1. tr. Dicho
de un ave: Abrir la cola separando las plumas.
espadaña
Der. de espada.
1. f.
Estructura mural de un edificio que se prolonga verticalmente y acaba en punta,
con huecos para colocar las campanas.
2. f.
Planta herbácea, de la familia de las tifáceas, de metro y medio a dos metros
de altura, con las hojas en forma casi de espada, el tallo largo, a manera de
junco, con una mazorca cilíndrica al extremo, que después de seca suelta una especie
de pelusa o vello blanco, ligero y muy pegajoso.
Del libro Amistar. Unas horas después de mantener la conversación pertinente al respecto, se lo dan a uno por escrito. ¿Quién se lo da? ¿El cosmos, el karma, el universo, la energía, dios, las ondas gravitacionales, los puentes de hidrógeno? ¿O Ks? Los acontecimientos, como tantas cosas, precipitan.
Si me daba vueltas la cabeza, tendía a sospechar, por mi inclinación a lo terrible, cualquier fatalidad.
Podía no ser nada y podía ser un cáncer, tenía el alma en vilo por el miedo a la desgracia.
Pero el cirujano de guardia resultó ser tan atractivo, me curó de todos los males y se convirtió en mi marido.
Hay que ver qué difícil es adivinar lo que nos depara el porvenir.
Hay que ver qué tonta he sido siempre, qué le vamos a hacer. Pronto descubrí que el matrimonio no me iba a hacer feliz.
El iba presumiendo de sus infidelidades y, en las dificultades, yo más sola que la una.
Pero fue en mi lecho de muerte que me percaté de mi suerte, ahora voy camino del cielo donde ya no volveré a verte.
Hay que ver qué difícil es adivinar lo que nos depara el porvenir.
¿Has pensando alguna vez las vueltas que da el mundo? Nadie sabe en qué consiste eso de la suerte.
Suerte, azar, casualidades, siempre estáis en mis oraciones. Cruzo calles y avenidas y nunca me encuentro bien. Lo que tengo ya no lo quiero, lo que quiero lo he vuelto a perder.
Otra vuelta de tuerca, otro fallo, otra despedida, y son muchas, 5 tal vez. No consigo saber lo que he hecho, qué es lo que les pasa, Dios mío, ¿qué voy a hacer?
Voy a comprarme un libro que me diga que hago mal. O mejor meterme en el cine y llorar y llorar hasta el final.
Otro fin de semana sin nada que valga la pena, y la pena la conozco bien. No consigo encontrarme y tampoco sé bien si es muy tarde, sólo sé que esta vez no voy a caer.
Fue un regalo espontáneo y cómplice; automático y certero. Aunque no se oía bien la letra, fue suficiente con cuatro frases y los acordes flotando. Gracias A. con una mueca decadente en la comisura de la boca.
Suelo despertar con una impresión de infelicidad. Me pregunto si en la realidad sólo hay ilusión, pero nada más, no hay nada. No me hace ilusión la vida formal, la revolución ni el materialismo, filosofar sobre esta vida y la de allá, ¡qué pesadez! Suelo despertar con una impresión de infelicidad. Si pudiera desaparecer esta desazón, si no fuera más que un mal momento. No me hace ilusión ir a trabajar a un gran almacén, ser ingeniera. Tampoco veo mi vocación en la maternidad, ¡qué pesadez! Cómo puede ser tanta adversidad estorbada por pasatiempos. Pocas cosas hay nuevas bajo el sol y la novedad tampoco es novedad. No me hace ilusión esto de escribir, ni de publicar, ser reconocida. Tampoco ser la guitarrista de un grupo rock, ¡qué pesadez! Tampoco ser la guitarrista de un grupo rock, ¡qué pesadez!
El cuarteto dio soporte a lo que el de arriba ideó, creo, escribió y dirigió. Vienen del patio de butacas, no de la fila del cine, aunque pasen de un medio al otro por vasos comunicantes. Pero el origen es el origen. Cuando más he disfrutado de Penny es cuando el teatro supuraba en la pantalla, cuando el artificio era de tal calado que un desgraciado estibador del puerto londinense de finales del XIX venía a enunciar las cuatro cuestiones esenciales de la humanidad.
Penny Dreadful es un monumento de imposible creación si no hubiera en ocasiones una lluvia de Perseidas, es decir, una conjunción como la que antes he expuesto, una improbable unión de talento, amor por el medio, talento, solvencia económica, talento, pasión, talento y así ad infinitum.
Penny es, como todos los milagros, imposible si no fuera porque lo he visto.
Los ojos de Diana conectan con los de M. Jackson. No en vano lo de ambos. Los ojos de Diana son de regadera precoz, acordes con su talento, precoz también. El tema, lo de siempre, una pieza ensamblada a base de talento, como un crisol donde hubieran cristalizado los pequeños cristales que conforman el intangible. Me cuesta comprender cómo sobrevivieron los que lo hicieron.
I need love, love to ease my mind,
I need to find, find someone to call mine, But mama said you can't hurry love, No you just have to wait, She said love don't come easy, It's a game of give and take. You can't hurry love, No, you just have to wait, You gotta trust, give it time, No matter how long it takes; But how many heartaches must I stand Before I find a love to let me live again. Right now the only thing that keeps me hanging on, When I feel my strength, yeah, it's almost gone, I remember mama said,
You can't hurry love, No you just have to wait, She said love don't come easy, It's a game of give and take. How long must I wait how much more can I take, Before loneliness will 'cause my heart, heart to break? No, I can't bear to live my life alone. I grow impatient for a love to call my own, But when I feel that I, I can't go on, These precious words keeps me hanging on, I remember mama said,
Can't hurry love, No you just have to wait, She said love don't come easy, it's a game of give and take.
You can't hurry love, No you just have to wait, She said love don't come easy, It's a game of give and take No matter how long it takes.
No love, love don't come easy, But I keep on waiting, anticipating for that Soft voice to talk to me at night, For some tender arms to hold me tight. I keep waiting; I keep on waiting, But it ain't easy, it ain't easy when mama said
You can't hurry love no, You just have to wait, She said trust, give it time No matter how long it takes.
You can't hurry love You just have to wait, She said love don't come easy It's a game of give and take.