del barrio

Tras unos días de luz nubla el cielo vuelve a quedar limpio, la temperatura regresa a su ámbito casi canicular y la luz, la que ostentaba sombras, lacera retinas. Primer domingo alicantino del año uno. No perdamos las buenas costumbres, retomemos los hábitos sagrados y hagamos del café, vermú; del silencio, tañido; de la tapa, chirimoya; del poema, recuerdo de gratitud; de Ángel, ángel.

Alocución a las veintitrés

Ciudadanos perfectos a estas horas,
honorables cabezas de familia
que lleváis a los labios vuestra servilleta
antes de pronunciar las palabras rituales
en acción de gracias por la abundante cena:
vuestra responsabilidad de sólidos pilares
de la civilización y de Occidente,
del consumo de bicarbonato sódico
y del paternalismo hacia la servidumbre,
exige de vuestra parte
cierta ignorancia de hechos también ciertos,
un esfuerzo final en bien de todos,
la tozuda incomprensión de algunas realidades,
la fe más meritoria, en resumen,
que consiste en no creer en lo evidente.
Yo podría jurar que la tierra está fija
–ya lo juré otras veces–­
y que el sol gira en torno a ella;
yo podría negar que la sangre circula
–lo seguiré negando, si hace falta–­
por las venas del hombre; yo podría
quemar vivo a quien diga lo contrario
–lo estoy quemando ahora–.
No es que sean importantes los asuntos
objeto de polémica:
lo importante es la rígida
firmeza en el error.
Pues las mentiras viejas se convierten
en materia de fe, y de esa forma
quien ose discutirnos
debe afrontar la acusación de impío.
Con esto, y una buena cosecha de limones,
y la ayuda impagable de nuestros coaligados,
podemos esperar algunos lustros
de paz como esta de hoy,
en una noche semejante a esta de hoy,
tras una cena lo mismo que ésta de hoy.
Tal como siempre, pues, pedid conmigo:
Más fe, mucha más fe.
Que en cierto modo,
creer con fuerza tal lo que no vimos
nos invita a negar lo que miramos.

Ángel González

treinta y pocos

Y acabó en la electrónica, o con ella. Claro.





John Seward y Patti LuPone

El bestialismo de Patti, que uno piensa desaparecido a partir de determinado momento de la serie por mor de la extinción de su personaje, vuelve si cabe más visceral en la última temporada. Los duelos con Eva son de antología y, como con todos los dinosaurios a los cuales se enfrenta Eva, aguanta el tipo perfectamente. Eva es, de la colección de jóvenes de la serie, la única que puede medirse de igual a igual con la vieja guardia. La superdotación es lo que tiene.
LuPone es un ser de improbable génesis, uno de esos monumentos en vida en medio del imbecilismo y la mediocridad que ella misma apunta certeramente y sin pudor, como no podía ser  de otra manera dados sus intestinos.
Los diálogos en la consulta de la doctora son un ejercicio de maestría; el tempo de cada interlocutora es un duelo; la figura del, digamos ayudante de la doctora, un adminículo que se torna imprescindible conforme avanza la serie; la decoración de la habitación y, cómo no, los cuadros, un absoluto disparate en su excelencia.
Salvo, para el que les escribe, la música -muchas veces demasiado evidente, demasiado simplona-, todo, absolutamente todo en Penny D. es excelso. A veces, directamente abrumador. Como la superdotación, la belleza es lo que tiene.

el fetichismo


Resultado de imagen

recomponer la estacionalidad

Ayer me descubrieron esto que sigue. Fino el tal Max.
La grabación de conciertos como si de un documental sobre las aves de presa o los grandes felinos se tratara, es algo que ha ido ocurriendo con el tiempo y ahora es moneda común cuando los medios y el talento lo permiten. Vamos, cuando los medios. Y, como con las aves de presa y los grandes felinos, uno queda hipnotizado.
Hipnosis: desde este momento me declaro públicamente devoto de Tito Muñoz; el arpa: qué es el arpa; el mundo de los instrumentos de cuerda y su soledad; el tinte en los varones; la belleza del cifrado de una partitura; los cuellos desnudos desde detrás; los rasgos orientales sobre fondo negro y violín; el arco y las crines; las camisas de cuello duro a doble tonalidad; las cuerdas del arpa como celosía; el dibujo de la batuta en el aire; el sudor; los finales abruptos.



el efecto del wolframio sobre las margaritas

Y te damos gracias, Señor, también por la creatividad:



el té verde

Los franceses se vieron superados por los acelerados alemanes sin entender su enorme vitalidad. Ellos, los galos, dice Ohler, “usaban como estimulante nacional tradicional el vino tinto, que creían que les había ayudado a ganar la I Guerra Mundial”, y, claro, no era lo mismo. “Cuando Alemania atacó, los franceses tenían 3.500 camiones con vino para las tropas. Les daba sueño. A los alemanes, la pervitina, lo contrario”. ¿Y los demás? “Los británicos tenían su propia anfetamina, las bencedrinas, más suaves, pero también con menos efectos secundarios”. Los soldados de los EE UU, explica, tomaron las bencedrinas de sus aliados, mientras que los rusos “tenían el vodka”. A la larga les fue mejor. La pervitina, tan buena para la guerra relámpago, daba mal rollo en la de desgaste. Así que la segunda parte de la contienda fue para los alemanes un ir pagando los efectos secundarios.

Norman Ohler, clarividente en su investigación. De cajón, pensamos ahora todos a posteriori. Me hago cofrade tuyo, iluminado Norman, cofrade.
Cómo te envidio, Jacinto. Tú si que sabes de sacar en procesión.

el club del ladrido

Qué tonto es estar aquí,
triste y solo sin ti.
Perrito triste en soledad,
sólo queda ladrar.

Yo quiero ir a tu lado en los aviones
y en el tren de alta velocidad,
cogerte de la mano si te complace.

Yo te echo tanto en falta si te levantas,
porque madrugas para trabajar.
Yo te echo tanto en falta,
tú lo sabes.

Filosofar desde el sillón
es raro siendo un can.
Tanto leer, quisiera ser
un perro más normal.

Siendo un perrito bueno se me hace eterno
el corto tiempo en el que tú no estás,
yo quiero ir a tu lado a reuniones.

Yo te echo tanto en falta cuando te marchas,
cuando de noche te vas a bailar.
Y sueño con tus besos,
tú lo sabes.

Yo quiero ir a tu lado en los viajes de negocios,
a tus planes y reuniones con los jefes de marketing.
Y no dejar que el protocolo nos separe en las comidas
aunque sean elegantes, distinguidas.

Quiero amarrar mi pata quebrada a tu pata
que también ha de querer estar quebrada.
No permitir que asuntos tontos y banales
me impidan decir, a cada momento,
me impidan decir, porque es lo que siento:

Soy tu perrito librepensador
y te echo de menos.
Soy tu perrito librepensador.

Yo quiero ir a tu lado en los aviones
y en el tren de alta velocidad,
cogerte de la mano si te complace.

Yo quiero ir a tu lado en los viajes de negocios,
a tus planes y reuniones con los jefes de marketing.
Y no dejar que el protocolo nos separe en las comidas
aunque sean elegantes, distinguidas.

Quiero amarrar mi pata quebrada a tu pata
que también ha de querer estar quebrada.
No permitir que asuntos tontos y banales
me impidan decir:

Soy tu perrito librepensador
y te echo de menos,
y te echo de menos.

Soy tu perrito librepensador
y te echo de menos,
y te echo de menos ...




Dr. Sergio y Mr. Llull

Pues sí, el talento y la actitud. Impresionan las fotos de niño donde el gesto que ahora conocemos ya está marcado.
Cuando el Madrid pase esta época, que pasará, que para eso se llaman épocas, no sé cuánto tardará en llegar otra donde se den las condiciones que se han dado en esta, con Laso en la punta de lanza y todos los que salen en el documental que no visten de corto, los ideólogos del asunto. Mientras tanto, a disfrutar, como dicen los padres de Sergio.

Manolo en el '87

Cortesía de Nch, que de cuando en cuando me envía perlas maravillosamente engarzadas.


el riesgo y la pérdida

Hablando de rocines que estábamos, por no hablar de alusiones alegóricas, metafóricas y veladas, esta expresión me parece insuperable:

aunque se aventuren rocín y manzanas

1. expr. coloq. U. para dar a entender la resolución en que se está de hacer algo aunque sea con riesgo y pérdida.

si los equinos hablaran

Aquel día me llegó un preciado regalo que atesoré esperando el momento de poder atenderlo como era merecedor. Un diminuto cofre de complicidad y amor. Veintinueve años de unión no deben dar para menos.
Gratitud, querido Fx.


DIÁLOGO1I ENTRE BABIECA 

Y ROCINANTE

Soneto

B.¿Cómo estáis, Rocinante, tan delgado?
R.Porque nunca se come, y se trabaja.
B.Pues ¿qué es de la cebada y de la paja?
R.No me deja mi amo ni un bocado.
5B.Andá, señor2, que estáis muy mal criado,
pues vuestra lengua de asno al amo ultraja.
R.Asno se es de la cuna a la mortaja.
¿Queréislo ver? Miraldo enamorado3.
B.¿Es necedad amar?
10R.                                    No es gran prudencia.
B.Metafísico estáis.
R.                                Es que no como4.
B.Quejaos del escudero.
R.                                       No es bastante.
15¿Cómo me he de quejar en mi dolencia,
si el amo y escudero o mayordomo
son tan rocines como Rocinante II5?

belvedere

El nota, el pibe, la doña, loco, una pibita, la chola y así sucesivamente. Los localismos, los viajes, los puntos de inflexión. Le Mans, La buena vida, Vainica doble, las voces femeninas, la concisión, el surrealismo, el hiperrealismo, la cotidianidad efímera, la lírica consuetudinaria, las series inglesas que emanan del teatro, el silencio, la luz.
Los patios interiores, las escaleras que no llevan a ninguna parte.
El salto con pértiga.



Salir de casa pensando en comprar cosas que faltan y algo de desayunar
Me pongo la bufanda y empiezo a pasear
Saludo a los amigos tengo tiempo para perder
Voy caminando a la hora del café piso despacio, es fácil rebalar
La calle está mojada y en las tiendas ahora hay luz
Me gusta este paseo, voy mirando qué voy a comprar
Es muy posible que encuentre algo más, una tortuga, un cuaderno, un aerosol
Me pongo la bufanda y empiezo a pasear, saludo a los amigos
La calle está mojada y en las tiendas ahora hay luz
Me gusta este paseo
Me gusta este paseo