ninfas y sueños

Monteverdi me llegó de mano sabedora. Al bueno de José Agustín y su inefable La noche le es propicia lo recuperé por mor del azar que no existe.

La venció el sueño unos minutos

¿Quién sería por Dios quién era
aquel hombre como abstraído
que miraba la luna cómplice
el vaso siempre junto a él
un cigarrillo entre los labios
y desnudo como el demonio?
La venció el sueño unos minutos
mas no se mueve. Sólo mira
a su amante al que hace unas horas
no conocía: bien que él
sí parecía conocerla
aunque acababan de encontrarse.
Mira el reloj. Piensa en tu casa:
allí todo será quietud
mientras ella...¡ qué tontería!
Con asombro constata ahora
que ni pesar ni azoro siente.
Se levanta para beber:
él la oirá y vendrá a su lado
para volver a estremecerla.

José Agustín Goytisolo.

 



pez en la tierra

De biografía sin par, Margarita es una rara avis que me llegó de mano amiga a las tantas de la madrugada de uno de estos meses que no dejaremos de recordar el resto de nuesras vidas.


a la Fahrenheit

 


falenas

El óleo es de 1920, de Carlos Verger. Muchas cosas me atraen de él, pero lo de la composición tiene tela.
Para mi sorpresa, está en El Prado, al cual me iba yo con gusto ahora mismo.

 

dos por tres

si hubiera sabido

Así de simple 

Caminar por la 42 de Nueva York
o soplarme los dedos sobre la candela de las castañas
en la esquina de la Via della Croce
o resplandecer en el fragor de los aeropuertos,
                                       ¿cuál sería la diferencia?

Vivo bajo el más común de todos los cielos
cielo lambucio
plantado sobre mi cabeza
sin otro movimiento que el de la noche y el día.
Cada día,
me digo:
               hay que conformarse con los sitios
                                                                                                                 regresar a ellos
porque allí, alguna vez,
                                       se habrá de morir.

Pero persisten las estaciones y las hierbas,
los ríos vulnerables,
las tempestades al paso de los trenes,
la penumbra de las horas imprecisas,
la bola de fuego que cruza el filo de la ventana,
el ángel exterminador bailando sobre el techo.

Salga de mi vida,
                            dicen,
como si la vida fuera tan simple.

Así de simple.

El espejo se vuelve suave bajo mis dedos
                                     comienza a llenar la casa.

Crece de pared a pared
en el vértigo de mi cuerpo
                          vértigo de campiña y luces imprecisas.

Vuelve el asombro.
Ahora lo sé:
sólo las mujeres de ojos hermosos
no envejecen.

Solo los hombres de sueños inquietos
cantan cuando se levantan.

Si hubiera sabido todo esto
                           no me agarran viva.

Vestrini Miyó.

todavía

Por el bosque va un transporte de gritos.

Wislawa Szymborska

Aquí está completo.

G. P. for Nico

I know...

Siendo todo maravilloso, lo del guion es de traca. No es de extrañar quién lo firma.

Katie: Hubbell, it’s Katie. You didn’t know it was Katie.

O bien esta maravilla con paso de invitación en plural a confesión en singular:

Katie : Your girl is lovely, Hubbell. Why don't you bring her for a drink when you come?

Hubbell: I can't come, Katie. I can't...

Katie: I know...


Me gusta este artículo, aunque no lo comparto del todo.
Siempre en estos casos me pregunto cómo compaginaría su agudísima mirada de la condición humana el tal Arthur con su cotidianeidad. Tuvo pareja estable masculina durante más de 50 años, para mi sorpresa y admiración.