la memoria de José Manuel

EN LA HORA PROPICIA


En la hora propicia, el solitario
recuenta su esperanza con la misma avidez
que el avariento sus monedas.
No se equivoca nunca la memoria
del que no puede preguntar. La noche
despojada, lo abolido del mundo,
penetran libres hasta el propio centro
del abandono, mientras van los días
gastando su caudal y la tiniebla
furtiva del ayer ronda el recinto
que ocupara la vida.
El solitario
espera aún, se vuelve hacia su propia
libertad despoblada. Los errores
limítrofes, las medianeras culpas
regresan a ser pasto del silencio.
Nadie le dice la palabra. Bajo
la despreciable paz, el tiempo mudo
brota como la flor de la codicia.

El solitario entonces acrecienta
su acopio de esperanzas, colma el yermo
claustro del corazón con su memoria.
Escrita está la cifra del indulto:
mengua su libertad aquel que olvida
que es su propio recuerdo quien lo salva.

José Manuel Caballero Bonald

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