía,
"Hay gente que lleva tanto tiempo sola,
que confunde soledad con amor propio"
En aquel tiempo yo tenía motivos
y tenía nombres
y nostalgia
y hasta amigos.
Creo que nunca estuve tan solo.
De vuelta a casa le preguntaba a las farolas por mi hogar
pero aquellas putas luces me llevaban a casa
y jamás a tus piernas.
Nunca hubo una resaca peor que despertar sin ti.
Y si perdí el equilibrio era más por ausencia de tus manos
que por el borde de las copas.
Ahora me siento y bebo sin más,
no es una cuestión de nostalgia,
ni siquiera de tristeza,
ni de tu nombre,
ni de esas putas luces,
es simplemente que respecto a olvidar
yo a diferencia del resto
ya me he dado por vencido.
Ernesto Pérez Vallejo
charla anacrónica
Ocho años y dieciséis días han trascurrido. Hoy hablaría yo con Franz unas cuantas cosas, si el hombre tuviese a bien, que no sé por qué me da que muy parlachín no era. Hoy piel roja, angustia, pradera verde, hastío, trance, límites, deseo de, evanescencia.
puente que acaba en túnel o viceversa
Anoche volví a querer emigrar durante una temporada al norte, muy al norte. Hace ya tiempo que lo pienso. Una temporada, unos años, quizás no muchos, suficientes para sumergirme en el frío.
Y volví a tener envidia:
Y volví a tener envidia:

Del fin de semana quedaron muchas cosas pero empezaré por esta, cuya fonética yo la tenía equivocada:
mingitorio, ria
Del lat. mingĕre 'mear' y -torio.
1. adj. Perteneciente o relativo a la micción.
2. m. urinario.
Génova 13 rue del Percebe
Por fin, coño, por fin. En primera plana del periódico más leído en este país. Alguien por fin lo dijo y lo publicaron: todo, absolutamente todo el esperpento nacional estaba ya en las páginas del increíble, visionario, sobrenatural Francisco Ibáñez. Se hace justicia a nuestro más grande sociólogo, ex aequo Luis García Berlanga.
Oh Rubén Amón, oh País. Qué país.
La sede popular, casa madre de la corrupción, emula el cómic de Francisco Ibáñez con su galería del ladrón, el timador, el moroso y la portera cotilla
Es una hermosa coincidencia poética que el número de la sede del PP en la
calle Génova, el 13, coincida con el de la Rue del Percebe. Y no es la única
coincidencia, pues el bestiario que retrata Francisco Ibáñez en su pintoresca
comunidad de vecinos aloja indistintamente al moroso, al ladrón, al timador
del colmado, a la portera cotilla y hasta la mezquina dueña de la pensión que
tiraniza a su clientela.
Podría añadirse incluso el personaje de Doroteo Hurón, el tipo del cómic que
reside en una alcantarilla de la finca. Está y no está a la vez en el número 13
de la Rue del Percebe, como le sucedió a Bárcenas y como acaba de ocurrir
con Beltrán Gutiérrez Moliner, cuya situación de ex gerente del PP madrileño
no contradecía que el PP madrileño lo hubiera contratado después de
haberlo echado.
Por eso tenía su despacho. Y por esa razón la Guardia Civil, a iniciativa del
juez Velasco, se personó en las instalaciones genovesas para aprehender el
ordenador antes de que apareciera el siniestro hombre del martillo y destruyera el disco duro.
Ocurren estas cosas chez Rajoy. Que es el presidente del partido. Que es el
presidente del Gobierno. Y que pretende, atención, seguir siéndolo,
sustrayéndose al bochorno de la corrupción valenciana y al embarazo que
proporciona anunciar un pacto de Estado contra la corrupción el mismo día
que prorrumpen en su casa los picoletos.
Y es entonces cuando proliferan las asombrosas aclaraciones. El PP
madrileño, decía María Dolores de Cospedal vengándose de Esperanza
Aguirre, no es el PP nacional aunque se aloje en el mismo edificio, de forma
que el mito pedagógico de la corrupción localizada en casos individuales se
extrapola a los pisos incomunicados de la sede popular. Cada uno tiene su
vida propia, como ocurre en los avatares de 13 Rue del Percebe. Y no
precisamente ejemplar.
La planta baja, embrión del edificio, forma parte de una investigación judicial
porque los trabajos de su remodelación se concibieron, presuntamente,
como una coartada de financiación ilegal que deja en el limbo unos 750.000
euros.
Para probarla, el juez Ruz movilizó a la Policía Nacional en diciembre 2013. Y
lo hizo de noche, con intención de sorprender a los vigilantes y abastecerse
de documentación incriminatoria, recreando así a la opinión pública un
espectáculo estremecedor: la corrupción del PP empieza en los cimientos de
su casa madre, en la planta cero.
Y prospera en otros pisos. Será casualidad, por ejemplo, que el despacho del
tesorero Bárcenas estuviera en el tercero. Casualidad quiere decir que es el
mismo rellano donde expía sus fechorías el ladronzuelo Ceferino Raffles en
el cómic del Percebe.
La imaginación de Ibáñez, empero, no alcanzó a crear el concepto del despido en diferido. Bárcenas no estaba en el PP pero acudía todos los días a
su despacho. Dicho de otra manera: Bárcenas tenía una sede del PP en su
despacho.
Revestiría más gracia la cosa si no fuera porque hablamos de corrupción
sistemática y sistémica. Y porque Esperanza Aguirre apela a la ignorancia -
"no me consta"- como argumento exculpatorio. La trama Gürtel se fraguó en
el despacho de su viceconsejero de presidencia, López Viejo. La trama
Púnica se organizó en el despacho de su consejero de Justicia e Interior,
Francisco Granados. Y la trama de financiación ilegal la canalizaba Beltrán
Gutiérrez en la planta primera de 13 Rue de Génova.
Tampoco sabía Edipo que había matado a su padre ni que había yacido con
su madre, pero la ignorancia no le preservó del castigo. Le arrancaron los
ojos. Y estableció el escarmiento un principio embrionario de la cultura
occidental, más allá de las revisiones freudianas: no saber no equivale a la
inocencia.
Como a Rita Barberá, la corrupción rodeaba a Esperanza. Y como Rita
Barberá, la presidenta, todavía, del PP madrileño trata de inculcarnos que,
acaso, ella es solamente la portera cotilla de 13 Rue del Percebe. O la señora
Roper.
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