noche de temor en pro de mañana para la calamidad

En la vida de un hombre siempre hay una mañana para la calamidad, 
una mañana regida por las multiplicaciones del símbolo y la idolatría órfica de la perduración. 
En la vida de un hombre hay almacenes llenos de objetos y maderas con insectos, 
hay tensos mundos artificiales y canales por los que discurre la sangre hasta los vasos, 
hay fósforo y sonido del delirio del fósforo, 
la respiración de un tigre y la mano del desobediente cortada, 
hay calor entre un semejante y otro y hay destrucción 
porque existe en ellos la proximidad y el imán que la ahuyenta. 
En la vida de un hombre hay zapatos usados por un padre, 
hay profusas noches que luego nos darán temor, hay cuerpos de adivina,
cuerpos por primera vez, espantosos labios con rencor, la voz que nos conoce 
y se queda ahí mirándonos como una res moribunda en el estanque helado. 
En la vida de un hombre lo que tiene importancia y lo que no tiene importancia, 
lo que se resiste a desaparecer, la aparición de una ciudad, el cansancio de los viajeros, 
lo que favorece la ambición y lo que elogia la idea de abstenerse, 
la duda moral de una vida solitaria, el descargo de multiplicarse en otros.

Extracto de La tumba de Keats.
Juan Carlos Mestre

cosas que se escapan

Flaming

Un globo, dos globos,
tres globos.

La luna es un globo
que se me escapó.
(Gloria Fuertes)

Serenidad: globo sonda.
Gloria Fuertes que voló.
La Fortuna es un reló
con cordaje de anaconda:
una inmensidad cachonda
como el sexo de un imán.
Llegan versos. ¿Dónde van

a doler mejor que en casa?
Llueve el sol. El tiempo pasa.
Micropuntos. Peter Pan.



Devocionario Pop, de Alejandro Arturo González Terriza.



Alone in the clouds all blue 
Lying on an eiderdown. 
Yippee! You can't see me 
But I can you. 

Lazing in the foggy dew 
Sitting on a unicorn. 
No fair, you can't hear me 
But I can you. 

Watching buttercups cup the light 
Sleeping on a dandelion. 
Too much, I won't touch you 
But then I might. 

Screaming through the starlit sky 
Traveling by telephone. 
Hey ho, here we go 

sencillas canciones de amor sencillo

Si uno pudiera reducirlo todo a hacer formas para su ser amado, a acunar, a tumbarse junto a, a idear una tonada de poco más de un minuto donde todo eso se pudiera expresar, a cabalgar sobre la hierba sin riendas, sin espuelas, a pelo, hasta que no hubiera ni caballo, ni hierba ni nada.

Si uno pudiera ceñirse a lo esencial, a lo imprescindible, y que todo eso tuviera una melodía, un sabor fresco a pasta de dientes, a café recién hecho en el despertar mientras la luz entra por las rendijas de una persiana medio bajada, medio subida, en una habitación desnuda con una cama grande y una silla desvencijada.

Si uno pudiera hacer eso, quizás estas canciones no existirían o no las miraríamos con la mirada añorada de aquello que no se consigue, el oficinista soñando caballos al galope en una ciudad gris de habitaciones con legajos apilados sobre mesas de madera carcomida, el paraíso de la ausencia de ataduras, el sonido de un fósforo al encenderse, el silbido suave, los ecos de Elvis en los besos en la noche avanzada.

Cradle me
I'll cradle you
I'll win your heart
With a woop-a-woo
Pulling shapes just for your eyes
So with toothpaste kisses and lines
I'll be yours and you'll be
Lay with me, I'll lay with you
We'll do the things that lovers do
Put the stars in our eyes
And with heart shaped bruises
And late night kisses
Devine



JP


De todo lo que un servidor ha leído, este que aquí dejo es un claro ejemplo de aquello que a uno le gustaría haber escrito -ya quisiera yo haber escrito, que decía Joaquín en su rap-. Separadas por trece años, la primera con su grupo, Radio Futura, en el álbum de título premonitorio, La canción de Juan Perro; la segunda ya en solitario con su heterónimo a lo Pessoa, Juan Perro, en el titulado Mr Hambre; ambas se conectan en ese ámbito donde habita la épica, lo bélico, lo mitológico, las leyendas, el cielo, la oscuridad, el destino, la fatalidad, la esperanza, las estrellas, el agua, los paisajes costumbristas, el viaje a ninguna parte, la comedia de la vida.  Enorme Mr Perro, señor don Santiago Auserón.

Lluvia del porvenir

Roto está el conjuro de los enemigos
de este pueblo oscuro que ha de florecer.

Del cielo negro cae la lluvia
lágrimas de contento inundan mis ojos.

Exhalando su alma como un perfume
nuestros muertos descansarán.

Un meteoro que se aleja del horizonte
era el espíritu que estaba envenenando el aire

No mas aceros afilados en la brisa
mis pensamientos crecen hacia el cielo.

Hay agua abundante en este páramo
y han vuelto los colores a su rostro.

Ella entiende lo que yo no sé decir
y ahora renace mi orgullo guerrero.

Su pureza me conmueve tanto
como la extraña libertad de sus costumbres.

Y sale del agua con un cuerpo nuevo
sin memoria para los dos.

Exhalando su alma como un perfume
nuestros muertos descansarán.

Hay agua abundante en este páramo
y han vuelto los colores a su rostro.

Y sale del agua con un cuerpo nuevo
sin memoria para los dos.





El carro

Sobre el polvo estrellado
De los caminos
Viene un carro de mulas
De andar cansino
Dónde vas con el carro
Si ya está oscuro
A buscar en la noche
Sitio seguro
Una mula olfatea
Ya su poblado
La otra tira el hocico
Del otro lado
Tiene el carro dos ruedas
De la fortuna
Una rueda es el sol
Otra la luna
Un camino de estrellas
Hay en lo alto
Y en el mío tinieblas
Y sobresaltos
Hay un carro en el cielo
Pintado a mano
Los chavales quisieran
Subir en vano
Déjales tú las riendas
A los chavales
Que las mulas conocen
Los arrabales
Sobre el polvo estrellado
Que cae del cielo
Iba un carro de mulas
Rayando el suelo


 

invisibilidad

No te veo. Bien sé
que estás aquí, detrás
de una frágil pared
de ladrillos y cal, bien al alcance
de mi voz, si llamara.
Pero no llamaré.
Te llamaré mañana,
cuando, al no verte ya
me imagine que sigues
aquí cerca, a mi lado,
y que basta hoy la voz
que ayer no quise dar.
Mañana... cuando estés
allá detrás de una
frágil pared de vientos,
de cielos y de años.

Pedro Salinas

lenguaraz

Now you say you're lonely
You cried the whole night through
Well, you can cry me a river
Cry me a river
'cause I cried a river over you

Now you say you're sorry
For being so untrue
So what, just cry me a river
Cry me a river
I cried a river over you

You drove me
Nearly drove me out of my head
While you never shed a tear

Remember, I remember
All that you said
Told me love was too plebeian
Told me you were through with me

And now you say you love me
Well, just to prove you do
Go on and cry me a river
I'd like to see you cry a river
'cause I´m tired of crying over you

Que si quiere que se la cante como Julie London, le espeta. Y el otro, claro, que no, que lo haga como Dinah Washington. Y se la canta, vaya si se la canta, como ella sabe. No quisiera yo haber estado en su pellejo. O sí.

humbling, poet o actor

In many ways, the work of a critic is easy. We risk very little, yet enjoy a position over those who offer up their work and their selves to our judgment. We thrive on negative criticism, which is fun to write and to read. But the bitter truth we critics must face, is that in the grand scheme of things, the average piece of junk is probably more meaningful than our criticism designating it so. But there are times when a critic truly risks something, and that is in the discovery and defense of the new. The world is often unkind to new talent, new creations. The new needs friends. Last night, I experienced something new: an extraordinary meal from a singularly unexpected source. To say that both the meal and its maker have challenged my preconceptions about fine cooking is a gross understatement. They have rocked me to my core. In the past, I have made no secret of my disdain for Chef Gusteau's famous motto, "Anyone can cook." But I realize, only now do I truly understand what he meant. Not everyone can become a great artist; but a great artist can come from anywhere. It is difficult to imagine more humble origins than those of the genius now cooking at Gusteau's, who is, in this critic's opinion, nothing less than the finest chef in France. I will be returning to Gusteau's soon, hungry for more. 

Peter O'Toole da voz -y qué voz- a Anton Ego en Ratatouille, de Brad Bird. Quizás ayudó al inglés o irlandés, depende de las fuentes, saber de qué se habla cuando dice eso de humble origins: always wanted to try being either a poet or an actor.

de cigarros que se consumen


Men with coats thrashing

Our lives we do not weep
Are like wild cigarettes
That on a stormy day
Men light against the wind
With cupped and practised hand
Then burn themselves as deep
As debts we cannot pay
And smoke themselves so fast
One scarce gives time to light
A second life that might
Flake smoother than the first
And have no taste at last
And most are thrown away.

Malcolm Lowry

Aquí va la traducción de Juan Luis Panero:


Brasas en el viento
 
Nuestras vidas —no lo lamentemos— 
son como cigarrillos encendidos 
en un día de tormenta, 
una brasa protegida del viento 
por una mano cuidadosa. 
Entonces arden hasta el final, 
como ardieran aquellas deudas que nunca pagamos, 
y se queman tan deprisa como la vida. 
Uno querría encender otro, encender otra vida 
que fuera menos dura que la anterior, 
pero no es posible y el cigarrillo ya no tiene sabor 
y lo único que podemos hacer es tirarlo. 


objetos rotos

FRAGMENTOS
 
                                 I
 
Te tocó un tiempo amargo.
Pasó el tiempo.
Pero la huella de sus manos sucias
permanece en tu frente:
grasa
       espesa
                de amor, 
incorruptible al odio.
 
                                 II
 
Jugabas entre muerte.
Creías que los muertos 
eran objetos rotos
que alguien había tirado en las aceras.
Eras la vida pura
que lo ignoraba todo.
Un aire helado, a veces
—como un suspiro yerto, 
como una leve gasa hecha de hilos de frío—
te acariciaba el rostro.
No sabías que era, 
invisible y tan próxima,
la mano de Ella la que lo movía.
 
 
                               III
 
Lo supiste muy pronto.
                                Desde entonces
ya nunca dejarías
de verla,    
            acechándote siempre
entre dos sombras,
delatada
por la luz corrosiva
de los amaneceres imprevistos, 
mal oculta en los pliegues de las tardes de invierno
cuando el día se acaba sin que llegue la noche
y hay un tiempo de nadie,
un vacío creciente
—bajorrelieve en polvo de un volumen de viento—
que pretende atraparte en sus bóvedas sucias.
 
                               IV
 
Tal vez por eso, todavía, 
como un felino hambriento que disputa
su presa a los caimanes, persigues ferozmente,
entre el asco y el miedo, 
a la alegría.
 
Depredador de instantes,
ya para siempre es tuya:
goza al fin plenamente
sus restos degradados,
su tristeza.

Ángel González.

tratado de miscibilidad


Memories and drinks don't mix too well.
Jukebox records don't play those wedding bells.
Lookin' at the world through the bottom of a glass, 

All I see is a man who's fading fast. 

Tonight I need that woman again.
What I'd give for my baby to just walk in.
Sit down beside me and say: "It's alright.
Take me home and make sweet love to me tonight."

But here I am again, mixin' misery and gin.
Sittin' with all my friends and talkin' to myself.
I look like I'm havin' a good time but any fool can tell,
That this Honky Tonk Heaven really makes ya' feel like hell.

I light a lonely woman's cigarette,
We both start talkin' 'bout what we want to forget.
Her life story and mine are the same.
We both lost someone and only have ourselves to blame.

But here I am again, mixin' misery and gin.
Sittin' with all my friends and talkin' to myself.
I look like I'm havin' a good time but any fool can tell,
That this Honky Tonk Heaven really makes ya' feel like hell.


Misery and Gin by Merle Haggard on Grooveshark

seguro azar

Empiezo al azar por Garcilaso, madrugada ventosa, y voy a dar a sus sonetos y alguna canción. No tengo cuerpo para ellos; hoy, Garcilaso querido, me superas. De modo que, también al azar, seguro, paso a Pedro Salinas. Abro y leo lo que sigue abajo. Busco a qué libro pertenecen -manejo Poemas escogidos, Colección Austral- y hallo: La voz a ti debida -1933- y una cita:

... la voz a ti debida.
Garcilaso. Égloga III

Todo queda cerrado, muy al gusto de don Pedro. Unos pequeños extractos para conjurar el viento enajenante:

[...]
Amor, amor, catástrofe.
¡Qué hundimiento del mundo!
Un gran horror a techos
quiebra columnas, tiempos;
los reemplaza por cielos
intemporales. Andas, ando
por entre escombros
de estíos y de inviernos
derrumbados. Se extinguen
las normas y los pesos. 

[...]
Lo que eres
me distrae de lo que dices.

Lanzas palabras veloces,
empavesadas de risas,
invitándome
a ir adonde ellas me lleven.
No te atiendo, no las sigo:
estoy mirando
los labios donde nacieron.

Miras de pronto a los lejos.
Clavas la mirada allí,
no sé en qué, y se te dispara
a buscarlo ya tu alma
afilada, de saeta.
Yo no miro adonde miras:
yo te estoy viendo mirar.

Heleneta


Tornada

Perdó, Heleneta, perdó.
No vindrà la conclusió,
i aquest embolic de marrades
no para enlloc. T'ho esperaves?
(...)
I ara potser val més que calli.
No convé que encara m'agafin
temptacions d'insinuar
com hauria anat el relat
encaminat al seu bon terme.
Una cosa, val més no fer-la
que fer-la a mitges. Callo doncs,
i m'estalvio el pitjor tros
que m'hauria tocat d'escriure:
com s'enamora l'heroïna.
Ben cert que en coses de l'amor
de cap pa no faig rosegons.
Tota farina bla vull moldre.
Si l'enamorar-se d'un home
se m'acut cosa extravagant,
l'extravagància la fan
la majoria de les dones,
gent enraonada: alguna solta
deu trobar-se en el joc estrany.
Bé prou que m'hauria costat,
tanmateix, de presentar amb força
la feblesa de dolça dona.
Sembla doncs que callo a punt,
abans d'entrar en un mal embús.
Ja es pot apagar la cendela
que he mirat de mantenir encesa
per una llarga processó
de versos xafarders, de mots
fets per compondre imatges netes
de les coses que em són objectes
d'afectes o d'aversions.
Què sé jo si aquest monyó
de poema, que t'ofereixo,
fa molta angúnia. Quan penso
en els espessos emparrats
de raïms que són peus i mans
de cera bruta, que s'enfilen
per les parets de les ermites,
em trasbalso, i m'agafa por
que sigui un ex-vot llefiscós
el que et vull donar per poema.
I ja no té remei, Helena.
Ara que el cop es veu fallar,
deixa'm que n'acani l'allarg.
Arribaré, amb els tres que em manquen,
al vers mil tres-cents trenta-quatre.
Me'n queda un per dir-te adéu:
barca nova, tingues bon vent.

Tornada(*)

Perdón, Helenita, perdón.
No llegará la conclusión,
y este enredo de rodeos
no lleva a ninguna parte. ¿Lo esperabas?
(...)
Y ahora mejor me callo.
No vaya a ser que me asalten
tentaciones de insinuar
cómo hubiera ido el relato
encaminado a su buen término.
Una cosa es mejor no hacerla
que dejarla a medias. Callo pues,
y así me ahorro el peor trozo
que me hubiera tocado escribir:
cómo se enamora la heroína.
Cierto que en asuntos de amor
de ningún pan hago mendrugos.
Sólo harina blanda quiero moler.
Si enamorarse de un hombre
se me antoja algo extravagante,
la extravagancia la hacen
la mayoría de las mujeres,
gente sensata: algún sentido
debe de haber en ese juego extraño.
Cuánto me hubiera costado,
sin embargo, presentar con fuerza
la debilidad de dulce mujer.
Parece, pues, que me callo a tiempo
antes de meterme en un lío.
Ya se puede apagar la vela
que he querido tener encendida
durante una larga procesión
de versos chismosos, de palabras
hechas para componer imágenes nítidas
de las cosas que me despiertan
aversiones o afectos.
Qué sé yo si este muñón
de poema que te ofrezco
produce mucha angustia. Cuando pienso
en los tupidos emparrados
de racimos que son pies y manos
de cera sucia, que trepan
por la paredes de las ermitas,
me trastorno y me da miedo
que sea un exvoto viscoso
lo que te quiero dar como poema.
Y ya no tiene remedio, Helena.
Ahora que el golpe es fallido,
déjame que mida los versos.
Llegaré, con los tres que me faltan,
al verso mil trescientos treinta y cuatro.
Para el adiós, me queda uno:
barca nueva, ten buen viento.

(*)Estrofa que a modo de despedida se ponía al final de ciertas composiciones poéticas provenzales (Nota de la traductora).

Traducción de Mª Àngels Cabré en Las mujeres y los días, poesía completa de Gabriel Ferrater, editorial Lumen.

Heleneta y Gabriel en sus años mozos, con él sonriendo.

de lo malo a lo peor

A Gabriel también le gustaba traducir además de escribir. Este de abajo está traducido por él. La foto me atrapó desde que me la crucé hace ya tiempo. No diré más.

LO MALO, de Gottfried Benn. Traducido por Gabriel Ferrater.

No saber inglés
y oír hablar de una buena novela policíaca
todavía no traducida.

Cuando hace calor, ver una cerveza
que uno no se puede permitir.

Tener una idea nueva
y no poderla enredar en un verso de Hölderlin,
como hacen los profesores.

Viajando de noche, oír olas que baten
y pensar que lo hacen siempre.
Muy malo es esto: estar invitado
cuando en casa hay más silencio,
mejor café,
y no está uno para charlas.

Y lo peor:
no morir en verano,
cuando todo es claro
y está la tierra blanda para las azadas.