chasing shadows

Si ahora me voy de quién serán 
las pisadas que oirás llegar 
no existe nada por lo cual 
yo te pueda cambiar 

Da igual si no estás 
que te busque por cualquier lugar 
nada me importa hoy 
no se ni dónde voy 
persiguiendo sombras 

Busco algo más que un perfil 
Es tan distinto a ti 
que creo distinguir 
no, tu voz… dentro de mí 
es tal el hielo que hay aquí 
este es un frío país

y ni los pies ni las manos puedo sentir 

Pero me gusta recordar, 
quiero reconstruir cada imagen

cada esquina que conservo de ti, 
ser un poco sentimental 
sin encontrarme mal 

Dejo atrás la estela del mar 
no termino de deambular 
me divierte andar despistarme jugar, 
persiguiendo sombras… 

Busco más que algo más que un perfil… 

Es tan distinto a ti, que quiero distinguir, 
sí, tu voz, entre otras mil 
es tal el hielo que hay aquí 
sí que es un frío país 
que ni los pies ni las manos puedo sentir 

Interpretar a los demás, viéndoles gesticular 
y con los hombros contestar que… 
busco algo más que un perfil 
es tan distinto a ti que quiero distinguir, 
sí, tu voz, entre otras mil 
es tal el hielo que hay aquí 
este un frío país 
que ni los pies ni las manos puedo sentir 

No, algo más que un perfil 
es tan distinto a ti, que quiero distinguir 
tu voz entre otras mil


los domingos, en coche a pasear

Casi acabando el día, la cita que últimamente se está convirtiendo en rito, la de enlazar el siempre difícil final de semana con una entrada. Ahí va una propuesta:

Ana cumple 18 años 
nunca enseña lo que tiene hasta el final. 
Ha bebido demasiados tragos, hace tiempo que no dice la verdad.

Sara tiene una lavadora, 
se mete dentro y no para de girar.
Lleva demasiado tiempo sola, no le queda nada para esnifar.

Se perdían siempre por el cielo
(no estaban asustadas)
todo el día comen caramelos
(no les queda nada en la mirada)

Tienen puesto el dedo en el gatillo, todavía no se atreven a apretar.

Sonia busca pero nunca encuentra 
nadie nunca la ha querido despertar.
Ha cumplido otra vez los 30,
se ha encerrado en su caja de metal.

Su amigo busca siempre soluciones y escribe cosas en un libro de cristal.
Duerme de día y habla por la noche, hace tiempo que no acude a trabajar.

Sonia grita fuerte desde dentro
(pero no la escuchamos)
siempre caminan hacia un agujero
(ya no mira nunca hacia el cielo)

Ahora tienen apretado el nudo, 
todavía no se atreven a saltar.

Que nadie, se queje, lo hemos vendido todo.
Tu nombre, el mio, a precio reducido.
El viento, el frío, están llegando a la ciudad.

Los hombres grises tienen traje nuevo,
los domingos van en coche a pasear
construyen máquinas y traen dinero
Aquí todos les llamábamos papá.

Y sonríen siempre con cuidado
(no enseñan los colmillos)
ya lo tienen todo planeado
(mira cómo miran sus cuchillos)

Los hombres grises tienen traje nuevo,
todavía no empezaron a matar.

Que nadie, se queje, lo hemos vendido todo.
Tu nombre, el mio, a precio reducido.
El viento, el frío, están llegando a la ciudad.

Y sonríen siempre con cuidado
(no enseñan los colmillos)
ya lo tienen todo planeado
(mira como miran sus cuchillos)

Los hombres grises tienen traje nuevo,
todavía no empezaron a matar.

Que nadie, se queje, lo hemos vendido todo.
Tu nombre, el mio, a precio reducido.
El viento, el frío, están llegando a la ciudad.

al revés te lo digo para que me entiendas

Gabriel era juguetón. Probablemente no abandonó nunca su etapa lúdica y en esa posición abordó su final; pero a lo que iba: que le gustaba jugar. A veces sus juegos son complejos: hace falta una piedra Rosetta. En otras ocasiones son fácilmente decodificables; no por ello menores. Este de aquí abajo me encanta; un claro ejemplo de definición por negación.

A l'inrevés

Ho diré a l'inrevés. Diré la pluja
frenètica d'agost, els peus d'un noi
caragolats al fil del trampolí,
l'agut salt de llebrer que fa l'aroma
dels lilàs a l'abril, la paciència
de l'aranya que escriu la seva fam,
el cos amb quatre cames i dos caps
en un solar gris de crepuscle, el peix
llisquent com un arquet de violí,
el blau i l'or de les nenes en bici,
la set dramàtica del gos, el tall
dels fars de camió en la matinada
pútrida del mercat, els braços fins.
Diré el que em fuig. No diré res de mi.

Al revés

Lo diré al revés. Diré la lluvia
frenética de agosto, los pies de un chico
enroscados al final del trampolín,
la levedad de lebrel que las lilas
desprenden en abril, la paciencia
de la araña que escribe su hambre,
el cuerpo —cuatro piernas, dos cabezas—
en un solar gris de crepúsculo,
el pez lábil cual arco de violín,
el oro y azul de las niñas en bici,
la sed dramática del perro, el filo
de los faros de camión en la madrugada
pútrida del mercado, los brazos suaves.
Diré lo que se me escapa. Nada diré de mí.

Gabriel Ferrater. La traducción, de Mª Àngels Cabré.

Celalba

Soneto 46 de Góngora, escrito en 1596. Construido sobre la base de una crecida calamitosa del Guadalquivir, el poema habla de otro asunto. El primer y el último verso nos lo muestran. A Jaime no se le escapó el soneto, faltaría más, y lo usó de cita en su De senectute, así como lo intertextualizó en el penúltimo verso. Pero eso, otro día. Hoy con Celalba vamos servidos.

Cosas, Celalba mía, he visto extrañas:
cascarse nubes, desbocarse vientos,
altas torres besar sus fundamentos
y vomitar la tierra sus entrañas;

duras puentes romper, cual tiernas cañas,
arroyos prodigiosos, ríos violentos,
mal vadeados de los pensamientos
y enfrenados peor de las montañas;

los días de Noé, gentes subidas
en los más altos pinos levantados,
en las robustas hayas más crecidas.

Pastores, perros, chozas y ganados
sobre las aguas vi, sin forma y vidas,
y nada temí más que mis cuidados.

Cantico delle creature

Recibí un correo. Amigos que se ven poco. Las distancias no siempre son geográficas. De él extraigo esta gema:

[...] Me come por dentro un sentimiento de hipocresía y mi única rebelión es seguir sin rezar con los alumnos por las mañanas (el credo, el padre nuestro, el avemaría...). Les leo pedacitos de Whitman, divagamos sobre el origen del mundo a partir de la misión Rosetta, proyecto videos [...];
no sé cuánto me durará, y si no tuviese más remedio... comenzaría por el Cántico de las criaturas versión de Felipe Camino Galicia de la Rosa.

Pues ahí va lo que creó San Francisco de Asís, en versión hispana exiliada, allá por el 1224, cuando estaba bien enfermo. Nada como la enfermedad no inhabilitante para la creación:

Omnipotente, altísimo, bondadoso Señor, 
tuyas son la alabanza, la gloria y el honor;
 
tan sólo tú eres digno de toda bendición,
 
y nunca es digno el hombre de hacer de ti mención.

Loado seas por toda criatura, mi Señor, 
y en especial loado por el hermano sol,
 
que alumbra, y abre el día, y es bello en su esplendor,
 
y lleva por los cielos noticia de su autor.

Y por la hermana luna, de blanca luz menor, 
y las estrellas claras, que tu poder creó,
 
tan limpias, tan hermosas, tan vivas como son,
 
y brillan en los cielos: ¡loado, mi Señor!

Y por la hermana agua, preciosa en su candor, 
que es útil, casta, humilde: ¡loado, mi Señor!
 
Por el hermano fuego, que alumbra al irse el sol,
 
y es fuerte, hermoso, alegre: ¡loado mi Señor!

Y por la hermana tierra, que es toda bendición, 
la hermana madre tierra, que da en toda ocasión
 
las hierbas y los frutos y flores de color,
 
y nos sustenta y rige: ¡loado, mi Señor!

Y por los que perdonan y aguantan por tu amor 
los males corporales y la tribulación:
¡felices los que sufren en paz con el dolor,
 
porque les llega el tiempo de la consolación!

Y por la hermana muerte: ¡loado, mi Señor! 
Ningún viviente escapa de su persecución;
¡ay si en pecado grave sorprende al pecador!
¡Dichosos los que cumplen la voluntad de Dios!


¡No probarán la muerte de la condenación! 
Servidle con ternura y humilde corazón.
 
Agradeced sus dones, cantad su creación.
 
Las criaturas todas, load a mi Señor.

la memoria del cuerpo

El amigo Kavafis, a lo suyo, que decíamos el otro día:

Recuerda, cuerpo, no sólo cuánto se te amó,
no solo los lechos donde estuviste echado,
más también aquellos deseos que, por ti,
en miradas brillaron claramente
y en la voz se estremecieron –y que un
obstáculo fortuito los frustró.
Ahora que todo se halla en el pasado,
parece casi que a los deseos
aquellos te hubieras entregado –cómo brillaban,
recuerda, en los ojos que te miraban;
cómo en la voz por ti se estremecían,
recuerda, cuerpo.

Versión de César Conti

Cuerpo, recuerda no solamente cuánto fuiste amado,
no solo los lechos en que te acostaste,
sino también aquellos deseos que por ti
brillaban en los ojos manifiestamente,
y temblaban en la voz; y algún
obstáculo casual los hizo vanos.
Ahora que todo ya está en el pasado,
parece casi como si a los deseos
aquellos te hubieses entregado; cómo brillaban,
recuerda, en los ojos que te miraban;
cómo temblaban en la voz, por ti, recuerda, cuerpo.


De esta última versión desconozco la autoría.

en busca de febrero

Tú me llamas, amor, yo cojo un taxi,
cruzo la desmedida realidad
de febrero por verte,
el mundo transitorio que me ofrece
un asiento de atrás,
su refugiada bóveda de sueños,
luces intermitentes como conversaciones,
letreros encendidos en la brisa,
que no son el destino,
pero que están escritos encima de nosotros.

Ya sé que tus palabras no tendrán
ese tono lujoso, que los aires
inquietos de tu pelo
guardarán la nostalgia artificial
del sótano sin luz donde me esperas,
y que, por fin, mañana
al despertarte,
entre olvidos a medias y detalles
sacados de contexto,
tendrás piedad o miedo de ti misma,
vergüenza o dignidad, incertidumbre
y acaso el lujurioso malestar,
el golpe que nos dejan
las historias contadas una noche de insomnio.

Pero también sabemos que sería
peor y más costoso
llevárselas a casa, no esconder su cadáver
en el humo de un bar.

Yo vengo sin idiomas desde mi soledad,
y sin idiomas voy hacia la tuya.
No hay nada que decir,
                      pero supongo
que hablaremos desnudos sobre esto,
algo después, quitándole importancia,
avivando los ritmos del pasado,
las cosas que están lejos
y que ya no nos duelen. 

Luis García Montero

quince años

Hasta para ser triste hay maneras. Para ser, no para estar.

Cambio de planes by Los Secretos on Grooveshark

Hoy La VI by Los Secretos on Grooveshark

otra mujer de Lot

Al hilo del comentario de la anterior entrada, ahí va Amalia, de mano en mano:

Nadie nos ha aclarado todavía
si la mujer de Lot fue convertida
en estatua de sal como castigo
a la curiosidad irrefrenable
y a la desobediencia solamente,
o si se dio la vuelta porque en medio
de todo aquel incendio pavoroso
ardía el corazón que más amaba.


Amalia Bautista

la desobediencia de los humildes

Esta vez en tres idiomas, incluyendo el polaco original, aunque sólo sea por curiosidad. De la versión inglesa desconozco la autoría.
Enorme Wislawa.

La mujer de Lot

Tal vez miré hacia atrás por curiosidad.
Pero además de curiosidad pude tener otras razones.
Miré hacia atrás porque me dio tristeza la escudilla de plata.
Por distracción: amarrándome el cordón de la sandalia.
Para no mirar más la nuca justa
de mi marido, Lot.
Por la seguridad repentina de que si yo muriera,
él no se detendría
Por la desobediencia natural de los humildes.
Escuchando cómo nos perseguían.
Conmovida por el silencio, pensando que Dios cambiaría de idea.
Nuestras dos hijas se perdían ya tras la colina.
Sentí la vejez en mí. El alejamiento.
Lo inútil de viajar. Sueño.
Miré hacia atrás mientras ponía mi hatillo en el suelo.
Miré hacia atrás preocupada por el siguiente paso.
En mi camino aparecieron serpientes,
arañas, ratones de campo y polluelos de buitre.
Ni buenos, ni malos; simplemente lo vivo, todo,
brincaba y se arrastraba por un temor colectivo.
Miré hacia atrás por soledad.
Por la vergüenza de huir a escondidas.
Por las ganas de gritar, de regresar.
O porque justo entonces se soltó el viento,
desató mi pelo y me levantó el vestido.
Sentí que me veían desde los muros de Sodoma
y se morían de risa, una y otra vez.
Miré hacia atrás llena de rabia.
Para gozar plenamente su ruina.
Miré hacia atrás por todas las razones mencionadas.
Miré hacia atrás sin querer.
Fue sólo que una roca giró gruñendo bajo mis pies.
Que una grieta de pronto me cortó el paso.
En la orilla un hámster agitaba las patas delanteras.
Y entonces ambos miramos hacia atrás.
No, no. Yo seguí corriendo, arrastrándome y trepando
hasta que la oscuridad cayó del cielo,
y con ella grava ardiendo y aves muertas.
Por falta de aliento varias veces perdí el equilibrio.
Si alguien me hubiera visto, pensaría que bailaba.
Es posible que haya tenido los ojos abiertos.
Que haya caído mirando hacia la ciudad.

Versión de Gerardo Beltrán y Abel A. Murcia.

Lot's Wife

They say I looked back out of curiosity.
But I could have had other reasons.
I looked back mourning my silver bowl.
Carelessly, while tying my sandal strap.
So I wouldn't have to keep staring at the righteous nape
of my husband Lot's neck.
From the sudden conviction that if I dropped dead
he wouldn't so much as hesitate.
From the disobedience of the meek.
Checking for pursuers.
Struck by the silence, hoping God had changed his mind.
Our two daughters were already vanishing over the hilltop.
I felt age within me. Distance.
The futility of wandering. Torpor.
I looked back setting my bundle down.
I looked back not knowing where to set my foot.
Serpents appeared on my path,
spiders, field mice, baby vultures.
They were neither good nor evil now--every living thing
was simply creeping or hopping along in the mass panic.
I looked back in desolation.
In shame because we had stolen away.
Wanting to cry out, to go home.
Or only when a sudden gust of wind
unbound my hair and lifted up my robe.
It seemed to me that they were watching from the walls of Sodom
and bursting into thunderous laughter again and again.
I looked back in anger.
To savor their terrible fate.
I looked back for all the reasons given above.
I looked back involuntarily.
It was only a rock that turned underfoot, growling at me.
It was a sudden crack that stopped me in my tracks.
A hamster on its hind paws tottered on the edge.
It was then we both glanced back.
No, no. I ran on,
I crept, I flew upward
until darkness fell from the heavens
and with it scorching gravel and dead birds.
I couldn't breathe and spun around and around.
Anyone who saw me must have thought I was dancing.
It's not inconceivable that my eyes were open.
It's possible I fell facing the city. 

Żona Lota

Obejrzałam się podobno z ciekawości.
Ale prócz ciekawości mogłam mieć inne powody.
Obejrzałam się z żalu za miską ze srebra.
Przez nieuwagę – wiążąc rzemyk u sandała.
Aby nie patrzeć dłużej w sprawiedliwy kark
męża mojego, Lota.
Z nagłej pewności, że gdybym umarła,
nawet by nie przystanął.
Z nieposłuszeństwa pokornych.
W nadsłuchiwaniu pogoni.
Tknięta ciszą, w nadziei, że Bóg się rozmyślił.
Dwie nasze córki znikały już za szczytem wzgórza.
Poczułam w sobie starość. Oddalenie.
Czczość wędrowania. Senność.
Obejrzałam się kładąc na ziemi tobołek.
Obejrzałam się z trwogi, gdzie uczynić krok.
Na mojej ścieżce zjawiły się węże,
pająki, myszy polne i pisklęta sępów.
Już ani dobre, ani złe – po prostu wszystko, co żyło,
pełzało i skakało w gromadnym popłochu.
Obejrzałam się z osamotnienia.
Ze wstydu, że uciekam chyłkiem.
Z chęci krzyku, powrotu.
Albo wtedy dopiero, gdy zerwał się wiatr,
rozwiązał włosy moje i suknię zadarł do góry.
Miałam wrażenie, że widzą to z murów Sodomy
i wybuchają gromkim śmiechem, raz i jeszcze raz.
Obejrzałam się z gniewu.
Aby nasycić się ich wielką zgubą.
Obejrzałam się z wszystkich podanych wyżej powodów.
Obejrzałam się bez własnej woli.
To tylko głaz obrócił się, warcząc pode mną.
To szczelina raptownie odcięła mi drogę.
Na brzegu dreptał chomik wspięty na dwóch łapkach.
I wówczas to oboje spojrzeliśmy wstecz.
Nie, nie. Ja biegłam dalej,
czołgałam się i wzlatywałam,
dopóki ciemność nie runęła z nieba,
a z nią gorący żwir i martwe ptaki.
Z braku tchu wielokrotnie okręcałam się.
Kto mógłby to zobaczyć, myślałby, że tańczę.
Nie wykluczone, że oczy miałam otwarte.
Możliwe, że upadłam twarzą zwróconą ku miastu.


La citada, pintada por John Bulloch Souter.

as Polish as one can be

You and me 
We used to be together
 
Everyday together always
 
I really feel
 
That I'm losing my best friend
 
I can't believe
 
This could be the end
 
It looks as though you're letting go
 
And if it's real
 
Well I don't want to know
 

Don't speak
 
I know just what you're saying
 
So please stop explaining
 
Don't tell me cause it hurts
 
Don't speak
 
I know what you're thinking
 
I don't need your reasons
 
Don't tell me cause it hurts
 

Our memories
 
Well, they can be inviting
 
But some are altogether
 
Mighty frightening
 
As we die, both you and I
 
With my head in my hands
 
I sit and cry
 

Don't speak
 
I know just what you're saying
 
So please stop explaining
 
Don't tell me cause it hurts (no, no, no)
 
Don't speak
 
I know what you're thinking
 
I don't need your reasons
 
Don't tell me cause it hurts
 

It's all ending
 
I gotta stop pretending who we are...
 
You and me I can see us dying...are we?
 

Don't speak
 
I know just what you're saying
 
So please stop explaining
 
Don't tell me cause it hurts (no, no, no)
 
Don't speak
 
I know what you're thinking
 
I don't need your reasons
 
Don't tell me cause it hurts
 
Don't tell me cause it hurts!
 
I know what you're saying
 
So please stop explaining
 

Don't speak,
 
don't speak,
 
don't speak,
 
oh I know what you're thinking
 
And I don't need your reasons
 
I know you're good,
 
I know you're good,
 
I know you're real good
 
Oh, la la la la la la La la la la la la
 
Don't, Don't, uh-huh Hush, hush darlin'
 
Hush, hush darlin' Hush, hush
 
don't tell me tell me cause it hurts
 
Hush, hush darlin' Hush, hush darlin'
 



Esta es su página: sin desperdicio. De la misma Polonia y filósofa...
Y esta, la original de No doubt, otros piezas:

lonestar

Lonestar where are you out tonight?
This feeling I'm trying to fight
It's dark and I think that I would
Give anything
For you to shine down on me

How far you are I just don't know
The distance I'm willing to go
I pick up a stone that I cast to the sky
Hoping for some kind of sign


como cerveza

Aire libre

Si algo me gusta, es vivir.
Ver mi cuerpo en la calle,
hablar contigo como un camarada,
mirar escaparates
y, sobre todo, sonreír de lejos
a los árboles...

También me gustan los camiones grises
y muchísimo más los elefantes.
Besar tus pechos,
echarme en tu regazo y despeinarte,
tragar agua de mar como cerveza
amarga, espumeante.

Todo lo que sea salir
de casa, estornudar de tarde en tarde,
escupir contra el cielo de los tundras
y las medallas de los similares,
salir
de esta espaciosa y triste cárcel,
aligerar los ríos y los soles,
salir, salir al aire libre, al aire.

Blas de Otero