El título: Deshielo al mediodía. La editorial, la de pronto
llegará la nieve, se siente en el aire: Nordica libros, primorosa. El
individuo poeta -dice él que poeta no es sustantivo, sino adjetivo-, Tomas
Tranströmer, uno con biografía de las que yo creía desaparecidas por mor de los
tiempos que corren. Error mío.
Música lenta
El edificio está cerrado. El sol entra
por las ventanas
y calienta la parte superior de los escritorios
que son tan fuertes como para cargar el peso del
destino del hombre.
Estamos afuera hoy, junto a la extensa y ancha
ladera.
Muchos llevan ropas oscuras. Uno puede estar al
sol y cerrar los ojos
y sentir cómo es soplado lentamente hacia
adelante.
Rara vez vengo hasta el agua. Pero ahora
estoy aquí,
entre grandes piedras con espaldas pacíficas.
Piedras que lentamente han caminado hacia atrás
desde las olas.
De Tañidos y huellas (1966).
En la Europa profunda
Yo, casco oscuro que flota entre dos
puertas de esclusas,
descanso en la cama del hotel, mientras
alrededor despierta la ciudad.
La alarma silenciosa y la luz gris penetran
y me suben lentamente hasta el próximo nivel: la
mañana.
Horizonte escuchado. Algo quieren decir, los
muertos.
Fuman pero no comen, no respiran pero les queda
voz.
Voy a apurarme por las calles, como uno de
ellos.
La catedral ennegrecida, pesada como una luna,
hace flujo y reflujo.
De Para vivos
y muertos (1989)
Su traductor, el poeta uruguayo Roberto
Mascaró.