Cómo me gusta el Relax de Los piratas. Suso Saiz en la sombra.
Comer hasta caer.
Beber hasta caer.
Salimos de la casa y elegimos la comida,
ella digería toda nuestra economía.
Y así, no hay nada que hacer,
aquí todo es pared.
Llamamos a una puerta y encontramos a una chica,
no llevaba ropa y nos pedía cocaína.
Y así, se quedó a vivir.
Aquí, se hacen las cosas así.
Secuestrada por la luna y, sin embargo, aún ...
no está enterada, secuestrada.
Salimos a la calle y elegimos la comida.
Y así prefiero dormir, así se quedó a vivir.
Comer hasta caer.
Beber hasta caer.
Secuestada por la luna y, sin embargo, aún ...
no está enterada, secuestrada.
Salimos a la calle y elegimos la comida,
ella se merendaba toda nuestra economía.
Y así prefiero dormir, así no sé si morir ...
la tragicomedia del sexo
Cayó en mis manos un edición de lujo con un DVD sólo para contenidos extras. Entre ellos, más de media hora de escenas eliminadas. Viéndolas se puede apreciar claramente por qué la película tiene ese raro don, esa finura, esa limpieza en la mirada. La peli tiene ya doce años; yo la vi hará ocho.
Y sí, uno de los resúmenes podría ser esta perla:
"It is just like the Sixties, only with less hope."
Con mucha, pero que mucha menos esperanza.
For all the sexualisation of our culture, we live in strangely repressed times (...) real human sexual relationships, vulnerable and fun, are hardly anywhere to be seen.
El magnífico artíulo está completo aquí.
el tiro de tres
Quizás no haya voz con más autoridad, moral al menos, hoy en día que la de Gregg Popovich. Da gusto escucharle decir bien claro lo que los aficionados pensamos desde hace tiempo:
Y llega la andanada de Pops: "Yo lo odio, siempre lo he hecho", dice con desdén el entrenador de los Spurs. "He odiado el triple desde hace 20 años. Por eso bromeo muchas veces diciendo, 'si queremos cambiar de verdad el juego, inventémonos una jugada de cuatro puntos'. Porque si a todos les gusta el triple, más les gustará la jugada de cuatro. La gente saltará de sus sillas si consigues una jugada de cinco puntos. Será algo grande... No hay más baloncesto, no hay más belleza en el baloncesto. Es muy aburrido. Pero es lo que es, y tienes que trabajar con ello".
El resto está aquí.
Me queda la reflexión de cómo consigue luchar contra ese aburrimiento.
in the middle, in the end or just a little
Mala cosa esa de ir mendigando amor, pero qué bellas letras genera:
Well I tried to make it SundayBut I got so damned depressed
That I set my sights on Monday
And I got myself undressed
I ain't ready for the altar
But I do agree there's times
When a woman sure can be a friend of mine
Well, I keep on thinkin' 'bout you
Sister Golden Hair surprise
And I just can't live without you
Can't you see it in my eyes
I've been one poor correspondent
And I've been too, too hard to find
But it doesn't mean you ain't been on my mind
Sister Golden Hair surprise
And I just can't live without you
Can't you see it in my eyes
I've been one poor correspondent
And I've been too, too hard to find
But it doesn't mean you ain't been on my mind
Will you meet me in the middle
Will you meet me in the end
Will you love me just a little
Just enough to show you care
Well I tried to fake it
I don't mind sayin'
I just can't make it
Will you meet me in the end
Will you love me just a little
Just enough to show you care
Well I tried to fake it
I don't mind sayin'
I just can't make it
Well, I keep on thinkin' 'bout you
Sister Golden Hair surprise
And I just can't live without you
Can't you see it in my eyes
Now, I've been one poor correspondent
And I've been too, too hard to find
But it doesn't mean you ain't been on my mind
Me muero del gusto con las dos versiones que siguen, antagónicas en sus planteamientos:
Sister Golden Hair surprise
And I just can't live without you
Can't you see it in my eyes
Now, I've been one poor correspondent
And I've been too, too hard to find
But it doesn't mean you ain't been on my mind
Me muero del gusto con las dos versiones que siguen, antagónicas en sus planteamientos:
borbotones
Instrucción 12
Durante las conversaciones, observe sus palabras
como si fueran insectos cargados de enfermedades ocultas, insidiosas, que solo
merecen la aniquilación o el desprecio. Cuando discutan, no alcance niveles de
intensidad encendida sino un tono replegado, lleno de resentimiento y hastío,
donde cada tanto una válvula de escape expulse intempestivamente frases como:
“Otra vez con lo mismo”, “Podrías haberlo dicho en su momento” o “No se te
puede decir nada”. Después, todo debe apagarse en un silencio abominable, un
cocido de ira y de desánimo. Piense mucho en los incontables sentidos de la
palabra “antes” en la frase: “Antes no me decías esas cosas”. Cada tanto,
evoque cómo era tiempo atrás, cuando la fantasía de la felicidad se sumaba a la
felicidad dura y robusta que usted exudaba. Toda aquella euforia a borbotones.
Toda aquella dicha vigorosa. El río de los días en los que solo había novedad y
celebración. Recuerde el deseo monstruoso. Recuerde que se leían libros en voz
alta. Recuerde que se contaban, sin cansarse, una y otra vez, las mismas
historias: “Cuando yo tenía diez años”, “Cuando me fui de campamento con mis
padres”, “Cuando me caí de aquel árbol”. Todo eso que ahora parece una
cabellera arrojada al fuego de la que no quedan ni cenizas. Una noche, cuando
estén durmiendo, despierte y sienta un ramalazo de ternura. Un brote de algo
que parece estar hecho en partes iguales de raciocinio y sentimiento, que
parece genuino, que no parece estar montado en la arquitectura de una emoción
falsa, de una vehemencia pasajera. Un rapto. Dígase: “Tal vez”. Como si se
dispusiera a contemplar un milagro de resurrección, déjese llevar por el
impulso. Estire el brazo bajo las sábanas, coloque la mano sobre su hombro.
Intente sentir aquel vibrato, aquella electrificación grosera, aquella gula
pesada. No sienta nada.
relaciones inacabadas
A
varios nos ocurre lo que a Juan José Millás. Quedamos sorprendidos de la
brillantez que encierra la economía narrativa, muchas veces enunciada por
personajes que no albergan ninguna pretensión de brillo, intelectual al menos.
Trabajar tras una barra nocturna te regala de cuando en cuando perlas de este estilo.
Anoche tuve varias, pero sólo una quedó apuntada en un papelito que hace nada
saqué del bolsillo del pantalón. Da título a esta entrada.
500
vatios
Te
pasas siete días leyendo sesudos análisis sobre los líos del Poder Judicial sin
enterarte de nada, cuando llega Ignacio Cosidó y te lo explica en dos patadas.
Cómo estarían de embrolladas las cosas para que el portavoz del PP en el Senado
se viera obligado a explicar a los zoquetes de su partido que, gracias al
acuerdo alcanzado con el PSOE, tendrían controlada la Sala del Supremo en la
que esos mismos zoquetes podrían ser juzgados. Un WhatsApp. Eso es economía
narrativa, como cuando Rajoy le dijo a Bárcenas que fuera fuerte, pues estaban
en ello, y se nos hizo la luz, permitiéndonos verlo todo con una claridad
pasmosa. Significa que quien tiene que dimitir, para que la decencia vuelva, es
la realidad que ha hecho posible que Marchena renuncie a un cargo para el que
no había sido nombrado todavía. Su comunicado es otro ejemplo de economía
narrativa estremecedor. Deducimos, en fin, que la realidad vigente es toda ella
producto de un desvarío criminal.
No
hay nada que no se pueda contar en menos palabras de las que habitualmente
utilizamos, de ahí la perplejidad que nos producen los sumarios judiciales de
10.000 folios. Hasta el silencio resulta a veces más locuaz que un discurso. La metamorfosis, de
Kafka, explica el siglo XX en menos de 70 folios. Fíjense en el tamaño de El lazarillo de Tormes, en
el de Pedro Páramo o en el de las novelas cortas de
Cervantes. ¡Qué desproporción entre la magnitud de sus contenidos y el cuerpo
de sus continentes! Yo leo por disciplina muchos editoriales que no entiendo
porque parecen apagados hasta que una frase sacada de una agenda los ilumina
como el haz de un foco de 500 vatios. Llamará Catalá para que hagamos un hueco
en el AVE a Galicia a un donante del PP.
la pizarra de la intuición
“Mi equipo de los 60 revolucionó el baloncesto. Lo primero que hice fue variar la estructura y las posiciones. Cuando llegué a Madrid, los sistemas consistían en dos defensas altos, dos aleros pequeños y un pívot. Fuimos los primeros en jugar con un solo defensa, lo que luego se llamó el base, y después hice hincapié en los hombres altos y en el rebote para facilitar el contraataque de los jugadores más bajos y veloces. Subió la anotación y el espectáculo y sorprendimos a todos. No fue una cosa analizada y documentada. Fue mi idea del baloncesto. La apliqué y triunfamos”. Ataviado con su adorada chaqueta del Hall of Fame de la NBA, Pedro Ferrándiz cautiva con el sencillo relato de pionero con el que explica su éxito. El refundador del baloncesto en España cumple hoy 90 años en su Alicante natal, desde donde partió rumbo a la capital en plena posguerra para escribir una historia inopinada.
A Pedro, con sus 90 años, me lo cruzo a menudo en los alrededores de mi casa haciendo deporte. Haciéndolo él, quiero decir. Siempre me pareció de una inteligencia callejera muy, pero que muy elevada. El equipo que aparece en la fotografía del artículo es de traca.
no, you don't
Qué animalá, por dios:
There are places I don't remember
There are times and days, they mean nothing to me
I've been looking through some of them old pictures
They don't serve to jog my memory
I'm not waking in the morning, staring at the walls these days
I'm not getting out the boxes, spread all over the floor
I've been looking through some of them old pictures
Those faces they mean nothing to me no more
[Chorus:]
I travel light
You travel light
Everything I've done
You say you can justify, mmm you travel light
I can't pick them out, I can't put them in these sad old bags
Some things you have to lose along the way
Times are hard, I'll only pick them out, wish I was going back
Times are good, you'll be glad you ran away
Do you remember, how much you loved me?
You say you have no room in that thick old head
Well it comes with the hurt and the guilt, and the memories
If I had to take them with me I would never get from my bed
There's a crack in the roof where the rain pours through
That's the place you always decide to sit
Yeah I know I'm there for hours, the water running down (my) (your)face
Do you really think you keep it all that well hid?
No but I travel light
You don't travel light
Everything I've done
It's just a lie, you don't travel light
I'm travelling light
No you don't travel light
I'm travelling light
No, no, you don't travel light
I'm travelling light
You don't travel light
El Royale
Para mi gusto, sobra soberbia: la del director y guionista.Pese a ello, sólo por la estética y la música merece el viaje. Ese tipo hará algo más que digno con el tiempo. Pitoniso.
Me encantan la cantante Cynthia y el Padre Flynn. Maravillosa pareja de perdedores que ganan.
Éramos cinco en la sala. Me tome una tableta completa de chocolate con avellanas y un litro de kefir.
Éramos cinco en la sala. Me tome una tableta completa de chocolate con avellanas y un litro de kefir.
las tripas de Arlauckas
Mi padre con cuarenta y un años tuvo a mi hermana. Me imagino que para
él ya tuvo que ser un fallo, aunque mi madre tenía treinta y tres y todavía
estaba bien. Pero cuando llegué yo mi madre tenía cuarenta y mi padre cuarenta
y ocho. Creo que fue la última vez que mi padre folló en su vida. Por lo menos
a mi madre. Tener en el año 65 un niño con cuarenta años no era normal. Pero
como eran católicos no usaban protección, así que seguro que dijo ¡ahí no entro
más!
Joe tiene un talento para la narrativa grandioso. No es
añoranza de tiempos pretéritos, es que ahora no hay Joes, lagartos, Norris,
Cabreras, Creus, Pinones... En general son mejores los de ahora, pero falta
narrativa, escenografía, épica, lírica. Así con todo.
La monumental entrevista está
completa aquí.
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