Anita y Grete

Reconozco que de Grete Stern poco o nada sabía; me sonaba su nombre, sólo eso. Pero en mis manos cayó un libro sobre ella y hoy voy a dejar algo de fotografía suya aquí, que hace tiempo que no lo hago.
Siempre pienso en el contexto histórico de un artista; en el caso de Grete es, una vez más, crucial. Su lado más reivindicativo respecto a la mujer, los fotomontajes, la huida de Alemania, la nacionalización argentina...
Dejo algunas muestras:






Y luego, al hilo de la fotografía de Stern, está esto otro:
Estos días pasados murió Anita Ekberg, actriz, modelo, icono, etc. Leyendo sobre ella -¡cuántas puertas nos abren las necrológicas!-, pues también poco o nada conocía sobre tan insigne mujer, me encontré una buena colección de fotografías de ella, principalmente en la época de mayor esplendor. Entre ellas, estas que siguen, que me parecieron bellísimas. No sé la autoría, y me da que son del Playboy de aquellos años.

Me pregunto qué pensaría Grete, tan reivindicativa, sobre Anita, con la que coincidió históricamente. Y también me pregunto si le hubiese gustado fotografiarla. Qué cosas, los contextos históricos, tan cerca, tan lejos, tan coincidentes, tan divergentes.




oficina preferida

Suena Perfect day en mi oficina favorita. No es perfecta. Es mi preferida.

Just a perfect day
drink sangria in the park
And then later when it gets dark
we go home

Just a perfect day
feed animals in the zoo
Then later a movie too
and then home

Oh, it's such a perfect day
I'm glad I spent it with you
Oh, such a perfect day
You just keep me hanging on
you just keep me hanging on

Just a perfect day
problems all left alone
Weekenders on our own
it's such fun

Just a perfect day
you made me forget myself
I thought I was someone else
someone good

Oh, it's such a perfect day
I'm glad I spent it with you
Oh, such a perfect day
You just keep me hanging on
you just keep me hanging on

You're going to reap just what you sow


cascotes y flores

Rescato correos electrónicos antiguos. Omitiré nombres propios -o ajenos-. Quizás algunos enlaces queden desfasados. Lo demás, a mi entender, merece la pena.

Este es de hace cuatro años y un poco. Dirigido a un alma cómplice no ubicada en ese Madrid descrito.

From: Juan Bay
Subject: cascotes y flores
Date: Tue, 21 Dec 2010 11:31:10 +0000
 
Madrid está gris y decadente. Triste. No la recuerdo así.
Las señales de esta época han hecho mella, se han afianzado y han tomado el cuerpo del paciente.Y el paciente se desmembra.
Las paredes supuran carteles grotescos, actauciones circenses, the freakiest show.
Los soportales albergan cuerpos ateridos cubiertos hasta dejar visible sólo el conducto de entrada de aire, la máquina ventiladora. Estética de alpinismo para la indigencia.
Llueve sin cesar.

En medio de los cascotes surgen flores raras:
 
http://www.6mas1.es/?page_id=11
 
http://www.6mas1.es/?p=672
 
http://www.6mas1.es/?p=719
 
+++++++++++++
 
http://www.bajoelvolcan.es/
 
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http://vivoenbajito.blogspot.com/

la muerte del pájaro

La poesía destruye al hombre...

La poesía destruye al hombre
mientras los monos saltan de rama en rama
buscándose en vano a sí mismos
en el sacrílego bosque de la vida
las palabras destruyen al hombre
¡y las mujeres devoran cráneos con tanta hambre
de vida!
Sólo es hermoso el pájaro cuando muere
destruido por la poesía.


Leopoldo María Panero en "El último hombre", 1984

diluciones

Esteneu la detonació d’aquest
poema; després calleu
i diluïu-lo en el silenci
original.

Extended la detonación de este
poema; después callad
y diluidlo en el silencio
original.

Joan Brossa: Cau de poemes, 1960

Conoces a Joan Brossa, me preguntó hace años en un correo. Y yo guardé ese correo.

eco grafiado

Escorzo de ella

Mientras anochecía, los cristales
estaban empañados.

Se levantó y miró por la ventana,
la frente en el cristal.

Sus nalgas de muchacho
y su espalda aún brillaban en la sombra
mucho, mucho después.

Dónde estamos, qué ha sido
de los dos, de nosotros.

José Luis Piquero

superhéroes de barrio



Tony... Tony. Tony... Tony. Tony... Tony, Curtis.
Tony... Tony. Tony... 
Tony. Tony... Tony, Curtis. 

(Vamos, 
Estos cojones... 
¡agustisinísimo!). 

Me encantan los animales, 
Mis amigos son camellos, sí... 
Me encanta montar a caballo, 
Y pasearme con mi mono Yo... 

Se sale, 
Del deporte también se sale. 
Sin rumbo ni prisa... 

Se sale, 
Del deporte también se sale. 
Podemos ayudarte... 

Los deportistas a mí me han dicho 
Que me he curao como los bichos... 
Pero yo tengo recaídas (¡uy!) 
Si me sigue la policía... 

Se sale, (ay, del coma) 
Del deporte también se sale. 
Sin rumbo ni prisa... 

Se sale, (con coraje) 
Del deporte también se sale. 
Podemos ayudarte... (compadre). 

Sumando, sumando, sumando... (díselo, chiquillo) 
Del deporte me estoy quitando. 
Sumando, sumando, sumando... 
La fatiguita que me está costando. 

(Mira Yo como lo sabe... 
¡óle!).

Ay ... 

Tony... Tony. Tony... Tony. Tony... Tony, Curtis. 
Tony... 
Tony. Tony... Tony. Tony... Tony, Curtis. 

Se sale, 
Del deporte también se sale. 
Sin rumbo ni prisa... (No seas malangel). 

Se sale, 
Del deporte también se sale. 
Podemos ayudarte... (por cojones). 

Se sale, (con coraje) 
Del deporte también se sale. 
Sin rumbo ni prisa... 

Se sale, 
Del deporte también se sale. 
Podemos ayudarte... 

Se sale, 
(mejor una ración de queso) 
Se sale, 
(que un lanzamiento de peso) 
Se sale, 
(su plato de jamón) 
Se sale, 
(que jugar al balón, ¡Maradona!). 

¡Se sale!

hiperglucemia vespertina de domingo



 


No debí saber quién eras,
no debí contar mis penas.
Noviembre es siempre triste
y tú viniste proponiendo guerras.

Qué cosas se te ocurren, tú siempre tan concreta:
y si volvemos a empezar, ¿qué tal?
Yo sin saber dónde mirar, … y tú tan guapa.

Ya verás cómo me olvidas,
y te encuentro en cualquier bar pegando saltos de alegría,
y me dices que lo nuestro no era lo que merecías,
seré cosas que se cuentan, vueltas de la vida.

Que yo te vi primero, sobraba lo demás y cuando menos debo
te vuelves a cruzar, se cae el mundo al suelo,
que tengo lo que tengo, debo lo que debo y quiero lo que quiero.

Como si no hubiera pasado el tiempo y fuera ayer,
voy a acercarme lento esta vez, yo ya sabiendo que te irás,
… y tú tan guapa.

Ya verás cómo me olvidas,
y te encuentro en cualquier bar pegando saltos de alegría,
y me dices que lo nuestro no era lo que merecías
seré cosas que se cuentan, vueltas de la vida.

la grandeza no entiende de límites

con la belleza no se come: manual de contradicciones

Así parece

Acusado por los críticos literarios de realista,
mis parientes en cambio me atribuyen
el defecto contrario;
                      afirman que no tengo
sentido alguno de la realidad.
Soy para ellos, sin duda, un funesto espectáculo:
analistas de textos, parientes de provincias,
he defraudado a todos, por lo visto;
¡qué le vamos a hacer!

Citaré algunos casos:

Ciertas tías devotas no pueden contenerse,
y lloran al mirarme.
Otras mucho más tímidas me hacen arroz con leche,
como cuando era niño,
y sonríen contritas, y me dicen:
                                 qué alto,
si te viese tu padre...,
y se quedan suspensas, sin saber qué añadir.

Sin embargo, no ignoro
que sus ambiguos gestos
disimulan
una sincera compasión irremediable
que brilla húmedamente en sus miradas
y en sus piadosos dientes postizos de conejo.

Y no sólo son ellas.

En las noches,
mi anciana tía Clotilde regresa de la tumba
para agitar ante mi rostro sus manos sarmentosas
y repetir con tono admonitorio:
¡Con la belleza no se come! ¿Qué piensas que es la vida?
Por su parte,
mi madre ya difunta, con voz delgada y triste,
augura un lamentable final de mi existencia:
manicomios, asilos, calvicie, blenorragia.

Yo no sé qué decirles, y ellas
vuelven a su silencio.
Lo mismo, igual que entonces.
Como cuando era niño.
                      Parece
que no ha pasado la muerte por nosotros.

Ángel González

blenorragia.
(Del gr. βλννος 'mucosidad' y -rragia).
1. f. Med. Flujo mucoso ocasionado por la inflamación de una membrana, principalmente de la uretra. Se usa casi exclusivamente refiriéndose a la uretritis gonocócica.

la tres y la ocho

Esta entrada se irá completando por partes; así que de momento, esto, que no es poco:

la pregunta es adónde

La viruta

De unos años a esta parte veo una viruta de luz
a la altura de la fosa izquierda entre la aleta
de la nariz y el ojo, de repente
parece obsesión pero no es obsesión, le hablo
y vuela, por el fulgor
es como un cuchillo. No, no es mariposa, tiene algo
de mariposa pero no es mariposa.

Se instala ahí y duerme, por horas
vibra como cítara, entonces
es cuando recurro al espejo. -A ver, espejo,
le digo, discutamos
esto de la mancha fosfórica. Se ríe el espejo,
me hace un guiño y se ríe el espejo.

Son las privaciones, todo tiene que ver con las privaciones.
Al año de nacer, ya uno quiere irse, la pregunta es adónde
y ahí mismo empieza el juego
de la traslación. Quiero que este ojo sea mano,
patalea uno, pero que no sólo sea mano, que sea aire, eso es
lo que quiero, ser de aire. ¿Cómo el agua
que está en las nubes es de aire?

Así es como se explica la viruta, es que no hay vejez, no
puede haber vejez, venimos llegando.
Donde llegamos, a la hora que sea, venimos llegando.
Cuando lo apostamos todo y lo perdemos venimos llegando.
Al amar, al engendrar venimos llegando, al morir
escalera abajo venimos llegando.

Todo eso sin insistir en la persona, ¿qué es la persona?
¿Quién ha visto a la persona? Claro, hay una cama
y alguien durmió ahí, un poco
de sangre en la ventana, un hoyo
en los vidrios y a un metro, en su letargo, el espejo: el gran espejo
que no tiene reflejo.


Gonzalo Rojas

los ojos de Alejandra

Alejandra aborda un tema parcialmente similar en fondo y forma al de Juan Ramón de ayer. Y aquí no me gustaría quitar tres, ni dos ni uno:

Y sin ira
y sin hora
sin ahora
sin orar
sin arar en la memoria
sin errar en el pasaje de la noche del amor
y del amor a su espera

y nos iremos en un corazón abandonado
y nos iremos en el espacio abierto de tu mirada.

y nos iremos en un corazón que espera
amarrado al borde de un precipicio
no dibujar el itinerario
no usar la pluma
sino cuando hablen los pájaros
nada prever
para que nada no venga
y nos iremos como se va la oscuridad
en la madrugada de las plegarias infantiles.

felicidad de nuestros ojos
ávidos de peligros naturales
será como quien silba junto a un lago
silba el hecho de silbar
o canta el hecho de cantar
(una embarcación de papel atraviesa mi garganta
adentro vogan dos niños mendigos
andrajos audaces para despistar al viento
a la brújula al designio de la noche).



Alejandra Pizarnik

Me gustan sus ojos aunque me duelan. Sus dos puntos negros abismados hacia dentro y hacia fuera. Sus ojos como una Santa Faz del interior de su frontal; ¿o no es ahí donde se ubica el asunto? Pero de las fotos que voy viendo suyas, hoy elegiré una donde el abismo no esté tan presente, donde primen otros elementos, la línea del cuello, la patilla pegada del pelo corto, el arco superciliar, la línea de la nariz, el mentón, la boca sosteniendo el equilibrio imposible. De Julio no diré nada; tampoco de su mano izquierda.


Yo hubiera  deseado conocer a Alejandra; no estar donde Julio, porque ese lugar no habría podido desempeñarlo. Conocerla, aunque ocurriera como con sus ojos ahora.

Por cierto:

abismar.
1. tr. Hundir en un abismo. U. t. c. prnl.
2. tr. Confundir, abatir. U. t. c. prnl.
3. prnl. Entregarse del todo a la contemplación, al dolor,etc.
4. prnl. Am. sorprenderse (‖ conmoverse con algo imprevisto o raro).