12/17

Pese a la poca calidad, creo que merece la pena lo de abajo.
Llueve de forma pertinaz. No es una lluvia fuerte. Frío no hace. Mañana parece ser que hará más.

la nieve le ayuda

De aquí, esto:

Curiosamente, hoy, hasta Blankets es cuestionado: el autor explica que está prohibido en el estado de Utah y en varias escuelas de EE UU, por presunta “pornografía”.

Y de aquí, esto otro, que conecta con mi dilecta Fun home:

In October 2006, a resident of Marshall, Missouri, attempted to have Blankets and Fun Home by Alison Bechdel removed from the city's public library.[12] Supporters of the books' removal characterized them as "pornography" and expressed concern that they would be read by children.[13] Marshall Public Library Director Amy Crump defended the books as having been well-reviewed in "reputable, professional book review journals," and characterized the removal attempt as a step towards "the slippery slope of censorship".[12][13] On October 11, 2006, the library's board appointed a committee to create a materials selection policy, and removed Blankets and Fun Home from circulation until the new policy was approved.[14][15] The committee "decided not to assign a prejudicial label or segregate [the books] by a prejudicial system",[16] and presented a materials selection policy to the board.[17] On March 14, 2007, the Marshall Public Library Board of Trustees voted to return both Blankets and Fun Home to the library's shelves.[18] In 2021, book ban requests started to grow quickly in The United States, Blankets has been repeatedly targeted for banning and removal from schools and libraries.[19][20]

In 2024, Blankets was one of 13 books banned from all Utah public schools by the state school board for allegedly containing "objective sensitive material."[21]

Yo, Blankets me la encontré de chiripa esta semana en las estanterías de la biblioteca del instituto donde doy clase. No vi por ningún lado Fun home. Estoy por aportar de mi bolsillo un ejemplar.
Por hablar un poco de la de Craig, es una delicia, aunque a veces se me haga bola su ejercicio de exorcismo con la culpa, la religión y toda la matraca que le aqueja. Pero es una delicia. No la veo para multipremiarla como ocurrió, pero me falta conocimiento del mundo de la novela gráfica, sobre todo de su evolución histórica. 
Aquí hay una crítica detallada. Aquí, algo próximo a una tesis, con algunas de las imágenes que más me gustan del libro -no mi preferida, que no la encuentro-. Y aquí, algo con mucho sentido común:

Technically this isn't a children's book, but I recommend it to any person who loves a good story.

It is the first graphic novel I have ever read and it is mind blowing in the sense of power that it can hold on you. From the first page it grasps you with its carefully placed words and has been one of the best books that I have ever read.

Dejo sólo una viñeta, fina, de las muchas que tiene -durante todo el libro, la nieve le ayuda-:



consiliario

Como ahora me ha dado por las matemáticas... Es broma, ya quisiera yo. Pero sí que es cierto que la cabeza se pone más en un modo o en otro según lo que haga, laboralmente hablando. Y como ahora, laboralmente hablando, toca matemáticas, pues pasa esto de abajo. Entre la discreción y la tercera y la quinta de discreta (pienso en una distribución, por oposición a la otra, la continua), la clave está, claro, en la etimología. Nuestro leguaje modela el sustantivo -discreción- y se lo lleva a adjetivo -discreto-; a la par, desde el otro lado, el de discernir, viene el adjetivo sin mácula, virgen. 

Del lat. discretio, -ōnis.

Del lat. discrētus, part. pas. de discernĕre 'discernir'.

Maravilloso. Aunque para maravilloso de verdad, la sexta de discreto.

desde el nuevo mundo

Él sabe que le queda poco -5 años, aproximadamente- y se nota. Es extraño ver a estos animales en el declive. Hay una especie de mueca de escepticismo, desencanto y desagrado, como si la vida les hubiera decepcionado, o ellos a la vida, o a sí mismos, o todo junto.

Sobre la sinfonía y su autor es fácil encontrar. Me encanta el título real, no la traducción errónea.

los trajes marrones

El tramo final con Arthur y Paul mano a mano, los trajes marrones, el coche, los diálogos... Ambos, Paul y Arthur, son maravillosos, pero mi personaje de toda la galería que aparece en la película, que no es poca, es el de Shelley Winters.
La elegancia, la clase, el estilo que transita todo el metraje, cartelería incluida, está a años luz de lo que habitualmente circula. Y Lauren en una silla sin moverse es perverso e inquietante.



El guion completo está aquí. Para ponerle un piso a quien escaneara esa preciosidad. El tramo final al que aludo:

As a lawyer, I have to caution you
that your proof is pretty insubstantial.
Well, proving it's not my job.
- I'll be perfectly safe in a court of law.
- This ain't a court of law.
Just a couple of buddies
out for an evening spin
discussing the events of the day.
Only don't lie to me, Albert. I
mean, lying is for other people.
Okay?
Come on.
I don't know why, actually.
Not in any concrete way.
I hadn't intended to. Nothing premeditated.
But when I found him
and was faced with the
prospect of setting him free,
it just suddenly seemed
for the best that he die.
When it came to cruelty, he
could be incredibly versatile.
With anybody.
His wife, daughter, stranger in the street.
When he found out how I felt about
Miranda, he pushed us together.
But he never would have let me
marry her. Never in this world.
Just laughs for the client,
that's all I was supplying.
And then today, when she
put her arms around me
and I felt the texture of her skin...
Perhaps I killed him
for a kiss, I don't know.
But I do know that his passing will
not be the cause for universal mourning.
You gonna turn me in?
- Got no other choice, buddy boy.
- You don't have to.
Got a better friend than me?
I haven't got many friends,
Albert, but none better than you.
He was scum, Lew. I swear it.
Well, you know, when we first met,
you were gonna push your way
all the way up to be governor
of this great and powerful
state of California.
That was a pretty nasty and
terminal thing you did to Sampson.
Do governor-type people do that today?
Jeez, makes you stop and wonder.
And you were going to push your way up
to being the greatest defender of justice
that the great and powerful
state of California ever had.
How does it feel to be popping your
flash bulbs in dirty little motel rooms,
spying on the cheaters?
Yeah, well...
Things just don't turn out
the way we plan them, do they?
You were hired by a bitch to find scum.
Yeah, and every time I hope
it's gonna be Prince Charming
sending me out to scout out Cinderella.
Oh, yeah.
Boy, I had a total of about eight
pretty disgusting months last year.
But then I had five or six good weeks.
Let me tell you something.
I mean, it's something
that you won't understand
and Susan sure as hell won't,
but those five or six
weeks, I really felt alive.
So all I can do, Albert,
is just do the dirty job
all the way down the line.
Well, I understand why
you have to turn me in.
Do you understand why I can't let you?
Oh, yeah. You still got the gun?
Well, then, you better use
it before I hit that door.
Well, the way I feel now, if
I never make it to that door,
it won't be the worst thing
that ever happened to me.
So long, Albert.
Oh, hell.
Oh, hell.

de libro

Y claro, habrá que reírse de uno mismo. Todos los clichés, instituto incluido. Impagabale.

model shop

Estoy viendo cine de nuevo. Cine, películas, mediometrajes; no series. Y estoy viendo muy buen material. De las que me han dejado más epatado es la que sigue. Jacques es un tipo venido del hiperespacio (dirección y guion son suyos), un ser con una mirada artística -existencial- tan bella como hiriente. Todo en la película me parece superlativo; todo. Y de Anouk (la elegancia, la belleza y la fatalidad sin histrionismo) ni hablo.

Que Quentin se fije en esta película, en su trastornado conocimiento del cine, no me extraña lo más mínimo. Y que Larry hable de que L.A. es un personaje más -si no EL personaje-, tampoco es de extrañar.

las escaleras del Jorge Juan

Ya estamos en casi capilla. Volveremos a subir las escaleras. Salimos de allí, pero nos lo llevamos puesto. Amén. 


la redención del teniente

La tenía pendiente hace más de tres décadas. Quién me iba a decir que caería en Soria.

Lo que imaginaba: difícilmente clasificable, dura, por momentos desagradable y cómica, Harvey inmenso, grano grueso, sexo, drogas, degradación moral y urbe. Se me había escapado en mi imaginería la religión; craso error el mío. Brutal todo. Zoë incluida.

Los últimos casi veinte minutos son para recordarle, a quien ruede y no sepa cómo acabar su obra, cómo hacerlo. De clase magistral.


la poesía, en cambio, siempre pesa igual

Curiosidades

Me ha dicho el médico que me pese cada mañana. De ese modo, si un día cojo unos gramos, al siguiente pondré los medios para perderlos. No es preciso añadir que se trata de un médico obsesivo, pero ni los médicos ni las esposas nos tocan en la lotería. Si estoy con él, me digo, por algo será. De otro lado, me gusta la idea de corregir el martes los errores del lunes. Lo primero que hago al sentarme frente al ordenador, a primera hora, es repasar las páginas escritas la jornada anterior. Siempre tacho algunas palabras o añado otras. Gracias al médico obsesivo he empezado a relacionarme con mi cuerpo como si fuera una novela que escribo día a día. Hoy peso 200 gramos más que ayer por culpa de una cena que ni siquiera me hizo feliz. Pues nada: a tachar esos doscientos gramos a base de frutas y punto (punto y aparte).

Tachar kilos es tan difícil como tachar adjetivos. Se les coge cariño a los unos y a los otros. Aunque sabes que no le vienen bien a la escritura ni al cuerpo, nos cuesta cortar por lo sano, ésa es la verdad. Pero quiero insistir en la idea del cuerpo como novela; a veces, como novela de terror. Me hice unos análisis que me entregaron en un sobre cerrado donde ponía la palabra «confidencial». Iba por la calle con aquel sobre debajo del brazo como si fuera un agente del Centro Nacional de Inteligencia. Pero sólo era un espía de mi propio cuerpo. Se lo entregué al médico y fue entonces cuando me recomendó que me pesara todos los días, para tachar el miércoles los gramos de más escritos durante el martes. En eso estoy.
Para amortizar la báscula, me peso siempre que paso cerca de ella. Por las noches, no sé por qué, peso siempre dos kilos más que por la mañana. Pero son dos kilos que se tachan solos, también de forma inexplicable, durante el sueño, como si los gramos se colaran por un sumidero invisible. El otro día me desperté de madrugada y estuve una hora sobre el peso, para sorprender al cuerpo en el instante de adelgazar, pero es más difícil que ver crecer la hierba. He hecho también experimentos con algunos libros. Las novelas pesan más por la noche que por la mañana. La poesía, en cambio, siempre pesa igual. Cuestión de metabolismo, supongo.

Juan José Millás