canciones de ayer (II)

Como un guerrero tengo el viento a favor 
tengo una espada bruñida de sangre y sudor
tengo dos tibias cruzadas sobre un trapo negro. 
Ataque o me repliegue siempre tiro de hierro. 
Pero tú llegas como un alud, como tromba 
que amenaza con anularme por siempre jamás. 

De caballero mi código es el honor 
y mi palabra vale lo que valgo yo. 
Mi escudo de armas dibuja perro sin raza, 
olivo moro y arreos de caza. 
Pero tú llegas como un fogonazo y proclamas 
ser el trueno que mata y ante el que hay que sucumbir.

Lejos, lejos, no se ve el final
algo me arrastra, me dejo arrastrar. 
Lejos, lejos, me dejo arrastrar. 
Rosa de los vientos me quieres tragar. 
Lejos, lejos, no se ve el final 
algo me arrastra, me dejo arrastrar. 
Y he pensado en volver a campo abierto, 
en solitario, a pecho descubierto 
y evadir la emboscada 
que significa tu mirada
el alma en las pupilas 
y que todo me dé risa. 

Lejos, lejos, no se ve el final
algo me arrastra, me dejo arrastrar. 
Lejos, lejos, me dejo arrastrar. 
Rosa de los vientos me quieres tragar. 
Lejos, lejos, no se ve el final
algo me arrastra, me dejo arrastrar. 
Lejos, lejos, me dejo arrastrar. 
Rosa de los vientos me quieres tragar.


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