la amenaza de la piedra pómez

Endings 

Things do not explode, 
they fail, they fade, 

as sunlight fades from the flesh, 
as the foam drains quick in the sand, 

even love's lightning flash 
has no thunderous end. 

it dies with the sound 
of flowers fading like the flesh 

from sweating pumice stone, 
everything shapes this 

till we are left 
with the silence that surrounds Beethoven's head. 

Derek Walcott 

Finales

Las cosas no explotan,
se debilitan, se desvanecen, 

como la luz del sol se desvanece de la carne,
como la espuma se absorbe rápidamente en la arena, 

incluso el relámpago deslumbrante del amor
carece de un final estruendoso, 

muere con un sonido
de flores marchitándose como la carne 

con la piedra pómez húmeda,
todo trabaja para esto 

hasta que nada nos queda 
salvo el silencio que rodea la cabeza de Beethoven.

Traducción de Óscar Paúl Castro Montes




Oliver mirando hacia 2020


SWEET DREAMS from Oliver Behrmann on Vimeo.

Aquí, la página de Oliver con sus trabajos. Otro día día publicaré alguna otra obra suya con un contenido poético elevado.
Estas son algunas de las canciones de Trinidad que allí sonaron. Maravillosamente elegido todo: el espacio, ella y sus canciones:


extrapolando

Dice Jesús Aller en su página personal lo siguiente de sí mismo, hablando en tercera persona:
(...) profesor de geología en la Universidad de Oviedo. Especializado en geología estructural, sus intereses investigadores se centran en la geología regional del noroeste de la península Ibérica y en la cinemática de los procesos de plegamiento. 
Pero Jesús es dual y presenta  también intereses literarios. Nada nuevo por otra parte. Los siguientes extractos son de un análisis suyo conmemorativo del medio siglo del Aulllido de Ginsberg -aquí,completo-. Los dejo como virutas de madera flotando sobre un agua turbia.

Acostumbrados a percibir solo la normalidad que los medios y los productos culturales del poder crean para nosotros, nuestra angustia se convierte al final es un problema individual, y es necesaria una poderosa conmoción para que veamos. La obra de arte es a veces el instrumento para esta visión (...)

En Aullido y otros poemas, su primer libro, publicado ya con treinta años de edad, se encuentra una crónica puntual de estos hombres, con un viaje a las historias y los lugares, y también una aguda visión, en tono profético, del sinsentido de aquella sociedad.

De todas formas, sería interesante reflexionar sobre si este éxito no significa en realidad un fracaso del poemario. Que un libro decidida y manifiestamente crítico con un sistema acabe siendo celebrado por este parece querer decir que su ataque no era lo bastante contundente. Hay que pensar que quizás la ideología difusa y el énfasis en unas gentes bastante especiales resultaron al final fácilmente asimilables por un poder que parece tener una rara habilidad para adornarse con todo tipo de plumas exóticas. 

arañas, recuerdos y el deseo de alienación

Dejar de ser yo by Señor Mostaza on Grooveshark

vaso

desportillar.
1. tr. Deteriorar o maltratar algo, quitándole parte del canto o boca y haciendo portillo o abertura. U. t. c. prnl.
portillo.
(De puerta).
1. m. Abertura en una muralla, pared o tapia.
2. m. Postigo o puerta chica en otra mayor.
3. m. Camino angosto entre dos alturas.
4. m. Paso o entrada que se abre en un muro, vallado, etc.
5. m. Mella o hueco que queda en una cosa quebrada, como en un plato, en una escudilla, etc.
6. m. Entrada o salida que, para la consecución de algo, queda abierta por falta de cuidado o de medios.
7. m. En algunas poblaciones, puerta no principal por donde no podía entrar cosa que haya de adeudar derechos.

un silencio incómodo

Entre otras cosas, la parábola de Wislawa  podemos enlazarla con el Crusoe de Elizabeth, unos cuantos años de por medio, no tantos. Pertenecen a una época, ambas, suficientemente cercana para que ya avistaran, desde su privilegiada y costosa posición, que las generalidades nos iban a traer más de un disgusto y que los paraísos no necesariamente iban a ser los que se prometían.

Parábola

Ciertos pescadores sacaron del fondo una botella.
Había en la botella un papel, y en el papel estas palabras:
"¡Socorro!, estoy aquí. El océano me arrojó a una isla desierta.
Estoy en la orilla y espero ayuda. ¡Dense prisa. Estoy aquí!"
-No tiene fecha. Seguramente es ya demasiado tarde.
La botella pudo haber flotado mucho tiempo, dijo el pescador primero.
-Y el lugar no está indicado. Ni siquiera se sabe en qué océano,
dijo el pescador segundo.
-Ni demasiado tarde ni demasiado lejos. La isla "Aquí" está en todos lados,
dijo el pescador tercero.
El ambiente se volvió incómodo, cayó el silencio.
Las verdades generales tienen ese problema.


Wislawa Szymborska en versión de Gerardo Beltrán

pesos

Un mundo sobre el cuerpo

Todo pesa
Pesa decir
Pesa la palabra peso
Pesa el cielo que nos ha tocado
Sobre nuestras cabezas herméticas
Pesan las hormigas y sus burgos
El Hades y las lagunas sucias

Dime a dónde voy
Y si amar no es una pérdida de tiempo
...
Pesa hablar
Pesa escuchar
Pesa herir
Pesa que te hieran
Pesa el niño sobrealimentado con leche artificial
Pesa pasar hambre
Pesa la obesa noche sin objetivo
El día sin intención de luz

Dime a dónde voy
Y si amar no es una pérdida de tiempo
...
Pesa amar a tu madre y a tu padre
A tus hijos y a tus congéneres
Pesan los sueños de los sueños
Pesan los simples sueños
Pesan las tiernas ilusiones
Pesa el piano sobre tu cuerpo desnudo
Pesa amar el bosque, el mar, la órbita insegura
Y la canción con la que follaste la primera vez

Dime a dónde voy
Y si amar no es una pérdida de tiempo
...
Pesa vivir en un planeta redondo
Pesa pertenecer a un  mundo con estrías
Pesa la peluca que disimula el cáncer
Pesa la belleza
Pesa el milagro, el aburrimiento
Lo sagrado y lo profano
De todas todas, pesa el ser

Dime a dónde voy
Y si amar no es una pérdida de tiempo
...
Maite Dono



Elizabeth a punto de cumplir los siete años



In the waiting room

In Worcester, Massachusetts,
I went with Aunt Consuelo
to keep her dentist's appointment
and sat and waited for her
in the dentist's waiting room.
It was winter. It got dark
early. The waiting room
was full of grown-up people,
arctics and overcoats,
lamps and magazines.
My aunt was inside
what seemed like a long time
and while I waited and read
the National Geographic
(I could read) and carefully
studied the photographs:
the inside of a volcano,
black, and full of ashes;
then it was spilling over
in rivulets of fire.
Osa and Martin Johnson
dressed in riding breeches,
laced boots, and pith helmets.
A dead man slung on a pole
"Long Pig," the caption said.
Babies with pointed heads
wound round and round with string;
black, naked women with necks
wound round and round with wire
like the necks of light bulbs.
Their breasts were horrifying.
I read it right straight through.
I was too shy to stop.
And then I looked at the cover:
the yellow margins, the date.

Suddenly, from inside,
came an oh! of pain --
Aunt Consuelo's voice--
not very loud or long.
I wasn't at all surprised;
even then I knew she was
a foolish, timid woman.
I might have been embarrassed,
but wasn't. What took me
completely by surprise
was that it was me:
my voice, in my mouth.
Without thinking at all
I was my foolish aunt,
I--we--were falling, falling,
our eyes glued to the cover
of the National Geographic,
February, 1918.

I said to myself: three days
and you'll be seven years old.
I was saying it to stop
the sensation of falling off
the round, turning world.
into cold, blue-black space.
But I felt: you are an I,
you are an Elizabeth,
you are one of them.
Why should you be one, too?
I scarcely dared to look
to see what it was I was.
I gave a sidelong glance --
I couldn't look any higher--
at shadowy gray knees,
trousers and skirts and boots
and different pairs of hands
lying under the lamps.
I knew that nothing stranger
had ever happened, that nothing
stranger could ever happen.
Why should I be my aunt,
or me, or anyone?
What similarities--
boots, hands, the family voice
I felt in my throat, or even
the National Geographic
and those awful hanging breasts
held us all together
or made us all just one?
How I didn't know any
word for it how "unlikely". . .
How had I come to be here,
like them, and overhear
a cry of pain that could have
got loud and worse but hadn't?

The waiting room was bright
and too hot. It was sliding
beneath a big black wave,
another, and another.

Then I was back in it.
The War was on. Outside,
in Worcester, Massachusetts,
were night and slush and cold,
and it was still the fifth
of February, 1918.

Elizabeth Bishop.

Otra lectura, no de Elizabeth, está al final de esta página. 
Y aquí, un análisis múltiple y exhaustivo.

Una versión en castellano de Roser Amills Bibiloni:

En la sala de espera 

En Worcester, Massachusetts,
acompañé a Tía Consuelo
a una cita con el dentista
y me senté a esperarla
en la sala de espera del dentista.
Era invierno. Anocheció
temprano. La sala de espera
estaba llena de personas mayores,
catiuscas y abrigos,
lámparas y revistas.
Mi tía estuvo dentro
lo que me pareció una eternidad
y mientras esperaba leí
el National Geographic
(ya sabía leer) y observé
las fotografías con atención:
el interior de un volcán,
negro y lleno de cenizas;
después aparecía vomitando
ríos de fuego.
Osa y Martin Johnson
vestidos con pantalones de montar,
botines y cascos de protección.
Un hombre muerto colgando de un poste
-“Gran Cerdo”, rezaba la inscripción-.
Bebés con las cabezas puntiagudas
enrolladas con vueltas y más vueltas de cuerda;
mujeres negras, desnudas, con los cuellos
enrollados con vueltas y más vueltas de alambre
como el cuello de las bombillas.
Sus senos eran horripilantes.
Leí todo esto sin pausa.
Demasiado turbada para parar.
Y después contemplé la portada:
los márgenes amarillos, la fecha.

De pronto, desde dentro,
surgió un ¡ay! de dolor
-la voz de Tía Consuelo-
ni excesivamente alto ni prolongado.
No me sorprendió en absoluto;
por entonces ya sabía que ella era
una mujer tímida, estúpida.

Tal vez debiera haberme sentido avergonzada,
pero no lo estaba. Lo que me tomó
completamente por sorpresa
fue que había sido yo:
mi voz, en mi boca.
Sin darme cuenta
yo era mi estúpida tía,
yo -nosotras- estábamos cayendo, cayendo,
con los ojos fijos en la portada
del National Geographic,
febrero, 1918.

Me dije: tres días
y tendrás siete años.
Estuve diciendo esto para detener
la sensación de estar cayéndome
del redondo, giratorio mundo
hacia un frío espacio azul marino.
Pero sentí: tú eres un yo,
eres una Elizabeth,
eres una de ellos.
¿Por qué tienes también tú que ser única?
Apenas me atrevía a mirar
para averiguar lo que yo era.
Eché un vistazo de reojo,
-era incapaz de mirar más arriba-
hacia las sombrías rodillas grises,
los pantalones y faldas y botas
y diferentes pares de manos
que yacían bajo las lámparas.
Sabía que nunca había sucedido
nada extraño, que nada
extraño podría suceder jamás.
¿Por qué debía yo ser mi tía,
o yo, o cualquier otra persona?
¿Qué afinidades
-botas, manos, la voz familiar
que había sentido en mi garganta, o incluso
el National Geographic
y esos terribles senos colgantes-
nos mantenían tan juntos
o nos hacían uno solo?
Cuán -no conocía ninguna
palabra para designarlo- cuán “improbable”…

¿Cómo había llegado yo hasta aquí,
igual que ellos, y había oído por casualidad
un grito de dolor que hubiera podido ser
peor y más estridente pero no lo fue?

La sala de espera era luminosa
y estaba demasiado caldeada. Se desvanecía
bajo una gigantesca ola negra,
otra, y otra más.

Entonces regresé.
La Guerra estaba en marcha. Fuera,
en Worcester, Massachussets,
había la noche y la nieve aguada y el frío,
y era aún cinco
de febrero, 1918.

de qué hablamos cuando hablamos de ballenas



Last great American whale

Album: New York (Lou Reed, 1989), written by Lou Reed

They say he didn't have an enemy
his was a greatness to behold
He was the last surviving progeny
the last one on this side of the world

He measured a half mile from tip to tail
silver and black with powerful fins
They say he could split a mountain in two
that's how we got the Grand Canyon

Last great American whale
last great American whale
Last great American whale
last great American whale

Some say they saw him at the Great Lakes
some say they saw him off of Florida
My mother said she saw him in Chinatown
but you can't always trust your mother

Off the Carolinas the sun shines brightly in the day
the lighthouse glows ghostly there at night
The chief of a local tribe had killed a racist mayor's son
and he'd been on death row since 1958

The mayor's kid was a rowdy pig
spit on Indians and lots worse
The old chief buried a hatchet in his head
life compared to death for him seemed worse

The tribal brothers gathered in the lighthouse to sing
and tried to conjure up a storm or rain
The harbor parted, the great whale sprang full up
and caused a hugh tidal wave

The wave crushed the jail and freed the chief
the tribe let out a roar
The whites were drowned, the browns and reds set free
but sadly one thing more

Some local yokel member of the NRA
kept a bazooka in his living room
And thinking he had the chief in his sight
blew the whale's brains out with a lead harpoon

Last great American whale
last great American whale
Last great American whale
last great American whale

Well Americans don't care for much of anything
land and water the least
And animal life is low on the totem pole
with human life not worth more than infected yeast

Americans don't care too much for beauty
they'll shit in a river, dump battery acid in a stream
They'll watch dead rats wash up on the beach
and complain if they can't swim

They say things are done for the majority
don't believe half of what you see and none of what you hear
It's like what my painter friend Donald said to me
"Stick a fork in their ass and turn them over, they're done"

de la extrañeza de vivir y añorar

The Kingdom of Ordinary Time. What the Living Do. The Good Thief. Son los tres títulos de sus libros de poemas, que traduzco como El reino del tiempo corriente, Lo que hacen los vivos y El buen ladrón, de más reciente a más antiguo. Su hermano John murió de SIDA y de ahí salió lo que salió. Pero su mirada, la de la hermana, debía tener una formación previa, por más que ella afirme que la vida y la muerte de él cambió su estética completamente.

What the living do
Johnny, the kitchen sink has been clogged for days, some utensil
     probably fell down there.
And the Drano won’t work but smells dangerous, and the crusty dishes
     have piled up
waiting for the plumber I still haven’t called. This is the everyday we
     spoke of.
It’s winter again: the sky’s a deep, headstrong blue, and the sunlight
     pours through
the open living-room windows because the heat’s on too high in here
     and I can’t turn it off.
For weeks now, driving, or dropping a bag of groceries in the street, the
     bag breaking,
I’ve been thinking: This is what the living do. And yesterday, hurrying
     along those
wobbly bricks in the Cambridge sidewalk, spilling my coffee down my
     wrist and sleeve,
I thought it again, and again later, when buying a hairbrush: This is it.
Parking. Slamming the car door shut in the cold. What you called that
     yearning.
What you finally gave up. We want the spring to come and the winter to
     pass. We want
whoever to call or not call, a letter, a kiss—we want more and more and
     then more of it.
But there are moments, walking, when I catch a glimpse of myself in the
     window glass,
say, the window of the corner video store, and I’m gripped by a
     cherishing so deep
for my own blowing hair, chapped face, and unbuttoned coat that I’m
     speechless:
I am living. I remember you.
Marie Howe

Aquí hay un análisis muy interesante, por si alguien quiere más.

otra visión del estrecho de Mesina, no más optimista

TERMINADO

En medio del temor y las sospechas,
con espíritu agitado y ojos de pavor,
nos consumimos y planeamos cómo hacer
para evitar el seguro
peligro que así terriblemente nos amenaza.
Y sin embargo estamos equivocados, ése no está en nuestro camino:
falsos eran los mensajes
(o no los escuchamos, o no los entendimos bien).
Otra catástrofe, que no la imaginábamos,
repentina, violenta cae sobre nosotros,
y no preparados -de dónde tiempo ya- nos arrebata.

C. Kavafis.
Traducción de Miguel Ángel Castillo

qué fea es la gente, Juan

Take the national express
When your life's in a mess
It'll make you smile
All human life is here
From the feeble old dear
To the screaming child
From the student who knows
That to have one of those
Would be suicide
To the family man
Manhandling the pram
With paternal pride
And everybody sings ba, ba, ba, da
We're going where the air is free
On the national express
There's a jolly hostess
Selling crisps and tea
She'll provide you with drinks
And theatrical winks
For a sky high fee
Mini-skirts were in style
When she danced down the aisle
Back in 63
(Yeah, yeah, yeah, yeah)
But its hard to get by
When your arse is the size
Of a small country
And everybody sings ba, ba, ba, da
We're going where the air is free
Tomorrow belongs to me
When you're sad and feeling blue
With nothing better to do
Don't just sit there feeling stressed
Take a trip on the national express

cosas del ámbar

Alien Vs Predator by Iván Ferreiro on Grooveshark

Quiero llegar a conocerte, conozco un sitio en la ciudad 
donde poder charlar y acercarme a ti y decirte; 
mira mis ojos cambian de color. 

Quiero llegar a conocerte, 
pero por hoy es suficiente 
con hablar de amor y poder bailar, dejarnos llevar, 
electricidad está en el aire y entre tú y yo eternidad, 
y está en el agua, entre los dos. 

Para llegar a conocerme debes buscarme entre la 
gente y sacarme a bailar por toda la ciudad, 
tendrás que hacerme tu baile especial, 
para llegar a conocerme 
debes mirarme suspirar y hacerme sentir diferente, 
mira electricidad. 

Electricidad, está en el aire, 
entre tú y yo eternidad, 
y está en el agua, entre los dos. 
Si me pongo a pensar en los 
dos se me eriza el cabello. 
Sólo una vez voy a decirlo, 
quiero estar aquí. 

Si consigues llevar el compás, pintaré por encima. 
De mí carta... hasta tu escuadra semicírculos 
camino al lugar, ya quiero que se acabe ya 
tan largo camino, camino al lugar, 
ya quiero que se acabe ya tan largo camino, 
mira mis ojos cambian de color. 
Camino al lugar ya quiero que se 
acabe ya tan largo camino, camino al lugar 
ya quiero que se acabe ya tan largo camino.