El caso de Miles es antitético con el anterior. Viéndolo soplar me pregunto si es águila o tiburón blanco. Parte más alta de la pirámide alimentaria no hay, eso sí.
hiperestesia
De hiper- y un der. del gr. αἴσθησις aísthēsis 'sensibilidad'.
No había vencido la luz a la noche y ya estaba en mí. Habían bajado las temperaturas y me despertó el frío. Añoré el frío de otros lugares, más seco, más despoblados o multitudinarios, más agujas en la tez.
Hoy no quiero estar lejos de la casa y el árbol
Hoy quisiera estrechar mi ciudad sumergida
Boca de los corales, alma de las esponjas
Dureza de las piedras que se encuentran a veces
Ojos de las estrellas de mar y los peces
Hoy te quiero cantar más allá
Más allá de donde ha de llegar la canción
¿Cómo voy a cambiarle el color a una ola?
¿Qué se puede querer, si todo es horizonte?
¿Qué le voy a enseñar a la suma del viento?
¿Qué le puedo objetar a una noche estrellada
Con mi vela amarilla y mi proa emparchada?
Hoy te quiero cantar más allá
Más allá de donde ha de llegar la canción
Hoy no quiero estar lejos de la casa y el árbol
Cada rizo del suelo es un sueño contado
Algo como un recuerdo, una imagen, un beso
Y en la espalda del día se queda ese algo
Hoy no quiero estar lejos de la casa y el árbol
Hoy te quiero cantar más allá
Más allá de donde ha de llegar la canción.
Añadí una manta y repasé la facciones que me había llevado a la cama antes del sueño. Uno de mis personajes favoritos en mucho tiempo:
Y la belleza rara, la sensualidad porosa y elegante, el barniz melancólico:
A quien uno admira, los errores, las faltas que no llegan a delitos es fácil considerárselos como agravios. La admiración es lo que tiene, que es hiperbólica. A mí me sucede en esta película con él, director y guionista. La música que acompaña, como siempre, licuefactora:
Mi infancia es un recuerdo de alboradas. Ayer me llegó la Albada de Jaime. Hacía mucho que no caía en ella. Como casi siempre en él, lo que es no es sólo lo que se ve. Jaime mamó siempre del clasicismo para dejar una obra moderna, actual, con una longevidad en su contemporaneidad insólita. Si alguien quiere más fondo además del que presenta en una primera lectura, aquí tiene para bucear.
albada1
Del lat. albāta, de albāre 'blanquear'.
1. f. alborada (‖ composición poética o musical). 2. f.Hues.alborada (‖ músicaalamaneceryalairelibre).
alborada
De albor 'luz del alba'.
1. f. Tiempo de amanecer o rayar el día.
2. f. Música al amanecer y al aire libre para festejar a alguien.
3. f. Composición poética o musical destinada a cantar la mañana.
4. f. Acción de guerra al amanecer.
5. f. Toque o música militar al romper el alba, para avisar la
venida del día.
Albada
Despiértate. La cama está más fría y las sábanas sucias en el suelo. Por los montantes de la galería llega el amanecer, con su color de abrigo de entretiempo y liga de mujer.
Despiértate pensando vagamente que el portero de noche os ha llamado. Y escucha en el silencio: sucediéndose hacia lo lejos, se oyen enronquecer los tranvías que llevan al trabajo. Es el amanecer.
Irán amontonándose las flores cortadas, en los puestos de las Ramblas, y silbarán los pájaros -cabrones- desde los plátanos, mientras que ven volver la negra humanidad que va a la cama después de amanecer.
Acuérdate del cuarto en que has dormido. Entierra la cabeza en las almohadas, sintiendo aún la irritación y el frío que da el amanecer junto al cuerpo que tanto nos gustaba en la noche de ayer,
y piensa en que debieses levantarte. Piensa en la casa todavía oscura donde entrarás para cambiar de traje, y en la oficina, con sueño que vencer, y en muchas otras cosas que se anuncian desde el amanecer.
Aunque a tu lado escuches el susurro de otra respiración. Aunque tú busques el poco de calor entre sus muslos medio dormido, que empieza a estremecer. Aunque el amor no deje de ser dulce hecho al amanecer.
-Junto al cuerpo que anoche me gustaba tanto desnudo, déjame que encienda la luz para besarte cara a cara, en el amanecer. Porque conozco el día que me espera, y no por el placer.
En el poema Albada el
poeta nos dibuja un despertar asediado por la cotidianeidad. Los sentimientos
del sujeto amoroso oscilan entre todo aquello que le produce el alba: despertar
triste, alegre, despertar lleno de ternura, deseo y de resignación. Nos canta
una mañana que está llena de deleite y dulzura al tener la compañía del cuerpo
deseado, pero que también puede ser insoportable por los agoreros olores a
cotidianeidad.
(...)
Para el poeta, el día significa encontrarse, al despertar,
asediado por las inquietudes de su pasión. Sus desdichas se presentan ante su
pensamiento. El día lo conduce inminentemente al espacio de la realidad, como
el primer animal visible de lo invisible, mientras que la noche lo devuelve al
espacio del deseo en el que se instala apaciblemente; creando un estado de
afectividad en el que el poeta se refugia. El azar se siente de noche
quebrantando todas las leyes, entre ellas, las del deseo. Sin embargo, el día
es demasiado previsible para el poeta; es el monótono mundo de los
tranvías que llevan al trabajo. El día es amenazante para el poeta porque
implica el desvelo amoroso, el desprendimiento del cuerpo amado.
En Albada, el amor ha sido un paréntesis en la cotidianeidad. He aquí
el supuesto del tedio baudelaireano: ante un hambre sin satisfacción y un deseo
boquiabierto el amor se nos presenta como lo necesario para luchar contra el
tedio de la vida.