no nose club

De aquí:



Y aquí:



We don’t know much about her. We don’t even know her name. What we do know is that the woman who wore the above prosthetic lost her nose in the middle of the 19th century due to a raging case of syphilis.

Y hasta aquí, en una primorosa serie de diez capítulos que me hipnotiza tanto como me despierta la insaciable curiosidad.
El camino, claro, puede ser recorrido al revés, que es en realidad como yo lo hice.



Si queréis más sobre rinoplastias, monogamias y sífilis, aquí tenéis otros primores.

monumentalidad

La biografía de Aleksandr, otra maravilla que desconocía. Ha habido momentos leyéndola que me tronchaba. Murió relativamente joven: la hipocondría llevada al rigor es lo que tiene.
La de Alexis tampoco es manca, aunque carece de los matices tan ricos que presenta el ruso. Cruzar del XIX al XX rodeado de quien lo hizo supone un bagaje de categoría difícilmente igualable.
Alexis está aquí, enlazado, ya que el vídeo no tiene autorización para incrustarse -sí tiene una excelente calidad: 720p-. Parece ser, dice alguien que debe entender, que el tipo hace una versión demasiado libre de la partitura original. Viendo las fotos del búlgaro de nacimiento, no me extraña.
Yo la descubrí por un bis que el otro día este señor se calzó a sus 82, después de hacerse entera la de Sergei R. de las variaciones sobre un tema de Paganini y unas cuantas más en el Monumental de Madrid. Algo tendrá que ver Emma en esto: magnífica su alusión a la entrevista feminista.








Hay quien se pregunta si el ruso hacía un guiño al nocturno de Chopin con la nomenclatura. Ahí va también, por si acaso.



Para acabar, a modo de guiño, de aquí a Grieg hay un paso. Y a los finlandeses lanzando cócteles Mólotov a los rusos en la Guerra de invierno, y por tanto dándole nombre al  cóctel, otro. Ya Sibelius se adelantó a finales del XIX y vino a decirlo: Carelia. Demasiado cerca su istmo de San Petersburgo.

el bazo: ese órgano

esplín.
(Del ingl. spleen, bazo, hipocondría).
1. m. Melancolía, tedio de la vida.

hipocondría.
(De hipocondrio).
1. f. Med. Afección caracterizada por una gran sensibilidad del sistema nervioso con tristeza habitual y preocupación constante y angustiosa por la salud.

lunes de luz

Frío y un cielo limpio. Café con leche y pantalla de ordenador. 1735.  Allegro, Adagio y Allegro:

Vladimir

No dejo de fascinarme por la estética de este personal, acentuada aquí por el contraste con la música.
Parece ser que la pieza no es realmente de Caccini (s. XVI), sino de un ruso del XX que le daba por quedar en la sombra y en la pobreza: Vladimir Vavilov. Perplejo me quedo.

pastor

Los primeros diez minutos, de antología.

don Joaquín

Una de las primeras letras de canción que me aprendí de memoria. Tardío fui.
Y la siguiente, una de las que más me gustan. Novela negra cheli.

Huyendo del frío busqué en las rebajas de enero
Y hallé una morena bajita que no estaba mal,
Cansada de tanto esperar el amor verdadero
Le dio por poner un anuncio en la prensa local.
"absténganse brutos y obsesos en busca de orgasmo",
No soy dado a tales excesos, así que escribí,
"te puedo dar todo -añadía- excepto entusiasmo",
Nos vimos tres veces, la cuarta se vino a dormir.
Apenas llegó
Se instaló para siempre en mi vida.
No hay nada mejor
Que encontrar un amor a medida.
Como otras parejas tuvimos historias de celos,
Historias de gritos y besos, de azúcar y sal,
Un piso en atocha no queda tan cerca del cielo
Y yo, la verdad, nunca he sido un amante ideal.
Y contra pronóstico han ido pasando los años,
Tenemos estufa, dos gatos y tele en color,
Si dos no se engañan, mal pueden tener desengaños...
Emociones fuertes? buscadlas en otra canción.
Apenas llegó
Se instaló para siempre en mi vida,
No hay nada mejor
Que encontrar un amor a medida.

***********

Me adelantó un talón de setecientas,
más gastos, sin contar otras quinientas
en fichas del casino.
Mi último tren llegaba con retraso,
así que decidí aceptar el caso
de la rubia platino.

Yo era un huele-braguetas sin licencia,
quemado en la secreta por tenencia,
extorsión y líos de faldas.
Estaba, como buen ex-policía
a sueldo de un pez gordo que sabía
cubrirse las espaldas.

Ninguna zorra vale ese dinero,
pensé, mientras dejaba mi sombrero
nuevo en el guardarropa.
Cantaba regular, pero movía
el culo con un swing que derretía
el hielo de las copas.

Cuando salió, por fin, del reservado
sentí que las campanas del pasado
repicaban a duelo.
La última vez que oí esa melodía
me recetaron tres años y un día,
más iva en la modelo.

Para jugar al black jack y ser un duro,
andar escaso de efectivo
es igual que pretender envidar
con un farol al futuro.
No por casualidad
me temen en los casinos.
Me daban diez de los grandes por el caso
de la rubia platino.

Los besos que te dan las chicas malas
salen más caros cuando los regalan
y huelen a fracaso,
pero el croupier me echaba cartas buenas
y la rubia platino era morena,
y el caso era un gran caso.

En un bistró, del puerto de Marsella
nos fuimos devorando, entre botella
y botella de oporto:
-los que pusieron precio a mi cabeza-
Le dije exagerando su belleza,
- se habían quedado cortos-

Puede que me estuviera enamorando,
porque antes del café cambié de bando,
de hotel y de sombrero.
Mi viejo puso un cuarto con dos camas,
fingiendo que la dama era una dama
y su hijo un caballero.

Ni siquiera, señores del jurado,
padezco, como alega mi abogado,
locura transitoria.
Disparé al corazón que yo quería,
con premeditación, alevosía
y más pena que gloria.

Para jugar al black jack y ser un duro,
andar escaso de efectivo
es igual que pretender envidar
con un farol al futuro.
No por casualidad
me temen en los casinos.
Me daban diez de los grandes por el caso
de la rubia platino.

Para volver a ser alguien, en el ambiente,
necesitaba un par de buenos clientes,
algo para mis vicios y un despacho decente,
no dan para comer las putas del barrio chino,
todos los lunes no me encargan el caso
de la rubia platino.


Para no ser un cadáver, en el tranvía,
aparte de tener gramática parda
hay que saber, que las faldas, son una lotería;
con luz de gas brilló mi lámpara de Aladino...
me daban diez de los grandes
por el caso de la rubia platino. 

in memoriam, querido, ahora que tú y yo

Dialogo de Ruptura

Para leer a dos voces,
imposible por supuesto.

—No es tanto que ya no sepamos
—Sí, sobre todo eso, no encontrar
—Pero acaso lo hemos buscado desde el día en que
—Tal vez no, y sin embargo cada mañana que
—Puro engaño, llega el momento en que uno se mira como
—Quién sabe, yo todavía
—No basta con quererlo, si además no hay la prueba de
—Ves, de nada vale esa seguridad que
—Cierto, ahora cada uno exige una evidencia frente a
—Como si besarse fuera firmar un descargo, como si mirarse
—Debajo de la ropa ya no espera esa piel que
—No es lo peor, pienso a veces; hay lo otro, las palabras cuando
—O el silencio, que entonces valía como
—Sabíamos abrir la ventana apenas
—Y esa manera de dar vuelta la almohada buscando
—Como un lenguaje de perfumes húmedos que
—Gritabas y gritabas mientras yo
—Caíamos en una misma enceguecida avalancha hasta
—Yo esperaba escuchar eso que siempre
—Y jugar a dormirse entre nudos de sábanas y a veces
—Si habremos insultado entre caricias el despertador que
—Pero era dulce levantarse y competir por la
—Y el primero, empapado, dueño de la toalla seca
—El café y las tostadas, la lista de compras, y eso
—Todo sigue lo mismo, se diría que
—Exactamente igual, sólo que en vez
—Como querer contar un sueño que después de
—Pasar el lápiz sobre una silueta, repetir de memoria algo tan
—Sabiendo al mismo tiempo cómo
—Oh sí, pero esperando casi un encuentro con
—Un poco más de mermelada y de
—Gracias, no tengo

Julio Cortázar

Irantzu y la belleza

Ya va alargando el día un poco. Las siluetas de las montañas eran aún visibles casi a las siete. Domingo. Fútbol y tambores en el parque.

La música, el cine, tienen su mitología. Anoche pensaba en mis iconos masculinos y femeninos en el cine actual. En música, este que escribe tiene en un altar a esta que canta. La mitificación tiene esas cosas.

Cada día trato de acertar por dónde saldrás.
Eso es tanto como adivinar qué nos va a pasar.

Has estado, hace tiempo, algo raro por momentos.
Me pregunto algo inquieta qué nos va a pasar.

No recuerdo cuándo decayó la conversación
ni el punto en que dices tú que algo cambió.

Sin embargo, mientras tanto, yo me guardo la esperanza
y las cosas que en la plaza nos dijimos hoy.

Ahora que te vas pediré perdón y dirás que no
y estará muy bien, ya sabes por qué.
Yo me esconderé, ahora que te vas
ya no saldré más, dime para qué, si no te voy a ver.

Sin embargo, mientras tanto, yo me guardo la esperanza
y las cosas que en la plaza nos dijimos hoy.

Ahora que te vas pediré perdón y dirás que no
y estará muy bien, ya sabes por qué.
Yo me esconderé, ahora que te vas
ya no saldré más, dime para qué, si no te voy a ver.

Cuando pase el tiempo conocerás a alguien más
y me olvidarás, y es que es lo normal.
Aunque nos dé rabia siempre ocurre igual
y nos esforzarnos en disimular.

ritmos circadianos

Una letra primorosa. Un vídeo a la altura: ingenioso y elegante -sólo un pero: el final en la meca de la cultura...-. Tres aproximaciones: la de estudio, la del vídeo, y la grabada con la sinfónica de Murcia -minuto 35:50-, aquí, colgada en 2011.



Por el día nos encierran en sus jaulas de cemento 
y aprendemos del león. 
Por las noches atrapamos corazones asfixiados 
y disparos en su honor. 

Mírame, soy feliz, tu juego me ha dejado así. 
Consumir, producir, la sangre cubre mi nariz. 
No sé dónde quedó el rumor que nos vio nacer, 
pagó la jaula al domador. 

Dilatamos las pupilas en encuentros con sirenas 
con las piernas de neón. 
Y blasfemamos por dios, 
prometemos por vos. 

Machacamos nuestros cuerpos prietos por un sueño de cartón. 
Mírame, soy feliz, tu juego me ha dejado así. 
Disfrazar, seducir, ponerme guapo para ti. 

No sé dónde quedó el rumor que nos vió nacer, 
pagó la jaula al domador. 
Mírame, soy feliz. 

Mírame, tu juego me ha dejado así. 
Mírame, ¿qué hago aquí? 
Mírame, tu juego me ha dejado así. 

No sé qué fue de aquel rumor que nos vio crecer

siendo la carne del león. 
Mírame, soy feliz, tu juego me ha dejado así. 
Engañar, seducir, ponerme guapo para ti. 

No sé dónde quedó el rumor,pagó la jaula al domador. 
Mírame, soy feliz. 
Mírame, tu juego me ha dejado así...


predicción zurda

Los buenos poetas son todos zurdos. Escriban con la mano que escriban, lo hacen desde el lado imprevisto del mundo y del lenguaje. A veces desde el lado inexplicable también. En 1990 un ictus paralizó la mitad derecha del cuerpo de Tomas Tranströmer, afectado de afasia desde entonces. La paradoja es que en 1974 había escrito estos versos: "Entonces llega el derrame cerebral: parálisis en el lado derecho / con afasia, solo comprende frases cortas, dice palabras / inadecuadas". Forman parte de Bálticos, un largo poema en el que la geología se mezcla con la genealogía.

El resto del artículo, de Javier Rodríguez, del pasado octubre de 2011, está aquí.

papa papusa

Leo sobre los autores y quedo anonadado de su precocidad. Tristemente, Roberto Emilio también fue precoz en abandonar este mundo -27 años-:

Enrique Domingo Cadicamo (Luján, Provincia de Buenos Aires, 15 de julio de 1900 - 3 de diciembre de 1999) fue un poeta y escritor argentino, autor de la letra de numerosos tangos. Usó también, además de su nombre, los seudónimos de Rosendo Luna y Yino Luzzi.

El primer tango escrito por Cadícamo fue "Pompas de jabón", con música del pianista y compositor Roberto Emilio Goyeneche o Goyheneche, y que fue el primero de los que le grabó Carlos Gardel. Casualmente, también fue el autor del tango "Madame Ivonne", último que Gardel grabó en Argentina, antes de emprender su última gira, el 6 de noviembre de 1933.

Para desentrañar la letra, aquí hay un diccionario de lunfardo en esta maravillosa página sobre tango.

Pebeta de mi barrio, papa, papusa,
que andás paseando en auto con un bacán,
que te has cortado el pelo como se usa,
y que te lo has teñido color champán.
Que en lo peringundines de frac y fuelle
bailás luciendo cortes de cotillón
y que a las milongueras, por darles dique,
al irte con tu "camba", batís "allón".

Hoy tus pocas primaveras
te hacen soñar en la vida
y en la ronda pervertida
del nocturno jarangón,
pensá en aristocracias
y derrochás tus abriles...
¡Pobre mina, que entre giles,
te sentís Mimí Pinsón...!

Pensá, pobre pebeta, papa, papusa,
que tu belleza un día se esfumará,
y que como todas las flores que se marchitan
tus locas ilusiones se morirán.
El "mishé" que te mima con sus morlacos
el día menos pensado se aburrirá
y entonces como tantas flores de fango,
irás por esas calles a mendigar...

Triunfás porque sos apenas
embrión de carne cansada
y porque tu carcajada
es dulce modulación.
Cuando implacables, los años,
te inyecten sus amarguras...
ya verás que tus locuras
fueron pompas de jabón.

23 de flujo y reflujo

El título: Deshielo al mediodía. La editorial, la  de pronto llegará la nieve, se siente en el aire: Nordica libros, primorosa. El individuo poeta -dice él que poeta no es sustantivo, sino adjetivo-, Tomas Tranströmer, uno con biografía de las que yo creía desaparecidas por mor de los tiempos que corren. Error mío.
Empecé al revés la publicación. Antes de leer el artículo que esta mañana colgué, estaba pergeñando esto. Algunas casualidades.

Música lenta

El edificio está cerrado. El sol entra por las ventanas 
y calienta la parte superior de los escritorios 
que son tan fuertes como para cargar el peso del destino del hombre. 

Estamos afuera hoy, junto a la extensa y ancha ladera. 
Muchos llevan ropas oscuras. Uno puede estar al sol y cerrar los ojos 
y sentir cómo es soplado lentamente hacia adelante. 

Rara vez vengo hasta el agua. Pero ahora estoy aquí, 
entre grandes piedras con espaldas pacíficas. 
Piedras que lentamente han caminado hacia atrás desde las olas.

De Tañidos y huellas (1966).

En la Europa profunda

Yo, casco oscuro que flota entre dos puertas de esclusas, 
descanso en la cama del hotel, mientras alrededor despierta la ciudad. 
La alarma silenciosa y la luz gris penetran 
y me suben lentamente hasta el próximo nivel: la mañana. 

Horizonte escuchado. Algo quieren decir, los muertos. 
Fuman pero no comen, no respiran pero les queda voz. 
Voy a apurarme por las calles, como uno de ellos. 
La catedral ennegrecida, pesada como una luna, hace flujo y reflujo.

De Para vivos y muertos (1989) 

Su traductor, el poeta uruguayo Roberto Mascaró.