el fino del danés

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Vídeos magníficos. Tema para rayar la pista. Meute: la rueda que uno se pregunta cómo es que tuvo que inventarse, de tan evidente, y sin embargo hubo que. Y la letra, pues eso, más de lo mismo. Pasan los siglos y más de lo mismo. Así nos va, de tan buena la propuesta.

Gonna be you and me
It's gonna be everything you
You've ever dreamed
It's gonna be who and me
It's gonna be everything
Gonna be you and me
Gonna be everything you
You've ever dreamed
Gonna be who and me
Gonna be everything...

Be, eh, eh
Have you gone off your love
Eh, eh
Have you gone off your love
Eh, eh
Have you gone off your love
Eh, eh
Have you gone off your love

It's gonna be you and me
Gonna be everything you
You've ever dreamed
Gonna be you and me
Gonna be everything...

la soledad del HomePod

La publicidad es ese lugar tan contradictorio  donde se citan la creatividad más excelsa con los intereses económicos más precisos. Y si no, lean.

los deberes





 
Homework! Oh, Homework!
I hate you! You stink!
I wish I could wash you away in the sink,
if only a bomb
would explode you to bits.
Homework! Oh, homework!
You're giving me fits.

I'd rather take baths
with a man-eating shark,
or wrestle a lion
alone in the dark,
eat spinach and liver,
pet ten porcupines,
than tackle the homework,
my teacher assigns.

Homework! Oh, homework!
you're last on my list,
I simple can't see
why you even exist,
if you just disappeared
it would tickle me pink.
Homework! Oh, homework!
I hate you! You stink! 

Jack Prelutsky

this is A.



Si aguantan al tipo de abajo, dice algunas cosas interesantes sobre el vídeo. Aquí hay más y también aquí. Muy fino y muy bien hilado todo.
Y lo de Hiro, pues eso, Marte.

rough

Lujos: escucharla en vinilo antes de, persiana a media asta, los dos solos.
La versión alternativa me encanta. Sin pulir

contó Lanza



El cuento: absolutamente atónito, desconcertado, incrédulo, emocionado, abrumado, exhausto.
Como no podía ser de otra manera, lo de Juan Carlos era otra galaxia:

"El pesimismo de mi padre en estos últimos años, era una forma cabalística de burlar la muerte", afirmó Jorge Onetti. El enclaustramiento progresivo del escritor, absoluto en el último año, se debía, según su hijo, "a su deseo de perderse en la multitud".

La necrológica completa está aquí. Era Madrid y era 1994. En nuestro país aún no habíamos caído claramente del guindo.

O bien:

Los años españoles se caracterizaron por una menor producción literaria pero de muchos premios y participaciones en congresos, participaciones que muchas veces se vieron afectadas por timidez de Onetti, quien llegó a permanecer encerrado en la habitación del hotel durante la celebración del Primer Congreso Internacional de Escritores de Lengua Española en la ciudad de Las Palmas, en Gran Canaria, evento del cual había sido designado presidente, negándose a participar en ninguna de las actividades previstas. 

En 1987 publica Cuando entonces, su primera novela después de ocho años. Para entonces, Onetti llevaba una vida cada vez más ermitaña: pasó sus últimos doce años encerrado en su departamento sobre la avenida América, en donde recibía la visita de lectores y periodistas, sin salir prácticamente de su cama, leyendo, fumando y tomando whisky. 

Lo de la cama es más que lógico. Del espirituoso y lo demás, ni te cuento.
Hoy, por cierto, ahora, está jugando Uruguay, ese agujero negro inverso de talento.
El infierno tan temido
La primera carta, la primera fotografía, le llegó al diario entre la medianoche y el cierre. Estaba golpeando la máquina, un poco hambriento, un poco enfermo por el café y el tabaco, entregado con familiar felicidad a la marcha de la frase y a la aparición dócil de las palabras. Estaba escribiendo “Cabe destacar que los señores comisarios nada vieron de sospechoso y ni siquiera de poco común en el triunfo consagratorio de Play Roy, que supo sacar partido de la cancha de invierno, dominar como saeta en la instancia decisiva”, cuando vio la mano roja y manchada de tinta de Partidarias entre su cara y la máquina, ofreciéndole el sobre.
-Esta es para vos. Siempre entreveran la correspondencia. Ni una maldita citación de los clubs, después vienen a llorar, cuando se acercan las elecciones ningún espacio les parece bastante. Y ya es medianoche y decime con qué querés que llene la columna.
El sobre decía su nombre, Sección Carreras. El Liberal. Lo único extraño era el par de estampillas verdes y el sello de Bahía. Terminó el artículo cuando subían del taller para reclamárselo. Estaba débil y contento, casi solo en el excesivo espacio de la redacción, pensando en la última frase: “Volvemos a afirmarlo, con la objetividad que desde hace años ponemos en todas nuestras aseveraciones. Nos debemos al público aficionado”. El negro, en el fondo, revolvía sobres del archivo y la madura mujer de Sociales se quitaba lentamente los guantes en su cabina de vidrio, cuando Risso abrió descuidado el sobre.
Traía una foto, tamaño postal; era una foto parda, escasa de luz, en la que el odio y la sordidez se acrecentaban en los márgenes sombríos, formando gruesas franjas indecisas, como en relieve, como gotas de sudor rodeando una cara angustiada. Vio por sorpresa, no terminó de comprender, supo que iba a ofrecer cualquier cosa por olvidar lo que había visto.
Guardó la fotografía en un bolsillo y se fue poniendo el sobretodo mientras Sociales salía fumando de su garita de vidrio con un abanico de papeles en la mano.
-Hola -dijo ella-, ya me ve, a estas horas recién termina el sarao.
Risso la miraba desde arriba. El pelo claro, teñido, las arrugas del cuello, la papada que caía redonda y puntiaguda como un pequeño vientre, las diminutas, excesivas alegrías que le adornaban las ropas. “Es una mujer, también ella. Ahora le miro el pañuelo rojo en la garganta, las uñas violentas en los dedos viejos y sucios de tabaco, los anillos y pulseras, el vestido que le dio en pago un modisto y no un amante, los tacos interminables tal vez torcidos, la curva triste de la boca, el entusiasmo casi frenético que le impone a las sonrisas. Todo va a ser más fácil si me convenzo de que también ella es una mujer”.
-Parece una cosa hecha por gusto, planeada. Cuando yo llego usted se va, como si siempre me estuviera disparando. Hace un frío de polo afuera. Me dejan el material como me habían prometido, pero ni siquiera un nombre, un epígrafe. Adivine, equivóquese, publique un disparate fantástico. No conozco más nombres que el de los contrayentes y gracias a Dios. Abundancia y mal gusto, eso es lo que había. Agasajaron a sus amistades con una brillante recepción en casa de los padres de la novia. Ya nadie bien se casa en sábado. Prepárese, viene un frío de polo desde la rambla.
Cuando Risso se casó con Gracia César, nos unimos todos en el silencio, suprimimos los vaticinios pesimistas. Por aquel tiempo, ella estaba mirando a los habitantes de Santa María desde las carteleras de El Sótano, Cooperativa Teatral, desde las paredes hechas vetustas por el final del otoño. Intacta a veces, con bigotes de lápiz o desgarrada por uñas rencorosas, por las primeras lluvias otras, volvía a medias la cabeza para mirar la calle, alerta, un poco desafiante, un poco ilusionada por la esperanza de convencer y ser comprendida. Delatada por el brillo sobre los lacrimales que había impuesto la ampliación fotográfica de Estudios Orloff, había también en su cara la farsa del amor por la totalidad de la vida, cubriendo la busca resuelta y exclusiva de la dicha.

Aquí hay una aproximación analítica al texto. Y el texto completo, pues donde ustedes quieran encontralo.

Serpientes como brazos encerradas.
Sus pómulos afilados y romos.
El calor y el polvo.
Suena Love y recuerda a Tim.

as a painter as well

De aquí, extraigo este último párrafo:
 
Bishop worked as a painter as well as a poet, and her verse, like visual art, is known for its ability to capture significant scenes. Though she was independently wealthy and thus enjoyed a life of some privilege, much of her poetry celebrates working-class settings: busy factories, farms, and fishing villages. Analyzing her small but significant body of work for Bold Type, Ernie Hilbert wrote: "Bishop's poetics is one distinguished by tranquil observation, craft-like accuracy, care for the small things of the world, a miniaturist's discretion and attention. Unlike the pert and wooly poetry that came to dominate American literature by the second half of her life, her poems are balanced like Alexander Calder mobiles, turning so subtly as to seem almost still at first, every element, every weight of meaning and song, poised flawlessly against the next."

lo que es la enucleación y el metanal el 40%

Todo en José es magnífico. Desde su ojo hasta su hermana. No sé ni cómo hemos conseguido llegar aquí.


enuclear
Del lat. enucleāre 'quitar el hueso o la pepita de un fruto'.
1. tr. Biol. Extraer el núcleo de una célula.
2. tr. Med. Extirpar un órgano globoso, como un tumor o el globo ocular.


Papá Noel duerme en casa

A veces me he cruzado con la mirada de Samanta. Es inteligente y desafiante al tiempo que posee debajo una fragilidad implícita. Creo que hace menos de un mes fue la última. En la mirada de las Samantas del mundo hay una inquietante sensación de espejo y muerte. Sí, hace menos de un mes. Volvía de escalar.

La navidad en que Papá Noel pasó la noche en casa fue la última vez que estuvimos todos juntos, después de esa noche papá y mamá terminaron de pelearse, aunque no creo que Papá Noel haya tenido nada que ver con eso. Papá había vendido su auto unos meses atrás porque había perdido el trabajo, y aunque mamá no estuvo de acuerdo, él dijo que un buen árbol de navidad era importante esa vez, y compró uno de todas formas. Venía en una caja de cartón, larga y plana, y traía una hoja que explicaba cómo encajar las tres partes y abrir las ramas de forma que se viera natural. Armado era más alto que papá, era inmenso, y yo creo que por eso ese año Papá Noel durmió en nuestra casa. Yo había pedido de regalo un coche a control remoto. Cualquiera me venía bien, no quería uno en particular, pero todos los chicos tenían uno en esa época y cuando jugábamos en el patio los autos a control remoto se dedicaban a estrellarse contra los autos comunes, como el mío. Así que había escrito mi carta y papá me había llevado hasta el correo para enviarla. Y le dijo al tipo de la ventanilla:
–Se la enviamos a Papá Noel –y le pasó el sobre.
El tipo de la ventanilla ni saludó, porque había mucha gente y se ve que ya estaba cansado de tanto trabajo, la época navideña debe ser la peor para ellos. Tomó la carta, la miró y dijo:
–Falta el código postal.

Samanta Schweblin

El resto está aquí. Quién fuera el batiscafo.


impertinencia

Se presentó la muerte a nuestro lado y lo hizo de manera zafia, grosera en las formas, ni sádica siquiera. Se presentó y nos dejó con un mohín de asco, de náusea y desprecio.
Me levanté con una palabra rondándome, que ya lo hacía desde hace días:

impertinente
Del lat. tardío impertĭnens, -entis, de im- 'in-2' y pertĭnens, -entis 'pertinente'.
3. m. pl. Anteojos con manija, usados por las señoras.






Hoy viene a mi la damisela soledad 
con pamela, impertinentes y botón 
de amapola en el oleaje de sus vuelos. 
Hoy la voluble señorita es amistad 
y acaricia finalmente el corazón 
con su más delgado pétalo de hielo. 

Por eso hoy 
gentilmente te convido a pasear 
por el patio, hasta el florido pabellón 
de aquel árbol que plantaron los abuelos. 
Hoy el ensueño es como el musgo en el brocal 
dibujando los abismos de un amor 
melancólico, sutil, pálido cielo. 

Viene a mí, avanza, 
viene tan despacio, 
viene en una danza 
leve en el espacio. 

Cedo, me hago lacio 
y ya vuelo, ave. 
Se mece la nave, 
lenta como el tul, 
en la brisa suave 
niña del azul. 

Oh melancolía, novia silenciosa, 
íntima pareja del ayer. 
Oh melancolía, amante dichosa, 
siempre me arrebata tu placer. 
Oh melancolía, señora del tiempo, 
beso que retorna como el mar. 
Oh melancolía, rosa del aliento, 
dime quién me puede amar.




Amada, supón que me voy lejos
tan lejos que olvidaré mi nombre.
Amada, quizás soy otro hombre
más alto y menos viejo
que espera por sí mismo,
allá lejos, allá, trepando
el dulce abismo.

Amada, supón que no hay remedio,
—remedio es todo lo que intento—.
Amada, toma este pensamiento,
colócalo en el centro
de todo el egoísmo
y ve que no hay ausencia para
el dulce abismo.

Amada, supón que en el olvido
la noche me deja prisionero.
Amada, habrá un lucero nuevo
que no estará vencido
de luz y de optimismo.
Y habrá un sinfín latente bajo
el dulce abismo.

Amada, la claridad me cerca.
Yo parto, tu guardarás el huerto.
Amada, regresaré despierto
otra mañana terca
de música y lirismo.
Regresaré del sol que alumbra
el dulce abismo.

muy de mi agrado

Si en la anterior entrada hablaba de colaboradores, he aquí otra muestra, más aun si cabe por el hecho de haberlo citado hace unos días. Tremendísimo Jordi:

¿Ha existido en España algún fenómeno musical que se pueda definir como de clase obrera?
Principalmente el rock radical vasco y la rumba catalana. Hay cosas de El Pescaílla y de Lola Flores de una visceralidad que no se encuentra en el rock español. En la Barcelona contracultural también encontramos una figura tan importante como la del Gato Pérez, un músico argentino que encuentra en la rumba su lenguaje.
¿Y actualmente?
Quizás el trap. Es una escena en la que no he entrado mucho, pero me parece un discurso de degradación del hip-hop o del gangsta rap formulado desde la estética de lo yonqui, por el factor no productivo de la sociedad y que genera una exaltación del materialismo desde una posición marginal. También observo una dimensión política, entre lo anárquico y lo desencantado, en Albert Pla o en El Niño de Elche
El resto, entero está aquí.

bye bye Shangri-La

Esta casi se me pasa. Menos mal que tengo una lista de colaboradores impagable.
Shangri-La: menuda mitología tenemos para darnos de hostias con la realidad con tal de huir de ella.