creer haber sido elegidos


III

Tápate,
tápate las metáforas, hace
un pequeño frío de pequeño invierno,
con un pequeño radiador, pequeño
tiempo para sentirnos juntos
menos solos
que solos habitualmente, menos sabios
para decir amor mío sin remordimientos
para creer haber sido elegidos
hace tiempo
en un Mercado Persa anunciado por profetas

sí, cubro también mis imágenes impacientes.


Manuel Vázquez Montalbán

más valiente que nadie

Tanto en este cuaderno como en el anterior he considerado muchas veces el sempiterno tema de definir la poesía, de tratar de expresar de qué va el asunto. Roberto, con su brillantez habitual, nos ofrece un tiro certero al respecto:

RESURRECCIÓN

La poesía entra en el sueño
como un buzo en un lago.
La poesía, más valiente que nadie,
entra y cae
a plomo
en un lago infinito como Loch Ness
o turbio e infausto como el lago Balatón.
Contempladla desde el fondo:
un buzo
inocente
envuelto en las plumas
de la voluntad.
La poesía entra en el sueño
como un buzo muerto
en el ojo de Dios.

Roberto Bolaño

nocturnas aves ciegas

II

Nocturnas aves ciegas, muere
algún jarrón con rosas de crespón,
subes por el grito y desciendo
al cementerio de tus ojos cerrados,
marfiles diluidos, nenúfares
borrachos de río antiguo, subes
por el grito y desciendo muerto,
en una burbuja de viento destilado,
abiertas torres y un ánfora romana,
oleajes de aceite contra el acantilado,
prohibido mundo, prohibida noche,
subes por el grito y desciendo
al cementerio de tus ojos cerrados
los abres, cuelgas la risa del aire
y quedas como un Watteau perdido
mitad souvenir hectacrom
mitad pecado.

Manuel Vázquez Montalbán

Aquí tenemos el más famoso de los Watteau, no perdido, pues. Y aquí, el mundo hectacrom.

o la escuchas o no la escuchas

He decidido no sólo traerme el Ars amandi de MVV sino hacerme el completo de Roberto, el que comienza con el poema que da título: Los perros románticos. Así que aquí van por orden, sin prisa, sin pausa.
Sea lo que haya de ser.

AUTORRETRATO A LOS VEINTE AÑOS

Me dejé ir, lo tomé en marcha y no supe nunca
hacia dónde hubiera podido llevarme. Iba lleno de miedo,
se me aflojó el estómago y me zumbaba la cabeza:
yo creo que era el aire frío de los muertos.
No sé. Me dejé ir, pensé que era una pena
acabar tan pronto, pero por otra parte
escuché aquella llamada misteriosa y convincente.
O la escuchas o no la escuchas, y yo la escuché
y casi me eché a llorar: un sonido terrible,
nacido en el aire y en el mar.
Un escudo y una espada. Entonces,
pese al miedo, me dejé ir, puse mi mejilla
junto a la mejilla de la muerte.
Y me fue imposible cerrar los ojos y no ver
aquel espectáculo extraño, lento y extraño,
aunque empotrado en una realidad velocísima:
miles de muchachos como yo, lampiños
o barbudos, pero latinoamericanos todos,
juntando sus mejillas con la muerte. 

el orfismo trácio

Disfruto mucho descubriendo qué versiones hace quién, y cómo las aborda. Por ejemplo, me lo pasé bomba con EBTG cuando me encontré con, por ejemplo, su The only living boy in NY. Con Camera obscura, que me acompaña estos días como un lenitivo, me ocurre lo  mismo con un agravante: su sencillez, su frescura, su ausencia de impostura, su franqueza, su finura, su delirante desnudez.

Oh, I was sick and tired of everything
When you called me last night from Glasgow
All I do is eat and sleep and sing
Wishing every show was the last show

So I imagine I was glad to hear you're coming
Suddenly I feel alright
And it's gonna be so different
When I'm on the stage tonight

Super Trouper beams are gonna blind me
But I won't feel blue
Like I always do
'Cause somewhere in the crowd there's you

Facing twenty thousand of your friends
How can anyone be so lonely?
Part of a success that never ends
Still I'm thinking about you only

There are moments when I think I'm going crazy
But it's gonna be alright
And everything will be so different
When I'm on the stage tonight

Super Trouper lights are gonna find me
Shining like the sun
Smiling, having fun
Feeling like a number one

Super Trouper beams are gonna blind me
But I won't feel blue
Like I always do
'Cause somewhere in the crowd there's you

So I'll be there when you arrive
The sight of you will prove to me I'm still alive
And when you take me in your arms
And hold me tight
I know it's gonna mean so much tonight

Super Trouper lights are gonna find me
Shining like the sun
Smiling, having fun
Feeling like a number one

Super Trouper beams are gonna blind me
But I won't feel blue
Like I always do
'Cause somewhere in the crowd there's you

Para comprender de qué hablaba Abba en este tema absolutamente magistral -y de qué, por tanto, Camera-, aquí y aquí. Brutal.



La otra barbaridad que quiero aportar es esta que sigue. Respecto a la misma, la historia es de traca y está aquí. El señor Jeff, ya doctor de lo suyo, aquí. De traca, ya digo.
Y lo de Traciana en el último vídeo, de cuerdas y cuchillos, como ella misma deja claro a partir del 4:20...

Some guys have all the luck
Some guys have all the pain
Some guys get all the breaks
Some guys do nothing but complain

Alone in a crowd on a bus after work
and I'm dreaming
The guy next to me has a girl in his arms
My arms are empty
How does it feel when the girl next to you
says she loves you
It seems so unfair when there's love everywhere
but there's none for me

Some guys have all the luck
Some guys have all the pain
Some guys get all the breaks
Some guys do nothing but complain

Someone to take on a walk by the lake
Lord let it be me
Someone who's shy
Someone who'll cry at sad movies
I know I would die if I ever found out
she was fooling me
You're just a dream and as real as it seems
I ain't that lucky

Some guys have all the luck
Some guys have all the pain
Some guys get all the breaks
Some guys do nothing but complain

All of my friends have a ring on their finger
They have someone
Someone to care for them it ain't fair
I got no one
The car overheated
I called up and pleaded
There's help on the way
I called you collect you didn't accept
You had nothing to say


Some guys have all the luck
Some guys have all the pain
Some guys get all the breaks
Some guys do nothing but complain

But if you were here with me
I'd feel so happy I could cry
You are so dear to me
I just can't let you say goodbye



el hígado de Roberto

Entró en mí como una granada ya sin espoleta. Quien me la lanzó sabía. Certero.
Finalmente, respecto a Roberto, el hígado no suele degenerarse por casualidad. Siempre me dio miedo su literatura que mi gente alrededor leía. Siempre intuí que me situaría en lugares donde la zozobra me invade. Sé que no me equivoqué.
Aquí hay una análisis entretenido. Y aquí, el porqué de mi temor, acertado.

Los perros románticos

En aquel tiempo yo tenía veinte años
y estaba loco.
Había perdido un país
pero había ganado un sueño.
Y si tenía ese sueño
lo demás no importaba.
Ni trabajar ni rezar
ni estudiar en la madrugada
junto a los perros románticos.
Y el sueño vivía en el vacío de mi espíritu.
Una habitación de madera,
en penumbras,
en uno de los pulmones del trópico.
Y a veces me volvía dentro de mí
y visitaba el sueño: estatua eternizada
en pensamientos líquidos,
un gusano blanco retorciéndose
en el amor.
Un amor desbocado.
Un sueño dentro de otro sueño.
Y la pesadilla me decía: crecerás.
Dejarás atrás las imágenes del dolor y del laberinto
y olvidarás.
Pero en aquel tiempo crecer hubiera sido un crimen.
Estoy aquí, dije, con los perros románticos
y aquí me voy a quedar.

Roberto Bolaño

contrapasmo in memoriam

apócrifo, fa
Del lat. tardío apocry̆phus, y este del gr. ἀπόκρυφος apókryphos 'oculto'.
1. adj. Falso o fingido. Un conde apócrifo.
2. adj. Dicho de una obra, especialmente literaria: De dudosa
autenticidad en cuanto al contenido o a la atribución. U. t. c. s. m.
3. adj. Dicho de un libro de la Biblia: Que no está aceptado en el canon de esta. Los evangelios apócrifos. U. t. c. s. m.

Recuerdos y enorme añoranza de aquellos años, de aquellas casas, que aquellos azahares, de aquella luz, de aquella gente.

bien nacida

Tiene en mí el efecto de revolverme, de coger mis entrañas y exponerlas al sol, de hacerme entrar en duda, en contradicción, en cuestionamiento. Y no lo sabe, o eso me creo yo.
Derivado de lo anterior, le hablé del Ars Amandi de Manolo. No conocía ni lo uno ni al otro, lo cual me pareció magnífico. Lo apuntó en un papelito, aplicadamente, mientras el pelo lacio le caía en cortinaje a ambos lados. Me llevo los fotogramas, las escenas, y las proyecto en la soledad y la tranquilidad de casa muchos días después. De fondo se oye un campanario y una radio. Hay mucha luz y una temperatura idónea.
Voy a hacer algo que no había hecho antes y es traerme el citado Ars aquí, que allí lo encuentro muy desvencijado.  Con los años, la práctica y el prurito, este cuaderno ha cogido una prestancia del que carece el primero.
La biografía de Publio Ovidio Nasón es fantástica, claro.  Y su perdóname, padre, sencillamente insuperable. Su Ars amandi, traducido, se halla aquí.
Quizás, entre otras muchas cosas, el arte de amar sea el arte de mirar. Yo la amo en silencio mientras la miro a hurtadillas.


I

Queda crepúsculo, rodajas
de cielo añil anaranjado, brisa
de otoño, destejo las persianas,
no hay vecinos en los balcones,
y nos protege el patio con gatos
y cacharros, pieles de plátanos
deshabitados, mondas de naranja
brutalmente desnudas
en la esquina
mujeres solas, olor a pan dormido,
chocolate a la francesa, niñas
con faldas plisadas, medias
de algodón y blusas blancas
                           los lirios
agonizaban ya seis días hace
en ese jarrón con cigüeñas y nubes
fragancia embalsamada en analgésico
                                   han encendido
los primeros faroles, huele a invierno
el eczema de luz sobre el asfalto,
salen ahora de las puertas de los Bancos
pañuelitos de seda en el bolsillo, huelo
a masaje facial y a sudor de abdominales
en el Club Náutico

he dejado el dinero
sobre la consola, bajo el retrato colectivo
de una esforzada promoción de profesores
mercantiles
no, no te han visto el rostro
anochecido, anochece y una voz infantil grita lejana
no vale ¿por qué parecen ateridos esos lirios
que veíamos arder en el verano? lentos
crepúsculos
y algo menos sabios cerrábamos
la puerta a doble llave
mira, ya la tarde
se arrima a las esquinas inciertas
las luces
intentarán hábilmente describirnos
tienes
la piel naranja por el sol poniente, sombra
de pelo sobre el rostro encendido, tacto
de ceniza

 y has de volver a casa antes de las doce.

Manuel Vázquez Montalbán

volando

Que el tiempo pasa volando es un dicho que no sé muy bien cómo abordar. Refleja a la perfección, y no, la realidad.
Hace dieciocho.
Cambió mi vida para mejor, para mucho mejor.

la cebollosidad

El problema es que escribía en polaco. Así que dejo una traducción en inglés y dos en español. Les confieso que me produce cierta desesperación ir a tientas con un poema de cuya traducción no me fío y cuyo lenguaje original desconozco completamente.
Cambiando de tema, cómo me gusta ver sus fotos. Me da placer verla. Hoy dejo una que me encanta. Quiero pensar que en algún lugar hay un ser equivalente y que lo descubriré.


The Onion

The onion, now that’s something else.
Its innards don’t exist.
Nothing but pure onionhood
fills this devout onionist.
Oniony on the inside,
onionesque it appears.
It follows its own daimonion
without our human tears.

Our skin is just a coverup
for the land where none dare go,
an internal inferno,
the anathema of anatomy.
In an onion there’s only onion
from its top to its toe,
onionymous monomania,
unanimous omninudity.

At peace, of a peace,
internally at rest.
Inside it, there’s a smaller one
of undiminished worth.
The second holds a third one
the third contains a fourth.
A centripetal fugue.
Polyphony compressed.

Nature’s rotundest tummy
its greatest success story,
the onion drapes itself in its
own aureoles of glory.
We hold veins, nerves, and fat,
secretions’ secret sections.
Not for us such idiotic
onionoid perfections.

Translated by Stanislaw Baranczak and Clare Cavanagh

CEBOLLA

La cebolla es otra historia.
No tiene entrañas la cebolla.
Es cebolla cebolla de verdad,
hasta el colmo de la cebollosidad.
Por fuera cebolluda,
cebollina hasta la médula,
podría escrutar su interior
la cebolla sin temor.
En nosotros extranjería y salvajismo
apenas cubiertos por la piel,
el infierno de la medicina interna,
anatomía violenta,
y en la cebolla, cebolla
y no sinuosos intestinos.
Reiteradamente desnuda
y hasta el fondo así por el estilo.
Ser no contradictorio la cebolla,
logrado ente la cebolla.
En una, simplemente otra,
la mayor una menor contiene
y la siguiente a la siguiente,
y así la tercera y la cuarta.
Fuga centrípeta.
Eco concertado en coro.
Lo de la cebolla, eso sí lo entiendo,
el vientre más bello del mundo:
se envuelve a sí mismo en aureolas
para su propia gloria.
En nosotros: grasas, nervios, venas,
secreciones y secretos.
Y se nos ha denegado
la idiotez de lo perfecto.


La cebolla es diferente.
De vísceras, es carencia.
Es cebolla hasta la médula,
a la cebollil potencia.
Cebolluda hasta el meollo,
acebollada por fuera,
puede calar sus adentros
con mirada certera.
Nosotros, salvajez y barbarie
envueltas en fina piel,
el infierno de lo interno,
y anatomía ardiente.
Pero en la cebolla hay sólo cebolla,
ni intestinos hay ni hiel.
Múltiples veces desnuda,
nunca jamás diferente.
Es un ente coherente,
es una obra maestra.
Una y luego otra dentro,
grande a pequeña abarca,       
y pequeña es la grande de otra,
que será tercera o cuarta.
Una fuga hacia el centro.
Eco de batuta diestra.
La cebolla tiene esencia.
Su vientre es una beldad,
que sólo nimbos reviste,
y es su mayor cualidad.
Nosotros: grasa, nervios, venas,
más mucosa y secreción.
Y nos ha sido vedada
su muy idiota perfección.

Wislawa Szymborska 


Gabe y la probabilidad

A veces un suceso no ocurre porque hace falta un universo muestral enorme de forma que la probabilidad del suceso sea algo significativa. Por ejemplo: para hablar de todo lo que habla Gabe en Red Army es necesario que sus padres sean de donde son, que él tenga la edad que tiene, que le guste y practique el deporte que le gusta y practica y que viva donde vive. Ah, se me olvidaba: y que tenga el talento, la curiosidad, la finura, la delicadeza que tiene. Para que surja un Gabe hace falta mucho tiempo y muchos millones de personas, de modo que al final, por pura estadística, una de ellas atesore todas esas características.
A lo largo de la casi hora y media de metraje, hay momentos en los que uno no da más crédito emocional a lo que está desfilando ante sus ojos, pues la carga es de tal calado y de tal profundidad desde el principio que se corre el riesgo de saturación. Al final, llanto y gratitud. Y un eco que me acompaña y no se irá nunca, el eco de un hombre que probablemente sea la guía de todo el documental, la guía creativa, ética, honesta, ejemplar, única: Tarasov. La guía de lo que se perdió por el camino, desde que la URSS era la URSS hasta ahora.

Absoluta obra maestra del género documental: el más tramposo de los géneros; el, probablemente, más fino.

Si quieren a Gabe contando de qué habla su obra, aquí lo tienen. El chico habla bien claro. Lo dicho: el niño salió fino.



el bar de Álex

Hay artistas a los que sigo aunque su obra no me convenza, pero me produce placer identificar una y otra vez las claves del creador, una suerte de reconocimiento de alguien al que uno conoce hace tiempo. Su primer largometraje lo vi en su día con absoluto asombro e incomprensión. Desde entonces, más bien desde el segundo, la enorme El día de la bestia, he visto casi todo su cine. Nunca una película suya me parece redonda, pero en todas encuentro algo salvable; a veces, algo excelso. Cierto es que Álex, en los últimos años, ha tenido una deriva excedentaria, una correlación entre su volumen y el histrionismo de su cine. Una pena para quien escribe, porque no dejo de imaginarme esta película de la que vengo a escribir con su forma de rodar, con su conocimiento del medio del que habla, con su deriva esperpéntica, pero con mucha mayor contención, con una mesura que genere una tensión de calado, no de fanzine universitario de los ochenta, que es a veces donde uno cree que él se ha quedado anclado.
El caso es que ayer fui a ver El bar, solo y a una sala en el centro de la ciudad, sábado a las 20.30 horas -esto merecería una entrada aparte; igual un día de estos-. Mis expectativas eran ajustadas, de modo que no hubo desilusión; más bien diría que se vieron ligeramente superadas. El bar destila alexdelaiglesiasismo por todos los poros -de Javier no hablo porque entiendo que buena parte de lo que le atribuimos a uno procede del otro-; su arranque ya lo hemos visto en alguna otra película suya pero da igual, está tan logrado que se perdona, y al poco se desata la bulimia, una bulimia que irá en un in crecendo hasta alcanzar unas cotas insalubres, como todo lo que sucede en escena.  Hay muchos ecos en el metraje, desde Diez negritos hasta, sobre todo para mí, Cube. Pero lo que en Cube es tensión dramática verdadera, tiralíneas, mesura, Rotring, aquí es brocha y Pepe Gotera.
Sigo preguntándome por qué Mario Casas. ¿No habrá buenos atores a los que ponerles unas gafas de pasta y una barba de hipster esperando su oportunidad? Blanca responde a la querencia de nuestro hombre: querencia a la jamona, a la buenorra de toda la vida, a la lencería clásica. Bien, nada que objetar, cada uno tiene las suyas. Blanca me parece correcta en su interpretación. Donde encuentro mayor placer es en los, digamos, secundarios, ese vendedor de lencería -¿usada?-, ese expolicía, ese mendigo trastornado, esa ludópata y, la dupla fantástica con Terele al frente. Pero todas la actuaciones tienen un lastre para mi gusto: el del exceso. Quizás por ello, el expolicía y el vendedor sean los que mejor parados salen porque sus personajes son los menos disparatados.
La película destila amor hacia los bares que están a punto de constituirse en especie extinta y si no, miren aquí y aquí. Comparto ese amor y, diría, anticipo de nostalgia.

Hace sol y buena temperatura.



la puntería

Ángel Herrero, lo has clavao:

Escribir versos

Porque hay algo vil en escribir versos
El disimulo es necesario
Confundir la impotencia con un aire de música
Que no parezca que fingimos sino que soñamos
Son escenas
A menudo domésticas
El mundo entrando a borbotones
A través de una reja o de un biombo
Y nosotros haciéndonos a un lado
Con la tensión de un hechicero
Pues, amigos, se escribe
Al acecho que llega
Al no saber que a veces nos desprende
Un gesto de la voz, un verdadero pensamiento
Que el verso sea sólo una ventana
El poema está afuera.

El escriba sentado

Para Cecilia Eudave

Lo sagrado se amansa y hace frío
Yo escribo sobre la palabra

Flota en el charco una hoja del otoño anterior

Los titulares del periódico sugieren poemas

Parece vivo
El escriba sentado.