el hijastro del aparcero

No queda claro ni la fecha de su nacimiento. Sí que se crio con su madre y su padrastro, aparcero, en una plantación, de las de esclavitud, algodonales y todo eso, a principios de siglo. La de Sara Jones en Mississippi, como mandan los cánones.
Si el jazz ha desaparecido y es imposible su renacimiento, del blues ni te cuento.
Otros planetas.

Baby, do me a favor, keep our business to yourself

Please, darling, do me a favor, keep our business to yourself
I don't want you to tell nobody in your family
And don't mention it to nobody else

Don't tell your mother
Don't tell your father
Don't tell your sister
Don't mention it to your brother
Please darlin', keep our business to yourself
Don't you tell nobody
And don't mention it to nobody else

You have a husband
I have a wife
If you start to talkin'
That's gonna mess up our life
Please, please baby, keep our business to yourself
Don't you tell nobody
And don't mention it to nobody else
Goodbye darlin'



los veinte

El musical de donde nace todo el asunto es de 1925; su  historia  de procedencia es abrumadora, como no podía ser de otra manera

Dejo varias versiones del asunto. La supuestamente orquestación original, con una interpretación maravillosamente ñoña. Una doble, de Nat, más que nada por el placer de verlo a él tocando el piano. La reina de la ñoñería, en versión cinematográfica. Mi adorada Blossom, que puestos a contar mentiras las cuenta como nadie. La de Barney y Stephane en el Limehouse blues, un disco esencial en mi formación musical. Y la del ruso en varias puestas ene escena, ballet incluido.
Quién vaciló a quién, Nikolai a Dmitri o al revés. La genialidad puede ser muy osada con 21 años. El mayor tenía los 43 ya. De todas formas, el de la antigua Leningrado me trasmite en todas sus fotografías una pesadumbre que no se la envidio.
Sigo alucinando con Rusia.
El día ha sido de una luz extraña.
Los años veinte. O los veinte años.

In October 1927, the conductor Nikolai Malko challenged Dmitri Shostakovich to do an arrangement of the song after the two listened to it on record at Malko's house. Malko bet 100 roubles that Shostakovich could not completely re-orchestrate it from memory in under an hour. Shostakovich took him up and won, completing it in around 45 minutes. His "Tea for Two" arrangement, Opus 16, was first performed on 25 November 1928. It was incorporated into Tahiti Trot from his ballet The Golden Age first performed in 1929.


In his student years Shostakovich had already acquired a legendary reputation for his powers of sight-reading, his amazing memory and his ability to assimilate music at lightning speed.   Tahiti Trot came into being in the autumn of 1928 as a consequence of a bet by Malko to test Shostakovich’s skills: the composer was challenged to orchestrate Vincent Youman’s Tea For Two in the space of an hour. Shostakovich there and then got down to work and within forty minutes had produced his brilliantly witty and original orchestration. Malko performed the Tahiti Trot (as the work was known m Russia) in Moscow on 25 November 1928 in a concert that included two other new Shostakovich works1 the Suite from the newly finished opera Τhe Nose and Two Pieces By D. Scarlatti (another commission from Malko).
Tahiti Tiot acquired such popularity in Russia that it was played by dance bands in restaurants, and was included as an entr’acte before the third act of the ballet The Golden Age at the suggestion of the conductor Alexander Gauk It was the only number to be encored at every performance of the ballet.

I'm discontented
With homes that are rented
So I have invented my own

Darling this place is
A lover's oasis
Where life's weary chase is unknown

Far from the cry of the city
Where flowers pretty
Caress the streams

Cozy to hide in,
To live side by side in
Don't let it abide in my dreams

Picture me upon your knee
With tea for two, and two for tea
Me for you, and you for me
Alone

Nobody near us
To see us or hear us
No friends or relations
On weekend vacations

We won't have it known
That we own
A telephone

Day will break
And you'll awake
And I will bake
A sugar cake
For you to take
For all the boys to see

We will raise a family
A boy for you and a girl for me
Can't you see
How happy we would be
 




en la más estricta intimidad

Cuando en aquellos años -1994 y sucesivos- ocurrió lo que se narra en la película, cuando ya Paesa tenía un nombre pero aún Roldán era el personaje principal de la trama, recuerdo haberle leído una columna a Manuel Vázquez Montalbán acerca del caso en la cual, en una línea de la misma, afirmaba que el verdadero merecedor de una película -o novela, falla la memoria- era Paesa, no Roldán. Con esa columna no doy ahora, pero sí con el recuerdo que cuento, algo que se quedó grabado en mi memoria como premonitorio.
Hoy he visto la película de mi admirado Alberto Rodríguez y luego he leído durante un buen rato noticias sobre aquellos años. Todo, ahora visto con la distancia, tiene un aire de familiaridad, caspa y sorpresa. Lo último, porque en los noventa todavía  nos quedaba virginidad y cuando el director de la Guardia Civil se dio a la fuga o cuando Interviú publicó aquellas fotos de las fiestas, uno no podía sino sentir perplejidad. Familiaridad porque tardamos poco en acostumbrar nuestra mirada a semejantes bochornos, a normalizar la inmoralidad, el delito, el improperio estético. Y caspa por motivos identitarios, desgraciadamente.
Alberto se mete en un jardín del que es muy difícil no salir esquilado; y no sale gracias a que tiene talento, oficio y honestidad. Pero las cotas emocionales que  alcanza con otras obras suyas aquí quedan lejos. Cierto es que la propuesta es otra, que hay casi un homenaje a las cintas de los 60-70 de cine de espionaje, donde la distancia emocional parecía imprescindible. Pero, no sé, algo falla en el atrapamiento que se desea del espectador. Eduard, muy halagado, presenta muchos de los síntomas que le reconozco desde hace tiempo y que me cargan, siendo esto así a la vez que hay algo siempre en su interpretación que me gusta mucho. Pero con él, como con muchos otros, tengo la sensación permanente de estar viendo al actor mucho más que al personaje. Por cierto, aunque no relevante, el título no me gusta nada.
Me quedo al final con el disfrute de la esquela de don Francisco y las misas gregorianas en el monasterio cisterciense de San Pedro de Cardeña, con el timo a los rusos y con la figura de su sobrina, dos años mayor que yo, que ya aparece en los movimientos de los 1500 millones de los 90. Y con la insuperable idea de que Luis sigue pensando que el dinero era suyo y Paco se lo quitó, pero que era suyo. Insuperable, ya digo.

treinta y cinco

En la primera página de The Guardian hoy domingo 5 de febrero a las 21.47 horas aparece la palabra Trump 35 veces.
Algo no me cuadra y no es el tío Donald.

Nippon

Me descojono con los nipones. Atentos al invento del visionario.
La ultrapostmodernidad me sitúa en un lugar inquietante.



el Triana

Hasta los golfos tienen sus códigos y sus fidelidades. Lo saben Manolo, Raúl, Ruth y Luis. No así Antonio, que lo descubre en el último momento. Enorme película para ser la primera.
Y Manolo, pues eso, un príncipe de Triana. Apoteósico todo el gimnasio, desde la entrada hasta la salida con chándal.






de espárragos y trufas: el verdadero alboroto

Uno va a por espárragos, que ya son un manjar, y además encuentra trufas. Pues eso:

marejada
Del port. marejada.
1. f. Mar. y Meteor. Movimiento moderado de olas de 0,5 a 1,25 m de altura.
2. f. Exaltación de los ánimos y señal de disgusto, murmuración o censura, manifestada sordamente por varias personas, que suele preceder al verdadero alboroto.
fuerte marejada
1. f. Mar. y Meteor. Movimiento fuerte de olas de 1,25 a 2,5 m de altura.

composición

Loco me tiene esta fotografía de Jonathan Becker. Pero loco. Aparecce en la página de la propia mítica librería. Adherido.


am I sounding too oblique?

Extraigo:
Tras cancelar el alquiler de su piso, Waterhouse pasó un tiempo viviendo en casas de amigos mientras preparaba su nuevo disco tirando del dinero obtenido por el uso de uno de sus primeros temas en un anuncio de un coche. 
"Podría trabajar en Starbucks en lugar de pelear contra todo, pero aposté por esto"
Quizá el arte brota con mayor fuerza cuando te lo juegas todo, cuando las canciones que escribes en el sofá de un amigo van a determinar si vas a seguir muchas noches durmiendo en ese salón.

El artículo completo, aquí.
Creación, duende: una barandilla no es una barandilla.
Y sí, sin duda, el arte brota con mayor fuerza siguiendo el método de Nick.
Amanece con una humedad terrible y algo de bruma. Hoy hará sol.



Well, there’s some place that I’d rather be
And it’s something been on my mind almost constantly
Well, there’s some place I don’t expect you to understand
Well, people talk to me and I know they can’t comprehend

I don't expect you to understand
And it's not much worth trying to speak
Well, can't help trying to say it again
Am I sounding too oblique?

Yeah, there’s some place, I swear it’s not in my mind
But it’s somewhere, yeah, I've been trying so hard to find
Well, there’s some place, I know it’s not quite clear
There is a place I can only say that it’s not right here

I don't expect you to understand
And it's not much worth trying to speak
Well, can't help trying to say it again
Am I sounding too oblique? Yeah

Well, there’s some place, it’s not quite clear
But it’s a place I can only say that it’s not right here

Yeah, it’s a place I can only say that it’s not right here
Whoa, it’s some place
It is some place
Well, it’s some place

catedral con marciano

Si el deporte es lo que es más una metáfora catedralicia, esto que sigue sería la madre de las metáforas.
Me leí esta crónica cuyo final me pareció soberbio:
Grande Nadal, elegante en la derrota; gigante Federer, un marciano disfrazado de tenista.

sir

El minuto 3 se detiene, se para. Lo hace como sólo pueden hacerlo los grandes.
Las caras de la gente de su gremio son denotativas.
Añoranzas. Pérdidas.
Buen camino. Cómo te vamos a echar de menos.
Aquí hay una galería de imágenes para la posteridad.




virtud, sustancia o vigor

Me escribió:
Desvirtuarse será algo así como perder ciertas virtudes, ¿no?
Y me fui directo a la fuente. Brutal.

desvirtuar
 
1. tr. Alterar la verdadera naturaleza de algo. U. t. c. prnl.
2. tr. Quitar a algo la virtud, sustancia o vigor. U. t. c. prnl.

la hija de Herodías

Hay algo obsceno, algo inquietante en esta Salomé. Es de 1510, obra de Sebastiano del Piombo. Entre las muchas cosas que me sorprenden de la obra, la edad del autor es quizás la mayor: veinticinco años aproximadamente, quizás menos. Muy pocos para ser ya conocedor de semejantes intríngulis que quedan reflejados en su lienzo.
Italia abruma.