atroz

No se cansa Leila de caminar por el borde. Igual no sabe hacer otra cosa. Enlaza la instrucción con el poema de Sylvia de una manera sanguinaria. Y brillante.
Con ella, con Sylvia, me podré otro día, que hoy ya llego tarde.

Instrucción 13

En la cocina, a primera hora de la mañana, todavía adormecida, piense “debo tomar la pastilla”. Caliente café con el fuego de la hornalla demasiado alto, de forma que el café se queme. Al servirlo, derrame un poco sobre la mesa. No lo limpie. Trague la pastilla. Siéntase humillada por necesitar de esa ortopedia química. Cierre y abra los dedos con crispación, como si quisiera romper alguna cosa. Pase por delante del cuarto de sus hijos, que todavía duermen, y escuche las respiraciones calmas. Pregúntese por qué usted no puede sentirse liviana como ellos, como la carne de su carne. Regrese a la cocina. Contemple las tazas blancas, listas para ser utilizadas, y sienta que son la expresión de un desastre cotidiano, un tedioso desastre de ocho a veinte, de lunes a lunes, mes tras mes. Sienta terror de que todo se derrumbe. Sienta una necesidad intensa de que todo se derrumbe. Entienda qué es lo que le sucede —toda esa desazón lacerante, esa piedra de la locura— y deje de entenderlo un segundo después. Lave las cucharas que están en la pileta. Sienta un desánimo descomunal al pensar en todas las cucharas que ha lavado y en todas las que tendrá que lavar hasta el día en que se muera. Escuche que uno de sus hijos entra en la cocina y saluda: “Buenos días”. Dele la espalda. No le conteste. Es importante que haga sentir su malestar desde temprano, que extienda el lienzo de su descontento desde la mañana, que su amargura tenga el espesor y la solidez de las paredes de su casa. Piense que cuando su marido se despierte y entre en la cocina se sentirá aliviada por esa presencia tan simple y bien hecha como una mesa de madera. Pero cuando él se despierte, entre en la cocina y diga “buenos días”, no sienta alivio. Piense, como Sylvia Plath, “soy el centro de una atrocidad”. Pregunte: “¿Quién quiere tostadas?”.

putochinomaricón

A la mayoría de los creadores no habría que escucharles más allá de su obra. Eso me ha pasado con el zagal de abajo. Escucharlo ha sido una bofetada de mal gusto. No sé cuántas veces usa el pronombre singular de la primera persona en cuatro minutos, pero demasiadas; de los o seas, ni te cuento. Sin embargo, su  propuesta musical me gusta. Me parece coherente y, digamos, ingeniosa; y una bendición que haya surgido algo así. Supongo que en directo ganará por el elemento perfomativo.
De todas maneras, en general, uno se cansa de los mensajes claramente irónicos, claramente señaladores de la imbecilidad predominante, por demasiado poco  elaborados. Y también uno se cana del mundo low-fi, de la idolatración de los pocos medios, de los pocos recursos, de la ingeniería de la escasez, más que nada porque me levantan la sospecha de que tras el low, lo que hay es la escasez de otra alternativa más elaborada. Miró no pinta como pinta por no saber hacerlo de otra manera, eso lo tenemos claro. Con estos, y tendría que definir a quién aludo con estos, tengo serias dudas, por seguir con Miró, de si sabrían pintar de otra forma y, pese a ello, han elegido la deconstrucción del simplismo.





Marlena con y sin

Me pasó la primera, como un regalo. Convencido estoy de que sabía que me iría a la segunda. Tanto Cayo Largo...



Nikolai según Leif

Grandioso, grandilocuente, hiperbólico, excedentario. Todo: el compositor, la composición, el director...
309 sinfonías compuestas lleva mi rey. Menudo vikingo.
Absolutamente conmovedor el cierre de la actuación,  a partir del minuto 51. Las caras de los músicos reconocidos por su director lo dicen todo, empezando por el concertino. Pocas veces he visto tantas sonrisas, tantas expresiones bellas en los músicos de una orquesta al terminar un concierto.

revertir, descatalogar, desafectar y permutar

La soluciones, en realidad, llevan años sobre la mesa. Por un lado, está la opción de revertir. Algo complicado. Luego está la de la desafección, que consiste en descatalogar, algo ahora fuera de lugar. Y por último, se encuentra la opción de la permuta, que va unida a la desafección y consiste en canjear por otro equivalente. En casi 100 años, nadie se ha atrevido a tomar una decisión.

Todo es magnífico, superlativo e inspirador en la noticia y el artículo escrito por Berta, que empieza abajo.
La zona me la he recorrido en bicicleta y andando. Con nieve y sin ella. Y en mi ignorancia de datos, pero no de funcionamiento del ser humano, algo así pensé. Está claro si entiendes qué es Cercedilla, los sanatorios y el ferrocarril. Y las clases pudientes madrileñas, claro.

Casi 100 años después, el alcalde de Cercedilla se encontrará con un problema: estará en su mano expropiar 100 chalés, algunos de ellos pertenecientes a gente de alcurnia económica. Y esos casi 100 años están a punto de cumplirse. No tendrá que firmar un decreto polémico, simplemente esperar que la ley se cumpla y que 85,5 hectáreas de monte, que se cedieron en 1920 por una concesión, reviertan al municipio cumplida la fecha, con los chalés que se edificaron en su interior en este tiempo.  Luis Miguel Peña, de Izquierda Unida, prefiere no hablar de expropiar. O no quiere hacerlo. De momento, esperará a que pasen las elecciones municipales.
En Cercedilla y en el puerto de Navacerrada hay una patata caliente que lleva casi 100 años sin enfriarse. Suelo público ocupado. Sanatorios de altura para curar la tuberculosis que nunca llegaron a construirse. Casas majestuosas que sí emergieron en el lugar. Y un monte sin voz pero con voto. El que le otorga la ley. El 16 de abril de 2019 se cumplen los 99 años máximos estipulados de una concesión que el Estado hizo de tres montes de utilidad pública pertenecientes a ambos municipios. Eso quiere decir que, dentro de cinco meses, ese terreno, con todas sus infraestructuras, vuelve a pertenecer al monte y por tanto, debe “revertir” en él, según especifica la legislación. La Comunidad de Madrid, que ahora actúa como gestora, ha confirmado que esa concesión no es prorrogable. El Ayuntamiento de Cercedilla, que nunca dejó de ser el propietario, debe asumir como propio, muy a su pesar, ese monte de utilidad pública. Igual que el de Navacerrada. Y, entre medias, se encuentran los intereses privados de los dueños de unos 100 chalés en una zona y de unos 300 apartamentos en otra que quieren seguir siéndolo tras mucho tiempo y dinero invertido. Muchas presiones, décadas de mirar hacia otro lado y, por fin, una pregunta obligada: ¿Serán capaces las administraciones de enfriar la patata y tomar una decisión?

El resto está aquí, con el párrafo perlado, casi diría estrofa, al final.

las tabernas literarias de la isla

Otoño

La llovizna susurra con ritmo intermitente;
todo es brumoso, opaco, desvaído, irreal.
En los rincones húmedos de la calle silente
se posan los jirones de la niebla otoñal.

Yerguen su pesadumbre, ceremoniosamente,
el ancestral palacio y el convento ancestral.
La ciudad es serena y es altiva. Se siente
un profundo desprecio por todo lo banal.

Este otoño nostálgico destila su veneno
fugaz y melancólico en la entreabierta herida:
está de misticismo y de renuncia lleno.

Y al compás de la lluvia por el viento esparcida
la madeja de un verso, que es plegaria y es treno,
se va hilando en la rueca de la tarde dormida.

Luis Álvarez Cruz.

treno1

Del lat. tardío threnus, y este del gr. θρῆνος thrênos.
1. m. Canto fúnebre o lamentación por alguna calamidad o desgracia.
2. m. por antonom. Cada una de las lamentaciones del profeta Jeremías.

otro Fígaro

Si yo supiera que ustedes son de mi parecer les diría: háganse un favor, quédense en casa un día, preferentemente con meteoros desapacibles fuera de ella, y vean esta joya. Disfruten de la finura, de la elegancia, de la complicidad, del talento, del humor, de la belleza, de la justicia poética y no poética. Reconcíliense con la vida, si no lo estaban ya.
Pero no sé si son de mi parecer.



Como curiosidad, les diré que han trascurrido unos 35 años hasta que he conseguido dar con ella. Sólo recordaba una escena y una sensación. Y no me equivocaba.

noria de cangilón



Adoración a nuestra lengua. Aquí y  aquí hay más sobre el cangilón y el arcaduz. Bello.
cangilón

Quizá del lat. congius 'congio'.
1. m. Recipiente grande de barro o metalprincipalmente en forma de cántaroque sirve para transportarcontener o medir líquidos.
2. m. Vasija de barro o metal que sirve para sacar agua de los pozos y ríosatada con otras una maroma doble que descansa sobre la rueda de la noria.
3. m. Cada uno de los recipientes de hierro que forman parte de ciertas dragas y extraen del fondo de los puertosríosetc., el fangopiedras y arena que los obstruyen.
4. m. Cada uno de los pliegues hechos con molde y forma de cañón en los cuellos apanalados o escarolados.
5. m. C. Rica y Ven. Porción de terreno firme en que alternan zanjas o baches que se forman por el correr de las aguas de lluvia y el paso frecuente de las bestias.
6. m. Cuba. Desigualdad en la superficie del terreno.


arcaduz

De alcaduz.
1. m. Caño por donde se conduce el agua.
2. m. Cada uno de los caños de que se compone una cañería.
3. m. cangilón (‖ vasija de noria).
4. m. coloq. desus. Víamedio por donde se alcanza algo.

kiss me, stupid







No acompaño la película con el tema de Cole por casualidad. Todo vuelve a ser una bestialidad en la obra de Billy W., esta vez sumándole la música. Qué salvajes. Triste de la hostia la peli.
Felicia y Jack se quedaron juntos de por vida hasta que Jack se fue con su amigo Walter. Y Cliff daba clases de interpretación. Del Love for sale ni hablamos, que tuvieron que buscar quien lo cantara.
Claro. Claro que sí. Pa salir volando.

When the only sound on the empty street
Is the heavy tread of the heavy feet
That belong to a lonesome cop
I open shop
When the moon so long has been gazing down
On the wayward ways of this wayward town
That her smile becomes a smirk
I go to work

Love for sale
Appetizing, young love for sale.
Love that's fresh and still unspoiled. 
Love that's only slightly soiled.
Love for sale.
Who will buy?
Who will like to sample my supply?
Who's prepared to pay the price 
For a trip to paradise?
Love for sale.
Let the poets pipe of love 
In their childish way.
I know every type of love 
Better far than they.
If you want the thrill of love 
I've been through the mill of love.
Old love. New love. 
Every love, but true love.

Love for sale.
Appetizing young love for sale.
If you want to buy my wares, 
Follow me and climb the stairs.
Love for sale.

Love for sale