La primera viene de mano amiga, que me tiene muy calao: thanks, darlin'. La segunda es mía: una versión maravillosa de lo de Billy Joel, en un disco de Ahmad que es solo una año posterior al de Joel. Fino, muy fino todo.
can't understand
- I mean, how alone he must have felt really
and truly to do that. For him to feel that it was a viable
alternative. It doesn't make sense. I can't understand it, you know? I
mean, what an idiot! What an
honest to God. Is honestly sometimes how I feel about it. How it feels, you
know? I mean, stop trying to make yourself the centre of your own misfortune. You
have an amazing wife. She loves you. So I don't know what any of it, or why any
of it.
- You've gone quiet again.
- So have you.
nick payne's head: sex and death
No encuentro una sola crítica con la que identificarme, más bien al contrario. Si yo fuera ideólogo de series y/o guionista, esta sería una de las tres o cuatro series que desearía que hubieran salido de mi cabeza. Pero, obviamente, no soy crítico de cine, ni experto, ni nada. Doctores tiene la iglesia.
Maravillosa, divertida y brutal.
ensayo sobre el deseo y la mirada
Las bañistas
Lo más delicado es la crudeza.
Crudeza
de la carne desnuda y exhausta,
del cerebro abierto sin anestesia.
Acaricia mi carne viva,
no mi piel abonada de células muertas.
Dirígete a quien soy en lo oscuro.
Arráncame la piel muerta,
quítame las espinas, sufre las heridas
de la limpieza, hazme daño para sanarme
y yo haré lo mismo. No es la piel
lo dulce del fruto.
Carta a un arqueólogo
Martín López-Vega
Me gusta lo que cuenta Martín en esta entrevista.
Me pregunto si alguna vez duerme el deseo,
si es posible, por ejemplo, contemplar
a esas bañistas del río que componen
un cuadro de extraña belleza
y escuchar tan sólo la secreta música del instante,
el arrullo del río, la perfecta composición
de los tres cuerpos y ese árbol solitario
de la orilla.
Admirar por sí misma
la curva fluvial de sus pechos, de sus nalgas ,
la canción de su juventud y la de la risa
que comparten
tras algo que ha dicho una de ellas.
Observar
quieto
cómo otra se suelta los negros cabellos
salpicando a las demás,
que vuelven a reír,
conscientes de haber alcanzado
alguna secreta armonía con el mundo.
Contemplar la escena
en sí misma,
la canción salvaje de sus cuerpos al sol,
sin pensar en mi hipotética presencia en ella,
que habría de romper esa armonía,
sin pensar en acariciar esos muslos y esos pechos,
ni en besar los labios que apenas se adivinan
en la escondida distancia.
Me pregunto si alguna vez duerme el deseo,
y si duerme alguna vez la memoria:
si sería posible también
contemplar esa escena
y no reconocer un río recordado,
el lunar estratégico de otro cuerpo amado,
la risa que una vez provocamos en ciertos labios.
¿Duerme el deseo? ¿Duerme la memoria?
No duerme la pregunta.
Crudezasi es posible, por ejemplo, contemplar
a esas bañistas del río que componen
un cuadro de extraña belleza
y escuchar tan sólo la secreta música del instante,
el arrullo del río, la perfecta composición
de los tres cuerpos y ese árbol solitario
de la orilla.
Admirar por sí misma
la curva fluvial de sus pechos, de sus nalgas ,
la canción de su juventud y la de la risa
que comparten
tras algo que ha dicho una de ellas.
Observar
quieto
cómo otra se suelta los negros cabellos
salpicando a las demás,
que vuelven a reír,
conscientes de haber alcanzado
alguna secreta armonía con el mundo.
Contemplar la escena
en sí misma,
la canción salvaje de sus cuerpos al sol,
sin pensar en mi hipotética presencia en ella,
que habría de romper esa armonía,
sin pensar en acariciar esos muslos y esos pechos,
ni en besar los labios que apenas se adivinan
en la escondida distancia.
Me pregunto si alguna vez duerme el deseo,
y si duerme alguna vez la memoria:
si sería posible también
contemplar esa escena
y no reconocer un río recordado,
el lunar estratégico de otro cuerpo amado,
la risa que una vez provocamos en ciertos labios.
¿Duerme el deseo? ¿Duerme la memoria?
No duerme la pregunta.
Lo más delicado es la crudeza.
Crudeza
de la carne desnuda y exhausta,
del cerebro abierto sin anestesia.
Acaricia mi carne viva,
no mi piel abonada de células muertas.
Dirígete a quien soy en lo oscuro.
Arráncame la piel muerta,
quítame las espinas, sufre las heridas
de la limpieza, hazme daño para sanarme
y yo haré lo mismo. No es la piel
lo dulce del fruto.
Carta a un arqueólogo
Dividirás el suelo en parcelas, numerarás
cada metro de tierra pacientemente removida,
cada centímetro, seleccionarás los restos:
fragmentos para reconstruir una edad
de la que nada sabes, un tiempo
en el que te mueves a tientas, que en el fondo
poco te importa –aunque crees, vanamente,
que reconstruir ese puzzle, que hallar un significado
para esos pedazos puede revelarte algo del sentido
de tu propio tiempo, de tu propia vida:
un espejo roto.
Excava cuanto quieras,
recoge trozos de barro, imagina el dibujo
de los muros entre los que anduvimos, evoca
si quieres
una noche en que el sueño no tenga caminos
cómo fueron nuestras vidas, qué buscamos.
Recoge si así lo deseas nuestros huesos, busca
al limpiarlos con el pincel, al acariciarlos,
las caricias que nosotros sentimos en la piel –pero esa
no podrás verla, tocarla.
Y si encontraras, entre piedra
y barro y agua estancada
un acento dubitativo
al hablar una lengua extraña; una mirada de amor
que erró el disparo –flecha lanzada por un tirador poco experto ;
el tacto de nuestros dedos al acariciar
las primeras briznas de la primavera,
esas cosas, déjalas;
no te ayudarán a reconstruir el cuerpo
del Tiempo –ese dinosaurio robusto e implacable.
Colecciona piedras, amontona huesos, divide el suelo
en secciones simétricas: no encontrarás nada que importe.
Cuanto importa desaparece. No está bajo tierra.
También tú buscas en vano, como nosotros buscamos.
Me gusta lo que cuenta Martín en esta entrevista.
And his dark secret love / Does thy life destroy
O Rose thou art sick.
The invisible worm,
That flies in the night
In the howling storm:
Has found out thy bed
Of crimson joy:
And his dark secret love
Does thy life destroy.
That flies in the night
In the howling storm:
Has found out thy bed
Of crimson joy:
And his dark secret love
Does thy life destroy.
Estás enferma, ¡oh rosa!
El gusano invisible,
que vuela, por la noche,
en el aullar del viento,
El gusano invisible,
que vuela, por la noche,
en el aullar del viento,
tu lecho descubrió
de alegría escarlata,
y su amor sombrío y secreto
consume tu vida.
de alegría escarlata,
y su amor sombrío y secreto
consume tu vida.
William Blake
gather ye rosebuds while ye may
Gather
ye rosebuds while ye may,
Old
Time is still a-flying;
And
this same flower that smiles today
To-morrow
will be dying.
The
glorious lamp of heaven, the sun,
The
higher he's a-getting,
The
sooner will his race be run,
And
nearer he's to setting.
That
age is best which is the first,
When
youth and blood are warmer;
But
being spent, the worse, and worst
Times
still succeed the former.
Then
be not coy, but use your time,
And,
while ye may, go marry:
For
having lost but once your prime,
You
may forever tarry.
estándar
“Al final resultó que todo lo que necesitaba está en el standard”, decía el pianista.
Por cierto, hoy ya el patrón se integró.
murder on the dance
Qué buenos que son los de la pérfida para estas cosas. Pero qué buenos.
Eve: “If anyone says ‘It’s murder on the dance floor,’ I will throw them out the window.”
postre en ciernes
Del lat. frangĕre 'romper'.
1. m. Granos quebrantados de cereales y legumbres.
2. m. Cosa hecha deprisa y mal.
3. m. Cuba y P. Rico. Dulce hecho de plátano machacado.
De frangollo.
1. tr. Quebrantar los granos de cereales o legumbres.
2. tr. coloq. Hacer algo deprisa y mal.
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