Ferdinand Lyle es un extravagante y genial personaje de Penny Dreadful, un respiradero por donde se cuela muy ocasionalmente el humor. Está interpretado por este señor, Simon Russell, uno más de la colección de abrumadores actores que posee la serie. Representa uno de mis personajes favoritos. Hasta el nombre es certero.
The 7.39, miniserie o película larga
partida en dos, a elegir. Lo que cuenta, nada nuevo bajo el sol. A David M. le
ocurre algo de difícil solución que ya percibí en The Driver: le sobra finura;
una hipertrofia que palía en la medida de lo posible pero que en determinados
personajes produce una anomalía, un decalaje entre fondo y forma. No cuela que
sus personajes sean monótonos, anclados en la rutina, la inercia y el estatismo
y sus movimientos corporales sean los que son; en la misma serie, a Ian Hart no
le ocurría, por poner un espejo. Por lo demás, maravilloso. Pero Olivia es más
aún; tengo la sensación de que adonde llega ella ya sólo la guía la intuición,
el intangible del animalismo, lo no adquirible si no se tiene de partida. Ya lo
pensé -y lo dejé por escrito- en The night manager, donde cada una de
sus apariciones era un regalo.
La serie tiene
algunos diálogos para marco. Dejo uno corto que se me quedó anclado en
algún lugar del dolor:
- We´ll go to London and we´ll be like
tourists or something.
- Ok, we´ll be tourists.
Llevo varios días hablando casualmente de cómo poder conseguir la
mirada ajena en la propia ciudad. Like
tourists in your own London, San Cristóbal, Alicante, Madrid, Santa Cruz,
Murcia, wherever.
Al azar suena la que sigue de Vainica y quedo automáticamente prendado. No es de extrañar lo de Guille, al que dejo también en la misma entrada pese a la baja calidad de la grabación; más que nada por el guiño de estar mirando al mismo lugar donde otros miran sin saber que el punto de fuga es compartido.
No tiene solución No hay más carbón Ni tampoco astillas Voy a quemar Sin compasión la última silla Es sepulcral El frío boreal Frío infernal Doy diente con diente Y para mi mal Hoy viene mi primer cliente
Primor de la naturaleza Ella es muy bella y Me trae de cabeza Me hace sufrir
Quiere que pinte su retrato Pobre aprendiz de pintor Tan novato Me puede salir Un garabato
No tiene solución Ya no hay carbón Me hallo en un brete Voy a quemar
Sin compasión mi caballete Por el ventanal Se me cuela el vendaval Falta un cristal Sopla el Guadarrama Viento glacial Mal se presenta el panorama
Ella imagina su retrato Venus Envuelta en tul con un gato Azul ultramar
Ella imagina su retrato Venus En exhibición sin recato Me va a hacer pasar Muy malos ratos
Ella imagina su retrato Venus Envuelta en un tul con un gato Me va a hacer llorar La, la, la...
El mundo de los secundarios, esa devoción
que tengo.
Criticas, aquí
y aquí.
Flojea al final; lástima, pero da igual:
hay imperfecciones que están estupendamente llevadas. El despliegue de medios de Ian es apabullante. Acorde con su inteligencia:
There’s no point going to work if you’re not having a laugh. There are times you can’t just sit around having a laugh when you’ve got to concentrate on a certain thing, but we did have fun. The people I worked with were lovely - the director and producer – everyone. It was a joy to go to work.
1. tr. Dicho
de un ave: Abrir la cola separando las plumas.
espadaña
Der. de espada.
1. f.
Estructura mural de un edificio que se prolonga verticalmente y acaba en punta,
con huecos para colocar las campanas.
2. f.
Planta herbácea, de la familia de las tifáceas, de metro y medio a dos metros
de altura, con las hojas en forma casi de espada, el tallo largo, a manera de
junco, con una mazorca cilíndrica al extremo, que después de seca suelta una especie
de pelusa o vello blanco, ligero y muy pegajoso.
Del libro Amistar. Unas horas después de mantener la conversación pertinente al respecto, se lo dan a uno por escrito. ¿Quién se lo da? ¿El cosmos, el karma, el universo, la energía, dios, las ondas gravitacionales, los puentes de hidrógeno? ¿O Ks? Los acontecimientos, como tantas cosas, precipitan.
Si me daba vueltas la cabeza, tendía a sospechar, por mi inclinación a lo terrible, cualquier fatalidad.
Podía no ser nada y podía ser un cáncer, tenía el alma en vilo por el miedo a la desgracia.
Pero el cirujano de guardia resultó ser tan atractivo, me curó de todos los males y se convirtió en mi marido.
Hay que ver qué difícil es adivinar lo que nos depara el porvenir.
Hay que ver qué tonta he sido siempre, qué le vamos a hacer. Pronto descubrí que el matrimonio no me iba a hacer feliz.
El iba presumiendo de sus infidelidades y, en las dificultades, yo más sola que la una.
Pero fue en mi lecho de muerte que me percaté de mi suerte, ahora voy camino del cielo donde ya no volveré a verte.
Hay que ver qué difícil es adivinar lo que nos depara el porvenir.
¿Has pensando alguna vez las vueltas que da el mundo? Nadie sabe en qué consiste eso de la suerte.
Suerte, azar, casualidades, siempre estáis en mis oraciones. Cruzo calles y avenidas y nunca me encuentro bien. Lo que tengo ya no lo quiero, lo que quiero lo he vuelto a perder.
Otra vuelta de tuerca, otro fallo, otra despedida, y son muchas, 5 tal vez. No consigo saber lo que he hecho, qué es lo que les pasa, Dios mío, ¿qué voy a hacer?
Voy a comprarme un libro que me diga que hago mal. O mejor meterme en el cine y llorar y llorar hasta el final.
Otro fin de semana sin nada que valga la pena, y la pena la conozco bien. No consigo encontrarme y tampoco sé bien si es muy tarde, sólo sé que esta vez no voy a caer.