Juan José se ha convertido en un ser imprescindible:
No sé qué
En uno de los pasillos del supermercado me encuentro de frente con un
conocido al que no me apetece saludar. Tampoco a él le apetece saludarme a mí,
de modo que ambos, de manera automática, fingimos recibir una vibración
procedente del móvil, que desenfundamos a la vez para perder nuestra mirada en
su pantalla mientras, casi rozándonos, nos cruzamos sin vernos. ¿Habrá él
percibido mi respiración como yo la suya? Mi carro de la compra está casi
completo, así que para evitar un nuevo encuentro en el laberinto de estanterías
me dirijo a las cajas, pago y salgo.
Ya en elparking,a punto de arrancar el coche, me entra
un mensaje en el móvil. Es del conocido al que acabo de evitar. Dice que se ha
cruzado en el súper con alguien que se parecía a mí y que el encuentro le ha
provocado ganas de verme. ¿Comemos un día de estos?, concluye. Reflexiono unos
instantes. Si le respondo que a mí me ha sucedido lo mismo, coloco, como sin
duda pretende, las cartas bocarriba: los dos hemos fingido no vernos, ja, ja,
ja. Pero no me apetece entrar en ese juego que intuyo un poco siniestro.
Decidido a demorar la respuesta, arranco el coche y vuelvo a casa.
Al día siguiente, todavía sin haber
contestado, me entero por una tercera persona de que el viejo conocido murió
ayer, de un infarto masivo, precisamente cuando abandonaba el supermercado.
Acudo al tanatorio, me asomo a ver el cadáver y observo que tiene uno de los
párpados, el derecho, ligeramente levantado. Un ojo incierto me observa a
través de la rendija. Al darle el pésame, uno de sus hijos me comenta que ha
revisado el móvil de su padre y ha visto el mensaje sin respuesta. Pensaba
responderle hoy, me excuso, y salgo a la calle confundido. Ha ocurrido algo,
pero no sé qué.
Una suerte de modorra de media tarde nos lleva a la cama. No hay que preocuparse de la luz que declina una hora prematuramente. Hay un despertar con remoloneo, una conciencia de que el de al lado entró también a medias en la vigilia y una demora en el uso del neocórtex. La siguiente escena es un móvil con un cable del cual salen dos auriculares: uno para tu oreja derecha y otro para la mía izquierda. Suena un tema que repetimos una y otra vez. A cada escucha cambiamos el auricular. A veces una cabeza apoya en un hombro. En alternancia. Visto calzoncillos azules. Tú, bragas blancas y una camisa también blanca y muy ajada. De follar ni hablamos.
Federico rompió el aparato. Escribe la obra en el 1930, lo matan seis años después, quedan en posesión de la verdad los de la careta, y la obra, El público, a galeras a remar. Si la hubieran podido quemar lo hubieran hecho. Qué terrible la historia de la humanidad en estas vertientes. Leo que se estrenó allá por 1986. Post mortem es un eufemismo. En la obra aparece la figura del pastor bobo soltando por su boca todo, todito, todo; como total es un pastor y es bobo, pues legitimación al canto para decir lo que no se puede decir abiertamente. Que si surrealismo, que si metáfora, que si metonimia, que si sinécdoque, que si tal y cual; pero Morente, que imagino que todos esos términos le traían al fresco, Deo gratias, entendió a su manera el asunto y junto con los granaínos lagartijeros, en 1996, es decir, 66 años después, puso las cosas en su sitio, en el que a Federico y al flamenco les correspodía. A Federico como la fiera desatada que fue y al flamenco, fuera de su jaula. Todos entendimos cuando aquel disco cayó en nuestras manos, cada uno desde su lugar de conocimiento, que algo fuera de lo común había sido parido. Muchos años después seguimos maravillados: con Federico y con aquel Omega. Y apesadumbrados constatando cuán cruento puede llegar a ser el ser humano. En la grabación en directo se aprecia claramente, pese a la poca calidad de la misma, que don Enqrique está en otro sitio y así lo asumen los seis que lo acompañan, pendientes de por dónde va a salir, de qué ve, qué luces son esas, qué máscaras negras, qué Europas, que puto y absoluto disparate alucinógeno.
[Solo del pastor bobo]
Cortina azul.
En el centro, un gran armario lleno de
Caretas blancas de diversas expresiones. Cada Careta tiene su lucecita
delante. El Pastor Bobo viene por la derecha. Viste de pieles bárbaras y lleva
en la cabeza un embudo lleno de plumas y ruedecillas. Toca un aristón y danza
con ritmo lento.
EL PASTOR.
El pastor bobo guarda las caretas.
Las caretas
de los pordioseros y de los poetas
que matan a las gipaetas
cuando vuelan por las aguas quietas.
Careta
de los niños que usan la puñeta
y se pudren debajo de una seta.
Caretas
de las águilas con muletas.
Careta de la careta
que era de yeso de Creta
y se puso de harinita color violeta
en el asesinato de Julieta.
Adivina. Adivinilla. Adivineta
de un teatro sin lunetas
y un cielo lleno de sillas
con el hueco de una careta.
Balad, balad, balad, caretas.
(Las
Caretas balan imitando las ovejas y alguna tose.)
Los caballos se comen la seta
y se pudren bajo la veleta.
Las águilas usan la puñeta
y se llenan de fango bajo el cometa,
y el cometa devora la gipaeta
que rayaba el pecho del poeta.
¡Balad, balad, balad, caretas!
Europa se arranca las tetas,
Asia se queda sin lunetas
y América es un cocodrilo
que no necesita careta.
La musiquilla, la musiqueta
de las púas heridas y la limeta.
(Empuja
el armario, que va montado sobre ruedas, y desaparece. Las Caretas balan.) Federico García Lorca
Listen, I've been drinking
As our house lies in ruin.
I don't know what I'm doing
Alone in the dark
At the park or at the pier,
Watching ships disappear in the rain.
The world's just bones.
The world is black stones dressed up in the rain
With no place to go but home-
Just like Nance.
On a night like this, why, she's pro-stars, pro-sky.
All lit up and sick of fighting
Beneath the diseased lighting of the discotheque at night.
It don't mean a thing. It never means a thing.
It don't mean a thing. It never means a thing.
It's got that swing.
I've seen it all. I've seen it all.
Magnolia's a girl. Her heart's made of wood.
As apocalypses go, that's pretty good.
Sha-la-la, wouldn't you say?
Please remove your spurs.
Come to think of it, remove your antlers.
Haven't seen you for ages.
I still fly into rages at the mention of your name,
Christine White.
I think about you often, off in the desert,
Laughing your head off in the Forest of the Night.
Say a prayer for the light.
So now I live well. I live in the mine.
I'm still slinging mud at the towers all the time.
I took a walk
And threw up in an English Garden.
I was born in the North, but my father's from the South.
Love is a political beast with jaws for a mouth. I don't care!
You're upset- and have every right to be.
Regretfully, you decline.
Every night was a waste of time.
Every night. Every night. Every night.
You were on the side of good.
I was inside of the sea's guts,
A crumbling beauty trapped in a river of ice.
A crumbling beauty trapped in Paradise,
Oh yes, it was Paradise!
The tide comes in and the tide goes out again.
I suppose this is the kind of thing we see every day.
The tide comes in. The tide goes away.
Oh, the tide comes in. Yeah, the tide. Yes, the tide.
A ransom note written on the night sky above
Reminds me what-in-particular about this wine I love.
Like a punctured beast, better-off dead,
Compliments going to my head:
La-da-da, la-da-da!
And speaking of my mind (the Sunflower),
And speaking of a world turning sour on you,
I was twenty years old in 1992.
I was bathed in golden sunlight, alright?
I was ripped on dope. You were a ray of sunshine.
I was a hopeless romantic. You were swine.
You've got to spend money to make money.
You've got to stop calling me "honey".
Oh world! You fucking explosion that turns us around!
The searchlight slumps over, so sick of the night,
And the kids on the boats, busted in the shipyard
Going down, down, down, down, down, down, down.
You traveled light (all night, every night),
To arrive at the conclusion
Of the world's inutterable secret,
And you shut your mouth.
I've seen it all. I've seen it all. I've seen it all.
Free and easy. Gentle. Gentle.
The wind through the trees makes you mental for me.
Nancy, in a state of crisis, on a cloud.
Soon.
Soon.
Y en las antípodas de las anteriores entradas, esta en la que aparece el bueno de Eric. Se puso malo de solemnidad por su diabetes no diagnosticada, lo ingresaron y como era músico de jazz lo trataron por abuso de drogas: con dos pelotas; total, que se murió y punto. Pá no echar gota. Al parecer Eric no tomaba estupefacientes ni nada de lo de la época. Resultado: se murió de los primeros -36 años-. Cada uno se muere de lo que puede.
Lo del bass clarinet es de una marcianez propia de quien lo toca; lo de Mingus es de león sabedor de que tiene en su grupo a la perla rara y delicada; y lo del grupo entero es de patio de cole, como dios manda. El público asistente es de ciencia ficción visto ahora: Noruega, 1964. Si en la anterior entrada tenemos a los dos imberbes que ya han deconstruido el funk, la disco y hasta el pop, me pregunto quién cogerá este jazz y lo pondrá patas arriba, con casco retrofuturista, claro.
Me despierto con
dos cosas resonando en mi cabeza aún no ubicada ni en tiempo ni en forma. Una
es la voz de Germán en uno de sus temas más lúgubres de aquellos dos discos
iniciales; lúgubre, decía, no tanto por la música, que también, sino por la
letra. El verso inicial abre la puerta directamente a la catástrofe cuando entra la música: caballero,
hay que cerrar... Está casi al final de un disco que se edita en el ´84, así
que calculo que cuando yo la escuché debería tener 16 o 17 años. Edades raras
para fijarse en semejantes asuntos. O no.
Ayer me enseñaron el documental cuyo tráiler está abajo. Acabé
viéndolo maravillado. Los buenos documentales me fascinan. Este habla de dos
chavales muy precoces, muy talentosos y muy innovadores; pero también habla, y
ahí te quiero ver, del proceso creativo, de la coherencia, de cómo las
industrias se lo llevan todo por delante y de cómo poder hacerle frente a ello:
con dos cascos retrofuturistas, homenaje a un cine, a una música y a un todo
que ellos llevan en vena y ya no existe: la de los setenta y aledaños traseros.
Quien me lo enseñó tiene 17 y ayer lo vio dos veces. Edades raras para
fijarse en semejantes asuntos. O no.
Y si así fuera daría la vida
por un solo abrazo, una caricia perdida.
Nos fundiremos los dos en un cuerpo
sellando ante todos nuestro amor eterno.
-Caballero, hay que cerrar.
-Pórtese conmigo, fíeme otra mas.
-Ya esta bien por esta noche,
váyase ahora a
descansar.
Tiene una mujer en
casa esperando verle llegar.
-Mala esposa es la que ni a su marido deja acercar.
Y así todas las noches,
desafiando al Santísimo
entre arcadas de lo bebido
y convulsiones nerviosas.
La misma jodida esquina
donde almacenan las bolsas
que recogen hombres de otro mundo
siendo el solo el único testigo.
Meto los faldones en el pantalón.
Me aliso el cabello, tarareo una canción.
El colegio de la cría, el alquiler, el televisor...
Hace tanto tiempo que no hacemos el amor!
No será que se lo hace con otro?
Ese mismo a quien el otro día
puso la mejor de sus sonrisas
mientras de rabia yo me contenía.
Que ha quedado de ese amor jurado
"te querré siempre mientras viva"
antes de escupirme, tirado
y recluirme por siempre en olvido.
A oscuras tanteo por la habitación
llegando hasta el lecho guiado por su respiración.
Un cuerpo desnudo alimenta una pasión,
un rostro marchito falto de expresión.
Clava cruelmente sus uñas en mi mejilla
y cacarea como una poseída.
La abofeteo hasta dejarla rendida.
Deshecha en lagrimas no aplaca mi ira.
Qué ha quedado de ese amor jurado
"te querré siempre mientras viva"
antes de escupirme, tirado
y recluirme por siempre en olvido.
El ensayo preentrega de premios es ya un espectáculo. Ya he comentado muchas veces que tienen el sentido del show business desarrollado como ningunos, ese que a su vez el dúo premiado trata de que no se les lleve por delante. El respeto y veneración con el que todos tratan a Stevie me resulta conmovedor, aunque mi sempiterno rey está para una más que decorosa retirada, tonelajes no incluidos. Lo del otro rey, Paul, pues lo suyo, fantoche ubicuo. Y el enlace con el As de Wonder, pues también lo suyo, wondeful.
Quizá se dio cuenta que había sido lo que había sido. Un poeta del pop maravilloso, más que una estrella del rock o ese icono estúpido que se convierte en estrella de la música. Germán escribía canciones que daban gritos. Algunos aterradores, otros obscenos y profundos, palabras que se mataban a besos, pero siempre volaban como los pájaros de 'A Santa Compaña'.
Con todo, nunca se rindió. Cuando no estaba cuidando de su padre enfermo, dedicaba sus nerviosas energías a sus labores artísticas o políticas. Unas molestias le obligaron a internarse en el madrileño hospital Gómez Ulla, donde trabajaba su esposa, Elvira Reig. Allí seguía preocupándose por una próxima actuación en Málaga o los detalles gráficos del siguiente lanzamiento. No llegó a enterarse de que sufría una dolencia mortal. Germán Coppini deja tres hijos y un modelo de compromiso ético y estético.
El final apoteósico de Diego está acorde con su devoción. No es de extrañar.
Dejo una rareza, otra más del insondable talento de Germán, esta vez con la a priori improbable compañía de Nacho Cano; tres canciones juntos hicieron.
La estrellita que una noche
divisé, fue la que hizo verdadera la ilusión que yo soñé, mis harapos en fino
lino convirtió y me impuso una tarea de un bellísimo valor. Cuando te asalte la
duda o a punto estés de ceder a una tentación llámame con un silbido, yo seré
tu celador. Pan con membrillo en tu cartera colegial, lapiceros de colores y
una goma de borrar. Cabecita loca, sólo pensando en jugar con dudosa compañía,
líbrete el cielo de todo mal.
Buscarte
y quedar rendido, soy la sombra que has perdido al comenzar a andar. No
sentirse el ser querido. Mi mandato está incumplido. Qué nos queda ya, este
grillo abatido no puede ahora cantar. Que sepas que hay luz en el hogar, que
tu llamada ansío y poderte guardar. Seguro que más de alguno habrá que hable de
este amorío en un tono vulgar. No creas que pienso en renunciar, no todo está perdido y volverte a ganar.
Malas
lenguas quieren hacerme creer que abandonado a unos brazos poco exigentes con
lo que des, vives con boato saliendo en ecos de sociedad, que nunca faltan
viandas para tus bodas de Canaá. Disfrutabas de lo prohibido, eras pájaro
cautivo gorjeando su libertad. Todos los niños que me han mentido la nariz se
les ha crecido. Que nos queda ya, este grillo abatido no puede ahora cantar.
Que sepas que hay luz en el hogar que tu llamada ansío y poderte guardar.
Seguro que más de alguno habrá que hable de este amorío en un tono vulgar. No
creas que pienso en renunciar no todo está perdido y volverte a ganar.
Manhã, tão bonita manhã Na vida, uma nova canção Cantando só teus olhos Teu riso, tuas mãos Pois há de haver um dia Em que virás Das cordas do meu violão Que só teu amor procurou Vem uma voz Falar dos beijos perdidos Nos lábios teus Canta o meu coração Alegria voltou Tão feliz a manhã Deste amor
Koopman parece por momentos Groucho Marx. Qué exageración lo suyo.
Corelli, pues bien, también a lo suyo, que era ir dándole forma a lo de su amigo, el inefable Stradella, avanzado en lo de confrontar lo pequeño -concertino- con lo grande -ripieno-. Alessandro debía tener tan interiorizada esa idea de David y Goliat como forma artística que la llevó hasta sus últimas consecuencias y así le fue, que lo mataron. Muy romántico y muy bien hecho todo. Otro día vamos con él que hoy hay mucha humedad.
Para desengrasar un poco, acompaño de otro grosso, más lúdico si cabe.
No me creo a este señor, Mr. David Roberts. Hay algo que claramente hiede en su discurso. Sin embargo, en el mismo apunta reflexiones que sí comparto. Hace ya tiempo que el asunto de la educación me parece uno de los más preocupantes, si no el que más. La entrevista completa está aquí.
P. ¿Cuál es hoy es principal problema de la educación?
R. La educación se ha roto. Hemos enseñado a la gente de la misma forma durante los últimos 100 años y, como hemos crecido en ese sistema, creemos que es normal, pero es una locura. Enseñamos en las escuelas lo que los colonialistas ingleses querían que aprendiese la gente: matemáticas básicas para poder hacer cálculo, literatura inglesa… Hoy no tiene sentido. Tenemos que enseñar herramientas que ayuden a las personas a tener una vida gratificante, agradable y que les llene. Algunos son afortunados de tener unos padres que les ofrecen eso, pero la mayoría no. Los programas académicos están muy controlados porque los gobiernos quieren un modelo estándar y creen que los exámenes son una buena forma de conseguirlo. Otro de los grandes dramas es la falta de personalización en las aulas. Cuando un profesor habla, para algunos alumnos irá demasiado rápido, para otros muy despacio y para cuatro a la velocidad idónea. Luego les evalúan y su curva de aprendizaje no importa, les aceleran al siguiente curso. Hoy sabemos que si nos adaptamos a los diferentes tipos de inteligencias, el 98% de los alumnos obtendrán el mejor resultado.
Y bueno, digamos que Jorge Luis
tenía una vasta cultura literaria. Vamos a dejarlo ahí.
“That’s another thing we’ve learned from your
Nation,” said Mein Herr, “map-making. But we’ve carried it much further than
you. What do you consider the largest map that would be really useful?” “About
six inches to the mile.” “Only six inches!” exclaimed Mein Herr. “We very soon
got to six yards to the mile. Then we tried a hundred yards to the mile. And
then came the grandest idea of all! We actually made a map of the country, on
the scale of a mile to the mile!” “Have you used it much?” I enquired. “It has
never been spread out, yet,” said Mein Herr: “the farmers objected: they said
it would cover the whole country and shut out the sunlight! So we now use the
country itself, as its own map, and I assure you it does nearly as well. ...”
Lewis Carroll, Sylvie
and Bruno Concluded, 1893.
“Esa es otra cosa que hemos
aprendido de vuestra Nación”, dijo Mein Herr, “el arte de hacer mapas. Pero lo hemos desarrollado mucho más
que vosotros. ¿Cuál es para ti el mapa más grande que sería de verdad
útil?” “Sobre seis pulgadas
por milla” “¡Sólo seis pulgadas!” exclamó Mein Herr. “Nosotros muy pronto
superamos las seis yardas por milla. Entonces probamos con cien yardas por
milla. ¡Y finalmente llegamos a la idea más fabulosa de todas! ¡Realizamos
un mapa del país, con la escala de una milla por milla!” “¿Lo habéis utilizado
mucho?”pregunté. “Nunca ha sido desplegado, todavía” dijo Mein Herr: “los
granjeros se opusieron: dijeron que cubriría completamente el país, ¡y no
dejaría pasar la luz del Sol! Así
que ahora utilizamos el propio país, como su propio mapa, y te aseguro que
funciona casi tan bien.”