estupendo dijo él


since feeling is first
who pays any attention
to the syntax of things
will never wholly kiss you;

wholly to be a fool
while Spring is in the world

my blood approves,
and kisses are a better fate
than wisdom
lady i swear by all flowers.
Don’t cry
– the best gesture of my brain is less than
your eyelids’ flutter which says

we are for each other; then
laugh, leaning back in my arms
for life’s not a paragraph

And death i think is no parenthesis

como el sentimiento es lo primero
quién preste atención
a la sintaxis de las cosas
nunca te besará completamente; 

ser un completo estúpido
mientras la Primavera está en el mundo

mi sangre consiente,
y los besos son un mejor destino
que la sabiduría
señora lo juro por todas las flores. No llores 
–el mejor gesto de mi cerebro es menos que
el aleteo de tus párpados que dice

que estamos hechos el uno para el otro:así pues
ríe,recostándote en mis brazos
porque la vida no es un párrafo

Y creo que la muerte no es un paréntesis


may i feel said he
(i'll squeal said she
just once said he)
it's fun said she

(may i touch said he
how much said she
a lot said he)
why not said she

(let's go said he
not too far said she
what's too far said he
where you are said she)

may i stay said he
(which way said she
like this said he
if you kiss said she

may i move said he
is it love said she)
if you're willing said he
(but you're killing said she

but it's life said he
but your wife said she
now said he)
ow said she

(tiptop said he
don't stop said she
oh no said he)
go slow said she

(cccome?said he
ummm said she)
you're divine!said he
(you are Mine said she)

puedo acariciarte dijo él
(gritaré dijo ella
sólo una vez dijo él)
es divertido dijo ella

(puedo tocarte dijo él
cuánto dijo ella
mucho dijo él)
por qué no dijo ella

(vámonos dijo él
no demasiado lejos dijo ella
qué es demasiado lejos dijo él
donde tu estás dijo ella)

puedo quedarme dijo él
(cómo dijo ella
así dijo él
si me das un beso dijo ella

puedo moverme dijo él
me quieres dijo ella)
si lo estás deseando dijo él
(pero me estás matando dijo ella

pero la vida es así dijo él
pero y tu mujer dijo ella
ahora dijo él)
oh dijo ella

(estupendo dijo él
no te detengas dijo ella
oh no dijo él
más despacio dijo ella

(¿te cccorres? dijo él
ummm dijo ella)
¡eres divina! dijo él
(eres Mío dijo ella)

e e cummings
Traducción de José Casas

framed landscapes

Cada vez me gusta más ir a su  espacio. Imaginar que va a haber poca gente y constatarlo. Verla con devoción, intercambiar alguna frase con cualquier excusa. Esta vez se dio cuenta y luego era ella quien me observaba a mí. Cómo es el silencio.
Un oasis privilegiado en medio de un caos ordinario y zafio.



entre ambas indefensiones

LAS ENFERMERAS

Una estela de enfermeras emprenden el regreso a casa. Protegido
por mis polaroid las observo ir y volver.
Ellas están protegidas por el crepúsculo.
Una estela de enfermeras y una estela de alacranes.
Van y vienen.
¿A las siete de la tarde? ¿A las ocho
de la tarde?
A veces alguna levanta la mano y me saluda. Luego alcanza
su coche, sin volverse, y desaparece
protegida por el crepúsculo corno yo por mis polaroid.
Entre ambas indefensiones está el jarrón de Poe.
El florero sin fondo que contiene todos los crepúsculos,
todos los lentes negros, todos
los hospitales.

Roberto Bolaño

informe sobre el misterio de las cosas

Por cierto, a Archibald sí que se le entiende claramente cuando escribe esto que sigue, precioso y acertadísimo, salvo en una cosa a mi parecer, y es que tampoco las bibliotecas se libran hoy de la soledad, tomada la Bastilla por parte de la nada de oropeles. Archibald amaba los libros y su espacio sagrado, la biblioteca, pero su amor le cegó en el diagnóstico.

When he was seventy-four years old the Cretan novelist Nikos Kazantzakis began a book. He called it Report to Greco ... Kazantzakis thought of himself as a soldier reporting to his commanding officer on a mortal mission—his life. ...
Well, there is only one Report to Greco, but no true book ... was ever anything else than a report. ... A true book is a report upon the mystery of existence ... it speaks of the world, of our life in the world. Everything we have in the books on which our libraries are founded—Euclid's figures, Leonardo's notes, Newton's explanations, Cervantes' myth, Sappho's broken songs, the vast surge of Homer—everything is a report of one kind or another and the sum of all of them together is our little knowledge of our world and of ourselves. Call a book Das Kapital or The Voyage of the Beagle or Theory of Relativity or Alice in Wonderland or Moby-Dick, it is still what Kazantzakis called his book—it is still a "report" upon the "mystery of things."
But if this is what a book is ... then a library is an extraordinary thing. ...
The existence of a library is, in itself, an assertion. ... It asserts that ... all these different and dissimilar reports, these bits and pieces of experience, manuscripts in bottles, messages from long before, from deep within, from miles beyond, belonged together and might, if understood together, spell out the meaning which the mystery implies. ...
The library, almost alone of the great monuments of civilization, stands taller now than it ever did before. The city ... decays. The nation loses its grandeur ... The university is not always certain what it is. But the library remains: a silent and enduring affirmation that the great Reports still speak, and not alone but somehow all together ...

nieve, dijo

PALINGENESIA

Estaba conversando con Archibald MacLeish en el bar «Los Marinos»
de la Barceloneta cuando la vi aparecer, una estatua de yeso
caminando penosamente sobre los adoquines. Mi interlocutor
también la vio y envió a un mozo a buscarla. Durante los primeros
minutos ella no dijo una palabra. MacLeish pidió consomé y tapas
de Mariscos, pan de payés con tomate y aceite, y cerveza San Miguel.
Yo me conformé con una infusión de manzanilla y rodajas de pan
integral. Debía cuidarme, dije. Entonces ella se decidió a hablar:
Los bárbaros avanzan, susurró melodiosamente, una masa disforme,
grávida de aullidos y juramentos, una larga noche manteada
para iluminar el matrimonio de los músculos y la grasa. Luego
su voz se apagó y dedicóse a ingerir las viandas. Una mujer Hambrienta y hermosa, dijo
MacLeish, una tentación irresistible
para dos poetas, si bien de diferentes lenguas, del mismo indómito
Nuevo Mundo. Le di la razón sin entender del todos sus palabras
y cerré los ojos. Cuando desperté MacLeish se había ido. La estatua
estaba allí, en la calle, sus restos esparcidos entre la irregular
acera y los viejos adoquines. El cielo, horas antes azul, se había vuelto
negro como un rencor insuperable. Va a llover, dijo un niño
descalzo, temblando sin motivo aparente. Nos miramos un rato:
con el dedo indicó los trozos de yeso en el suelo. Nieve, dijo.
No tiembles, respondí, no ocurrirá nada, la pesadilla, aunque cercana,
ha pasado sin apenas tocamos.

Roberto Bolaño

palingenesia
Del lat. mediev. palingenesia, y este del gr. παλιγγενεσία palingenesía.

1. f. Regeneración, renacimiento de los seres.

temperamental

Nunca me había metido en el ecuador del año con tan poco publicado. Sintomático. Voy  a ello:

Dos aproximaciones diferentes. La primera, de Edgardo Dobry y Andrés Erenhaus; la segunda, de Mª Àngels Cabré.

A través de los temperamentos

Unos pinos demasiado sensibles se retuercen
mostrando su conciencia de ser patéticos
mientras cumplen este deber lírico
de expresión del viento, que llega limpio.
Las raíces crujen sordas, y las ramas
exultan de dolor, para proclamar
que es grave que sople el espíritu. El viento,
cuando sale del bosque, va podrido de quejas.

Gabriel Ferrater.





Son grandes los de Cola Jet Set. No lo sabía pero vienen de herencia directa de los Fresones. Así cualquiera. El suelo precioso, por cierto. Como la expresión de los ojos de la cantante.

jueves de pasión


Parece ser que aquel día llovía; no lo recuerdo. Hoy también.
En fechas de Semana Santa -a esta hora aún es Jueves Santo-, rodeado de jóvenes celebrando ese rito, preparándoles la cena hoy enlacé este pensamiento que me traje anotado a casa:

¿Pensaría Jesucristo
en esos días que se conmemoran
en estos
algo similar?:
Amor se llama el juego
en el que un par de ciegos
juegan a hacerse daño.
Y cada vez peor
y cada vez más rotos;
y cada vez más tú,
y cada vez más yo,
sin rastro de nosotros.

the seeds



Ah, que bueno que ya todo terminó
tendrá que perdonar, querido amigo
pues quisiera buscar el mar
quisiera decirle que me he perdido
me he perdido
ah, qué raro se hace el verte por aquí
jamás te había visto tan perdido
quizá te pueda ayudar
quizá yo pueda encontrar el camino
el camino
por más que lo he intentado siempre fracasé
y es como buscar aquí y en ninguna parte
aquí y en ninguna parte
ah, recuerdo que me hablabas de los Seeds
de algún que otro grupo americano
con quien disfrutar la luz
para comprender que tú no eres malo
no eres malo
eres el recuerdo de una ciudad en pie
y es como buscar aquí y en ninguna parte
aquí y en ninguna parte

bs prepartida

Maravilloso:

Diviso nubes bajas
y lluvia que no cesa
y viento que no amaina.

Y va el tío y se estampa y se muere. Hay que joderse.



Me fui a dormir hacia las dos de la mañana
y me desperté casi al alba.
No vi la razón pero caí en una hondonada,
me suele ocurrir sin previa alarma.
Entonces entró algo de luz por la ventana
e iluminó toda tu cara.
Y estuve así, cerca de ti, sin hacer nada,
a veces sin más el mundo se para.
Primero reí, luego lloré, y te miraba,
me dio por pensar y recordaba
que llevamos casi la mitad de nuestras vidas,
yo parte de ti y tú de la mía.
Fui a recorrer lo que va de la luz al miedo
y te encontré justo en el medio.
Así que proyecté y planeé
como uno hace al creer
que no se va a romper,
que tiene que cambiar
la suerte alguna vez.
Parece que somos como fuegos artificiales,
vamos a brillar sólo un instante.
Parece que hoy voy a mirar hacia delante
hasta que todo estalle en el aire.


un poco de carbón
enciende el fuego
y siéntate en la pared
baila un baile de claqué
sólo tú yo sabemos
que lo haces muy bien
quédate conmigo aquí
cuéntame una historia
que no tenga fin
no mires el reloj
hoy las horas no nos moverán
en este mes de abril
no has cambiado
y aún me haces reír
quédate conmigo aquí
cuéntame una historia
que no tenga fin
y cuando den las diez
yo no quiero obligarte
si quieres te vas

la puntuación en Monterroso

Sinfonía concluída

—Yo podría contar —terció el gordo atropelladamente— que hace tres años en Guatemala un viejito organista de una iglesia de barrio me refirió que por 1929 cuando le encargaron clasificar los papeles de música de La Merced se encontró de pronto unas hojas raras que intrigado se puso a estudiar con el cariño de siempre y que como las acotaciones estuvieran escritas en alemán le costó bastante darse cuenta de que se trataba de los dos movimientos finales de la Sinfonía inconclusa así que ya podía yo imaginar su emoción al ver bien clara la firma de Schubert y que cuando muy agitado salió corriendo a la calle a comunicar a los demás su descubrimiento todos dijeron riéndose que se había vuelto loco y que si quería tomarles el pelo pero que como él dominaba su arte y sabía con certeza que los dos movimientos eran tan excelentes como los primeros no se arredró y antes bien juró consagrar el resto de su vida a obligarlos a confesar la validez del hallazgo por lo que de ahí en adelante se dedicó a ver metódicamente a cuanto músico existía en Guatemala con tan mal resultado que después de pelearse con la mayoría de ellos sin decir nada a nadie y mucho menos a su mujer vendió su casa para trasladarse a Europa y que una vez en Viena pues peor porque no iba a ir decían un Leiermann guatemalteco a enseñarles a localizar obras perdidas y mucho menos de Schubert cuyos especialistas llenaban la ciudad y que qué tenían que haber ido a hacer esos papeles tan lejos hasta que estando ya casi desesperado y sólo con el dinero del pasaje de regreso conoció a una familia de viejitos judíos que habían vivido en Buenos Aires y hablaban español los que lo atendieron muy bien y se pusieron nerviosísimos cuando tocaron como Dios les dio a entender en su piano en su viola y en su violín los dos movimientos y quienes finalmente cansados de examinar los papeles por todos lados y de olerlos y de mirarlos al trasluz por una ventana se vieron obligados a admitir primero en voz baja y después a gritos ¡son de Schubert son de Schubert! y se echaron a llorar con desconsuelo cada uno sobre el hombro del otro como si en lugar de haberlos recuperado los papeles se hubieran perdido en ese momento y que yo me asombrara de que todavía llorando si bien ya más calmados y luego de hablar aparte entre sí y en su idioma trataron de convencerlo frotándose las manos de que los movimientos a pesar de ser tan buenos no añadían nada al mérito de la sinfonía tal como ésta se hallaba y por el contrario podía decirse que se lo quitaban pues la gente se había acostumbrado a la leyenda de que Schubert los rompió o no los intentó siquiera seguro de que jamás lograría superar o igualar la calidad de los dos primeros y que la gracia consistía en pensar si así son el allegro y el andante cómo serán el scherzo y el allegro ma non troppo y que si él respetaba y amaba de veras la memoria de Schubert lo más inteligente era que les permitiera guardar aquella música porque además de que se iba a entablar una polémica interminable el único que saldría perdiendo sería Schubert y que entonces convencido de que nunca conseguiría nada entre los filisteos ni menos aún con los admiradores de Schubert que eran peores se embarcó de vuelta a Guatemala y que durante la travesía una noche en tanto la luz de la luna daba de lleno sobre el espumoso costado del barco con la más profunda melancolía y harto de luchar con los malos y con los buenos tomó los manuscritos y los desgarró uno a uno y tiró los pedazos por la borda hasta no estar bien cierto de que ya nunca nadie los encontraría de nuevo al mismo tiempo—finalizó el gordo con cierto tono de afectada tristeza— que gruesas lágrimas quemaban sus mejillas y mientras pensaba con amargura que ni él ni su patria podrían reclamar la gloria de haber devuelto al mundo unas páginas que el mundo hubiera recibido con tanta alegría pero que el mundo con tanto sentido común rechazaba.

Augusto Monterroso

Si lo quieren en audio, aquí  lo tienen leído.
filisteo, a

Del lat. tardío Philistaeus, y este del hebr. pĕlištī.
1. adj. Dicho de una persona: De una pequeña nación que ocupaba la costa del Mediterráneo al norte de Egipto, y que luchó contra
los israelitas. U. t. c. s.
2. adj. Perteneciente o relativo a los filisteos.
3. adj. Dicho de una persona: De espíritu vulgar, de escasos
conocimientos y poca sensibilidad artística o literaria. U. m. c. s. m.
4. m. Hombre de mucha estatura y corpulencia.

ningún vestigio

Entrevista por escrito a quien es capaz de generar esta perla, inserta en novela:

“Cansado como está, no se detiene entonces en el retrospectivo inventario de la destrucción”.

Verás, mi salud no es buena y tengo la vista muy dañada, apenas puedo leer. Yo he sido un lector asiduo, de varias horas diarias, pero eso también se acabó. Me paso el día a la sombra de un árbol viendo pasar el tiempo, oyendo música de cámara, jazz, flamenco. Eso es todo lo que hago. La vejez es una maldita sucesión de pérdidas.

La literatura que se limita a contar historias no pasa de ser una crónica periodística, pierde su condición de literatura. La literatura es el arte de crear una nueva realidad, de interpretar estéticamente el mundo, no de copiarlo.

P. ¿Cómo era entonces la relación con los colegas?
R. Yo tenía por entonces dos grandes amigos escritores: Ángel González y Juan García Hortelano. Nos íbamos por ahí con frecuencia a cenar, a tomar copas… A los demás los trataba muy de tarde en tarde.

P. En todo caso, ¿el panorama de ahora le resulta atrayente?
R. No, atrayente no. Pero hay unos pocos casos alentadores.

Si la quieren leer completa, está aquí. Es de julio del año pasado. Lo digo por lo del panorama de ahora, para situarnos.
Por mi parte, amén de la envidia literaria, la de no hacer nada bajo un árbol, la de tener las marismas en frente, la de beber vino con delectación diaria, la mayor, sobre todas ellas, es la de haber salido de farra con Ángel y Juan. Envidia es poco.

A batallas de amor campo de plumas

Ningún vestigio tan inconsolable
como el que deja un cuerpo
entre las sábanas
                                  y más
cuando la lasitud de la memoria
ocupa un espacio mayor
del que razonablemente le corresponde.

Linda el amanecer con la almohada
y algo jadea cerca, acaso un último
estertor adherido
a la carne, la otra vez adversaria
emanación del tedio estacionándose
entre los utensilios volubles
de la noche.
                      Despierta, ya es de día, mira
los restos del naufragio
bruscamente esparcidos
en la vidriosa linde del insomnio.

Sólo es un pacto a veces, una tregua
ungida de sudor, la extenuante
reconstrucción del sitio
donde estuvo asediado el taciturno
material del deseo.
                                    Rastros
hostiles reptan entre un cúmulo
de trofeos y escorias, amortiguan
la inerme acometida de los cuerpos.

A batallas de amor campo de plumas.

José Manuel Caballero Bonald

centón


Del lat. cento, -ōnis.
1. m. Obra literaria compuesta con fragmentos de otras obras.
2. m. despect. Obra llena de elementos heterogéneos y falta de
originalidad.
3. m. Manta grosera hecha de retazos.

inverecundia

Del lat. inverecundia.
1. f. Desvergüenza, desfachatez.

todo sobre las cajas

Lo diría una indígena y tendría razón.
"Ustedes tienen la vida organizada en cajas.
Nacen y les depositan en una cajita,
su casa es una caja, y las habitaciones
son cajas más pequeñas.
Suben a la casa en una caja,
bajan a la calle en una caja.
Viajan en una caja.
Duermen y hacen el amor sobre una caja.
A través de una caja ven el mundo.
Cambian de casa: lo meten todo en cajas.
Los Bancos y las Cajas hacen caja.
Y cuando mueren
les introducen también en una caja".
Todo está hecho para que encajemos.
Nos encajan la vida.
Algunos no encajamos, y nos desencajamos.


Ángel Guinda