la belleza de la inseguridad


Amor a primera vista

Ambos están convencidos
de que los ha unido un sentimiento repentino.
Es hermosa esa seguridad,
pero la inseguridad es más hermosa.
Imaginan que como antes no se conocían
no había sucedido nada entre ellos.
Pero ¿qué decir de las calles, las escaleras, los pasillos
en los que hace tiempo podrían haberse cruzado?
Me gustaría preguntarles
si no recuerdan
—quizá un encuentro frente a frente
alguna vez en una puerta giratoria,
o algún "lo siento"
o el sonido de "se ha equivocado" en el teléfono—,
pero conozco su respuesta.
No recuerdan.
Se sorprenderían
de saber que ya hace mucho tiempo
que la casualidad juega con ellos,
una casualidad no del todo preparada
para convertirse en su destino,
que los acercaba y alejaba,
que se interponía en su camino
y que conteniendo la risa
se apartaba a un lado.
Hubo signos, señales,
pero qué hacer si no eran comprensibles.
¿No habrá revoloteado
una hoja de un hombro a otro
hace tres años
o incluso el último martes?
Hubo algo perdido y encontrado.
Quién sabe si alguna pelota
en los matorrales de la infancia.
Hubo picaportes y timbres
en los que un tacto
se sobrepuso a otro tacto.
Maletas, una junto a otra, en una consigna.
Quizá una cierta noche el mismo sueño
desaparecido inmediatamente después de despertar.
Todo principio
no es mas que una continuación,
y el libro de los acontecimientos
se encuentra siempre abierto a la mitad.

Versión de Gerardo Beltrán.

Love at First Sight

They’re both convinced
that a sudden passion joined them.
Such certainty is beautiful
but uncertainty is more beautiful still.
Since they’d never met before, they’re sure
that there’d been nothing between them.
But what’s the word from the streets, staircases, hallways –
perhaps they’ve passed each other by a million times?
I want to ask them
if they don’t remember –
a moment face to face
in some revolving door?
perhaps a “sorry” muttered in a crowd?
a curt “wrong number” caught in the receiver? –
but I know the answer.
No, they don’t remember.
They’d be amazed to hear
that Chance has been toying with them
now for years.
Not quite ready yet
to become their Destiny,
it pushed them close, drove them apart,
it barred their path,
stifling a laugh,
and then leaped aside.
There were signs and signals
even if they couldn’t read them yet.
Perhaps three years ago
or just last Tuesday
a certain leaf fluttered
from one shoulder to another?
Something was dropped and then picked up.
Who knows, maybe the ball that vanished
into childhood’s thickets?
There were doorknobs and doorbells
where one touch had covered another
beforehand.
Suitcases checked and standing side by side.
One night perhaps some dream
grown hazy by morning.
Every beginning
is only a sequel, after all,
and the book of events
is always open halfway through.

Wislawa Szymborska
Translated by Stanisław Barańczak and Clare Cavanagh

four in the morning

Finura, elegancia, talento, inteligencia. Todo a raudales. Me habría ido con él.
Lo de la tele, una muestra más. Años luz.

I met my old lover
On the street last night
She seemed so glad to see me
I just smiled
And we talked about some old times
And we drank ourselves some beers
Still crazy after all these years
Oh Still crazy after all these years
I'm not the kind of man
Who tends to socialize
I seem to lean on
Old familiar ways
And I ain't no fool for love songs
That whisper in my ears
Still crazy after all these years
Oh still crazy after all these years
Four in the morning
Crapped out
Yawning
Longing my life away
I'll never worry
Why should I?
It's all gonna fade
Now I sit by my window
And I watch the cars
I fear I'll do some damage
One fine day
But I would not be convicted
By a jury of my peers
Still crazy after all these years
Oh still crazy
Still crazy
Still crazy after all these years


yo entiendo de estas cosas

De aquí, esto:

(...) nada hay más grato para un intelectual que el trato con una persona inteligente que no es un intelectual

Bolero para Jaime Gil de Biedma

A ti te ocurre algo,
yo entiendo de estas cosas,
hablas a cada rato
de gente ya olvidada,
de calles lejanísimas
con farolas a gas,
de amaneceres húmedos
de huelgas de tranvías.

A ti te ocurre algo,
yo entiendo de estas cosas,
cantas horriblemente,
no dejas de beber
y al poco estás peleando
por cualquier tontería,
yo que tú ya arrancaba
a que me viera el médico
pues si no un día de éstos
en un lugar absurdo
en un parque, en un bar
o entre las frías sábanas
de una cama que odies
te pondrás a pensar,
a pensar, a pensar
y eso no es bueno nunca...
...porque sin darte cuenta
te irás sintiendo solo
igual que un perro viejo
sin dueño y sin cadena,
te pondrás a pensar,
a pensar, a pensar
y eso no es bueno nunca.

A ti te ocurre algo,
yo entiendo de estas cosas. 
José Agustín Goytisolo

implora la fuerza de poder vivir

El artículo completo de Isabel Bellido, maravilloso, está aquí. De él, estos extractos:

(...) las máscaras de Gil de Biedma, poeta de total herencia cernudiana, no son otras que las personas del verbo, que pelean por la identidad a través de dimensiones dobles como las de Pandémica y Celeste, Narciso y Calibán, Dr. Jekyll y Mr. Hyde, el bohemio y el burgués, el hijo de dios y el hijo de vecino.

Es en Moralidades (1966), su cuarto libro, donde podemos distinguir mejor la pugna entre estas dos dimensiones, pues sus personajes aquí se acusan, se rechazan y se vengan de ellos mismos. Quizás el mejor ejemplo de esta tentativa de reconocimiento a partir de la doble personalidad sea el tan celebrado «Pandémica y celeste»: en él expone la necesidad de experimentar los dos tipos de amor (el pandémico, esto es, el furtivo, infiel, fugaz, el de una sola noche) y el celeste (que es el verdadero, eterno y perenne) para discernir entre uno y otro, porque, al fin y al cabo, «no es la impaciencia del buscador de orgasmo» lo que tira de su cuerpo hacia otros, sino que nuestro poeta también persigue «el dulce amor». Esta premisa se desarrolla a lo largo de ocho estrofas, a través de las cuales Gil de Biedma riñe consigo mismo, debatiéndose entre vivir el amor como un hijo de vecino o como un hijo de dios y asumiendo, finalmente, su doble identidad, que es lo que nunca hará Luis Cernuda.
Para saber de amor, para aprenderle,
haber estado solo es necesario.
Y es necesario en cuatrocientas noches
—con cuatrocientos cuerpos diferentes—
haber hecho el amor. Que sus misterios,
como dijo el poeta, son del alma,
pero un cuerpo es el libro en que se leen.
Será en «Después de la muerte de Jaime Gil de Biedma» cuando el poeta mate a su personaje poético para que el hombre viva, aunque eso significase dejar de escribir. Lo dice en Conversaciones:
Llega un momento que, en mi caso, esa identidad es reconocida y asumida; finalmente me reconozco en una identidad, después de muchos años creándola a través de mis poemas. (…) Ahora bien, escribir poesía es, por encima de todo, imaginación, lo cual implica cierto distanciamiento. En el instante en que una identidad inventada es de verdad asumida, el ciclo se cierra. Es decir, uno de los motivos por los que no escribo poesía es porque el personaje de Jaime Gil de Biedma que yo inventé y logré asumir ya no me lo puedo imaginar.
De esta forma, Jaime Gil lo recuerda desde la distancia, como hijo de dios, («En el jardín, leyendo»), y «en paz al fin», tras su muerte. Ya sin dolor, asume como algo pasado «el último verano» antes del invierno, «el infierno de meses / y meses de agonía / y la noche final de pastillas y alcohol / y vómito en la alfombra». Su despedida será «De vita beata», broche final de Las personas del verbo:
En un viejo país ineficiente,
algo así como España entre dos guerras
civiles, en un pueblo junto al mar,
poseer una casa y poca hacienda
y memoria ninguna. No leer,
no sufrir, no escribir, no pagar cuentas,
y vivir como un noble arruinado
entre las ruinas de mi inteligencia.
Jaime Gil de Biedma deja de escribir porque ya ha inventado y asumido su identidad, porque era necesario matar al personaje para vivir con un único argumento: envejecer y morir cual hijo de vecino.

who am I

(...) you don't know who you are, do you?





pero quién entre ruidos llamará nomadismo


Nadie pregunta quién pero nosotros,
comparsas del planeta
burgués, comentaristas
del reciclaje, hombres piojo,
medimos la parábola de la próxima elipse
por si acaso quisieran lanzarnos al desagüe
del tiempo
          entre los pre y los pos,
porque si todo instante es irredimible-
mente gasto,
todo sujeto es un conservador.

Para empezar alguien dice nosotros
pero quién entre ruidos
sin un nombre vernáculo
por exceso de lata,
aun enfermo de abulia en blogs de periferia,
llamara nomadismo a este

deambular del trabajo al videoclub,
hacerse el muerto en la contrapartida
del crujir de las ramas,
del adiós de la savia a la página en blanco,
a la página impura

y aburre ser tan tonto en tiempos sulfatados.

Carlos Pardo

el gasto en la espesura

Música de fondo

Llega el momento de decir la palabra
y se la deja caer, se la apremia
a transitar entre los labios,
anclada ya en sus límites de tiempo.
La palabra se funda a ella misma, suena
allá en la soledad de quien la dice
y puja poco a poco hasta nacer
y antes es nada y sólo una ansiedad
la hace constancia de algo irrepetible.

Súbitamente esa palabra aumenta
el vértigo ritual de la memoria,
boga sobre los hombres que la escuchan,
gira anhelante entre vislumbres
y se alza más y más y se estaciona, pule
sus bordes balbucidos, se nivela entre sueños.

Después inicia su holocausto.
Función de amor o de vileza,
la palabra se gasta en la espesura,
puebla sus márgenes de brozas,
se torna vana, amago de un aliento,
oscuridad final y sin sentido.

Está cayendo ya hecha pedazos.
Rescoldos fugitivos, restos
de fuegos ilusorios, flota y flota
sobre las intenciones preteridas,
entre el silencio de las conjeturas.

Es nada la palabra que se dijo
(no importa que se escriba para
querer salvarla), es nada y lo fue todo:
la música del mundo y su apariencia.

José Manuel Caballero Bonald

Me encontré con él a mi lado hace unas semanas viendo esta exposición monumental. Me puse tan nervioso. Y tan contento.

preterir
Del lat. praeterīre 'pasar adelante'.
Conjug. c. pedir.
U. solo las formas cuya desinencia empieza por -i.
1. tr. Hacer caso omiso de alguien o algo.
2. tr. Der. Omitir en la institución de herederos a los que son
forzosos, sin desheredarlos expresamente en el testamento.

transatlántico

Aporto como siempre con esta señora la versión castellana y la inglesa. Con sorna diría que parecen darle la razón al poema, porque desde luego no son la misma. Desconozco la autoría de las traducciones.

Cruzó el vasto océano, por cierto.

Nada dos veces

Nada ocurre dos veces
y nunca ocurrirá.
Nacimos sin experiencia,
moriremos sin rutina.

Aunque fuéramos los alumnos
más torpes en la escuela del mundo,
nunca más repasaremos
ningún verano o invierno.

Ningún día se repite,
no hay dos noches iguales,
dos besos que dieran lo mismo,
dos miradas en los mismos ojos.

Ayer alguien pronunciaba
tu nombre en mi presencia,
como si de repente cayera
una rosa por la ventana abierta.

Hoy, cuando estamos juntos,
vuelvo la cara hacia el muro.
¿Rosa? ¿Cómo es la rosa?
¿Es flor? ¿O tal vez piedra?

¿Y por qué tú, mala hora,
te enredas en un miedo inútil?
Eres, pues estás pasando,
pasarás —es bello esto.

Sonrientes, abrazados,
intentemos encontrarnos,
aunque seamos distintos
como dos gotas de agua.

Nothing twice

Nothing can ever happen twice.
In consequence, the sorry fact is
that we arrive here improvised
and leave without the chance to practice.

Even if there is no one dumber,
if you're the planet's biggest dunce,
you can't repeat the class in summer:
this course is only offered once.

No day copies yesterday,
no two nights will teach what bliss is
in precisely the same way,
with precisely the same kisses.

One day, perhaps some idle tongue
mentions your name by accident:
I feel as if a rose were flung
into the room, all hue and scent.

The next day, though you're here with me,
I can't help looking at the clock:
A rose? A rose? What could that be?
Is it a flower or a rock?

Why do we treat the fleeting day
with so much needless fear and sorrow?
It's in its nature not to stay:
Today is always gone tomorrow.

With smiles and kisses, we prefer
to seek accord beneath our star,
although we're different (we concur)
just as two drops of water are.

Wislawa Szymborska

el sueño de la torre

RAYOS X

Si miramos con rayos X la casa del paciente
veremos los fantasmas de los libros en estanterías silenciosas
o apilados en el pasillo o sobre veladores y mesas.
También veremos una libreta con dibujos, líneas y flechas
que divergen y se intersecan: son los viajes en compañía
de la muerte. Pero la muerte, pese al soberbio aide- mémoire,
aun no ha triunfado. Los rayos X nos dicen que el tiempo
se ensancha y adelgaza como la cola de un cometa
en el interior de la casa. La vida aún da los mejores
frutos. Y así como el mar prometió a Jaufré Rudel
la visión del amor, esta casa cercana al mar promete
a su habitante el sueño de la torre destruida y construida.
Si miramos, no obstante, con rayos X el interior del hombre
veremos huesos y sombras: fantasmas de fiestas
y paisajes en movimiento como contemplados desde un avión
en barrena. Veremos los ojos que él vio, los labios
que sus dedos rozaron, un cuerpo surgido
de un temporal de nieve. Y veremos el cuerpo desnudo
tal como él lo vio, y los ojos y los labios que rozó,
y sabremos que no hay remedio.

Roberto Bolaño

fría pero amable

LA SUERTE

Él venía de una semana de trabajo en el campo
en casa de un hijo de puta y era diciembre o enero,
no lo recuerdo, pero hacía frío y al llegar a Barcelona la nieve
comenzó a caer y él tomó el metro y llegó hasta la esquina
de la casa de su amiga y la llamó por teléfono para que
bajara y viera la nieve. Una noche hermosa, sin duda,
y su amiga lo invitó a tomar café y luego hicieron el amor
y conversaron y mucho después él se quedó dormido y soñó
que llegaba a una casa en el campo y caía la nieve
detrás de la casa, detrás de las montañas, caía la nieve
y él se encontraba atrapado en el valle y llamaba por teléfono
a su amiga y la voz fría (¡fría pero amable!) le decía
que de ese hoyo inmaculado no salía ni el mas valiente
a menos que tuviera mucha suerte.

Roberto Bolaño

de qué hablan los diarios

Creo que se vino conmigo ya anoche a casa. Y al despertar ahí seguía. El porqué lo desconozco. De esos misterios, uno más.
Sigue sin hablar de nosotros el diario. Y el colchón se cansó de gritar.

Hoy dice el periódico que ha muerto una mujer que conocí
que ha perdido en su campo el Atleti
y que ha amanecido nevando en París.
Que han pillado un alijo de coca,
que a Piscis y Acuarios les toca el vinagre y la hiel.
Que aprobó el Parlamento Europeo
una ley a favor de abolir el deseo
que falló la vacuna anti SIDA,
que un golpe de ha triunfado en la luna y movidas así.
Pero nada decía la prensa de hoy de esta sucia pasión,
de este lunes marrón
del obsceno sabor a cubata de ron de tu piel,
del olor a colonia barata del amanecer.

Hoy amor, como siempre
el diario no hablaba de ti, ni de mí.
Hoy amor, igual que ayer, como siempre
el diario no hablaba de ti, ni de mí.

Hoy dijo la radio que han hallado muerto
al niño que yo fui
que han pagado un pasote de pela
por una acuarela falsa de Dalí.
Que ha caído la bolsa en el cielo,
que siguen las putas en huelga de celo en Moscú.
Que subió la marea,
que fusilan mañana a Jesús de Judea,
que creció el agujero de ozono,
que el hombre de hoy
es el padre del mono del año 2000.
Pero nada decía el programa de hoy
de este eclipse de mar,
de este salto mortal,
de tu voz tiritando en la cinta del contestador,
de la manchas que deja el olvido a través del colchón.

perdido en Venecia

Por cierto, en el minidocumental, tras John Lasseter aparece un póster con una ilustración de este señor que firma la de abajo, Chris van Allsburg. Esta se titula Missing in Venice, y es de 1983.
Barrunto que John debe de ser de una finura extrema...

“Missing in Venice. Even with her mighty engines in reverse, the ocean liner was pulled further and further into the canal.”
El resto, aquí.




toy's identity

Viendo el making of, echando la vista atrás y recordando todo lo que servidor ha podido ver de esta gente, uno entiende la que se avecinaba.
El conflicto de identidad de Buzz y el guiño a Freaks, sencillamente superlativos.



enero a finales de junio



El bus me lleva rápido a casa
Todo gira a mi alrededor
No quiero estar de nuevo en la cama
Esperando a ver el sol

Te he dejado mil mensajes
En el contestador
Creo verte por las calles
Pero siempre es un impostor

Todo es igual pero es diferente
Desde hace un día o dos
Siento que estás y no puedo verte
Es una extraña sensación

Nos besamos y abrazamos
Por seguir la tradición
Pero es todo un simulacro
De algo que tuvimos los dos

Llega el enero
Y todo es nuevo
Llega el enero
Y tengo miedo
Pasan segundos, pasan minutos
Y veo oscuro cual será nuestro devenir

Ya no hay deseo
Planes secretos
Y queda el tedio
Cansancio y celos
Llega el enero
Y todo es nuevo
Llega el enero
¿Cuál será nuestro devenir?

Entre las sábanas nos buscábamos
Después de la madrugada
Y nuestros cuerpos entrelazábamos
Por temor a la mañana

Entró el sol por las ventanas
Una luz suave azulada
Nos vestimos con desgana
Intentando no pensar

Llega el enero
Y todo es nuevo
Llega el enero
Y tengo miedo
Pasan segundos, pasan minutos
Y veo oscuro cual será nuestro devenir

Ya no hay deseo
Planes secretos
Y queda el tedio
Cansancio y celos
Llega el enero
Y todo es nuevo
Llega el enero
¿Cuál será nuestro devenir?

no puedes perderte

LLUVIA

Llueve y tú dices es como si las nubes
lloraran. Luego te cubres la boca y apresuras
el paso. ¿Cómo si esas nubes escuálidas lloraran?
Imposible. Pero entonces, ¿de dónde esa rabia,
esa desesperación que nos ha de llevar a todos al diablo?
La naturaleza oculta algunos de sus procedimientos
en el Misterio, su hermanastro. Así esta tarde
que consideras similar a una tarde del fin del mundo
más pronto de lo que crees te parecerá tan sólo
una tarde melancólica, una tarde de soledad perdida
en la memoria: el espejo de la Naturaleza. O bien
la olvidarás. Ni la lluvia, ni el llanto, ni tus pasos
que resuenan en el camino del acantilado importan.
Ahora puedes llorar y dejar que tu imagen se diluya
en los parabrisas de los coches estacionados a lo largo
del Paseo Marítimo. Pero no puedes perderte.

Roberto Bolaño

de bóvidos y elecciones


MUJER O VACA

Allí en esa casa vive una mujer
encerrada en siete cántaros. Entra y
júntala, dice el corazón. Pero la
casa sube hasta el viento y mis alas
son ramas quemadas. Hoy vivo
con una vaca, y mis alas parecen
guadañas.

John Wiltshire


EL SEÑOR WILTSHIRE

Todo ha terminado, dice la voz del sueño, y ahora eres el reflejo
de aquel señor Wiltshire, comerciante de copra en los mares del sur,
el blanco que desposó a Uma, que tuvo muchos hijos,
el que mató a Case y el que jamás volvió a Inglaterra,
eres como el cojo a quien el amor convirtió en héroe:
nunca regresarás a tu tierra (¿pero cuál es tu tierra?),
nunca serás un hombre sabio, vaya, ni siquiera un hombre
razonablemente inteligente, pero el amor y tu sangre
te hicieron dar un paso, incierto pero necesario, en medio
de la noche, y el amor que guio ese paso te salva.

Roberto Bolaño

John Wiltshire y su trama están aquí. El relato completo, aquí.

a tus ojos me fiaré

LA GRIEGA

Vimos a una mujer morena construir el acantilado.
No más de un segundo, como alanceada por el sol. Como
los párpados heridos del dios, el niño premeditado
de nuestra playa infinita. La griega, la griega,
repetían las putas del Mediterráneo, la brisa
magistral: la que se autodirige, como una falange
de estatuas de mármol, veteadas de sangre y voluntad,
como un plan diabólico y risueño sostenido por el cielo
y por tus ojos. Renegada de las ciudades y de la República,
cuando crea que todo está perdido a tus ojos me fiaré.
Cuando la derrota compasiva nos convenza de lo inútil
que es seguir luchando, a tus ojos me fiaré.

alancear
 
1. tr. Dar lanzadas.
2. tr. desus. zaherir.

lógicamente las lavanderas

De aquí, esto:

Coplas a la muerte de mi tía Daniela
Poesía , 1973
PLAZA & JANÉS
Memoria propia y memoria heredada se alternan en este libro-poema en el que resuenan los ecos de Jorge Manrique y de la poesía castellana del barroco más temprano. Daniela encarna a los perdedores, a quienes han vivido el entusiasmo de las primeras revoluciones y el silencio de la dictadura. En ese sentido, las Coplas son un homenaje a una generación sacrificada. Por eso, cabe interpretarlo como una suerte de palimpsesto en el que el poeta sintetiza la derrota de una “tía Daniela” que es la metáfora de un mundo esperanzado y humillado a la vez.

Esto otro, de aquí:

   La idea de Coplas a la muerte de mi tía Daniela nació al tiempo que estaba escribiendo Una educación sentimental, entre 1962 y 1963. La primera piedra verbal no la puse hasta 1965 y di el poema por terminado en 1973. Ahora, diez años después de su publicación y veinte de su concepción, prologo una segunda edición y me concedo la oportunidad de dar algunas claves sobre este libro, tal vez confundido en el momento de su salida como un eco tardío de la cultura-camp. Toda mi poesía es inexplicable si no se tiene en cuenta el mestizaje cultural que asumo, en el doble plano de la cultura pop (es decir popular de masas) y la cultura académica convencional que aprendí en los libros apellidados y en la Universidad. En el otro plano, me reconozco mestizo de proletario años cuarenta y pequeño burgués consumista años setenta, de inmigrante y aduanero. Insisto en la idea de mestizaje para desmarcar de una vez por todas cualquier posibilidad de ligar lo que yo he escrito en poesía, y muy especialmente Una educación sentimentalCoplas a la muerte de mi tía Daniela y A la sombra de las muchachas sin flor de un cierto diletantismo campista que al final de la década de los sesenta se confundió con el empeño de recuperar la memoria que nos urgía a los escritores que habíamos llegado a la adultez. Tampoco mi collage cultural es equiparable al de otros poetas de los ya viejos novísimos que Castellet reunió en su escandalosa antología. El collage cultural de Gimferrer es fundamentalmente iconográfico, aséptico, como lo había sido en Pound o en Eliot. En Panero era la enunciación del caos, la declaración de la imposibilidad de ordenar ese puñado de imágenes rotas sobre las que inevitablemente cae la noche. En mi caso era la confesión de mi propia arqueología sentimental, de las ruinas que hay en uno mismo, de las ruinas que hay en todo lo nuevo, en todo lo contemporáneo.
    Coplas a la muerte de mi tía Daniela fue para mí un desafío a la retórica cultural. Asumía el punto de referencia de las coplas manriqueñas, una cierta musicalidad a reproducir fuera de la pauta de la métrica cerrada, una estructura fija de poema retórico traducido a una tristeza fúnebre contemporánea y provocada no por un caballero, no por un protagonista con mayúscula de la Historia con mayúscula, sino por un personaje víctima de los protagonistas con mayúscula de esa Historia con mayúscula. Mi poema recogía así mismo la tradición de la poesía recitada por el rapsoda, tradición aún viva en los años de mi formación gracias a los recitadores radiofónicos, de varietés o de los espectáculos recreativos edificantes con los que el clero contribuía a un pío renacimiento de la cultura de barrio. Coplas a la muerte de mi tía Daniela asume una doble condición de poema visual enterrado en un territorio blanco por el que los ojos se mueven y de poema vivificable gracias a la palabra alzada y modulada según las intenciones secretas del verbo y de su recitador.
    Una lectura política del poema sería una lectura posible pero menor. Ante todo es un poema dedicado a una persona a la que amé insuficientemente y está escrito en papel secante de remordimientos. Poema romántico, subjetivo, individualista en contradicción pues con mi obligación de ser realista, objetivo colectivista. De este tipo de tensiones suelen derivarse espectáculos literarios dignos de leerse y en este caso, dignos de leerse en voz alta. En la evidencia de que se fueron para siempre los rapsodas de antaño, propongo a los posibles clientes de este libro que jueguen a leerlo en voz alta, bien en la sobremesa de festejos gastronómicos familiares o bien en la intimidad de un encuentro a dos, si el otro es sensible. Recitado es un poema meditación y puede ser una incitación a la ternura. Muy adecuado pues para la sobremesa del día de Difuntos y para las alcobas a media luz donde todo es posible. Es un poema afrodisiaco.

Y de la segunda copla, este fragmento coincidente con el final:

…a veces anochece

ha crecido el mundo


dejo dormir
todo cuanto tengo
mío o ajeno


recuerdo
qué poco amé
a quien me amó
              y entonces
quisiera marcharme
donde desde siempre
nos esperan
            abiertos
puertos sin naves
                  de regreso

la vida murió
ningún consuelo nos deja
la memoria
           en el presente
las formas envilecen
cuanto tocan
             y en la infancia
del hombre los deseos
avivan crecimientos
                    récords
todavía los llaman los atletas


mañana
sin duda
no habrá historias
tan tristes a la medida
del sentimiento viejo
                      lógicamente
las lavanderas estarán sindicadas
la tuberculosis desterrada
y las contradicciones
entre lo abstracto y lo concreto
serán síntesis
la fuerza de un hombre
será la fuerza
de los hombres
               inútiles
los buenos propósitos
la nostalgia
los remordimientos

el recuerdo.

Manuel Vázquez Montalbán