andemos todavía

Respecto a la pérdida de su hijo, que subyace en algunos de sus, para mí, más bellos poemas, aquí y aquí.

Alrededor de la hembra solar aún sigue girando oscuro el universo. (Centro)

Tú duermes en tu noche sumergido. Estás en paz. Yo araño las heladas paredes de tu ausencia, los muros no agrietados por el tiempo que no puede durar bajo tus párpados. Ceniza tú. Yo sangre. Leve hoja tu voz. Pétreo este canto. Tú ya no eres ni siquiera tú. Yo, tu vacío. Memoria yo de ti, tenue, lejano, que no podrás ya nunca recordarme. (In pace)

Pájaro del olvido
jamás te tuve más cierto en mi memoria.

Vuelvo ahora
desde no sé qué sombra
al día helado del otoño en esta
ciudad no mía, pero al fin tan próxima,
donde el sol de noviembre tiene
la última dureza
de lo que ya debiera
morir.
¿Y es éste el día
de mi resurrección?

Las hojas arrastradas por el viento
apagan nuestros pasos.

Llego y ni siquiera sé muy bien quién llega
ni por qué fue llamado a este convite
tantos años después.

(Comparición)

Se llena a veces el mundo de tristeza.

Los armarios de luna con la imagen de un niño
navegan en la noche.
                    El viento llora
como animal herido,
solo bajo las nubes.
Los blancos lirios de la  primavera
nadie podría ahora recordarlos.
                                Baja
tumultuoso el río
opaco de las sombras.

Piedras. Norte. Estalla
lejos la luz, muy lejos.

Andemos todavía.
(Días de invierno de 1993)

José Ángel Valente

es tan inútil…

Bastantes años después, con mucho amor y algo de sobrecogimiento, he vuelto a leer La soledad era esto, de Juan José Millás:

El día estaba despejado. A esas horas, el sol entraba por la terraza del salón reduciendo los muebles y las cosas a su pura función. 

**************

—¿Tu crees que somos vulgares?

Enrique pareció ponerse en guardia, pero Elena calculó por el brillo de sus ojos y por el descenso que habían sufrido sus párpados que el canuto había comenzado a hacer estragos en su inteligencia. Finalmente respondió:

—Tú nunca has sido vulgar.

—Te pregunto por nosotros, no por mí.

—No hemos sido vulgares gracias a ti.

—¿Tú eres vulgar entonces?

—Yo quiero ser vulgar desde hace mucho tiempo —respondió Enrique con un tono que estaba entre la amargura y el resentimiento.

—¿Por qué? —insistió Elena.

—Porque deseo ser feliz.

*****************************


La carta de Enrique es muy fría, aunque quizá mi actitud no mereciera otra cosa, y en ningún momento he tenido la tentación de contestarla, ya que una de las decisiones que he tomado ha sido la de no volver a hablar, nunca, con quien no me entienda. Es tan inútil…

****************************

Hoy es domingo y las personas y las cosas delatan la condición festiva del día. Siempre temí las tardes de los domingos, pues parecían un paréntesis de la propia vida, una especie de suspensión de las coordenadas en las que solemos actuar. Ahora que no tengo coordenadas, que he perdido todos los puntos de referencia, la tarde del domingo me parece un lugar para el descanso.

**********************

Me he cortado el pelo, lo llevo muy corto, como una chica joven que vi en una revista. Me lo mojo todos los días, cuando me ducho, y se me seca enseguida. Pensé que debía hacerlo antes de ocupar mi nueva casa para completar la transformación. Soy otra.

Juan en su imaginación

Al año nos conocimos
haciendo flanes de arena;
bien pronto nos descubrimos:
tu eras nene y yo era nena

En el verano segundo,
escapamos de la yaya
siguiendo una cucaracha,
y descubrimos que el mundo
no era solo nuestra casa

Tiempo de sol,
zapatitos de charol
Tiempo de luz,
yo de rosa y tu de azul
Tiempo de sol,
capotita de almidón
tiempo de luz,
yo de rosa y tu de azul

En una tarde de estío,
al cabo de algunos años,
descubrimos el suspiro
con un sentimiento extraño

Piedras y árboles del río
Piedras y árboles del río
todavía estan grabados
por nuestras manos de niños,

Corazones dibujados
con tu nombre y con el mío,
dos corazones flechados,
del primer amor heridos

Tiempo de sol...

Inclemente impertinente
hizo el tiempo su labor
nunca dura cosa buena;
descubrimos de repente
con sentimiento y con pena;
se deshizo nuestro amor
como los flanes de arena

Tiempo de sol...



Astro rutilante de la gran pantalla,
fascinante y cínico play-boy de playa,
campeón olímpico con diez medallas,
hábil político donde los haya,
magnífico varón,
vencedor mítico de mil batallas:
así era Juan en su imaginación
que le hacía olvidar su condición
para escapar y despegar de su rincón
y despegar de su rincón
para poder volar, volar, volar,
triunfar, brillar.
Lóbrego rincón de una portería
donde no entra el sol y nunca es de día
triste habitación húmeda y sombría
sin ventilación
un brasero de picón en la camilla
por toda calefacción
así vivía Juan con su imaginación,
que le hacía olvidar su condición
para escapar y despegar de su rincón
y despegar de su rincón
para poder volar, volar, volar,
para olvidar.
Lóbrego rincón de una portería
coros sollozantes de necias vecinas
uniéndose al son de un carraspeante transistor
simplemente María
Poderosa fantasía la de Juan,
que, aún así, podía escuchar el mar
en un caracol pintado en purpurina
y volar tras la procesión de golondrinas
pegadas a la pared verde veronés
bajo la mirada divina de un sagrado corazón
bajo la mirada doliente
de las ánimas del purgatorio,
bajo la mirada anodina de
sus padres en el desposorio
él, sentado, ceño fruncido,
ella, de pies, tras su marido,
dueño y señor,
contemplándose a si mismo
disfrazado de angelito
alas de algodón
el día de su primera comunión
cuando aún creía que será,
como el Barón Rojo,
un héroe de la aviación,
antes de tirarse por el balcón y quedarse cojo…
volar, volar, volar.

qué es un escándalo

Notes on a Scandal is about something deeply unlovely in human nature rarely explored by poets, or novelists, or film-makers: the explosive combination of desire and social envy.

El resto de esta magnífica crítica está aquí.

best theater in town

De la misma pasta. Pasta excelsa:

- Hey. Do you wanna go to the football game?

- Absolutely not.

- Surprised you even come to this stuff. It's so lame.

- It's the opposite of lame, Syd. It's theater. It's live theater.

Westinghouse Memorial High School on a Friday night.

Bring it in! What could be more tragic?

More Shakespearean?

Think about it.

The moment the lights come up on Hamlet, you know it's not gonna end well.

Take, uh... Mr. Bradley Lewis.

His best case scenario is, what, managing some regional insurance sales company?

Where he gets to, I don't know, call the shots on Employee of the Month?

I mean, these are the people that will actually attend the five, ten, 20-year reunion, because, aside from this, nothing else all that noteworthy is gonna happen.

This is as good as it gets for them.

And I like watching 'em, like Hamlet, when everything goes to shit in the end... and everyone dies.

It's the best theater in town.

eso era el recuerdo

Lotófagos

Estábamos en un desierto confrontados con nuestra propia imagen que no reconociéramos. Perdimos la memoria. En la noche se tiende un ala sin pasado. Desconocemos la melancolía y la fidelidad y la muerte. Nada parece llegar hasta nosotros, máscaras necias con las cuencas vacías. Nada seríamos capaces de engendrar. Un leve viento cálido viene todavía desde el lejano sur. ¿Era eso el recuerdo?


La soledad se puebla de fantasmas de papel y de paja, de retratos de nadie, de láminas metálicas, de páginas desnudas donde nada está escrito. El frío arrasa la memoria y ya empezamos a no ser, el frío que desciende del lado más aciago de la noche donde se inicia la consumación. Y no podemos recordar a quién habíamos amado. Pregunto ¿dónde estás? Pero ni siquiera yo mismo sabría quién puede responder. Llamo a todas las puertas. La única que se abre es la sola que no conoce el perdón.


José Ángel Valente

qué ingenuidad

Casi que podría haber cerrado el cuaderno con aquella entrada de hace meses, finales de junio, premonitoria sin yo saberlo. Lo retomo, sin embargo, con una suerte de intriga respecto a mis intenciones, que desconozco en este lunes de octubre con agua en el aire que no termina de precipitar. Pues eso.

Me gusta cómo se mueve Santi cuando termina de cantar. Y sus ojos de niño triste, mucho. 

De repente viene agosto y ves
Que hay agua en el asfalto
Lo sé, no es real
El minutero en estos días es
Como el vecino al que no puedes ver
Un gris funcionario
Tambien te veo a ti y son
Días idoneos para practicar
El contraespionaje
Por tu ciudad
Barcelona se disfrazará
De poblado de modernidad
Los nativos intentaremos
Ser más amables
Y a una distancia prudencial
Oigo una voz que es familiar
Dice: "¡ven a verme! "
Cuando al fin llego
Ya no esta
Me deja escrito en un portal
"Soy la vida, imbécil"
Septiembre vendrá a buscarme
Y aún no sé la lección
Sobre saber comportarse al nacer
Y en el adiós
Vi decandencia entre la multitud
Y a gente super lánguida llevar su cruz
Y al sátiro del quinto c
Diciendo que la gente es tan impenetrable
Tenia ideas para huir de aqui
Maniobras de escapismo
¡Qué ingenuidad!
Soñaba con poder lograr
Vivir del cuento a una buena edad
Sin que asomara ni una cana de impaciencia
Y a una distancia prudencial
Oigo una voz que es familiar
Grita: "¡no te acerques! "
Cuando al fin llego
Ya no esta, me deja escrito
Ella es real
Es la vida, imbécil
Septiembre vendrá a buscarme
Y aún no sé la lección
Sobre saber comportarme
Al nacer y en el adiós
No me resigno a contemplar
El mundo desde un cine
A cielo abierto
De argumento muy corriente
Aparqué mi voluntad
Y frente a mi dos hombres
La robaron
Fue una noche haciendo un puente
Si, era real, era la vida, imbecil
Septiembre vendrá a buscarme
Y aun no se la lección
Sobre saber comportarme al nacer
Y en el adiós


Miren es rara. Quizás solo es que le va la psiquiatría, Nick Cave y es de Fuenterrabía, que ya es un paquete. Xoel dulcifica todo, como siempre.

Podría pasarme la vida lamiéndome las heridas
Y aún no cicatrizarían
Mejor me levanto y salgo de este estéril letargo
Y vuelvo a empezar a empezar a creer que hay alguna opción de ganar
No me importa si eres listo o idiota
Te voy a querer igual
Si apareces ahora mismo entre los peces
Te voy a perdonar cualquier pecado mortal
Podría por fin demostrarse que todo es un sinsentido
Y aún no existirían los caminos
Podría hacerme leer la mano seis veces al año
Y aún no sabría dónde ir
No me importa si eres listo o idiota
Te voy a querer igual
Si apareces ahora mismo entre los peces
Te voy a perdonar cualquier pecado mortal
Veremos cine italiano
O si prefieres cine francés
Nos buscaremos las cosquillas
Las agotaremos en un mes
Toda mi ambición es verte
Es enredar la noche de ayer
Mi casa vacía es tu casa vacía y yo
Te voy a querer
No me importa si eres listo o idiota
Te voy a querer igual
Si apareces ahora mismo entre los peces
Te voy a perdonar cualquier pecado mortal
Me conformaré con ver la vida pasar
Nada de esto será trascendental

éramos fardos de materia viva

La molicie, de Julio Ramón Ribeyro

Mi compañero y yo luchábamos sistemáticamente contra la molicie. Sabíamos muy bien que ella era poderosa y que se adueñaba fácilmente de los espíritus de la casa. Habíamos observado cómo, agazapada, en las comidas fuertes, en los muelles sillones y hasta en las melodías lánguidas de los boleros aprovechaba cualquier instante de flaqueza para tender sobre nosotros sus brazos tentadores y sutiles y envolvernos suavemente, como la emanación de un pebetero.

Había, pues, que estar en guardia contra sus asechanzas; había que estar a la expectativa de nuestras debilidades. Nuestra habitación estaba prevenida, diríase exorcizada contra ella. Habíamos atiborrado los estantes de libros, libros raros y preciosos que constantemente despertaban nuestra curiosidad y nos disponían al estudio. Habíamos coloreado las paredes con extraños dibujos que día a día renovábamos para tener siempre alguna novedad o, por la menos, la ilusión de una perpetua mudanza. Yo pintaba espectros y animales prehistóricos, y mi compañero trazaba con el pincel transparentes y arbitrarias alegorías que constituían para mí un enigma indescifrable. Teníamos, por último, una pequeña radiola en la cual en momentos de sumo peligro poníamos cantigas gregorianas, sonatas clásicas o alguna fustigante pieza de jazz que comunicara a todo lo inerte una vibración de ballet.

El texto completo está aquí.

Aquí está leído, aunque no me gusta su interpretación.

Tenía veintinada años cuando lo escribió, en Madrid, adonde había llegado becado.

Nabokovia faga excisicosta: Habla, memoria

"She wanted to be a nurse in some famished Asiatic country; I wanted to be a famous spy."

The vibration in my ears is not longer their receding bells, but only my old blood singing. All this still, spellbound, enthralled by the moon, fancy’s rear-vision mirror. The snow is real, though, and as I bend to it and scoop up a handful, sixty years crumble to glittering frost-dust between my fingers. 

La vibración que notan mis oídos ya no es la de las campanillas de esos trineos que se alejan, sino, solamente, la del canturreo de mi vieja sangre. Todo está tranquilo, hechizado, encantado por la luna, por ese espejo retrovisor de la fantasía. La nieve es real, sin embargo, y cuando me inclino hacia ella y cojo un puñado, sesenta años se desmenuzan entre mis dedos hasta quedar reducidos a centelleante polvo helado.

Vladimir Nabokov en Speak, Memory.

Escribe María Ramiro Martín aquí:

Frente a la indiferencia y a la muerte se opone la pasión, que entra en conflicto con la justicia; la intensidad de Humbert no es justa y ni su pasión ni su crimen son aceptables, pero es en el campo de la escritura, en el habitat cuidadosamente articulado por Nabocov, donde su intensidad alcanza la justicia poética.

Vistas las dos películas, ni la del 62 ni la del 97 entran donde propone el libro. Que no entre la última no me sorprende: no le otorgo la capacidad a su director. Que no lo hiciera la antigua, es de documental: bien lo explica Jairo aquí. Eso sí, me maravillan Jeremy y Dominique.

Por último, Marta nos hace un regalo con su artículo. Un regalo sanguinario:

“And do you recall the thunderstorms of our childhood? Frightful thunder over the verandah — and at once the most azure aftermath and on everything: diamonds?”

Aquí está manuscrito por el propio Vladimir.

las calles de Glasgow

Adoro a Tom, recién descubierto por mí ahora (sí, ya sé...). Pero lo adoro a sus cuarenta, tras el paso por los infiernos, tras la caída y el renacimiento. Veo una y otra vez las actuaciones de la calle: flota su niño y, con él, el niño de los demás.


Oriente Medio

 


Paso muchas horas frente a esa pizarra. Y más que pasaría. Veo películas, obras de teatro, cuadros, cante flamenco, satélites de amor, cosechas, a sangre fría, caldo de chivo.
No me falló el olfato el primer día que me trajeron, casi de pasada. De los mejores bares en los que haya estado, y llevo unos cuantos.

Callos a la manera de Oporto 

Un día, en un restaurante, fuera del espacio y del tiempo,
me sirvieron el amor como callos fríos.
Delicadamente dije al encargado de la cocina
que los prefería calientes,
que los callos (y eran a la manera de Oporto) nunca se comen fríos.

Se impacientaron conmigo.
Nunca se puede tener razón, ni en un restaurante.
No comí, no pedí otra cosa, pagué la cuenta
y me fui a dar una vuelta por la calle.

¿Quién sabe lo que quiere decir esto?
Yo no lo sé, y pasó conmigo…

(Sé muy bien que en la infancia de todo el mundo hubo un jardín,
particular o público, o del vecino.
Sé muy bien que el que jugáramos era lo propio de él.
Y que la tristeza es de hoy.)

Lo sé de sobra,
pero si yo pedí amor, ¿por qué entonces me trajeron
callos a la manera de Oporto fríos?
No es plato que se pueda comer frío,
pero me lo trajeron frío.
No reclamé, pero estaba frío,
nunca se puede comer frío, pero vino frío.

Poesías de Alvaro de Campos, Fernando Pessoa

Hello, is it me you're looking for?

No sabría decir si es buena o no, pero sí que hay que verla. Tiene algún momento soberbio, como la conversación  acerca de la última canción que hayas escuchado y en la cual la vampira responde el Hello del inefable Lionel Richie. El vídeo de Lionel no lo cocnocía. Pues eso, inefable.
El título de la película me encanta, por cierto. El reparto es magnífico. La música, apropiadísima. La ambientación, excelente. Y a ella, mi cuello.