The Balcony
It was a night like this, at the end of
summer.
We had rented, I remember, a room with a
balcony.
How many days and nights? Five,
perhaps–no more.
Even when we weren’t touching we were
making love.
We stood on our little balcony in the
summer night.
And off somewhere, the sounds of human
life.
We were the soon to be anointed
monarchs,
well disposed to our subjects. Just
beneath us,
sounds of a radio playing, an aria we
didn’t in those years know.
Someone dying of love. Someone from whom
time had taken
the only happiness, who was alone now,
impoverished, without beauty.
The rapturous notes of an unendurable
grief, of isolation and terror,
the nearly impossible to sustain slow
phrases of the ascending figures–
they drifted out over the dark water
like an ecstasy.
Such a small mistake. And many years
later,
the only thing left of that night, of
the hours in that room.
Louise Glück
El balcón
Era una noche como esta, al final del verano.
Habíamos alquilado, lo recuerdo, un cuarto con balcón.
¿Cuántos días y noches? Cinco, tal vez... no más.
Hasta cuando no nos tocábamos estábamos haciendo el amor.
Salíamos a nuestro pequeño balcón en la noche de verano.
Y lejos, en algún lugar, los sonidos de la vida humana.
Éramos monarcas que pronto serían coronados,
con la mejor disposición hacia nuestros súbditos. Debajo,
el sonido de una radio, un aria que entonces no conocíamos.
Alguien muriendo de amor. Alguien a quien el tiempo le había quitado
la única felicidad, que había quedado sola,
empobrecida, sin belleza.
Las arrobadoras notas de un dolor insoportable, de aislamiento y terror,
las lentas frases de la melodía ascendente, figuras casi imposibles de sostener,
flotaban sobre el agua negra
como un éxtasis.
Un error tan pequeño. Y muchos años más tarde,
lo único que quedó de esa noche, de las horas en esa habitación
Traducción de Mirta
Rosemberg
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