metódica
your sad eyes
junto a tu ropa recién doblada
la noche que desfilan
soldaditos de lata.
No te despidas,
no te derritas,
miss camiseta mojada.
Veo tus ojos tristes
con la cara recién lavada
hieren la piel de tigre
de tus botas gastadas.
Deja que brillen
cuando deslicen
sobre la hierba mojada.
Tiemblan, como si fuera la primera vez,
como si fueras a largarte después
y no quisieras.
Reina en las ciudades sin nombre,
en estaciones desiertas
mantienen en vilo el dolor.
Tiemblan, como si fuera la primera vez,
como si fueras a largarte después
y no quisieras.
Veo tus botas tristes
y papeles pintados.
La noche que te fuiste,
yo salí disparado.
No te compliques
cuando aterrices.
Es un terreno embarrado.
Tiemblan, como si fuera la primera vez,
como si fueras a largarte después
y no quisieras.
Reina en las ciudades sin nombre,
en estaciones desiertas
mantienen en vilo el dolor.
no way, man
monedas al aire
tener el corazón roto?
(sentiste) a los asuntos pendientes volver
hasta volverte (muy) loco?
Si resulta que sí
si podrás entender
lo que pasa a mí esta noche.
Ella no va a volver y la pena me empieza a crecer (adentro)
la moneda cayó por el lado de la soledad y el dolor.
Todo lo que termina termina mal
poco a poco
y si no termina se contamina mal
y eso se cubre de polvo.
Me parece que soy de la quinta que vio el mundial setenta y ocho
me tocó crecer viendo a mi alrededor paranoia y dolor
la moneda cayó por el lado de la soledad (otra vez).
No me lastimes con tus crímenes perfectos
mientras la gente indiferente se da cuenta
de vez en cuando sólamente sale afuera la peor madera.
Si resulta que sí
si podrás entender
lo que me pasa a mí esta noche
ella no va a volver y la pena me empieza a crecer (adentro)
la moneda cayó por el lado de la soledad (y el dolor)
la moneda cayó por el lado de la soledad (otra vez)
la moneda cayó por el lado de la soledad.
toxicomanías
ciclos menstruales
semillas,
poemas sin empezar,
llantos y risas congelados.
Quisiera poder visitar
esos enormes almacenes,
diminutos,
conocer los hijos
que nunca tendré;
pedirles perdón
a través de la sangre.
Gioconda Belli
desde el Harar
¡SIN PRISIONEROS!
Eso fue el mundo para mí. Un abismo,
y en ese abismo nada.
-Gabriel García y Tassara-
Contextus totus viriles est.
-Séneca-
No. No me hables de París, de aquellos
imbéciles que babeaban ante no se qué
virtudes
de la Poesía. Piara
de falsarios. ¿Sabes? ninguno estaba
dispuesto a
apostar lo que hay que
apostar.
No. No busques en mi rostro
-Por cierto ¿por qué no quitas
esa fotografía mía que tienes entre tus libros?-,
no busques en mi mirada, en mi gesto
nada de aquello.
Cuando yo desperté de ese sueño
estaba ya cociéndome en Harar.
Hay que tocar la carne fría de lo que sientes
que está más allá.
Esas espesas quemaduras
como un sol de lija.
Sí. Olvidar lo que escribí
y quién era cuando lo hice.
Al menos este sudor es verdad, y estas moscas, y estas
pulgas, y esta peste, y los muslos
de esta abisinia, y la gentuza con que trato cada día.
Siempre he preferido al peor delincuente
que aquellos intelectuales. Al menos el proscrito
está vivo. Aquellos amaban cadáveres.
No, no quiero saber nada, y tú, si me haces caso
sal también de ahí.
Lo importante es la vida,
su trallazo.
Y la Poesía es un destino en carne viva.
Lo que había sido un mundo ardiendo
es una mentira donde nos pudrimos,
barata, sórdida;
sobre toda verdad, toda pasión,
párpados pegajosos,
una tumba de piel.
Lo único que no miente,
alguno que otro coño.
¿Sabes lo que querían aquellos intelectuales?
Ser respetables.
Quiero decir, que hablasen de ellos,
que los estimasen
los mandarines miserables de la Cultura.
Y dinero.
Yo ya vi el futuro.
¿A quién le importará la libertad?
La mayoría está dispuesta a venderla
por una gamella donde el hampa que nos gobierna
eche de comer lo que ellos quieran que comamos.
¿La Literatura? ¿El Arte?
Las heces de ese amasijo igualitario.
¿Y las mentiras sobre la sexualidad?
cuando sólo existe ciega como la luz,
bestial como la mar.
Gentuza. Cómo os gusta
obedecer, ser como los demás.
O peor aún. Ya ni os dais cuenta.
¿No es mejor llegar antes al final?
Arrancarse la piel
y que se pudra al sol, a que la cuelguen
en una de sus Universidades y la muestren
a los suyos: Miren ustedes esa piel
de poeta.
No. Nosotros
no hemos venido a ser respetables,
ni queridos, ni a ser felices.
A nada. No hemos venido a nada.
Hemos venido a todo.
Seres monstruosos y magníficos, sin
explicación, condenados
a la soledad, a ver Más Allá,
crucificados en lo Imposible.
En cada uno de nosotros
empieza y termina todo el Arte.
Tu mismo, Álvarez, cuando estas bebiendo abajo
deja de mirar con idolatría
esa casucha donde viví unos días, en Buci,
o de pensar en la chère grande âme
que decía Verlaine
(después lo cambiaría por el culo
que desde luego es una verdad más interesante).
No. Viene un mundo
donde seremos ininteligibles.
No ya lo que digamos, lo que amamos:
Sino lo que somos.
La Historia, ya sin eje,
resuena en la soledad como la risa de un loco.
Escúchala como yo la escucho.
Sólo los locos están a nuestra altura.
Yo soy el único gran viudo.
Y desde esta Luna atroz, te aviso:
Ya estás muerto.
pensamientos automáticos mientras uno se dirige en coche de Alicante a Madrid
José Agustín Goytisolo
el señor de los trenes de la noche
yo distingo sus pasos. Sé
cómo va vestida; lo que piensa;
qué música prefiere. No me importa
su nombre o dónde vive
o en la casa de quién. Y todavía
mucho menos aún qué hará mañana
y hacia dónde se irá: qué oscuros trenes
la envolverán con su jadeo sordo:
qué manos retendrán su mano fría.
cerca de mí; real; cansada; siempre
con ojos asombrados esperando
que algo nuevo suceda; algo que cambie
el monótono ritmo de las horas:
un gesto acaso que ella entendería
y no sabe cuál es. Sólo la noche
acompaña sus pasos desolados
le da cobijo entre las multitudes.
Sólo la noche -como yo- la espera.
el burro de Paulov
Dejé pasar unas horas
por si se huía tu sueño.
Durmiendo la veladora
tu tiempo se entró en mi tiempo
y, en fin, la guitarra sola
gira contigo en el centro.
Creo que la luna ya es muy alta
y en la caricia falta
un viaje a la humedad.
Creo que de noche me despierto
con frío, al descubierto,
tanteando oscuridad.
Creo que la lluvia está cayendo
y no voy sonriendo
dejándome mojar.
Creo que me va a quitar el sueño
un dedo aquí, un labio allá,
que te perdí, que ya no estás,
que ya viví, que te vas.
Dejé pasar unas horas,
pupila veladora,
por si me daba igual.
Tu tiempo se metió en mi tiempo,
momentos y momentos
que no quieren pasar.
Y he aquí que la guitarra
vuelve a soltar amarras,
canta y gime al volar.
Creo que me va a quitar el sueño
un dedo aquí, un labio allá,
que te perdí, que ya no estás,
que ya viví, que te vas.
Letra de Silvio Rodríguez
de las razones que me das
Esta cosa de cantar canciones así en abstracto,
esta alegría fuera de contexto,
y que no sepa qué va primero,
si la rima o la idea.
De las razones que me das para explicarlo, todo al revés,
ninguna es sólida después de que haya puesto en marcha
los cigüeñales de neurótico decorativo
que forman parte de mi equipamiento de serie.
Miedo a la muerte estilo Imperio,
depresiones Bidermeier,
mal rollo Luis XV,
mal rollo Luis XV.
Miedo a la muerte estilo Imperio,
depresiones Biedermeier,
mal rollo Luis XV,
mal rollo ...
Y mira lo en serio que me lo tomo,
y mira el asco que doy
cómo se me dispara el factor cursi.
Que me quieras, te digo.
Quisiera resbalar cadena causal abajo hasta, no sé,
el motor inmóvil o el punto omega.
Y dejar de saltar de serie en serie
como una paradoja circulante.
De las razones que me das para explicarlo, todo al revés,
ninguna es sólida después de que haya puesto en marcha
los cigüeñales de neurótico decorativo
que forman parte de mi equipamiento de serie.
Miedo a la muerte estilo Imperio,
depresiones Bidermeier,
mal rollo Luis XV,
mal rollo Luis XV.
Miedo a la muerte estilo Imperio,
depresiones Bidermeier,
mal rollo Luis XV,
mal rollo ...
"Hay demasiada cafeína en mi torrente sanguíneo"
y una falta de síntesis conectivas en mi vida.
Hay demasiada proyección mitopoyética
entre las mías y las prestadas.
Miedo a la muerte estilo Imperio,
depresiones Bidermeier,
mal rollo Luis XV,
mal rollo Luis XV.
Miedo a la muerte estilo Imperio,
depresiones Bidermeier,
mal rollo Luis XV,
mal rollo ...
Y mira lo en serio que me lo tomo,
y mira el asco que doy
cómo se me dispara el factor cursi.
Que me quieras, te digo.
Y mira lo en serio que me lo tomo,
y mira el asco que doy
cómo se me dispara el factor cursi.
Que me quieras, te digo.
Letra de Manolo Martínez, del grupo Astrud.
Z=14
Turbas dispuestas a examinar tu crudité en carne –viva
demasiado viva- a declamar “cerebro!” todos a una
humano
con un candil hasta esas tuyas
catacumbas de tu cráneo
a reiniciarte mil y una veces –pero qué
qué te creías-
con sus noches todas de sus días
que venimos muy, muy dispuestos.
calladitos/
un ejército armado de poetas
un universo clonado en un multiverso
del que, francamente, querida, no puedo acordarme.
Redeiras en los peiraos de tu memoria se descargan ahora
tu infancia.
Downloading, tu infancia.
Oh, perdonadnos la carne que nos cuel
ga
en cabal
ga
da en versos viejísimos. Podres de nosotros!
No podemos evitarlo: nos gustáis tanto:
así, de perfil y pavor y canto
así, entre radiactivos y pitagóricos
así, sexys, sí, melancólicos, también
/tan leyendo tan leyenda tan leídos
con vuestra cara de póker sobre un montón de huesos/
Humanos, ay, humanos.
Estáis jodida
mente
buenos.