dolores


El dolor de cabeza que me proteje cada noche, que nubla la vista y me quita las ganas de beber, de beber fantasías y recuerdos excitantes, y nada más excitante que trabajar en tus caricias. Por amor al comercio voy a cruzar ese puente, por amor al comercio voy a cuidar ese dolor. De palabras, tabaco, teléfono y alcohol, alcohol que me han prohibido mil veces en un mes, un mes en el que te has olvidado de que existo y más que existir lo que hago es campar por ahí. Por amor al comercio voy a cruzar ese puente, por amor al comercio voy a cuidar ese dolor.

mercurial

SILENCIO: ESPEJO TRABAJANDO

Soy ese intervalo de misterio entre el azogue y yo,
entre mi mano que afeita al espejo y la mano del espejo
que acuesta recortes de papel sobre mi cara cortada.
Como si, cubierto de sellos, mi rostro fuera a ser enviado
sin remite ni acuse de recibo a otro espejo extranjero:
al retrovisor de una moto que huye del verano de Roma,
o al estanque que copia un poema y un jardín en Kyoto,
o al cristal de una librería parisina en Rue de la Bûcherie
o, quizás, de unas gafas de sol de una mujer sombría
que espera el amor o los sortilegios del otoño,
sola en la terraza del café A Brasileira de Lisboa.
Como si mi piel, cosechadas ya sus penumbras,
fuera a viajar vacía al otro lado de las cosas
donde, dicen, siempre llueve en un idioma secreto
y conviven intactas todas las ausencias.

Jesús Jiménez Domínguez

frutas de temporada

jinjolero.
(De jínjol).
1. m. Azufaifo.

azufaifo.
1. m. Árbol de la familia de las Ramnáceas, de cinco a seis metros de altura, con tronco tortuoso, ramas ondeadas, inclinadas al suelo y llenas de aguijones rectos, que nacen de dos en dos, hojas alternas, festoneadas y lustrosas, de unos tres centímetros de largo, y flores pequeñas y amarillas. Su fruto es la azufaifa.

jínjol.
(Del lat. zizy̆phus, y este del gr. ζίζυφος).
1. m. Azufaifa.

azufaifa.
(Del ár. hisp. azzufáyzafa, este del arameo zūzfā, y este del gr. ζίζυφον).
1. f. Fruto del azufaifo. Es una drupa elipsoidal, de poco más de un centímetro de largo, encarnada por fuera y amarilla por dentro, dulce y comestible. Se usaba como medicamento pectoral.

saturnismo sin Pb

En mi anterior cuaderno ya colgué esta canción pero no abordé la letra. Ocurre muchas veces que cuando la música es tan potente y el idioma no es el propio es fácil no reparar en la letra. Con Stevie sucede esto mucho: su musicalidad es enorme y la letra queda relegada a un segundo plano, cuando no al ostracismo. Craso error.
He aquí Saturno, una canción coescrita entre el propio Stevie y Michael Sembello que apareció en un álbum titulado Songs in the key of life en 1976; un álbum increíble por la calidad que atesora. Con esta entrada retomo el cuaderno tras el paréntesis veraniego y su espacio de calor y bicicleta.
Y sí, este Saturno, la California de los Beach B., el ET o los encuentros en la tercera fase de Steven S., el Marte de David B.: variaciones de una misma idea. Bienvenido final del verano que ya llegaste y todos partiremos, dúo dinámico de nuestro verano azul en el que llueve un aguacero, epílogo de una época donde un barco varado es una nave espacial y una grutas en el mar los anillos de un planeta casi en el borde exterior de nuestro sistema solar. Planea Vangelis en un hovercar.

Saturn by Stevie Wonder on Grooveshark

Packing my bags-going away 
To a place where the air is clean 
On Saturn 
There's no sense to sit and watch the people die 
We don't fight our wars the way you do 
We put back all the things we use 
On Saturn 
There's no sense to keep on doing such crimes 

There's no principles in what you say 
No direction in the things you do 
For your world is soon to come to a close 
Through the ages all great men have taught 
Truth and happiness just can't be bought-or sold 
Tell me why are you people so cold 

I'm...... 
Going back to Saturn where the rings all glow 
Rainbow, moonbeams and orange snow 
On Saturn 
People live to be two hundred and five 
Going back to saturn where the people smile 
Don't need cars cause we've learn to fly 
On Saturn 
Just to live to us is our natural high 

We have come here many times before 
To find your strategy to peace is war 
Killing helpless men, women and children 
That don't even know what they are dying for 
We can't trust you when you take a stand 
With a cold expression on your face 
Saying give us what we want or we'll destroy 

I'm...... 
Going back to Saturn where the rings all glow 
Rainbow, moonbeams and orange snow 
On Saturn 
People live to be two hundred and five 
Going back to saturn where the people smile 
Don't need cars cause we've learn to fly 
On Saturn 
Just to live to us is our natural high

paréntesis canicular

Me voy a tomar unas vacaciones. Dejo un relato de postre o de aperitivo, según se entienda, como final de andadura antes del verano o como preludio antes de la vuelta en el otoño. Que los disfrutéis, el relato y el paréntesis.

Mil hojas, de Sławomir Mrożek.

Retiramos con cautela la capa de ceniza volcánica, debajo de la cual había algo. Asomó la forma de una cabeza humana con gafas. Gracias a las propiedades de la tierra volcánica, se había conservado perfectamente como si estuviera moldeada en yeso.
—Parece un japonés —afirmó el profesor, que era el arqueólogo más eminente del siglo XLVI.
Desnudamos al japonés hasta la cintura. Entre las manos petrificadas, sostenía una cámara petrificada.
—Todo cuadra —dijo el profesor—. Dinastía Nikon, un modelo automático con visor láser, finales del siglo XXXI.
Un metro y medio por debajo del japonés, encontramos el fósil de un hombre obeso con pantalones cortos y equipado también con una cámara.
— Una Asai, primera mitad del siglo XXVII.
— Es decir, otro japonés.
—No, la cámara es japonesa, pero el hombre no. Es un europeo de la zona de Baviera.
Tres metros mas abajo, una sorpresa. Un autobús entero de dos plantas, con un váter químico. Casi sesenta figuras sentadas, tomando instantáneas con cámaras japonesas a través de las ventanillas. El autobús y los pasajeros: todo petrificado. El profesor se frotó las manos.
—El hallazgo más importante del Demókratos tardío. La prueba irrefutable de que la hipótesis según la cual, bajo una capa de residuos industriales provenientes de la Europa del Este, existió en el Norte una civilización llamada escandinava, es verdadera.
— ¿Cómo lo sabe?
— Muy sencillo. El autobús lleva matrícula de Estocolmo.
Debajo de los excursionistas descubrimos a alguien de finales del siglo XX a quien el profesor identificó como un forastero oriundo de Detroit, Michigan. Llegó a esta conclusión utilizando el método deductivo. No era posible identificar el hallazgo como ninguna otra cosa, de modo que tenía que ser aquello. Además, podían apreciarse huellas de la deuda soberana en el surco frontal superior.
El americano sostenía con ambas manos una cámara japonesa.
— Aquí hay una mano adicional —observé.
— ¿Dónde?
— En el bolsillo de trasero.
Separamos las cenizas. La mano pertenecía a un joven de facciones mediterráneas, también petrificado.
— Una situación típica de la cultura meridional —constató el profesor—. La convexidad del bolsillo indica que este contenía una cartera. Todo parecía indicar que la catástrofe ocurrió muy inesperadamente. Y usted ¿qué opina?
— Creo que fueron sepultados.
— Sí, en los intervalos de tiempo que corresponden a las sucesivas erupciones del Vesubio. Primero, en las postrimerías del siglo XX, el americano. Luego, uno tras otro, los demás. La última catástrofe tuvo lugar hace mil años.
— Pero ¿que hay debajo del americano?
— Pompeya. La antigua ciudad romana del siglo V antes de Cristo destruida por una erupción del volcán en el siglo primero de la era cristiana. A finales del siglo XX un turista americano estaba fotografiando Pompeya, cuando el Vesubio volvió a entrar en erupción y lo enterró vivo. Pasados unos siglos lo desenterraron y se convirtió en una atracción turística. Hasta que los que lo fotografiaban también quedaron sepultados. Al cabo de un tiempo, fueron descubiertos, y otros turistas vinieron a fotografiarlos. Estos también quedaron enterrados. El japonés es uno de los sepultados por última erupción. Hace quince siglos que el Vesubio está inactivo. ¡¿ Pero qué hace usted?!
— Tomar unas instantáneas. Nadie ha fotografiado todavía esta ultima atracción turística. Yo seré el primero.
Antes de que el profesor tuviera tiempo de arrebatarme la cámara, el Vesubio echó la primera humareda.


el viaje

The trip no es una película, pero tiene el formato de película y se puede ver en cines. Yo la recomiendo encarecidamente y es imprescindible verla en versión original.
Estos son algunos de sus hilarantes y sublimes momentos con sus correspondientes ilaciones.

doble jota en los altares

Os decía el otro día día que empezaba a escribir en un periódico digital. Aún no sabía cómo archivarían los artículos. Ahora ya está claro. Están dentro de la categoría Ad líbitum. Lo dejo ya en la columna de la derecha del blog, enlazado.
Aquí tenéis el segundo. 

según Brueghel

Landscape with the fall of Icarus

According to Brueghel
when Icarus fell
it was spring

a farmer was ploughing
his field
the whole pageantry

of the year was
awake tingling
near

the edge of the sea
concerned
with itself

sweating in the sun
that melted
the wings' wax

unsignificantly
off the coast
there was

a splash quite unnoticed
it was
Icarus drowning.

William Carlos Williams

El dichoso cuadro de Brueghel, con Ícaro en situación comprometida, lo tenéis con muy buena resolución aquí.

Paisaje con la Caída de Ícaro

Según Brueghel
cuando Ícaro cayó
era primavera

un labrador araba
su campo
todo el esplendor

del año estaba
despierto
hormigueando

al borde del mar
ocupado
en sus asuntos

sudando al sol
que derritió
la cera de las alas

algo insignificante
cerca de la costa
hubo

un chapoteo casi inadvertido
era
Ícaro ahogándose.

Traducción de Jordi Doce

una antigua inclinación humana por confundir

Unos cuantos extractos de Jaime y un poema suyo que hace tiempo que portaba  en mi mochila. En la emocional.

"El problema en mí se agrava porque soy todo menos espontáneo; existe un hiato intelectual que percibo demasiado bien entre el que me siento siendo y el que me siento ser y comportarse. Este es un simulacro tan calculado y deliberado del otro, una imitación falsa de tanta falsedad que el original acaba por resultarme también sospechoso. Más o menos como si Narciso se disfrazara de sí mismo para poseerse, lo que entra ya en el dominio de las fantasmagorías eróticas fetichistas: la satisfacción es imposible y la autodegradación inevitable."
Retrato de un artista, J. G. B.

"A qué la máscara y el disfraz cuando sólo se habla de uno mismo".
J. G. B. Prólogo. Quatro Quartets. De T. S. Eliot.

RIBERA DE LOS ALISOS

Los pinos son más viejos.
                                         Sendero abajo,
sucias de arena y rozaduras
igual que mis rodillas cuando niño,
asoman las raíces.
Y allá en el fondo el río entre los álamos
completa como siempre este paisaje
que yo quiero en el mundo,
mientras que me devuelve su recuerdo
entre los más primeros de mi vida.

Un pequeño rincón en el mapa de España
que me sé de memoria, porque fue mi reino.
Podría imaginar
que no ha pasado el tiempo,
lo mismo que a seis años, a esa edad
en que el dormir descansa verdaderamente,
con los ojos cerrados
y despierto en la cama, las mañanas de invierno,
imaginaba un día del verano anterior.
                                                            Con el olor
profundo de los pinos.
Pero están estos cambios apenas perceptibles,
en las raíces, o en el sendero mismo,
que me fuerzan a veces a deshacer lo andado.
Están estos recuerdos, que sirven
nada más para morir conmigo.

Por lo menos la vida en el colegio
era un indicio de lo que es la vida.
Y sin embargo, son estas imágenes
—una noche a caballo, el nacimiento
terriblemente impuro de la luna,
o la visión del río apareciéndose
hace ya muchos años, en un mes de septiembre,
la exaltación y el miedo de estar solo
cuando va a atardecer—,
antes que otras ningunas,
las que vuelven y tienen un sentido
que no sé bien cuál es.
                                    La intensidad
de un fogonazo, puede que solamente,
y también una antigua inclinación humana
por confundir belleza y significación.

Imágenes hermosas de una historia
que no es toda la historia.
Demasiado me acuerdo de los meses de octubre,
de las vueltas a casa ya de noche, cantando,
con el viento de otoño cortándonos los labios,
y de la excitación en el salón de arriba
junto al fuego encendido, cuando eran familiares
el ritmo de la casa y el de las estaciones,
la dulzura de un orden artificioso y rústico,
como los personajes
en el papel de la pared.

Sueño de los mayores, todo aquello.
Sueño de su nostalgia de otra vida más noble,
de otra edad exaltándoles
hacia una eternidad de grandes fincas,
más allá de su miedo a morir ellos solos.
Así fui, desde niño, acostumbrado
al ejercicio de la irrealidad,
y todavía, en la melancolía
que de entonces me queda,
hay rencor de conciencia engañada,
resentimiento demasiado vivo
que ni el silencio y la soledad lo calman,
aunque acaso también algo más hondo
traigan al corazón.
                              Como el latido
de los pinares, al pararse el viento,
que se preparan para oscurecer.

Algo que ya no es casi sentimiento,
una disposición
de afinidad profunda
con la naturaleza y con los hombres,
que hasta la idea de morir parece
bella y tranquila. Igual que este lugar.

Jaime Gil de Biedma

comienzo de andadura

He empezado a colaborar con un periódico digital murciano, El pajarito, escribiendo artículos de opinión. Hasta que tenga claro cómo me van a archivar los artículos, los enlazaré directamente desde aquí. Este es el primero. 

recogiendo hogares

tronera.
(De trueno).
1. f. Abertura en el costado de un buque, en el parapeto de una muralla o en el espaldón de una batería, para disparar con seguridad y acierto los cañones.
2. f. Ventana pequeña y angosta por donde entra escasamente la luz.
3. f. Juguete de papel plegado de modo que, al sacudirlo con fuerza, por la parte recogida sale detonando.
4. f. En las mesas de trucos y de billar, cada uno de los agujeros o aberturas para que por ellos entren las bolas.
5. f. coloq. El Salv. y Ven. Hueco o agujero grande.

6. com. coloq. Persona de vida disipada y libertina.

tratado de pérdidas



Yo tenía un botón sin ojal, un gusano de seda,
medio par de zapatos de clown y un alma en almoneda,
una hispano olivetti con caries, un tren con retraso,
un carné del Atleti, una cara de culo de vaso,
un colegio de pago, un compás, una mesa camilla,
una nuez, o bocado de Adán, menos una costilla,
una bici diabética, un cúmulo, un cirro, una strato,
un camello del rey Baltasar, una gata sin gato,
mi Annie Hall, mi Gioconda, mi Wendy, las damas primero,
mi Cantinflas, mi Bola de Nieve, mis tres Mosqueteros,
mi Tintín, mi yo-yo, mi azulete, mi siete de copas,
el zaguán donde te desnudé sin quitarte la ropa.
Mi escondite, mi clave de sol, mi reloj de pulsera,
una lámpara de Alí Babá dentro de una chistera,
no sabía que la primavera duraba un segundo,
yo quería escribir la canción más hermosa del mundo.
Les presento a mi abuelo bastardo, a mi esposa soltera,
al padrino que me apadrinó en la legión extranjera,
a mi hermano gemelo, patrón de la merca ambulante,
a Simbad el marino que tuvo un sobrino cantante,
al putón de mi prima Carlota y su perro salchicha,
a mi chupa de cota de mallas contra la desdicha,
mariposas que cazan en sueños los niños con granos
cuando sueñan que abrazan a Venus de Milo sin manos.
Me libré de los tontos por ciento, del cuento del bisnes,
dando clases en una academia de cantos de cisne,
con Simón de Cirene hice un tour por el monte Calvario,
¿qué harías tú si Adelita se fuera con un comisario?
Frente al cabo de poca esperanza arrié mi bandera,
si me pierdo de vista esperadme en la lista de espera,
heredé una botella de ron de un clochard moribundo,
olvidé la lección a la vuelta de un coma profundo.
Nunca pude cantar de un tirón
la canción de las babas del mar, del relámpago en vena,
de las lágrimas para llorar cuando valga la pena,
de la página encinta en el vientre de un bloc trotamundos,
de la gota de tinta en el himno de los iracundos.
Yo quería escribir la canción más hermosa del mundo.