La publicidad es ese lugar tan contradictorio donde se citan la creatividad más excelsa con los intereses económicos más precisos. Y si no, lean.
los deberes
Homework! Oh, Homework!
I hate you! You stink!
I wish I could wash you away in the sink,
if only a bomb
would explode you to bits.
Homework! Oh, homework!
You're giving me fits.
I'd rather take baths
with a man-eating shark,
or wrestle a lion
alone in the dark,
eat spinach and liver,
pet ten porcupines,
than tackle the homework,
my teacher assigns.
Homework! Oh, homework!
you're last on my list,
I simple can't see
why you even exist,
if you just disappeared
it would tickle me pink.
Homework! Oh, homework!
I hate you! You stink!
I hate you! You stink!
I wish I could wash you away in the sink,
if only a bomb
would explode you to bits.
Homework! Oh, homework!
You're giving me fits.
I'd rather take baths
with a man-eating shark,
or wrestle a lion
alone in the dark,
eat spinach and liver,
pet ten porcupines,
than tackle the homework,
my teacher assigns.
Homework! Oh, homework!
you're last on my list,
I simple can't see
why you even exist,
if you just disappeared
it would tickle me pink.
Homework! Oh, homework!
I hate you! You stink!
Jack Prelutsky
this is A.
Si aguantan al tipo de abajo, dice algunas cosas interesantes sobre el vídeo. Aquí hay más y también aquí. Muy fino y muy bien hilado todo.
Y lo de Hiro, pues eso, Marte.
contó Lanza
El cuento:
absolutamente atónito, desconcertado, incrédulo, emocionado, abrumado,
exhausto.
Como no podía ser de
otra manera, lo de Juan Carlos era otra galaxia:
"El pesimismo de
mi padre en estos últimos años, era una forma cabalística de burlar la
muerte", afirmó Jorge Onetti. El enclaustramiento progresivo del escritor,
absoluto en el último año, se debía, según su hijo, "a su deseo de
perderse en la multitud".
La necrológica
completa está aquí.
Era Madrid y era 1994. En nuestro país aún no habíamos caído claramente del
guindo.
O bien:
Los años españoles se
caracterizaron por una menor producción literaria pero de muchos premios y
participaciones en congresos, participaciones que muchas veces se vieron
afectadas por timidez de Onetti, quien llegó a permanecer encerrado en la
habitación del hotel durante la celebración del Primer Congreso Internacional
de Escritores de Lengua Española en la ciudad de Las Palmas, en Gran Canaria,
evento del cual había sido designado presidente, negándose a participar en
ninguna de las actividades previstas.
En 1987 publica Cuando
entonces, su primera novela después de ocho años. Para entonces, Onetti llevaba
una vida cada vez más ermitaña: pasó sus últimos doce años encerrado en su
departamento sobre la avenida América, en donde recibía la
visita de lectores y periodistas, sin salir prácticamente de su cama, leyendo,
fumando y tomando whisky.
Lo de la cama es más
que lógico. Del espirituoso y lo demás, ni te cuento.
Hoy, por cierto,
ahora, está jugando Uruguay, ese agujero negro inverso de talento.
El infierno tan
temido
La primera carta, la
primera fotografía, le llegó al diario entre la medianoche y el cierre. Estaba
golpeando la máquina, un poco hambriento, un poco enfermo por el café y el
tabaco, entregado con familiar felicidad a la marcha de la frase y a la
aparición dócil de las palabras. Estaba escribiendo “Cabe destacar que los
señores comisarios nada vieron de sospechoso y ni siquiera de poco común en el
triunfo consagratorio de Play Roy, que supo sacar partido de la cancha de
invierno, dominar como saeta en la instancia decisiva”, cuando vio la mano roja
y manchada de tinta de Partidarias entre su cara y la máquina, ofreciéndole el
sobre.
-Esta es para vos.
Siempre entreveran la correspondencia. Ni una maldita citación de los clubs,
después vienen a llorar, cuando se acercan las elecciones ningún espacio les
parece bastante. Y ya es medianoche y decime con qué querés que llene la
columna.
El sobre decía su
nombre, Sección Carreras. El Liberal. Lo único extraño era el par de
estampillas verdes y el sello de Bahía. Terminó el artículo cuando subían del
taller para reclamárselo. Estaba débil y contento, casi solo en el excesivo
espacio de la redacción, pensando en la última frase: “Volvemos a afirmarlo,
con la objetividad que desde hace años ponemos en todas nuestras aseveraciones.
Nos debemos al público aficionado”. El negro, en el fondo, revolvía sobres del
archivo y la madura mujer de Sociales se quitaba lentamente los guantes en su
cabina de vidrio, cuando Risso abrió descuidado el sobre.
Traía una foto,
tamaño postal; era una foto parda, escasa de luz, en la que el odio y la
sordidez se acrecentaban en los márgenes sombríos, formando gruesas franjas
indecisas, como en relieve, como gotas de sudor rodeando una cara angustiada.
Vio por sorpresa, no terminó de comprender, supo que iba a ofrecer cualquier
cosa por olvidar lo que había visto.
Guardó la fotografía
en un bolsillo y se fue poniendo el sobretodo mientras Sociales salía fumando
de su garita de vidrio con un abanico de papeles en la mano.
-Hola -dijo ella-, ya
me ve, a estas horas recién termina el sarao.
Risso la miraba desde
arriba. El pelo claro, teñido, las arrugas del cuello, la papada que caía
redonda y puntiaguda como un pequeño vientre, las diminutas, excesivas alegrías
que le adornaban las ropas. “Es una mujer, también ella. Ahora le miro el pañuelo
rojo en la garganta, las uñas violentas en los dedos viejos y sucios de tabaco,
los anillos y pulseras, el vestido que le dio en pago un modisto y no un
amante, los tacos interminables tal vez torcidos, la curva triste de la boca,
el entusiasmo casi frenético que le impone a las sonrisas. Todo va a ser más
fácil si me convenzo de que también ella es una mujer”.
-Parece una cosa
hecha por gusto, planeada. Cuando yo llego usted se va, como si siempre me
estuviera disparando. Hace un frío de polo afuera. Me dejan el material como me
habían prometido, pero ni siquiera un nombre, un epígrafe. Adivine,
equivóquese, publique un disparate fantástico. No conozco más nombres que el de
los contrayentes y gracias a Dios. Abundancia y mal gusto, eso es lo que había.
Agasajaron a sus amistades con una brillante recepción en casa de los padres de
la novia. Ya nadie bien se casa en sábado. Prepárese, viene un frío de polo
desde la rambla.
Cuando Risso se casó
con Gracia César, nos unimos todos en el silencio, suprimimos los vaticinios
pesimistas. Por aquel tiempo, ella estaba mirando a los habitantes de Santa
María desde las carteleras de El Sótano, Cooperativa Teatral, desde las paredes
hechas vetustas por el final del otoño. Intacta a veces, con bigotes de lápiz o
desgarrada por uñas rencorosas, por las primeras lluvias otras, volvía a medias
la cabeza para mirar la calle, alerta, un poco desafiante, un poco ilusionada
por la esperanza de convencer y ser comprendida. Delatada por el brillo sobre
los lacrimales que había impuesto la ampliación fotográfica de Estudios Orloff,
había también en su cara la farsa del amor por la totalidad de la vida,
cubriendo la busca resuelta y exclusiva de la dicha.
Aquí hay
una aproximación analítica al texto. Y el texto completo, pues donde ustedes
quieran encontralo.
Serpientes como
brazos encerradas.
Sus pómulos afilados
y romos.
El calor y el polvo.
Suena Love y recuerda
a Tim.
as a painter as well
De aquí, extraigo este último párrafo:
Bishop worked as a painter as well as a poet, and her verse, like visual art, is known for its ability to capture significant scenes. Though she was independently wealthy and thus enjoyed a life of some privilege, much of her poetry celebrates working-class settings: busy factories, farms, and fishing villages. Analyzing her small but significant body of work for Bold Type, Ernie Hilbert wrote: "Bishop's poetics is one distinguished by tranquil observation, craft-like accuracy, care for the small things of the world, a miniaturist's discretion and attention. Unlike the pert and wooly poetry that came to dominate American literature by the second half of her life, her poems are balanced like Alexander Calder mobiles, turning so subtly as to seem almost still at first, every element, every weight of meaning and song, poised flawlessly against the next."
lo que es la enucleación y el metanal el 40%
Todo en José es magnífico. Desde su ojo hasta su hermana. No sé ni cómo hemos conseguido llegar aquí.
Del lat. enucleāre 'quitar
el hueso o la pepita de un fruto'.
1. tr. Biol. Extraer el núcleo de una célula.
2. tr. Med. Extirpar un órgano globoso, como un tumor o el globo ocular.
Papá Noel duerme en casa
A veces me he cruzado con la mirada de Samanta. Es inteligente y desafiante al tiempo que posee debajo una fragilidad implícita. Creo que hace menos de un mes fue la última. En la mirada de las Samantas del mundo hay una inquietante sensación de espejo y muerte. Sí, hace menos de un mes. Volvía de escalar.
La navidad en que Papá Noel pasó
la noche en casa fue la última vez que estuvimos todos juntos, después de esa
noche papá y mamá terminaron de pelearse, aunque no creo que Papá Noel haya
tenido nada que ver con eso. Papá había vendido su auto unos meses atrás porque
había perdido el trabajo, y aunque mamá no estuvo de acuerdo, él dijo que un
buen árbol de navidad era importante esa vez, y compró uno de todas formas.
Venía en una caja de cartón, larga y plana, y traía una hoja que explicaba cómo
encajar las tres partes y abrir las ramas de forma que se viera natural. Armado
era más alto que papá, era inmenso, y yo creo que por eso ese año Papá Noel
durmió en nuestra casa. Yo había pedido de regalo un coche a control remoto.
Cualquiera me venía bien, no quería uno en particular, pero todos los chicos
tenían uno en esa época y cuando jugábamos en el patio los autos a control
remoto se dedicaban a estrellarse contra los autos comunes, como el mío. Así
que había escrito mi carta y papá me había llevado hasta el correo para
enviarla. Y le dijo al tipo de la ventanilla:
–Se la enviamos a Papá Noel –y le
pasó el sobre.
El tipo de la ventanilla ni
saludó, porque había mucha gente y se ve que ya estaba cansado de tanto
trabajo, la época navideña debe ser la peor para ellos. Tomó la carta, la miró
y dijo:
–Falta el código postal.
El resto está aquí. Quién fuera el batiscafo.
impertinencia
Se presentó la muerte a nuestro lado y lo hizo de manera zafia, grosera en las formas, ni sádica siquiera. Se presentó y nos dejó con un mohín de asco, de náusea y desprecio.
Me levanté con una palabra rondándome, que ya lo hacía desde hace días:
impertinente
Del lat. tardío impertĭnens, -entis, de im- 'in-2' y pertĭnens, -entis 'pertinente'.
3. m. pl. Anteojos con manija, usados por las señoras.
Hoy viene a mi la damisela soledad
con pamela, impertinentes y botón
de amapola en el oleaje de sus vuelos.
Hoy la voluble señorita es amistad
y acaricia finalmente el corazón
con su más delgado pétalo de hielo.
Por eso hoy
gentilmente te convido a pasear
por el patio, hasta el florido pabellón
de aquel árbol que plantaron los abuelos.
Hoy el ensueño es como el musgo en el brocal
dibujando los abismos de un amor
melancólico, sutil, pálido cielo.
Viene a mí, avanza,
viene tan despacio,
viene en una danza
leve en el espacio.
Cedo, me hago lacio
y ya vuelo, ave.
Se mece la nave,
lenta como el tul,
en la brisa suave
niña del azul.
Oh melancolía, novia silenciosa,
íntima pareja del ayer.
Oh melancolía, amante dichosa,
siempre me arrebata tu placer.
Oh melancolía, señora del tiempo,
beso que retorna como el mar.
Oh melancolía, rosa del aliento,
dime quién me puede amar.
con pamela, impertinentes y botón
de amapola en el oleaje de sus vuelos.
Hoy la voluble señorita es amistad
y acaricia finalmente el corazón
con su más delgado pétalo de hielo.
Por eso hoy
gentilmente te convido a pasear
por el patio, hasta el florido pabellón
de aquel árbol que plantaron los abuelos.
Hoy el ensueño es como el musgo en el brocal
dibujando los abismos de un amor
melancólico, sutil, pálido cielo.
Viene a mí, avanza,
viene tan despacio,
viene en una danza
leve en el espacio.
Cedo, me hago lacio
y ya vuelo, ave.
Se mece la nave,
lenta como el tul,
en la brisa suave
niña del azul.
Oh melancolía, novia silenciosa,
íntima pareja del ayer.
Oh melancolía, amante dichosa,
siempre me arrebata tu placer.
Oh melancolía, señora del tiempo,
beso que retorna como el mar.
Oh melancolía, rosa del aliento,
dime quién me puede amar.
Amada, supón que me voy lejos
tan lejos que olvidaré mi nombre.
Amada, quizás soy otro hombre
más alto y menos viejo
que espera por sí mismo,
allá lejos, allá, trepando
el dulce abismo.
Amada, supón que no hay remedio,
—remedio es todo lo que intento—.
Amada, toma este pensamiento,
colócalo en el centro
de todo el egoísmo
y ve que no hay ausencia para
el dulce abismo.
Amada, supón que en el olvido
la noche me deja prisionero.
Amada, habrá un lucero nuevo
que no estará vencido
de luz y de optimismo.
Y habrá un sinfín latente bajo
el dulce abismo.
Amada, la claridad me cerca.
Yo parto, tu guardarás el huerto.
Amada, regresaré despierto
otra mañana terca
de música y lirismo.
Regresaré del sol que alumbra
el dulce abismo.
tan lejos que olvidaré mi nombre.
Amada, quizás soy otro hombre
más alto y menos viejo
que espera por sí mismo,
allá lejos, allá, trepando
el dulce abismo.
Amada, supón que no hay remedio,
—remedio es todo lo que intento—.
Amada, toma este pensamiento,
colócalo en el centro
de todo el egoísmo
y ve que no hay ausencia para
el dulce abismo.
Amada, supón que en el olvido
la noche me deja prisionero.
Amada, habrá un lucero nuevo
que no estará vencido
de luz y de optimismo.
Y habrá un sinfín latente bajo
el dulce abismo.
Amada, la claridad me cerca.
Yo parto, tu guardarás el huerto.
Amada, regresaré despierto
otra mañana terca
de música y lirismo.
Regresaré del sol que alumbra
el dulce abismo.
muy de mi agrado
Si en la anterior entrada hablaba de colaboradores, he aquí otra muestra, más aun si cabe por el hecho de haberlo citado hace unos días. Tremendísimo Jordi:
¿Ha existido en España algún fenómeno musical que se pueda definir como de clase obrera?
Principalmente el rock radical vasco y la rumba catalana. Hay cosas de El Pescaílla y de Lola Flores de una visceralidad que no se encuentra en el rock español. En la Barcelona contracultural también encontramos una figura tan importante como la del Gato Pérez, un músico argentino que encuentra en la rumba su lenguaje.
¿Y actualmente?
Quizás el trap. Es una escena en la que no he entrado mucho, pero me parece un discurso de degradación del hip-hop o del gangsta rap formulado desde la estética de lo yonqui, por el factor no productivo de la sociedad y que genera una exaltación del materialismo desde una posición marginal. También observo una dimensión política, entre lo anárquico y lo desencantado, en Albert Pla o en El Niño de Elche.
El resto, entero está aquí.
bye bye Shangri-La
Esta casi se me pasa. Menos mal que tengo una lista de colaboradores impagable.
Shangri-La: menuda mitología tenemos para darnos de hostias con la realidad con tal de huir de ella.
C8H9NO2
El Departamento de Medicina Interna de la Universidad de Estrasburgo estaba centrado en la investigación de las lombrices intestinales y en posibles remedios. El Profesor Adolf Kussmaul pidió a sus dos asistentes (Arnold Cahn y Paul Hepp) que trataran a los pacientes con naftaleno. Los resultados no son satisfactorios, pero Paul Hepp prosigue con los estudios al observar en un paciente una bajada importante de la fiebre que padecía. Pero esto no tenía mucho sentido, ¿por qué a otros pacientes que, en el pasado, fueron tratados con naftaleno no les sucedió lo mismo?, ¿por qué a este paciente le baja la fiebre? ¿por qué estos pacientes presentan paracetamol en orina?
Tras una serie de pesquisas, Paul Hepp descubre que, en realidad, la farmacia que les había provisto de los compuestos había cometido un error y, en lugar de entregarles naftaleno, les había servido acetanilida. Gracias a este fallo, se descubrió el efecto antipirético de la acetanilida.
O bien:
Cuando la quina empezó a escasear en los años 1880, la gente empezó a buscar alternativas. Dos agentes antipiréticos alternativos fueron desarrollados en los años 1880: la acetanilida en 1886 y la fenacetina en 1887. En ese momento, el paracetamol ya había sido sintetizado por Harmon Morse de Northrop mediante la reducción del p-nitrofenol en ácido acético glacial. Este hecho se produjo en 1873, y el paracetamol no se usó con fines médicos durante dos décadas. En 1893, el paracetamol fue encontrado en la orina de personas que habían ingerido fenacetina y fue aislado como un compuesto blanco y cristalino de sabor amargo. En 1899, el paracetamol fue identificado como un metabolito de la acetanilida. Dicho descubrimiento fue ampliamente ignorado en aquel momento.
ei/i
malquerencia
De mala2 y querencia.
1. f. Mala voluntad contra alguien o contra algo.
Este año se me olvidó quemar, saltar, desear. Te descuidas y te pone los grilletes la cotidianidad. Pasó San Juan. Ya hace calor.
1. f. cotidianidad.
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