terrenal y aéreo

Martin Freeman que estás en los cielos estando en la tierra.
I was so alone and i owe you so much...


dupla con lluvia

Si todo sigue su curso, el que preveo, el que intuyo, el que deseo, este año publicaré en este cuaderno menos que el anterior; no dejaré de hacerlo, pero las 241 entradas del año pasado ya anticipo que no las alcanzaré; tampoco la densidad de otros años pretéritos. Es así: el tiempo es limitado, las energías también y priorizar me parece un ejercicio de salubridad.
En esto andaba pensando los dos primeros meses de este año mientras la vida siguió haciendo. Recibí dos regalos recientemente. En uno de ellos aparece el tema que aquí abajo suena, una barbaridad inserta en un disco sencillamente colosal.
El otro regalo me llevó y me trajo de regreso hace poco más de 48 horas. Aún incrédulo. Allí también llueve hoy. Aquí, desde anoche no ha parado. Es raro y armonioso, como Marcus con su bajo abordando Porgy.
En fin, que gracias a ambos. Muchas.

a los 88

Para mi sorpresa leo que hoy Pedro Ferrándiz recibe un homenaje por parte de su club. A buenas horas, mangas verdes. En las fotografías, al que veo más contento es a Pablo Laso. No me extraña.

A veces la linde entre la historia y el determinismo es tan difusa:
Plantilla del Real Madrid 1960-61. Fila de arriba (de izquierda a derecha): Pedro Ferrándiz, Antonio Díaz-Miguel, Emiliano Rodríguez, Joseph Sheaff, Travis Richard Montgomery, Lolo Sainz y Antonio Candelas. Fila de abajo (de izquierda a derecha): Carlos Sevillano, Pepe Laso, Parra, Josep Lluís Cortés y José Ramón Durand


filth y el viento de Indiana

Yo no por casualidad me iba a ir a Gales. Qué forma tan magnífica de cerrar el disparate carnavalero de esta semana pasada: desverlarme y poder ver esta película con la tranquilidad que a estas horas hay. El universo de Irvine Welsh me llama como la droga que circula por sus historias. Su Edimburgo es otro bien distinto al destino cultural que popularmente tenemos en mente.
La película tiene trampa; las interpretaciones, soberbias -tremendo reparto, por otro lado-; y la banda sonora es maravillosa.
Sobre el cameo del rubio Hutch, aquí está la anécdota.
De los animales de James y Eddie, ni hablo. Qué brutos. Aunque, en realidad, la película completa es un animalario.
Si quieren a Irvine en entrevista suculenta, aquí lo tienen.
Y viendo a David Soul en directo abordar el Silver lady, uno no deja de pensar en cómo no echar de menos aquellos setenta, visto lo visto el carnaval posterior. Será casualidad, por cerrar el círculo galés, digamos, que sea la que elige Irvine cuando se calza su karaoke; habría que verlo.










Tired of drifting, searching, shifting
From town to town
Everytime I slip and slide
A little further down
I can't blame you if you wont take me back
After everything I put you through
But honey you're me last hope
And who else can I turn to?
Come on Silver Lady take my word
I won't run out on you again believe me
Oh I've seen the light
It's just one more night without you
Here I am a million miles away from home
The Indiana wind and rain cut through me
I'm lost and alone
Chilled to the bone
Silver lady
Double talkers and back street walkers
In every turn
Seedy motels and no star hotels
Still I had to learn
That the one shining thing in my life
Was the sweet love I had with you
And honey your my last hope
And who else can I turn to?
Come on Silver Lady take my word
I won't run out on you again believe me
Oh I've seen the light
It's just one more night without you
Here I am a million miles away from home
The Indiana wind and rain cut through me
I'm lost and alone
Chilled to the bone
Silver lady
Can't you find it in you to forgive me
'Cause here I am a million miles away from home
The Indiana wind and rain cut through me
I'm lost and alone
Chilled to the bone
Silver lady
Come on Silver Lady take my word
I won't run out on you again believe me
Oh I've seen the light
It's just one more night without you

an o la mirada

Quizás la oriental, la japonesa, dentro de mi desconocimiento, sea la poesía más refinada, más sutil. No necesariamente la mejor, no la que a mí más me interesa, pero sí la más delicada, la más alejada, como occidental mediterráneo que soy, de mi, nuestra mirada. Esto pensaba mientras veía una película ayer, An, donde esa diferencia en la mirada queda patente. An, o anko, es en japonés lo que nosotros entenderíamos por pasta dulce hecha con judías rojas para rellenar los dorayakis. Con este título no vamos a ninguna parte, de modo que aquí se llamó Una pastelería en Tokio. La película no me convence totalmente, pero me sumerjo en ella como en un líquido amniótico placentero y relajante; a veces me asoman las lágrimas. Planos escuetos, con mucha geometría en la composición; juegos de luces; contraposiciones conceptuales -cables, trenes de alta velocidad, rascacielos vs. cerezos en flor, vegetación, puesta de sol-: el ritmo del hombre moderno frente al de la naturaleza. Y la lepra y la leprosería: ¿hay que haber estado alejado del mundanal ruido los últimos sesenta años para poder conservar una forma de mirar? viene a preguntar la directora. Me sobra la música subrayando la sutileza, me sobra la explicitud del pasado del protagonista -ya sabíamos desde el principio el porqué de no regentar un pub sin necesidad de explicarlo-, me sobra todo aquello que va en contra de lo que propone la obra, que es la mirada atenta donde se descubre la verdad de las cosas sin necesidad de recurrir a otros elementos facilitadores que desvirtúan la poética de la concisión y la no evidencia. Naomi, la directora, escoge un vehículo para hace llegar su mensaje: la cocina; no parece casualidad. Donde ayer vi la película, tres cuartas partes del público superaban los sesenta y cinco años y las semicarcajadas en determinados momentos en las escenas de la cocina eran muy representativas: no sabe igual si se cocina a fuego lento durante horas y con mimo que si se compra envasado. Claro.
Casualmente, digamos, horas antes tenía una conversación vía mensajería telefónica con una alma amiga acerca de la mirada poética. Pues eso, querido.




estudio ornitológico

Ya que estamos siguiendo la estela de la doble ge mayúscula: otro tipo de pájaro es Gustavo, bien distinto de Luis/Leonardo. Ver su disfrute y verlo bailar -14:38- es un regalo. La orquesta suena como no sé yo si había escuchado esta pieza antes.

Leonardo, que era Luis

Apareció de casualidad y volví a a caer rendido. Esta vez no pude separar mis ojos, adheridos al magnetismo de Leonardo. Qué tremendo pájaro, pensaba mientras lo veía oficiar. Luego busqué un poco. La intuición no me había fallado.

no vivía así por capricho

Si el cuento es excelso, el desenlace es sencillamente insuperable:

En una oportunidad en que viajaban, el artista tendido en la red, sumido en sus ensueños, y el empresario sentado junto a la ventanilla, leyendo un libro, el trapecista comenzó a hablarle en voz apenas audible. Mordiéndose los labios, dijo que en adelante necesitaría para vivir dos trapecios, en lugar de uno como hasta entonces. Dos trapecios, uno frente a otro.
El empresario accedió sin vacilaciones. Pero como si quisiera demostrar que la aceptación del empresario era tan intrascendente como su oposición, el trapecista añadió que nunca más, bajo ninguna circunstancia, volverla a trabajar con un solo trapecio. Parecía estremecerse ante la idea de tener que hacerlo en alguna ocasión. El empresario vaciló, observó al artista y una vez más le aseguró que estaba dispuesto a satisfacerlo. Sin duda, dos trapecios serían mejor que uno solo. Por otra parte la nueva instalación ofrecía grandes ventajas, el número resultaría más variado y vistoso.
Pero, de pronto, el trapecista rompió a llorar. Profundamente conmovido, el empresario se levantó de un salto y quiso conocer el motivo de aquel llanto. Como no recibiera respuesta, trepó al asiento, lo acarició y apoyó el rostro contra la mejilla del atribulado artista, cuyas lágrimas humedecieron su piel.
—¡Cómo es posible vivir con una sola barra en las manos! —sollozó el trapecista, después de escuchar las preguntas y las palabras afectuosas del empresario.
Al empresario le resultó ahora más fácil consolarlo. Le prometió que en la primera estación de parada telegrafiaría al lugar de destino para que instalaran inmediatamente el segundo trapecio y se reprochó duramente su desconsideración por haberlo dejado trabajar durante tanto tiempo, en un solo trapecio. Luego le agradeció el haberle hecho advertir aquella imperdonable omisión. Así pudo el empresario tranquilizar al artista e instalarse nuevamente en su rincón.
Pero él no había conseguido tranquilizarse. Muy preocupado estaba, a hurtadillas y por encima del libro, miraba al trapecista. Si por causas tan pequeñas se deprimía tanto, ¿desaparecerían sus tormentos? ¿No existía la posibilidad de que fueran aumentando día a día? ¿No acabarían por poner en peligro su vida? Y el empresario creyó distinguir —en aquel sueño aparentemente tranquilo en el que había desembocado el llanto— las primeras arrugas que comenzaban a insinuarse en la frente infantil y tersa del artista del trapecio. 

Un artista del trapecio. Franz Kafka.

la poética de la descalcez



La voz, de Javier Cuevas. Texto  de José Jiménez Lozano.

más o menos interesantes, pero diferentes

Tenía que llegar, tenía que surgir alguien así en nuestro país. Era cuestión de tiempo.
Me resulta tan interesante el lugar en el que nos sitúa. ¿O debería hablar en singular?

Mi sensación es que el porno siempre había estado dirigido a machos hirsutos y ahora esto está cambiando.

Esto también es interesante. Uno de los problemas de la pornografía actual es que no hay diversidad de miradas. El porno actual está hecho por y para un público masculino, occidental, heterosexual, heteropatriarcal, heteronormativo… Una serie de adjetivos….

Que empiezan con hetero, ya lo veo.

Sí. Se dirige a un porcentaje de la población relativamente pequeño. Hay mucho hueco de mercado. Lo que sucede es que en el mundo del porno actual un 90% de las producciones que se hacen están dirigidas por antiguos actores. Se dedican a representar y repetir un modelo manido, casposo y anticuado que se hacía en los años ochenta. Llevamos veinte años haciendo el mismo porno. Si coges una escena de hace diez años y una escena actual puedes intercambiar a las actrices y a los actores y es exactamente lo mismo. Hace falta diversidad de miradas. Que las chicas hagan porno. Pero no por lo feminista o transexual o no-heteropatriarcal, abajo las etiquetas, lo que quiero es que haya diferentes miradas, diferentes personas con diferentes estratos sociales, culturales, diferentes condiciones sexuales… Más gente haciendo porno. Que no haya solo antiguos actores masculinos, occidentales, blancos y heteropatriarcales, porque [simula pegarse un tiro en la sien], puaf, estamos todos cansados de ver el mismo tipo de pornografía. Ahora mismo están apareciendo otros modelos de representación, como Erika Lust, algunas chicas en América, otras en Europa… Van haciendo otras cosas. Más o menos interesantes, pero diferentes.

La entrevista completa está aquí. Y la página de la zagalica, aquí.

Steve y el escapismo

La gran evasión es del 63 y en ella el prófugo es un cínico, un héroe en una película mentirosa y perfecta, una de mis películas preferidas que habré visto no sé cuántas veces y en la que sigo cayendo en el deseo frustrado, una y otra vez, de que la moto de Steve logre superar la alambrada.
En Papillon, nueve años después, 1972, el prófugo ya no es cínico. Steve moriría en el 80 -había nacido en el 30- y por momentos parece adivinarse el germen de su enfermedad mortal. En cualquier caso, verlo actuar me sigue pareciendo un espectáculo. No creo que por casualidad lo pusieran a fugarse y a correr a todo trapo en vehículos en muchas de sus películas. Tiene un salvajismo de los más bellos que ha dado la pantalla grande y, lamento ser de nuevo agorero y abuelo cebolleta, difícilmente reproducible. Su biografía es de aúpa. Una biografía, por cierto, que sería la que se lo llevaría casi seguro por delante, más allá del tabaco, ya que la asbestosis también tenía algo que decir en todo esto.
Por su parte, Dustin nació en el 37 y sigue con nosotros. En su interpretación en la película que abordo se encuentra ya el germen de Rainman de manera muy clara.
Verlos mano a mano es un placer, un lujo soberano y una melancolía. Todo ello ocurrió anoche.

 

el hijastro del aparcero

No queda claro ni la fecha de su nacimiento. Sí que se crio con su madre y su padrastro, aparcero, en una plantación, de las de esclavitud, algodonales y todo eso, a principios de siglo. La de Sara Jones en Mississippi, como mandan los cánones.
Si el jazz ha desaparecido y es imposible su renacimiento, del blues ni te cuento.
Otros planetas.

Baby, do me a favor, keep our business to yourself

Please, darling, do me a favor, keep our business to yourself
I don't want you to tell nobody in your family
And don't mention it to nobody else

Don't tell your mother
Don't tell your father
Don't tell your sister
Don't mention it to your brother
Please darlin', keep our business to yourself
Don't you tell nobody
And don't mention it to nobody else

You have a husband
I have a wife
If you start to talkin'
That's gonna mess up our life
Please, please baby, keep our business to yourself
Don't you tell nobody
And don't mention it to nobody else
Goodbye darlin'



los veinte

El musical de donde nace todo el asunto es de 1925; su  historia  de procedencia es abrumadora, como no podía ser de otra manera

Dejo varias versiones del asunto. La supuestamente orquestación original, con una interpretación maravillosamente ñoña. Una doble, de Nat, más que nada por el placer de verlo a él tocando el piano. La reina de la ñoñería, en versión cinematográfica. Mi adorada Blossom, que puestos a contar mentiras las cuenta como nadie. La de Barney y Stephane en el Limehouse blues, un disco esencial en mi formación musical. Y la del ruso en varias puestas ene escena, ballet incluido.
Quién vaciló a quién, Nikolai a Dmitri o al revés. La genialidad puede ser muy osada con 21 años. El mayor tenía los 43 ya. De todas formas, el de la antigua Leningrado me trasmite en todas sus fotografías una pesadumbre que no se la envidio.
Sigo alucinando con Rusia.
El día ha sido de una luz extraña.
Los años veinte. O los veinte años.

In October 1927, the conductor Nikolai Malko challenged Dmitri Shostakovich to do an arrangement of the song after the two listened to it on record at Malko's house. Malko bet 100 roubles that Shostakovich could not completely re-orchestrate it from memory in under an hour. Shostakovich took him up and won, completing it in around 45 minutes. His "Tea for Two" arrangement, Opus 16, was first performed on 25 November 1928. It was incorporated into Tahiti Trot from his ballet The Golden Age first performed in 1929.


In his student years Shostakovich had already acquired a legendary reputation for his powers of sight-reading, his amazing memory and his ability to assimilate music at lightning speed.   Tahiti Trot came into being in the autumn of 1928 as a consequence of a bet by Malko to test Shostakovich’s skills: the composer was challenged to orchestrate Vincent Youman’s Tea For Two in the space of an hour. Shostakovich there and then got down to work and within forty minutes had produced his brilliantly witty and original orchestration. Malko performed the Tahiti Trot (as the work was known m Russia) in Moscow on 25 November 1928 in a concert that included two other new Shostakovich works1 the Suite from the newly finished opera Τhe Nose and Two Pieces By D. Scarlatti (another commission from Malko).
Tahiti Tiot acquired such popularity in Russia that it was played by dance bands in restaurants, and was included as an entr’acte before the third act of the ballet The Golden Age at the suggestion of the conductor Alexander Gauk It was the only number to be encored at every performance of the ballet.

I'm discontented
With homes that are rented
So I have invented my own

Darling this place is
A lover's oasis
Where life's weary chase is unknown

Far from the cry of the city
Where flowers pretty
Caress the streams

Cozy to hide in,
To live side by side in
Don't let it abide in my dreams

Picture me upon your knee
With tea for two, and two for tea
Me for you, and you for me
Alone

Nobody near us
To see us or hear us
No friends or relations
On weekend vacations

We won't have it known
That we own
A telephone

Day will break
And you'll awake
And I will bake
A sugar cake
For you to take
For all the boys to see

We will raise a family
A boy for you and a girl for me
Can't you see
How happy we would be