the heart, quite simply

"Since Helen passed on I can't find anything; the heart, quite simply, has gone out of everything. Time is interminable, the loneliness is almost unbearable and the only thing that keeps me going is the knowledge that my dear Helen and I will be reunited again some day. To join Helen is my only ambition. You have my permission to publish that ... really, you know, dear boy, it's all just killing time. Please say that."
Peter Cusing acerca de la muerte de su esposa.

gramos

condotiero

Del it. ant. condottiere, y este der. de condotta 'tropa mercenaria'.

1. m. Comandante o jefe de soldados mercenarios italianos y, por ext., de otros países.

2. m. Soldado mercenario.

lipograma

Der. regres. del gr. λιπογράμματος lipográmmatos 'que carece de una letra', formado a imit. de anagrama, caligrama, etc.

1. m. Texto en el que, por artificio literario, se omiten deliberadamente una determinada letra o un grupo de letras.

coterráneo, a

1. adj. conterráneo. U. t. c. s.

conterráneo, a

Del lat. conterraneus.

1. adj. Natural de la misma tierra que otra persona. U. t. c. s.

céfiro

Del lat. zephy̆rus, y este del gr. ζέφυρος zéphyros.

1. m. poniente (‖ viento).

2. m. poét. Viento suave y apacible.

3. m. Tela de algodón casi transparente y de colores variados.


cómo pude equivocarme así


Cuando a los veinte me casé
era todo tan distinto, tan nuevo,
un piso en la ciudad, un marido muy cabal.

Él parecía disfrutar
con nuestra vida en orden,
saliendo una noche cada mes, yendo al cine Capitol.

Cómo pude equivocarme así,
parecía tan serio y tan formal.

Un buen día empezó a apostar:
el casino, las carreras, el bingo.
Sin miramiento se gastó cuanto había en nuestro hogar.

Cómo pude equivocarme así,
parecía tan serio y tan formal.

La enciclopedia, el mueble-bar,
todo se nos fue en el juego,
no queda ni ese equipo musical tan bonito del salón.

el abrigo azul


Si tú me quieres no saldré a pasear
Puede ser domingo y que tú no estés aquí
Dejaré de tomar té
De sentarme en tu sillón
Y de dibujar hasta las dos

Si tú me quieres dejaré de conducir
Puedo coger trenes y también el autobús
Dejaré de cocinar lo que no quieras comer
De escuchar canciones en francés

Ya no iré con los amigos a bailar
Quitaré el papel de flores que hay en la pared
No saldré hasta las mil
Ni usaré el abrigo azul
Y todo esto haré sólo por ti

buen otoño de calabazas

 


Juan Carlos Mestre

la almohada con la calle colabora

AMANECE, AMANEZCO


Es la luz, aquí está: me arrulla un ruido.

Y me figuro el todavía pardo

Florecer del blancor. Un fondo aguardo

Con tanta realidad como le pido.


Luz, luz. El resplandor es un latido.

Y se me desvanece con el tardo

Resto de oscuridad mi angustia: fardo

Nocturno entre sus sombras bien hundido.


Aun sin el sol que desde aquí presiento,

La almohada –tan tierna bajo el alba

No vista– con la calle colabora.


Heme ya libre de ensimismamiento.

Mundo en resurrección es quien me salva.

Todo lo inventa el rayo de la aurora.


Jorge Guillén

o mejor meterme en el cine


Cruzo calles y avenidas
y nunca me encuentro bien.
Lo que tengo ya no lo quiero,
lo que quiero lo he vuelto a perder.

Otra vuelta de tuerca, otro fallo, otra despedida,
y son muchas, 5 tal vez.
No consigo saber lo que he hecho, qué es lo que les pasa,
Dios mío, ¿qué voy a hacer?

Voy a comprarme un libro
que me diga qué hago mal.
O mejor meterme en el cine
y llorar y llorar hasta el final.

Otro fin de semana sin nada que valga la pena,
y la pena la conozco bien.
No consigo encontrarme y tampoco sé bien si es muy tarde,
sólo sé que esta vez no voy a caer.

like other things

We outgrow love, like other things
And put it in the Drawer --
Till it an Antique fashion shows --
Like Costumes Grandsires wore.

Emily Dickinson

Dejamos atrás el amor, como otras cosas
y lo colocamos en el cajón
hasta que toma un aire antiguo
como de trajes que vestían los abuelos.

La versión en castellano es de servidor.

Nina y el misterioso comercio entre almas

Me regalaron esto hace diez días y hasta hoy no lo había abierto, sabedor intuitivamente de que necesitaría un espacio y un tiempo. A moco.



Estoy buscando una palabra
en el umbral de tu misterio.
¿Quién fuera Alí Babá?
¿Quién fuera el mítico Simbad?
¿Quién fuera un poderoso sortilegio?
¿Quién fuera encantador?

Estoy buscando una escafandra,
al pie del mar de los delirios.
¿Quién fuera Jacques Costeau?
¿Quién fuera Nemo, el capitán?
¿Quién fuera el batiscafo de tu abismo?
¿Quién fuera explorador?

Corazón oscuro,
corazón con muros,
corazón que se esconde,
corazón que está dónde,
corazón en fuga,
herido de dudas
de amor.


Estoy buscando melodía
para tener como llamarte.
¿Quién fuera ruiseñor?
¿Quién fuera Lennon y McCartney,
Sindo Garay, Violeta, Chico Buarque?
¿Quién fuera tu trovador?

Rafael Pérez Botija

Este señor es una puta bestia:

Amor
Lo nuestro solo fue casualidad
La misma hora, el mismo bulevar
No temas, no hay cuidado, no te culpo del pasado
(...)
Amor
Si alguna vez nos vemos por ahí
Invítame a un café y hazme el amor
Y si ya no vuelvo a verte ojalá que tengas suerte


postmen like doctors

AUBADE

I work all day, and get half-drunk at night.
Waking at four to soundless dark, I stare.
In time the curtain-edges will grow light.
Till then I see what’s really always there:
Unresting death, a whole day nearer now,
Making all thought impossible but how
And where and when I shall myself die.
Arid interrogation: yet the dread
Of dying, and being dead,
Flashes afresh to hold and horrify.
The mind blanks at the glare. Not in remorse
— The good not done, the love not given, time
Torn off unused — nor wretchedly because
An only life can take so long to climb
Clear of its wrong beginnings, and may never;
But at the total emptiness for ever,
The sure extinction that we travel to
And shall be lost in always. Not to be here,
Not to be anywhere,
And soon; nothing more terrible, nothing more true.
This is a special way of being afraid
No trick dispels. Religion used to try,
That vast moth-eaten musical brocade
Created to pretend we never die,
And specious stuff that says No rational being
Can fear a thing it will not feel, not seeing
That this is what we fear — no sight, no sound,
No touch or taste or smell, nothing to think with,
Nothing to love or link with,
The anaesthetic from which none come round.
And so it stays just on the edge of vision,
A small unfocused blur, a standing chill
That slows each impulse down to indecision.
Most things may never happen: this one will,
And realisation of it rages out
In furnace-fear when we are caught without
People or drink. Courage is no good:
It means not scaring others. Being brave
Lets no one off the grave.
Death is no different whined at than withstood.
Slowly light strengthens, and the room takes shape.
It stands plain as a wardrobe, what we know,
Have always known, know that we can’t escape,
Yet can’t accept. One side will have to go.
Meanwhile telephones crouch, getting ready to ring
In locked-up offices, and all the uncaring
Intricate rented world begins to rouse.
The sky is white as clay, with no sun.
Work has to be done.
Postmen like doctors go from house to house.

Philip Larkin

Aquí hay un buen artículo al respecto con una dignísima adaptación a nuestra lengua. Otras que he hallado no me convencen.
Y aquí, el bueno de Oliver Tearle nos ofrece una inusual combinación de conocimiento, ausencia de presunción y capacidad expositiva. Valga como muestra este botón:
‘Aubade’ is a depressing poem, although – as Stephen Fry has said in conversation with Jonathan Bate – it remains a popular poem because it reminds us that out of dark and depressing thoughts, great art can come. There is something consolatory about it, for all its bleakness. Christopher Ricks is fond of quoting Frank Kermode on the limitations of some art which is ‘too consolatory to console’, the implication being that we sometimes like our art to face uncomfortable truths and to transmute horrifying realities into great poetry. ‘Aubade’ is one such example. We may not feel consoled by the message – we’re not meant to – but we can take heart from the fact that, out of such melancholy meditation (and it was very real to Larkin, as was the getting half-drunk at night as a way of coping with it) can come a great poem like ‘Aubade’.




La de Jaime, leída aquí abajo, ya la abordé hace más de siete años aquí.


Y el origen de que yo supiera de esta Aubade es esta marcianada que terminé hace unos días:

antithetikós

Más de dos años han pasado desde la última vez que abordé a Luis Alberto aquí. Demasiado. Dos años que se nos han tragado, o ellos a nosotros, en una digestión pesada y que aún está por ver cómo se metaboliza.

Hoy serán tres. Que en los dos primeros presente una visión antitética de la infancia que perfectamente explicado en el tercero


Volveremos a vernos

Volveremos a vernos donde siempre es de día
y los feos son guapos y eternamente jóvenes,
donde los poderosos no abusan de los débiles
y cuelgan de los árboles juguetes y tebeos.

En ese hogar de luz que no hiere los ojos
volveremos tú y yo a decirnos bobadas
cogidos de la mano, viendo morir las olas
sin agobios ni prisas, donde el sol no se pone.

Y viviré en tus labios el amor que la Tierra
sintiera por el Cielo cuando el mundo era un niño,
y el tiempo dejará de salmodiar su lúgubre
canción de despedida mientras nos abrazamos.

Todos fuimos pequeños

Todo el mundo, tú y tú,
no importa que envenes
pozos o que conviertas
gozo en melancolía
con tu siniestra magia;
todos, incluso tú
que sólo te diviertes
con el dolor ajeno,
tú que sonríes cuando
anuncian un desastre
o sueñas en la cama
repugnantes traiciones;
todos (tú también, monstruo
que surges de la sombra
y salpicas de sangre
las oscuras callejas)
fuisteis niños un día.
Piensa en tu infancia ahora.
En el llanto nocturno
que precedía al sueño,
en aquel desamparo
de enfrentarte a la muerte
siempre que te acostabas
al borde del abismo
que era tu cuarto entonces,
dominio del Diablo.
En las sórdidas aulas
del colegio, sembradas
de crueldad doméstica,
torpemente regidas
por mediocres psicópatas
expertos en maldades.
En el jardín ruidoso
donde el juego reinaba
con su ilusoria dicha,
con su mezcla infernal
de prestigio y espanto.
Todo el mundo vivió
aquel horror primero
que algunos inconscientes
se obstinan en seguir
llamando paraíso.

JEKYLL Y HYDE

Pero, ¿por qué no voy a ser
al mismo tiempo sueño y vida,
ser el médico y ser la herida,
Luis de Granada y Baudelaire?

¿Por qué te avergüenzas de mí
cuando me vuelvo Don Quijote?
¿Por qué no quieres que se note
cuando me ataca el frenesí?

La locura no me divierte,
pero es peor aún el tedio.
Seré, si tú no hallas remedio,
Jekyll y Hyde hasta la muerte.