ritmo tiene
Las caras de los músicos sentados a dos palmos de él son un poema. Pensar que seis años después moriría es algo de mal gusto.
Beegie y tres más
Me descojono con el trío de piezas...
Cuarteto en realidad, porque el compositor, Kosma, húngaro y judío, pá qué...
ninfas y sueños
Monteverdi me llegó de mano sabedora. Al bueno de José Agustín y su inefable La noche le es propicia lo recuperé por mor del azar que no existe.
La venció el sueño unos minutos
¿Quién sería por Dios quién era
aquel hombre como abstraído
que miraba la luna cómplice
el vaso siempre junto a él
un cigarrillo entre los labios
y desnudo como el demonio?
La venció el sueño unos minutos
mas no se mueve. Sólo mira
a su amante al que hace unas horas
no conocía: bien que él
sí parecía conocerla
aunque acababan de encontrarse.
Mira el reloj. Piensa en tu casa:
allí todo será quietud
mientras ella...¡ qué tontería!
Con asombro constata ahora
que ni pesar ni azoro siente.
Se levanta para beber:
él la oirá y vendrá a su lado
para volver a estremecerla.
José Agustín Goytisolo.
pez en la tierra
si hubiera sabido
Así de simple
Caminar por la 42 de Nueva Yorko soplarme los dedos sobre la candela de las castañas
en la esquina de la Via della Croce
o resplandecer en el fragor de los aeropuertos,
¿cuál sería la diferencia?
Vivo bajo el más común de todos los cielos
cielo lambucio
plantado sobre mi cabeza
sin otro movimiento que el de la noche y el día.
Cada día,
me digo:
hay que conformarse con los sitios
regresar a ellos
porque allí, alguna vez,
se habrá de morir.
Pero persisten las estaciones y las hierbas,
los ríos vulnerables,
las tempestades al paso de los trenes,
la penumbra de las horas imprecisas,
la bola de fuego que cruza el filo de la ventana,
el ángel exterminador bailando sobre el techo.
Salga de mi vida,
dicen,
como si la vida fuera tan simple.
Así de simple.
El espejo se vuelve suave bajo mis dedos
comienza a llenar la casa.
Crece de pared a pared
en el vértigo de mi cuerpo
vértigo de campiña y luces imprecisas.
Vuelve el asombro.
Ahora lo sé:
sólo las mujeres de ojos hermosos
no envejecen.
Solo los hombres de sueños inquietos
cantan cuando se levantan.
Si hubiera sabido todo esto
no me agarran viva.
Vestrini Miyó.
I know...
Siendo todo maravilloso, lo del guion es de traca. No es de extrañar quién lo firma.
Katie: Hubbell, it’s Katie. You didn’t know it was Katie.
O bien esta maravilla con paso de invitación en plural a confesión en singular:
Katie : Your girl is lovely, Hubbell. Why don't you bring her for a drink when you come?
Hubbell: I can't come, Katie. I can't...
Katie: I know...
Me gusta este artículo, aunque no lo comparto del todo.
Siempre en estos casos me pregunto cómo compaginaría su agudísima mirada de la condición humana el tal Arthur con su cotidianeidad. Tuvo pareja estable masculina durante más de 50 años, para mi sorpresa y admiración.
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