y no había ningún recinto o santuario del que nos mantuviéramos ausentes


Dones de la memoria

De verdad yo quisiera verme muerta.
Ella me abandonaba entre sollozos
y ante mí repetía sin cesar
–¡Ay de mí, qué cruelmente sufrimos! Mas no dudes
que te abandono, Safo, sin quererlo.
Y yo le respondía de este modo:
— Márchate alegre y tenme en tu memoria
porque bien sabes cómo te mimábamos.
Mas si no, yo quisiera
traerte los recuerdos
de aquellas experiencias hermosas que vivimos
pues con muchas coronas de violetas
y de rosas y flores de azafrán
te ceñiste, a mi lado,
y abundantes guirnaldas enlazadas
alrededor del cuello delicado
pusiste, hechas de flores,
y con esencia
floral
te ungiste, y con bálsamo de reyes,
y sobre blandos lechos
delicada
saciabas el deseo,
y no había ningún
recinto o santuario
del que nos mantuviéramos ausentes.

Safo
Versión de Aurora Luque.

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