creer ciegamente

acreer
Del lat. accredĕre 'dar crédito', 'creer ciegamente'.
1. intr. desus. Dar prestado sobre prenda o sin ella.

raque
Quizá del gót. *rakan 'recoger con rastrillo'; cf. neerl. raken, ingl. to rake, b. al. raken, islandés raka.
1. m. Acto de recoger los objetos perdidos en las costas por algún naufragio o echazónAndarir al raque.


echazón

De echar.

1. f. echada (‖ acción de echar).

2. f. Mar. Acción y efecto de arrojar al agua la cargaparte de ella o ciertos objetos pesados de un buquecuando es necesario aligerarlo.

raquear
1. intr. Andar al raque, buscar restos de naufragios.

raquero, ra
De raque y -ero.
1. adj. Dicho de un buque o de una embarcación pequeñaQue va pirateando o robando por las costas.
2. m. y f. Persona que anda al raque.
3. m. y f. Ratero que hurta en puertos y costas.

Memoria y libertad


Reflexión moral sobre la anatomía

Hay mujeres que hacen daño
en el pecho del que muere
                         al contemplar
la contención exacta de su carne
                                la refrigeración
blanda de sus cabellos limpios
y el pretexto caedizo de sus ropa

                                  otras
tienen los ojos tristes pero hermosos
o un bello lomo para un torpe frente
                                    o dos piernas
sin cansancio muscular columnas
                               de seguro cielo

otras sólo tienen
dos senos a punto de abrirse por su peso
de fruta para labios agostados
                              para manos
sin otro mundo que llevarse al alma

                                   y en ocasiones
sólo un seno es hermoso sólo un hombro
sólo un vencimiento de la piel
                              sólo los labios

pero siempre hay un hombre enamorado de tanto o de tan poco
enamorado fugaz o consecuente ama
las pequeñas patrias de una noche
                                 sin clarines
frente a unos párpados cerrados murmullos
fracasadas sintaxis

                   respetad las plantas
y los cuerpos donde el deseo se descansa
del infinito miedo a todos los olvidos.


 

High Times, Hard Times

Supongo que fue un sentimiento inconsciente, una necesidad de parar, de distancia. Y de la misma manera armoniosa que sucedió la separación, ocurrió el reencuentro. Regresé al jazz, al que más me gusta, y volví a sentir que es mi música, que veo en blanco y negro o en tecnicolor, que te pido que me mientas mientras fumo escuchándote, admirando tu gracia en el sentido más sublime posible, tu elegancia y tu elevación de espíritu. Amo esta música desde que la descubrí, de una manera tan visceral y profunda que sé que me acompañará, y yo a ella, de por vida.

Anita lo hace casi desde el principio de mi relación con el jazz. A ella llegué, como siempre en estos casos, por intuición. Que exclamara aquello de que por fin no necesitaría beber cuando probó la heroína no hace sino subrayar lo que en cualquier actuación grabada de la época salta a la vista: que para estar donde ella se encuentra hay que pagar un lenitivo, algo que te haga sobrellevar la mediocridad, cuando no la zafiedad, circundante. Anita vivió muchos años, murio logeva, acompañada de por vida por sus atenuantes, ora marihuana, ora alcohol, ora heroína, ora todos. Y regaló su elegancia sin estridencias a quien la quisiera y supiera apreciar. A años luz.


Picture you upon my knee,
Just tea for two and two for tea,
Just me for you
And you for me alone.
Nobody near us
To see us or hear us,
No friends or relations
On weekend vacations.
We won't have it known, dear,
That we own a telephone, dear;
Day will break and you'll awake
And start to bake a sugar cake,
For me to take
For all the boys to see.
We will raise a family,
A boy for you, a girl for me.
Oh, can't you see
How happy we would be?

a nonbeliever in my own

Pues sí, sí que va a llover un poquico de tiempo. 
Y la lluvia.


Learnig to unlove you
will take a little time
but now I’ve got forever that’s OK
to take you off the books
untangle all the hooks
I’m looking forward to it in a way

Getting to forget you will be like tearing down
The temple of your image in my mind
Take one last look around
And burn it to the ground
Unloving you will take a little time

To treat you like a fever, like my known enemy
To be a nonbeliever in my own memory

I wake up every morning no more than half awake
A headful of ideas in my mind
A belly full of lead
And strangers in my bed
Unloving you will take a little time, oh really
Unloving you will take a little time

done her wrong y las relaciones

Lo de siempre: relación, si la hubiera, entre lo uno y lo otro.
Vuelvo a ver a Bobby: escalofríos. Que se fuera dos años después de entender que su hermana era su madre y su madre su abuela, no parece raro. Tampoco su precaria salud de base, ni su frágil corazón.
Añoro sobre manera aquellas noches tras la barra, sonando Bobby y hablando con Rubén.

Frankie and me we were lovers
Oh Lordy how we could love
Swore we'd be true to each other
Just as true as stars above
I was her man, she caught me doing her wrong
My luck in poker was fading
When a new gal caught my eye
I gambled, I tried to change my luck
With a chick named Nellie Bly
I was Frankie's man but I was doing her wrong
Yeah! Frankie came looking to find me
Yes, she wasn't looking for fun
For in her sweet loving hand
She was totin' a 44 gun
To shoot her man if he was doin' her wrong
Well Frankie walked into the bar room
And right there in front of her eyes
There was her loving johnny
Making love to that Nellie Bly
I was her man, she caught me doing her wrong
Frankie, I beg, please don't shoot me
Well they'll put you away in a cell
You know they'll put your where the cold wind blows
From the hottest corner in hell
I'm your man, I know I done you wrong
Easy on the roll, real easy
Easy on the roll, real slow
Roll me over real gently
'cause my wound hurts me so
Well I was her man
Well I done her wrong
Well Frankie told johnny
Well this is the end of my song
I was her man, well I done her wrong
Well, hey, hey, hey, hey, hey
Done her wrong



que tiembla

 tremebundo, da

Del lat. tremebundus 'que tiembla'.

1. adj. Espantablehorrendoque hace temblar.

espantable

De espantar.

1. adj. Que causa espanto.

there was always a piano in the house


Me encanta ese momento en el que alguien reconoce las primeras notas y prorrumpe en entusiastas aplausos, solo que en esta ocasión, silenciosa ocasión, solo. Enorme.

en un mundo tan pequeño

En un mundo tan pequeño,

una burbuja interior
de millones de colores,
un jardín de mantequilla.

Con eso que te daba
no estaría mal,
con eso crecería...

Hasta escuchar su latido
que bombea al espacio exterior.
Qué anestesia tan profunda,
qué sobredosis de amor.

En un mundo tan pequeño
sólo cabemos tú y yo,
aumentando el microscopio
lo haremos en blanco y negro.

Ha explotado la burbuja,
ahora está dentro de mí,
cementerio de animales.

Qué anestesia tan profunda,
qué sobredosis de amor
en un mundo tan pequeño.


al Jaleo

Pues nada, una travesía más que comenzamos. De momento, una vez al mes.



juventud y lenguaje

Me presentaron a este señor -sus escritos-, al cual probablemente haya leído antes, años antes, en algún otro medio: su nombre me suena. Me lo presentaron muy intencionadamente con este artículo de aquí abajo, el primero. Y bueno, ya está, que me hace llorar.

Hoy hacía muy buen día, una luz bella y el mar estaba en calma. Luego, camino de la noche, la temperatura y la luz se desploman de la mano.

Sobre la juventud

Era un bosque sin bosque, por el que avanzábamos en un todoterreno. Escuchamos una explosión lejana. Quien mandaba ordenó detenernos. Bajamos y, detrás de él, empezamos a escudriñar el horizonte. Desde la meseta en la que estábamos, a lo lejos, vimos dos puntos corriendo, sin saberlo, hacia nosotros. Con los minutos se transformaron en un hombre, de mi edad actual, y una mujer, extraordinariamente joven, de la edad que yo tenía entonces. Iban desnudos. En ocasiones, las explosiones provocan eso. Sordera, desorientación. Y un río de viento furioso, que se contenta con arrancarte la ropa. La mujer corría hacía ningún sitio, como si corriera por primera vez. Las sensaciones –el miedo, la alegría de la vida, su euforia, la turbación– debían de ser tan potentes y contradictorias que se contrarrestaban unas a otras en su interior, de manera que aquella mujer era, simplemente, ella misma, eso tan costoso e improbable, y a lo que se tiene tan pocos accesos en una vida. El resultado era un cuerpo que, ya sin necesidad alguna, corría con ferocidad y ensimismamiento, muy por delante del hombre. Gastando, dilapidando energía de forma inútil, como la juventud misma. Era imposible no mirar a esa mujer, a toda esa situación onírica, y no preguntarse si todo eso era un sueño. Y, si lo era, si era un mensaje incomprensible, o una pesadilla. Fascinado por una persona abandonada a su propia y constante velocidad, un paisaje roto, y una situación perpleja, que provocaban una atmósfera intensa, críptica y autosuficiente, recuerdo que solo podía pensar en una cosa. Que todo aquello era magnético. Algo que trascendía a la guerra. O a la paz. Algo que era como mirar el fuego o las olas. Era, en fin, de una absoluta belleza.

Sobre el lenguaje

La tragedia era, en la Grecia clásica, un bien escaso. No siempre estaba disponible. En Atenas se representaban en las fiestas de Dioniso, cuando la primavera aún no había venido, pero era patente que algo extraño ya sucedía quince centímetros bajo la tierra, donde reside la vida. La vida, en fin, no es más que agua y esos quince centímetros bajo tierra. La ciudad arrancaba esos días de fiesta con una procesión, presidida por una estatua de Dioniso. Jóvenes en edad militar llevaban antorchas, y muchachas, también en flor, exhibían los animales que serían sacrificados. La fiesta duraba varios días, en los que se representaban tragedias. Previamente, la ciudad había escogido a tres o cuatro poetas, para elaborar las tragedias que serían representadas. Las expectativas eran altas. Duraban un año. Y se confirmaban, o no, en aquel momento. Cada uno de esos poetas solía entregar a la ciudad una tetralogía. Esto es, tres tragedias y un drama satírico. Con el tiempo, ese drama satírico acabó siendo una comedia, la última representación de cada jornada. Una suerte de descompresión. Lo que habla de la densidad y profundidad con la que el público había vivido toda la jornada. Una vez representas las tragedias de las Dionisas, el público establecía un autor ganador. El premio eran higos, vino, o un macho cabrío. El chivo era el animal de Dioniso. Pero también el origen etimológico de la palabra ‘tragedia’, que podría derivar de la alocución ‘canto del macho cabrío’. Una tragedia era eso, el canto de Dioniso. Algo antiguo. Y sagrado. El canto de una divinidad. Una suerte de puente con lo divino, a través de la obra de un poeta. Eran palabras sacras. Y, lo dicho, escasas. Hasta que, de repente, dejaron de serlo. 

En torno al siglo IV a.C. pasó algo, inusitado y que lo cambió todo. Una de esas tragedias escasas, por primera vez, dejó de serlo. Su impacto fue tan hondo que se decidió hacer algo que nunca jamás se había hecho. Se repitió. Se volvió a representar otro día. Las consecuencias de ello fueron determinantes. Llegan hasta nuestros días. Platón, por ejemplo, se indignó. Vio en todo ello la pérdida del valor sagrado –del valor, al cabo– del lenguaje. ¿Qué sentido podían tener las palabras si podían ser repetidas y, con ello, erosionadas y desactivadas? Se sospecha que hay una relación entre la primera reposición de una tragedia y la creación de la Academia de Atenas, punto en el que Platón reformuló el lenguaje. El lenguaje, entendido como una bestia salvaje, algo no fiable, capaz de la reiteración y, por tanto, del vacío, fue desprovisto de cualquier componente artístico, y sometido al rigor de las matemáticas. ‘Aquí no entra nadie que no sepa geometría’, dicen que decía el frontispicio de la Academia. Creo que es la primera vez en la que hablantes hablan del desgaste del habla. La primera vez en la que se percibió el peligro del lenguaje cuando deja de ser un bien escaso y pasa a ser una lluvia continua. E irrelevante.

‘Libertad’, palabra dada por gastada, como todas, en el siglo IV a.C., ¿qué significa? ¿Qué era ‘Libertad’ cuando no se podía repetir esa palabra, cuando era única y sagrada? ¿Se podía pronunciar sin sentir el dolor y el hambre y la sed en la boca? Las palabras ‘dolor’, ‘hambre’ y ‘sed’, ¿qué significaban cuando no eran gotas en una catarata? ‘Te amaré por los siglos de los siglos’, ‘te lo daré todo’, o, simplemente, la palabra ‘sí’, tal vez la más grande y pesada, ¿qué significan cuando se pueden repetir hasta el infinito?

pérdidas venales

venal1

1. adj. Perteneciente o relativo a las venas.

venal2

Del lat. venālis, de venum 'venta'.

1. adj. Vendible o expuesto a la venta.

2. adj. Que se deja sobornar con dádivas.

 vesania

Del lat. vesania.

1. f. Demencialocurafuria.


Desde que te perdí Se están enamorando todas de mí Y hasta algunas me quieren convencer Que con ellas podría ser feliz. Desde que te perdí Las puertas se me abren de par en par, Se me abrió hasta la puerta de Alcalá Y yo aprovecho cada oportunidad. Desde que te perdí nunca tuve tal libertad Desde que te perdí no me importa nada de ná. Desde que te perdí La vida me sonríe sin cesar, Tengo trabajo y mucha estabilidad Y hasta he trepado en la escala social. De ágape en ágape, Princesas me sonríen de cuando en vez, Me dicen el Hugh Hefner Aragonés, Seguro que no sabes ni quién es. Desde que te perdí hago lo que me da la gana Desde que te perdí ya no tengo ganas de nada. Desde que te perdí Tomamos un tequila por ahí, Me dices que no es lo mismo ya sin mí, Que ahora también eres mucho más feliz. Desde que te perdí, desde que me perdiste Desde que me perdí, desde que te perdiste.